Procesando
Capítulo 1.
Dipper Pines escribía una lista por medio de una computadora algo antigua que tenían casi escondida los señores Cipher que apenas y seguía sirviendo, necesitaba mantenimiento sin duda.
"Como decirle a tú hijo cómo conoció a su padre cuándo esté pregunté..."
Empezó a escribir moviendo sus dedos entre las teclas dejando el espacio mientras se ponía a pensar seriamente del asunto.
"Sin ideas... Procesando..."
En sus labios se reflejó una mueca insatisfecho. Viera por donde lo viera no podía decirle a su futura cría sobre la muy bizarra forma en cómo se conocieron y al final llegaron a tener relaciones hasta tenerlo a él. Sin mencionar sobre el pasado de su pareja, desde la fingida muerte de su padre hasta los asesinatos que ha estado cometiendo, sin mencionar otros secretos que ni él mismo sabe.
Por lo que optó que al menos, él debía saber mucho más sobre el futuro padre de su retoño; ya que tampoco tenía problema alguno con que esté le preguntase sobre él. En pocas palabras, ambos a pesar de ser una... ¿Pareja? No sabían mucho del otro, aunque si ciertos temas sensibles e íntimos, más no todos.
Si su hijo o hija le preguntase sobre su "historia de romance", le inventaría algo por mientras y quizás cuando fuese más grande le contaría la verdad.
Abrió otra hoja en Word, y empezó a escribir:
"Cosas qué debo hacer y aclarar antes de que mi bebé nazca."
"1-Saber todo el pasado de Bill, hasta los más oscuros secretos. Sobre su accidente y lo que pasó después.
Esté punto lo considera muy importante, ya que hay aún mucho clavos sueltos sobre el pasado del rubio. Un punto importante para conocerse a más profundidad.
"2- Descubrir que les pasó a los señores Cipher. Ya que la carta no decía más de su paradero. Más que Marcos vendría en un tiempo.
"3- Marcos es el mayordomo y le explicaría asuntos legales y familiares."
"4-Inventar alguna excusa para que Bill no se escondiera más del estado, y no descubrieran su verdadera identidad."
Tenía pensando decir algo como que es algún hijo adoptivo de los señores, lo malo es el gran parecido que guarda con ellos. Por suerte nadie más que ancianos quizás ya muertos recordarían al Bill niño. No podía estar todo el tiempo, Bill y él ahí ocultos en la mansión. Necesitaban salir y trabajar.
"5-Convencer a Bill de abrir las ventanas, conseguir trabajo, remodelar la casa y tener un horario fijo para algunas salidas a la despensa. Aparte de contratar señal e internet. "
"6-Presentarles a Bill a mis padres."
Esté podría ser un pequeño problema, no tanto por el viaje y convencer a Bill de salir, sino por qué al conocer bien a sus queridos padres le andarían bombardeando cientos de preguntas al Alfa, como su infancia (la cuál no es muy grata de contar), estudios, carrera, trabajo, familia, como se conocieron, cuánto tiempo tenían y por qué dejó preñado a su pequeño hijo tan rápido en el poco tiempo que llevaban —Ni un mes había pasado— de conocerse.
Sabía que Mabel lo aceptaría después de conocerlo y examinarlo un poco. Ella no sería tanto un problema, pero debía inventarse muchas razones y pruebas falsas sobre Bill. Obvio no podía decirle a sus padres como en realidad conoció a Bill y sucedieron las cosas, mucho menos que asesinó a personas.
Podría inventarse que lo conocía desde antes por alguna universidad a pesar de no hablar de él.
Revisó la lista de nueva cuenta suspirando, solo eran seis cosas que hacer antes de que nazca el bebé.
Luego haría otra lista aparte sobre cómo llevar una dieta en su embarazo, que cosas comer y que no, comprar la ropa del bebé, pensá en nombres para el bebé e ir al doctor para checar que todo salga bien.
Por suerte apenas llevaba diez días en cinta, aún no le pegaba con fuerza los síntomas del embarazo. Y debía aprovechar para hacer todo lo posible en su lista.
—Dipper. — nombró el rubio quien llegaba por detrás dándole un beso en su mejilla dejándole a un lado uno de sus deliciosos sandwiches. Observándolo con sus ojos verdosos mielosos como esperando algo.
—Gracias Bill.— le sonrió amable y dulce. Sabía lo que el Cipher quería y le parecía muy lindo. Se estiró para abrazarlo y besarle en la comisura de sus labios, hasta que Bill se agachó para besarlo mejor, aceptando gustosos el sabor de los labios del más bajo.
—¿Qué haces?— preguntó interesado en lo que su castaño yacía escribiendo.
—De eso quiero hablarte. Es una lista de cosas que hay que hacer antes de que nuestro bebé nazca. — comenzó a contar con ilusión y el hecho de que sus labios pronunciaron la frase nuestro bebé le gustaba, o eso pudo notar el rubio.— No puedo preocupar por más tiempo a mis padres, ellos deben saber algo sobre mi. Además de que uno de los dos debe conseguir trabajo por qué el dinero no es infinito. También remoledar la casa... Mansión, nuestro bebé no debe vivir en un ambiente tan tenebroso y antiguo.— añadió tranquilamente mientras empezaba a comer del platillo que su Alfa gustoso hizo en prepararle.
—¿Estás emocionado por tener a nuestro cachorro?— preguntó después de entender lo que le dijo el Pines. Mirándolo fijamente observando como sus labios rosados se curvan en una delicada sonrisa.
—Siempre lo quice Bill... Me hace feliz tener de nuevo esta oportunidad. Tú me hiciste feliz.— le dijo muy emocionado, mirándolo con mucho cariño. Al Cipher le gustaba ver a su Omega de esa manera, alegre, amoroso, cariñoso, dulce y sobre todo atento.
—Pero me siguieras amando más a mi, ¿Cierto?— soltó con preocupación de que su Dipper prefiriera más a su bebé que a él. Causando un gran aturdimiento por parte del castaño ante tal pregunta.
—Bill... El amor que le tenga a mi bebé y a ti son distintos. Yo los adoro a los dos.— intentó explicar el castaño con delicadeza y comprensivo.
—Éste cachorro... Es una forma de que, ¿Estemos juntos? Por qué gracias a él nunca te irás de mi lado verdad.— comentó el rubio con sinceridad y preocupación. El Cipher creía que la única razón por la que Dipper en verdad se quedó ahí es por la cría.
—Uh... N-No lo digas de esa manera, ¿Si?— sugirió para cambiar el tema al notar el incómodo ambiente que se tornó. Le hizo sentir un poco mal que Bill pensará en ello.— Mejor, sigamos hablando sobre las cosas de las listas. Nos queda comida para dos días más, y estoy pensando en cómo conseguir trabajo sin tener que salir mucho. Por qué se que quieres tenerme aquí ¿No?— comentó con una sonrisa tranquila al adivinar la reacción de Bill. Quién a veces podía seguir actuando como un niño mimoso. Caprichoso, entusiasmado en ciertas cosas y juguetón. Mucho, amando como lo mimaba casi siempre. Le hacía sentir amado y protegido entre sus brazos y caricias.
—¡Si!— exclamó el rubio. No quería que Dipper saliera mucho fuera de la zona y si lo hacía quería acompañarlo.
—Ademas tampoco puedo trabajar mucho por mí estado, al menos en unos meses más. Trabajos que no me excedan mucho física y emocionalmente.— explicó pues sabía que si se forzaba de más o si se alteraba podía afectarle a su embarazo consecuentemente. Él no quería que sucediera lo mismo que con Gideon.
Agitó su cabeza para negar sus pensamientos, mi bebé debe estar bien. Pensó. Haría de todo para que su cachorro naciera, darle todo el amor y protección y demás para que nunca le faltará algo.
Perdido entre sus pensamientos Bill le dio un beso en su mejilla haciéndolo reaccionar apenas.
—¿Empezamos?— preguntó el Cipher.
—Si. — asintió recordando cuál es lo primero en la lista.— Salgamos a fuera, quiero que me digas todo de tí. De tu pasado. Sé que tú ya sabes algo de mí, por lo que le he contado a Rick y las llamadas con mi hermana. Pero faltas tú.
—¿Quieres saber todo de mi pasado?
—De preferencia que sea lo más relevante. Por ejemplo, el asesinato de esa amiga tuya cuando eras pequeño. Emily.— recordó Dipper sin despejar su atención en el más alto.
—¿La rubia?— cuestionó vagamente recordando los hechos de aquel acontecimiento que comenzó todo. Aunque debía agradecer que gracias a ello, sus padres habían contratado niñeros hasta llegar a quedar con Dipper.
Ambos salieron afuera, caminando un rato por los alrededores.
—Si Bill. ¿Tú, la mataste? Y S-Si la respuesta es si... ¿Por qué?— dijo con interés pero nervioso. Mirando al más alto ansioso por saber la respuesta.
—Ella... — tomó la mano de su Omega como un acto de cariño y confianza, para sentirse más seguro de que a pesar de lo que contaría su castaño no se iría de su lado. Sus ojos viajaron hacia el cielo en un intento de recordar más de aquel día hace ya varios años.
Emily era una niña que le caía bastante mal. Y tuvo sus razones para acabar con su vida.








