MI NIÑO

Sinopsis

Kim Taehyung proviene de una familia adinerada con un conglomerado empresarial. Desde su nacimiento, ha estado prometido en matrimonio, un acuerdo típico entre familias de alta sociedad para fortalecer lazos comerciales. El matrimonio no trajo felicidad a Taehyung. Jeon Jungkook fue frío y distante, dejándolo solo en su gran casa. Aunque Taehyung intentó ser un buen esposo, sus esfuerzos fueron en vano y solo enfurecían a Jungkook. Una noche, en un estado de embriaguez, Jungkook besó a Taehyung, dándole una esperanza efímera que se desmoronó rápidamente. ~Historia sin fines de lucro. ~Si no te gusta el contenido por favor no lo leas

Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Mi niño

Mi nombre es Kim Taehyung. Soy un Doncel. Provengo de una familia adinerada que posee un conglomerado empresarial. Fui prometido en matrimonio desde el día que nací, algo común entre familias de clase alta, ya que así aseguran alianzas comerciales y fortalecen lazos entre personas del mismo estatus.

Mi vida transcurrió, en su mayoría, en el internado donde estudié, lugar al que mi padre decidió enviarme tras la muerte de mi madre.

Solo visitaba a mi padre y a mi hermano durante las vacaciones, pero casi nunca estaban disponibles. Con suerte, los veía una vez a la semana durante esos meses. En las festividades, pasaba el tiempo solo con las empleadas, ya que ellos siempre tenían compromisos. En teoría, no me faltaba nada, pero lo cierto es que crecí en una profunda soledad. Podrían pensar que fui un niño mimado y malcriado, pero no fue así.

Debido a mi capacidad intelectual, me salté varios grados. Mis compañeros eran mucho mayores que yo. Además, yo era bastante introvertido. Mientras ellos salían de fiesta y bebían, yo no podía acompañarlos por ser menor de edad. Nunca me tomaban en cuenta.

A los 15 años ingresé a la universidad. Decidí estudiar algo que no tuviera relación con los negocios familiares. Mi hermano me odiaba porque tendría que compartir la herencia de nuestro padre conmigo, y mi mente superdotada lo hacía sentir amenazado. Por eso, opté por estudiar medicina. A papá no le gustó la idea al principio e intentó obligarme a estudiar negocios, pero luego desistió. Dijo que, al final, yo era un Doncel, y que mi esposo se encargaría de mí.

Ingresé a una universidad prestigiosa y comencé a vivir “solo”, ya que papá me compró un lujoso apartamento cerca del campus. Aun así, tenía personal a mi disposición, incluyendo a mi nana Jiwoo, quien cuidaba de todas mis necesidades.

Llevaba una vida tranquila como estudiante. No tenía amigos, pues mis compañeros eran mucho mayores y me veían como un niño, lo cual era cierto. Me dedicaba a mis estudios. Estaba acostumbrado a la soledad y, de algún modo, me sentía cómodo con eso.

Al cumplir los 18 años, mi vida dio un giro. Papá vino a visitarme, algo que nunca hacía. Supe de inmediato que algo importante pasaba. Al llegar del campus, me dijo que necesitábamos hablar.

—Tae, en unos meses será tu boda.

No puedo decir que la noticia no me impactara. Sabía que ese día llegaría, pero jamás pensé que sería tan pronto. Aun así, era un destino que ya conocía, así que simplemente lo acepté.

—Está bien —respondí.

Papá se fue sin agregar más.

Mi vida no cambió demasiado tras el anuncio, y el día de la boda llegó casi sin darme cuenta.

Fue una boda sencilla. Mi prometido y ahora esposo se llama Jeon Jungkook. Es hijo de un empresario con un estatus similar al de mi familia. El matrimonio solo aumentaría la fortuna y el poder de ambos linajes. Después de la ceremonia hubo una fiesta, organizada únicamente para complacer a los socios comerciales. No conocía a nadie, salvo a papá, a mi hermano y a su esposo, también Doncel.

Después de la fiesta, fui a la casa de mi esposo. La boda se celebró en la mansión de mi familia. La casa de los Jeon era similar: grande, elegante, imponente... pero, al igual que la nuestra, carente de ese calor de hogar que solía ver en las películas.

Jungkook no me dirigió la palabra durante la boda. Al llegar a su casa, fui yo quien rompió el silencio.

—Espero que este matrimonio sea grato para ambos —dije con entusiasmo. Pensaba que podríamos formar una familia. Me parecía atractivo y deseaba agradarle. Pero él no opinaba lo mismo.

—No te hagas ilusiones. Solo acepté casarme contigo porque mi padre me obligó. Yo ya amo a alguien, y por tu culpa no puedo estar con ella.

Yo era un joven optimista. Creía que, con el tiempo, podría ganarme su afecto, así que le propuse intentarlo.

—Tal vez puedas quererme con el tiempo. ¿Por qué no lo intentamos? Por cierto, ¿dónde dormiremos? Me siento un poco cansado.

—Niño, nunca voy a quererte. Escúchame bien, porque solo lo diré una vez: no te interpongas en mi camino. Esto no es un cuento de hadas, y yo no soy tu príncipe azul. Nunca vamos a dormir juntos. No sueñes con compartir habitación conmigo. No pienso tocarte, ni siquiera me resultas atractivo. Al lado de mi novia, no eres nada. Así que deja de hacer el ridículo.

Tras decir eso, me dejó solo en la sala. Más tarde, una de las empleadas me indicó cuál sería mi habitación.

Durante los meses siguientes me esforcé por agradarle. Intenté ser un buen esposo, sin mucho éxito. No era bueno en las tareas del hogar; nunca aprendí. A menudo provocaba desastres que solo lograban que Jungkook se enojara y me gritara.

Una noche, al ir por agua, noté que la puerta del estudio de Jungkook estaba abierta y la luz encendida. Era pasada la medianoche. Me acerqué y lo vi sentado, bebiendo. Estaba borracho. Me aproximé y, al verme, examinó mi rostro.

—Definitivamente eres lindo —dijo.

Tomó mi mano y me atrajo hacia él. Nuestras caras quedaron muy cerca. Con su otra mano acarició mi rostro y me besó. Era mi primer beso. Al principio me asusté, pero luego me dejé llevar. Cuando nos separamos, mi rostro ardía de vergüenza. Él se levantó, pasó junto a mí, se tumbó en el sofá y se durmió. Yo, emocionado, lo cubrí con una manta y me quedé velando su sueño. Al amanecer, me dormí en un sillón cercano.

Desperté con un grito:

—¿Qué diablos haces aquí?

—¿De qué hablas? Después de lo de anoche yo...

—¡Largo! ¡Largo de mi oficina!

—Jungkook, yo...

—¡Que te largues, maldita sea!

—Oye, el beso...

—¿Cuál beso? Yo jamás besaría a alguien como tú. Fuera.

Me tomó del brazo y me echó de su estudio.

A pesar de eso, seguí ilusionado. Creía que lo de aquella mañana había sido producto de su nerviosismo. Pensé que empezaba a gustarle. Estaba enamorado. Era mi primer amor. Deseaba que me quisiera. Lo veía como alguien perfecto… hasta que llegó ella.

Una mañana apareció en casa una mujer. Tendría unos 25 años. Alta, delgada, rubia, de ojos azules y curvas marcadas. Parecía salida de una revista. Al verla en la sala, me detuve. Jungkook apareció poco después con una amplia sonrisa. Ella corrió hacia él.

—Jungkook, mi amor, no sabes cuánto te extrañé —dijo antes de besarlo apasionadamente.

—Jieun, mi amor, ya estás aquí —respondió él.

Ella me miró. Él siguió su mirada y dijo:

—Sí, ese mocoso. Taehyung, te informo que a partir de hoy Jieun vivirá aquí.

—Pero… soy tu esposo —dije con lágrimas en los ojos.

—Lo eres porque mi padre me obligó. De otro modo, mi esposa sería Jieun, no tú. No la molestes. A partir de hoy, ella es la señora de esta casa.

Jieun sonrió.

—Niño, ve a jugar con muñecas. Deja que los adultos hagamos cosas de adultos. Déjame ocuparme de mi hombre —dijo.

Tomó a Jungkook de la mano y subieron a su habitación. Yo me quedé ahí, con el corazón hecho trizas.

A veces, al pasar por su puerta, escuchaba todo lo que hacían. Al día siguiente, Jieun se encargaba de contarme cada detalle.

La razón por la cual Jungkook no pudo casarse con Jieun era simple: nuestro compromiso fue pactado desde mi nacimiento. Aunque Jieun era hermosa, no provenía de una familia poderosa. Tenía dinero, sí, pero nada comparado con el nuestro. Por eso, el padre de Jungkook nunca permitiría que se casara con ella en lugar de conmigo.