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“No tengo tu número ni tu celular
Desde aquella noche que fue tan especial
Sentía que éramos tal para cual
Fue algo de momento, eso no estaba en mi plan
Y pasa el tiempo y no te puedo olvidar
Solo tengo su aroma, que me hace recordar
Y una linda prenda que dejó en mi sofá
Estoy loco y confieso que la quiero encontrar
Y sería un sueño tenerla de nuevo
En mi habitación”.
—Maluma
Jungkook es un alfa adinerado que busca cerrar un trato con una mafia que pronto será su aliada, después de disputas y pequeños encuentros llegaron a la conclusión de que con la nueva mafia tenían que unirse para evitar que ambas quedarán destruidas.
Sin embargo, el sitio donde sería el tratado era un lugar recurrente para beber y pasar un buen rato con los omegas o en su defecto alfas que prestaban servicios a omegas que buscaban divertirse.
El Euforia bar era la capital del libido entre castas, nada estaba prohibido, solo una cosa... Enamorarte de algún Omega que trabajará en el lugar. No estaban atados al lugar pero, sabían que muchos de los alfas que llegaban al lugar podrían tener omegas fuera de este, por lo que su lema era: “Todos los omegas de este bar, sólo son personas de servicio y no nos hacemos cargo de que tu pareja venga en busca de algo más”.
Jungkook sentía pena por esos omegas que pensaban que sus alfas estaban en largas jornadas de trabajo, en cambio sus alfas posiblemente estaban follando con algún Omega de ahí. Poco se pudo dar cuenta en lo que esperaba a Kim Namjoon, el alfa con el que haría la alianza.
Notó que había omegas muy jóvenes en el lugar, no menos de 18 años pero sin duda jóvenes. Quizás 19-26 por muy grandes. Mientras que los alfas si parecían ser mayores, entre 20 y 29 años lo cual si lo pensaba eran demasiado grandes. Al menos en el caso de que un Omega de 17 años pudiera entrar a un lugar así.
Sentado en el sillón amplio color negro, rodeado de todos sus hombres, miraba como alfas y omegas bailaban entre ellos, incluso omegas que bailaban entre ellos de manera seductora para atraer la atención de algún alfa. A eso iban, porque sería estúpido pensar que alguien iba a un bar a buscar amor. Claro que no y eso podía notarse en la intensidad de olores que se podían percibir en el ambiente.
Era desagradable hasta cierto punto pero Jungkook no tenía tiempo de enfocarse en eso, estaba más frustrado porque ya había pasado una hora y el alfa que esperaba aún no llegaba, era irrespetuoso llegar tarde a una reunión de tal magnitud, sin embargo, sus hombres le informaron que Kim Namjoon había tenido un inconveniente y que tardaría un poco en llegar.
Estaba casi seguro de que su inconveniente tenía nombre. Park Jimin, su Omega con el que recién se había enlazado y que muy probablemente se encontraba follando con él antes de venir a la reunión, así que lo entendía. Si él tuviera un Omega seguro sería igual.
—Min —llamó a uno de sus guardaespaldas que estaban a su lado.
—¿Sí, señor?
—Tráeme otro whisky, por favor.
El beta asintió, tomando el vaso de Jungkook para caminar hacia la barra.El alfa pelinegro miraba todo desde la altura de su visión, había omegas muy atractivos sin duda, pero ninguno llamaba la atención de su lobo, y vaya que conocía omegas muy hermosos. Ninguno a la altura de su lobo. Hasta que de pronto un olor que se distinguía muy bien entre otros olores a lujuria llegó a su olfato. Fresa, miel y almizcle.
Era imposible, no podía creer que al fin había llegado el momento en el que había encontrado a su destinado y estaba en un lugar como este. Que decepcionante.
Un carraspeó lo sacó de sus pensamientos, haciendo que volteara e inmediatamente ese olor que había sido tanto de su agrado se hizo presente ante él. Un Adonis frente a sus ojos, un Adonis de ojos grises, cabello negro, tez canela y un escultural cuerpo que dejaba ver por sobre esa ropa que muy poco cubría pero no al punto de ser obscena.
—¿Estás solo? —preguntó a Jungkook con una bonita sonrisa.
Jungkook lo analizó una vez más antes de negar o en su defecto aceptar la propuesta de este bonito Omega. No perdía en lo absoluto si aceptaba o no la propuesta del Omega.
—Ven —dijo, haciendo un gesto con la cabeza para que se sentará a un lado de él.
El Omega acató la instrucción sentándose de manera sensual a un lado del alfa, Jungkook pudo percibir aún más las feromonas del Omega ahora que lo tenía a un lado.
—Y... ¿cómo te llamas? —preguntó el Omega, mientras bebía.
—Soy Jungkook —contestó simple —, ¿y tú?
—Me llamo Vante.
—Un nombre muy original.
—Lo sé y, ¿que trae a un apuesto alfa a este lugar tan cutre?
—Negocios.
Vante asintió sin cuestionar mucho porque no habría porque hacerlo, era muy común ver a personas peligrosas merodear por el lugar, así que esto era tan común que era mejor quedarse con la duda de cuan peligroso podía ser el hombre que estaba a su lado.
—Entonces ¿estás esperando a alguien?
Jungkook asintió tomando el vaso que Yoongi le entregaba con su nueva ración de whisky.
Vante al cansarse del poco interés del alfa se acercó para quedar muy cerca de su hombro y susurrar: —Y ¿si nos divertimos en lo que esperas?
—¿Qué tienes en mente, Omega? —contestó con el mismo dote de sensualidad que la del omega.
Más pronto que lejos, ambos se encontraban en una habitación derrochando suspiros y sollozos de placer por parte del Omega, ambos se sentían tan complacidos con el encuentro, el Omega después de varios años por fin se sentía a gusto con un encuentro casual del cual no pasó desapercibido que era su destinado, y el alfa no se encontraba indiferente al Omega, en verdad estaba disfrutando demasiado el maltratar de esa manera la entrada del Omega.
Cada que sus ojos se ponían en blanco o cada vez que el Omega tapaba su boca al pensar que estaba siendo demasiado ruidoso cada que el alfa embestía con fuerza e impacta de manera placentera su punto dulce haciendo que derrochara feromonas complacidas que solo hacían que el alfa se estimulará cada vez más.
Una noche llena de gruñidos, azotes, rasguños, fluidos y besos salvajes concluyó dejando a ambos agotados dormidos sobre el colchón. Jungkook no tenía duda, lo llevaría con él a la mañana siguiente.
9:00 am. al día siguiente.
Jungkook despertó, era demasiado tarde y definitivamente había quedado mal con Namjoon, solo esperaba que pudiera entender ya que él también había faltado a su pacto de puntualidad. Se movió entre la cama tratando de estirar su cuerpo, al darse la vuelta y querer abrazar al Omega que tenía a un lado, se dió cuenta de que estaba vacío. Alertado se puso de pie, notando que no había ropa tirada por lo que no había posibilidad de que estuviera ahí, así que como pudo con rapidez se puso su pantalón.
Se dirigió al baño para saber si este se encontraba ahí, pero al ingresar no había absolutamente nadie, su lobo comenzó a entrar en pánico al no ver a nadie. Hasta que al mirarse al espejo, notó que había algo escrito con un lápiz labial rojo.
“Fue una noche inolvidable, pero perdón... no vuelvas a buscarme, alfa”-V
No podía ser cierto.









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