Prefacio
Lo que sufres no es eterno, lo que ríes es finito, pero sin una sonrisa no se puede apreciar la belleza de las lágrimas, y sin tristezas no se goza la felicidad, es más, ni siquiera sabríamos distinguir. Ningún sentimiento está de más, lo que te duele hoy no necesariamente te fortalece mañana, la tristeza te hace humilde ante el dolor de los demás, ustedes, lectores, personas incomprendidas hasta por sí mismas, la poesía es una vía hacia el autoconocimiento y la verdad sobre quién eres, muchos temen de sí mismos, pero es inteligente aprender a dominar tus demonios.
No subestimes el poder de una lágrima, un adiós, una herida, míralos como una nueva decisión, una bienvenida, una lección aprendida, de tus escombros harás palacios, y mientras más te ahoguen en el sufrimiento, te volverás anfibio, y serás capaz de avanzar más veloz, si tienes la determinación de seguir, sigue tus instintos, haz la canoa de tu vida, y ni temas en aventurar, aunque las tormentas no claudiquen, no pidas una vida más fácil, comprométete a ser más fuerte, hasta siempre mis queridos lectores y lectoras.