Capítulo 1
La puerta de hierro de la casa estaba firmemente cerrada. Felix estaba bastante aterrorizado, inseguro acerca de lo que probablemente sucedería a continuación con la piel erizada, pulso el timbre.
En el momento en que escuchó su voz, comenzó a saltar y ladrar.
Bajo sus reglas, ladrar era su única forma de responder.
Abrió la puerta y rápidamente se desnudo hasta quedar con los calzoncillos blancos que le había dado.
-Haz flexiones
Felix se puso en la posición inicial con las manos apoyadas en el suelo.
-Uno, abajo, Dos, arriba, Uno, abajo
Con el peso en las manos, la parte superior de su cuerpo descendió al suelo hasta que su entrepierna tocó el suelo. Mientras tanto Changbin, hizo una inspección en su mochila, sacó un par de calzoncillos con manchas de semen encapsulados en una bolsa de plástico, los extendió sobre su mano y le habló en voz baja
-Un gran desastre
Luego siguió dando órdenes
-Dos, arriba
Felix obedeció y se empujó hacia atrás, el entrenamiento regular en el ejército le había equipado para hacer frente a sus órdenes.
Cuando Felix sintió la ropa interior manchada contra su nariz, no pudo evitar sentirse humillado.
-Sniff
Ordenó pellizcándole en las orejas y las mejillas. Cerrando los ojos, no estaba seguro de si le atraía el olor.
-Uno
Bajo los codos del suelo e hizo flexiones una y otra vez con la cadencia de “Uno. Dos. Uno. Dos”, bajando y empujando su cuerpo hacia arriba hasta que su ropa interior se empapó completa y visiblemente, tan empapada que se pegó a la piel.
Gritó alto sólo cuando las gotas de sudor cayeron al suelo.
-Quita
-Sí, Maestro
Gimió en respuesta. Luego se arrodilló, quitándose la ropa interior mojada, a punto de doblarla cuidadosamente.
-Ponte la ropa interior sobre tu cabeza
Ordenó Changbin.
Confundido, volvió la mirada hacia su Maestro. De repente, le dio una fuerte bofetada.
-¿Te atreves a desobedecerme, perro?
Felix colocó los calzoncillos empapados de sudor sobre su cabeza, sin saber si eran lágrimas o gotas de sudor las que rodaban por sus mejillas. Luego deslizó el par de ropa interior sobre su cara, todavía podía ver claramente a través de los agujeros.
-Sígueme
Changbin cargó la mochila en la espalda de Felix, y lo siguió obedientemente a los pies de su Maestro.
Había un espejo que definía la entrada a la sala de estar, a un lado del cual se apoyaba rígido un bastón; Felix se asustó al ver el bastón con el que golpeaba a los perros.
Después de descargar la pesada bolsa, Changbin recogió la mochila y le acarició la cabeza con ternura al mismo tiempo.
-¡Buen chico! Muy bien, deberías tenerle miedo al bastón
Felix no pudo evitar temblar cuando su Maestro le mostró aquel palo brevemente y recordando el dolor que Changbin le había causado en las nalgas el otro día, sentía como si ya lo hubieran golpeado de nuevo.
No pudo evitar preguntarse si el hombre en el espejo seguía siendo un hombre, un hombre completamente desnudo, con solo un par de calzoncillos sudorosos en la cabeza, la polla medio dura y el vello púbico medio cortado.
Mientras se miraba en el espejo, Changbin flexiona sus dedos contra su piel, tan naturalmente como un adiestrador acariciaría amorosamente a su cachorro.
-Pata- dijo.
Felix levantó una mano inerte en el aire y extendió otra mano para obedecer la orden de su Maestro.
-El otro-dijo, y él obedeció
Luego como realizando un examen médico de ingreso militar, Changbin inspeccionó de cerca cada centímetro de su cuerpo. Después de quitarle los calzoncillos de la cara, Changbin volvió a poner su mano en la mandíbula de Felix y agarró su boca, casi como si le estuviera haciendo un examen de dientes a su perro.
-Saca la lengua
Instruyó Changbin y Felix obedeció, haciendo un sonido de jadeo
-Un poco más
Obedeció y siseo a lo que salió una ráfaga de saliva. Felix trató de limpiarse la saliva de la barbilla, pero Changbin le dio una palmada en la mano.
Entonces Changbin se agachó para tomar el vello púbico medio cortado en su mano.
-Bonita polla, eh -dijo, jugando con las bolas de Felix.
Luego alcanzó su agujero y tiro ligeramente del hilo de las bolas chinas que colgaba de su trasero.
-Aprieta fuerte para que no se caiga
Felix trató desesperada y frenéticamente de apretar los músculos alrededor de su agujero para resistir el tirón fuerte y agudo de Changbin.
Entonces Changbin azotó sensualmente el trasero de su perro con el bastón y Felix miró a su Maestro confundido. Él encontró sus ojos con los de Changbin, viendo una chispa de deseo en su mirada.
-Buen chico, muerde
Agarrando los calzoncillos sudorosos, lo dirigió a la boca de Felix.
Entonces Changbin acarició el pelo de su perro
-Ven, te limpiaré y quitaré tu olor a hombre.
El cuerpo de Felix estaba temblando, pero siguió a su Maestro al baño donde había un espejo de cuerpo entero y una canasta de artículos de tocador y productos sanitarios.
-A cuatro patas- ordenó Changbin.
Felix se puso a cuatro patas de inmediato. Cuando Changbin le ordenó que se diera la vuelta, instantáneamente rodó sobre su espalda y Changbin le golpeó los brazos y las piernas con el bastón.
Sintiéndose sorprendido de escuchar a su Maestro decir “Buen perro, acurrúcate” Felix obedeció de inmediato. Luego, Changbin lo soltó y tomó una silla pequeña para sentarse poniendo sus piernas detrás de Felix.
-Mírate a ti mismo. Los cachorros humanos recién nacidos deben ser suaves. No se supone que te crezca el pelo. Te afeitaré
-Woof.
Felix emitió un silbido de desaprobación. La sibilancia era una señal de emociones negativas, según lo acordado por Changbin. Luego, Changbin colocó sus manos debajo del pene y testículos de Felix y los acarició bruscamente.
-No respondas-advirtió Changbin.
Regresó su mano a las piernas de Felix y esparció una capa de espuma de afeitar sobre ellas, luego sobre otras áreas peludas de su cuerpo.
Gracias al dominio de la técnica por parte del Maestro, las piernas y axilas peludas de Felix fueron recortadas prolijamente. Como resultado, se quedó solo con los pelos entre las piernas. Cuando la navaja comenzó a golpear la piel de la parte interna de sus muslos y se movió hacia donde una vez se juntaron la pierna y el vello púbico, Felix se dio cuenta de que era ineludible que su Maestro lo afeitase por completo. No pudo evitar babear, empapando su ropa interior en su boca de perrito.
-Buen chico
Changbin se dirigió a Felix, acariciando su pene. Luego, al ver que le afeitaban el pelo alrededor de la polla, Felix comenzó a sollozar.
-¿Los perros lloran así?- preguntó Changbin, lanzandole a su cachorro una mirada sin disculpas.
-Woof Woof...
Changbin metió la mano entre las piernas de Felix y sacó las bolas chinas de un solo golpe, infligiendo un dolor punzante y haciendo que Felix se retorciera en el suelo.
-Cuidado. La navaja todavía está en mi mano
Changbin colgó las bolas chinas que había sido metido dentro del agujero de Felix sobre su rostro.
-¿No te duchaste después de ir al baño? Date la vuelta entonces.
Felix cumplió con la orden y movió el trasero. Entonces Changbin separó sus mejillas, afeitando el resto del vello. Cuando terminó, Felix se había convertido en un cachorro sin un solo pelo en su cuerpo.
-¡Para de llorar! O te meteré las bolas chinas en la boca.
Felix contuvo sus lágrimas mientras Changbin volvía sus manos a su cachorro, aplicandole jabón espumoso por todo el cuerpo y lavándolo a fondo.
-Joder, queda algo humano en tu agujero
Por la divina misericordia de Changbin, Felix se duchó y se puso en cuclillas en el inodoro.
-Los perros no se acuclillan en el inodoro-advirtió Changbin.
Al no tener más remedio que agacharse, Felix pudo ver sus genitales recién afeitados. Se quedó completamente expuesto frente a Changbin, quien estaba de pie observándolo. Felix se sintió completamente humillado.
Luego, Changbin tomó la barbilla de Felix en su palma antes de agarrar su mandíbula.
-Ven, abre tu maldita boca.
Manteniéndose en su lugar con una mano, Changbin agarró un cepillo de dientes, invadiendo con aquel objeto la boca de Felix y cepillando sus dientes, haciéndolo atragantar. Luego, Changbin le dio a su cachorro una palmada tranquilizadora y reconfortante.
-Enjuágate la boca
Changbin señaló el tazón de agua y, a la orden de su Maestro, el híbrido humano-perro obedeció: todo su cuerpo había sido limpiado a fondo.
Changbin dijo: “Solo los perros limpios reciben el amor de su Maestro”.
Volviendo a la sala de estar a cuatro patas, Felix apenas podía reconocerse en el espejo. Al escuchar a Changbin llamándole por su nombre
-¡Lee Felix! ¡Lee Felix!
Reunió toda la fuerza de voluntad para ponerse de pie, aunque el entumecimiento y el hormigueo en sus rodillas casi hicieron que se doblaran.
-¡Sí señor!
Luego, Changbin colocó sus manos sobre los hombros de Felix, apretándole el pecho, rodeando sus pezones y pellizcando sus abdominales. Changbin deslizó su mano hacia abajo y su cuerpo se despertó, retorciéndose voluntariamente para ofrecer una obstinada resistencia. Volviendo su mirada hacia él en el espejo, vio el rostro de Changbin enrojecido por la ira.
-Joder. Debería ser más duro contigo
Changbin arrojó un pedazo de papel en un ataque de ira y Felix se estremeció y se agachó para recogerlo del suelo.
-¿Dije que podías moverte?
A la orden de su Maestro, retiró su mano.
-De rodillas
Con un golpe resonante, cayó de rodillas a los pies de Changbin. Estaba disgustado y cuando estalló su ira, no había lugar para la negociación. Fue un placer obedecer.
-Agáchate, muerde esto
Lentamente, la parte superior del cuerpo de Felix se tensó, e inclino la cabeza hacia adelante y abrió la boca para obedecer a Changbin. A lo que Changbin metió el papel en su boca.
-Levanta tu maldito culo
Felix sabía lo que le esperaba en el instante en que se rompió el bastón del perro. Mientras se miraba en el espejo, Changbin golpeó la vara y lo azotó salvajemente con las caderas en alto. Apretando los dientes, apenas se atrevía a respirar o protestar. Golpe tras golpe encendió un fuego en el cuerpo de Felix, su trasero se puso rojo cuando Changbin lo azotó.
-Ponte firme frente al espejo
Instruyó Changbin; el culo entumecido y adolorido de Felix ardía, trato con todas sus fuerzas de quedarse quieto tan pronto como recibió las instrucciones.
Talones juntos, dedos de los pies separados, pies y brazos fijos a los lados...
Para el asombro de Felix, la posición con la que se había familiarizado tanto en el ejército de repente le pareció desconocida y oxidada. Se vio en el espejo, un hombre completamente desnudo cuya espesa mata de vello púbico había sido afeitada y limpiada minuciosamente. Su pelvis parecía la de un niño pequeño que finalmente se había convertido en un hombre. No pudo evitar sentirse ligeramente excitado.
-Hiciste un juramento cuando te enlistaste, ¿verdad? Las palabras del juramento están en el papel que tienes en la boca. Es un contrato amo-esclavo
Tras la explicación de su Maestro, de pie e inmóvil frente al espejo, Felix levanto la mano y juró en voz alta
Yo Lee Felix, con sincera humildad y honestidad de todo corazón, juro solemnemente que yo, como perro militar que CB cuida y maneja, le serviré a mi Maestro toda mi vida. Sección uno: ...
Después de pronunciar el juramento, Felix se dio la vuelta y saludó a su Maestro como un soldado. Después de que Changbin le devolviera el saludo militar, le entregó el juramento.
-¡Perro militar, arrodíllate!
Se arrodilló frente a Changbin y descubrió que el saludo militar había creado un vínculo de respeto entre él y Changbin. No hubo más juegos entre ellos; ahora, todo era solemne. Después de hacer su juramento como Maestro, Changbin agarró el collar que había comprado en la tienda de mascotas el otro día y se lo puso en el cuello a Felix. Luego sus manos bajaron por las axilas y cintura de su cachorro y lo acarició con ternura.
Tan pronto como Felix levantó la mano para devolver el saludo, Changbin dio otra orden
-De ahora en adelante, ladra para saludar
-¡Woof! ¡Woof!
Felix dio fuertes ladridos, los músculos de su estómago se tensaron.
-Buen perro, saca las patas.
Las manos de Felix se envolvieron con gasas.
-De esta manera, tus manos se convierten en patas de perro. Caderas arriba, frente al suelo
El cachorro siguió la orden de su Maestro y se movió. Acostado boca abajo le dio a Felix una audición aguda; Podía decir que Changbin se alejaba de él y luego regresaba. Luego separó las nalgas de Felix a lo que este cedío a su curiosidad y miré a su Maestro, viendo su mirada acerada y penetrante en el espejo.
-No puedo dejar de mirar, ¿eh? Acércate
Por primera vez, Felix vio el cuerpo completamente desnudo de Changbin. Al ver la desnudez alucinante de su Maestro, sintió una llamarada de frialdad en su entrada trasera.
Metió un dedo en el agujero del cachorro, que esparció fuego por su cuerpo y le hizo ladrar
-Woof, Woof, Woof...
Antes de que Felix pudiera gritar, Changbin le insertó algo enorme en su agujero, algo mucho más grueso y más grande que las bolas chinas, haciendo que el apretado trasero de Felix se partiera por la mitad. ¿El Maestro me está clavando su pene? se preguntó, y las lágrimas rodaron por su rostro hasta que vio a su Maestro acariciándole casi con cariño.
-Mírate en el espejo ¿Ves lo que empujé dentro de ti?
Con su mirada atenta, vio una cola negra entre sus nalgas.
-¡Buen perro!
Changbin se dirigió al cachorro y frotó suavemente su piel mientras le ordenaba ir al espejo para mirarlo en una posición sentada. Lo que Felix vio reflejado fue solo una pareja amorosa, un Maestro desnudo y su amado Perro Militar. El hombre llamado Lee Felix ahora se había convertido en un perro hasta la médula frente a su Maestro Changbin.