Capítulo 1
El silencio que envolvía la casa era casi palpable. Los susurros del pasado se desvanecían lentamente, y yo me encontraba solo, sumido en todos esos pensamientos que me atormentaban. La partida de Jimin y Jungkook había dejado un vacío en mi corazón, una sensación de abandono que ni siquiera el mundo apocalíptico que nos rodeaba podía igualar. Con una mordida en el cuello que debió haberme convertido en un zombie, me preguntaba sí acaso mi “inmunidad” al virus tenía alguna relación con el extraño episodio en el almacén.
Respiré hondo tratando de controlar los fuertes latidos de mi corazón.
Las ventanas de la casa estaban cerradas, las cortinas cubrían la luz del exterior, y la atmósfera se había vuelto claustrofóbica. La única compañía que me quedaba era el cuerpo sin vida de Kim Taehyung, el ex novio de Jimin.
En el tiempo que estuvimos juntos, Taehyung demostró ser más que un simple monstruo. Su comportamiento había sido desconcertante, como sí en algún rincón de su ser aún existiera una chispa de humanidad. Sí yo no hubiera presenciado con mis propios ojos los actos heróicos de Taehyung en el almacén, habría sido incapaz de creerlo.
Por eso decidí enterrar su cadáver en el jardín de la casa. El acto, aunque sombrío, parecía ser un tributo silencioso a la complejidad de los seres que ya no eran completamente humanos.
_ Descansa en paz, Kim Taehyung. Encuentra la paz...ahora que fuiste liberado del virus mortal que te atormentó durante cinco años...y te convirtió en un monstruo.
Me sequé las lágrimas con la manga de mi suéter rosado que estaba sucio y teñido de sangre. Me despedí de él con una última reverencia.
Después de eso, tomé una decisión. Era hora de enfrentar el mundo, aunque solo fuera por un día más. Tomé una mochila, que contenía lo poco que quedaba en la casa, y me encaminé hacia la puerta.
El viento aullaba afuera, y el temor a lo desconocido continuaba acosándome. Me pregunté a mí mismo sí la mordida era realmente un signo de inmunidad o sí, con el tiempo, mi destino sería sellado como el de todos los infectados.
Con un suspiro, salí de la casa, dejando atrás la seguridad ilusoria que me había brindado. El mundo exterior me aguardaba, con sus peligros, misterios y, quizás, respuestas.
Subí al auto Hyundai Nexo que Jungkook tomó cuando escapamos del almacén, aunque yo estaba inconsciente pero reconocía la marca del vehículo, con la memoria de mi ex novio y el enigma del virus zombie acechando en mi mente.