Eternos Cinco Minutos por Eliza. en Inkitt
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Eternos Cinco Minutos

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Sinopsis

Segunda parte de CINCO MINUTOS.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Eliza.
Estado:
Completado
Capítulos:
43
Rating
5.0 7 reseñas
Clasificación por edades:
18+

1

*Nelson*

Verla postrada en esa cama, con una pierna inmovilizada, pálida, delgada, con tantas maquinas conectadas a su pequeño cuerpo, esperando a que despierte o que te digan que deben desconectarla, es un sentimiento que no se lo deseo ni al más odiado de mis enemigos.

Han pasado dos semanas, largas y lentas, donde nos hemos turnado entre Nicole, Jackson, la madre de Sky y yo, para ir a descansar, asearnos y comer, mientras el otro cuida de ella o al menos la observa, por si despierta en cualquier momento.

—Señor Black, pasaremos revista, debe esperar afuera —me indica una enfermera sacándome de la habitación.

Camino hacia la cafetería para comprarme un café, ya que no he dormido en toda la noche y dentro de un rato tengo una conferencia importante, Nicole viene a relevarme mientras voy y vengo de la oficina. Mientras pienso en lo que tengo que hacer hoy, me encuentro a la pelinegra en medio del pasillo, caminando en dirección a la habitación de Sky, el problema es que no está sola, la acompaña el imbécil de Vitale, lo que me hace hervir la sangre de inmediato.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto de frente, ignorando a la pelinegra a su lado.

—Viene a ver a Sky —me responde ella.

La fulmino con la mirada, logrando intimidarla, por lo que baja la cabeza de inmediato.

—Solo familiares pueden verla.

—¿Y tú que se supone que eres? ¿La mascota? —pregunta con una sonrisa de suficiencia.

Aprieto los puños, conteniéndome para no golpearle la cara de imbécil que tiene.

—Compórtense, por favor —balbucea Nicole nerviosa.

—¿Para qué lo trajiste aquí? —la riño.

—Yo se lo pedí —gruñe el italiano.

—Pues no te permito verla —escupo con autoridad.

Se ríe sin gracia.

—¿Tú me lo prohíbes? No eres nadie para decidirlo.

—Soy su pareja.

—No me hagas reír, Black —ironiza —Ambos sabemos que estas casado, deja de jugar con la pobre chica. Déjala que sea feliz... Yo puedo hacerla feliz.

—¡Aléjate de ella, Vitale! —demando.

—¡Basta! Esto es un hospital —nos recuerda la pelinegra.

—Lárgate de aquí —escupo tomándolo del cuello de la camisa.

—Oblígame.

No me importa si estamos en un hospital, de aquí se va a largar con un ojo morado, yo me voy a encargar de ello. Lástima que somos interrumpidos por el sonido de alguien aclarándose la garganta, lo cual llama nuestra atención; es uno de los médicos encargados de atender a Sky.

—Señores, por favor. Esto no es un rin de boxeo —espeta firme.

Nos separamos con rapidez, no sin antes dedicarnos una mirada matadora, que no sirve de nada porque lo que quiero es tatuarle mi puño cerrado en su cara de imbécil, pero por ahora mi atención se centra en el medico frente a nosotros, que espero que tenga buenas noticias.

—Señor Black ¿podemos hablar en privado?

Le doy una mirada a mis acompañantes, por supuesto que mejor hablamos en privado, no quiero que Vitale sepa nada de Sky y Nicole me hiso enojar trayéndolo aquí, así que tampoco va a escuchar.

—Por supuesto —le hago un ademan con la mano para irnos a otro lado.

Caminamos un par de pasos, solo para alejarnos de la gente, por lo menos la cara del doctor no es de tragedia, pero si logra ponerme los pelos de punta.

—Hemos detectado movimiento... —no puede terminar de hablar porque es interrumpido por una horrible alarma y ruido por el altavoz.

Código azul en la habitación 236 —se repite por el altavoz.

Mis nervios se intensifican al ver al doctor correr hacia la habitación de Sky y a Nicole venir hacia mí, pálida y temblando como un papel, con los ojos llorosos, se aferra a mi pecho para comenzar a llorar.

—¿Qué sucede?

—No sé... muchos médicos se metieron a la habitación de Sky —lloriquea —Tengo miedo —me abraza con fuerza.

Gustavo solo observa preocupado la situación, tengo el pulso acelerado, siento que estamos esperando la peor noticia. No sé cuánto tiempo pasa hasta que por fin sale el medico de vuelta a hablar con nosotros.

—Ha despertado —anuncia en tono sereno.

Siento como el alma me vuelve al cuerpo, la emoción me invade al punto de querer llorar de felicidad. Nicole se me adelanta y llora tapándose la cara con las manos, me dedico a abrazarla para celebrar. Mi pulso se acelera de solo imaginar volverla a ver despierta, con esos ojos hermosos viéndome de frente y poder sentir su mano cálida acariciarme como solo ella puede hacerlo.

—Llamaré a Jackson —anuncia Nicole, lo que me hace pensar de golpe la reacción que podría tener al verlos.

Tengo que verla primero.

—Quiero verla —pido al médico.

—Tuvo una mala reacción al despertar, así que tuvimos que sedarla, pero cuando pase el efecto, volverá a despertar —avisa.

Entramos a la habitación, gracias a Dios no dejaron entrar al baboso de Vitale, pero una emoción me invade al verla ya sin tantos aparatos conectados, solo con el que le toma los signos vitales y un suero. Tomo su mano, sentándome a su lado, para que cuando despierte, me encuentre aquí con ella.

—¿Crees que me eche de la habitación cuando despierte? —pregunta la pelinegra cabizbaja.

—Para serte sincero... creo que sí—

No puedo mentirle, puede que para nosotros haya pasado tiempo, pero para ella todavía es el día en el que se enteró de todo. No me sorprendería que los mande a sacar de la habitación en cuanto los vea.

*****

Unas suaves caricias en mi cabello me hacen despertar de un hermoso sueño; creí soñar con Sky, viendo su enorme vientre crecer a cada mes que pasaba, acariciándola, sintiendo las pataditas de un mini yo dentro de ella...

—Despierta, estas babeando mi sabana —una voz ronca, pero conocida me despierta de golpe.

Me levanto rápidamente para mirarla. Sus lagunas azules me miran directamente, tiene una sonrisa leve dibujada en su bello rostro, los labios partidos por la resequedad y el cabello enmarañado, pero aun así se ve como una diosa.

—¡Dios mío, estás despierta! exclamo atrayéndola a mis brazos para besarla en los labios, la frente y toda su preciosa cara.

—Nelson, me duele todo el cuerpo —se queja.

La suelto poco a poco, olvidé lo delicada que se encuentra todavía.

—Tengo sed —arruga la cara.

Miro a mi alrededor buscando la jarra de agua para darle, de seguro está sedienta y hambrienta. Aparte me doy cuenta de que estamos solos en la habitación, lo que me hace fruncir el ceño, se supone que Jackson y Nicole deberían estar aquí.

—Ten —le extiendo un vaso lleno.

No puedo dejar de mirar cómo se toma el contenido del vaso, como si no hubiese mañana, cerrando los ojos al gozar del líquido que baja por su garganta.

—¿Qué sucedió? —pregunta mirando su pierna inmovilizada por un yeso.

¿Cómo le explico?

—Bueno... — me rasco la nuca —Hubo un accidente en la vía principal y...

Me dedico a contarle toda la historia del accidente, obviando la parte sobre el bebé, Jackson, Nicole y todo eso, por si no lo recuerda, así que básicamente le digo que por conducir como desquiciada, acabó en el hospital.

—Entiendo —dice pensativa.

Nos que damos en silencio mientras ella piensa, quien sabe en qué, pero luego me veo en la obligación de romperlo para hacerle una pregunta importante antes de que sea tarde.

—¿Quieres que llame a Jackson? —pregunto con cautela.

Me mira horrorizada, yo creo que me va a insultar en cualquier momento.

—Esta aquí, ¿cierto? —pregunta sin mirarme.

Solo le respondo con un gruñido afirmativo, lo que hace que suspire triste y me mire a los ojos con una mirada que nunca había visto en ella.

—Dile que estoy bien, pero que no quiero verlo, no ahora —espeta con odio.

No sé qué responderle, ella parece decidida.

—No quiero meterme en ese problema, pero... eres su hija, estuviste dos semanas en coma, Sky... —trato de que entienda, pero se niega.

—Estoy cansada —cierra los ojos —No quiero ver a nadie.

—¿Y tu madre?

Vuelve a abrir los ojos de golpe, esta vez con un brillo diferente, le alegra que ella esté aquí.

—¿Dónde está? —pregunta emocionada.

—La mandaré a traer —beso su frente con dulzura —descansa un rato, llamaré al médico y traeré algo para que comas.

—Pizza y helado, por favor —pide con una sonrisa.

Sonrío al verla tan despierta y feliz, como una niña pequeña que solo tiene un rasguño por una caída y no una pierna, un par de costillas rotas y suturas en la cabeza.

¡Cuéntale a Eliza. lo que piensas sobre este capítulo!
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Trama absorbente

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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