Capítulo 1
Era una mañana soleada, y nos encontrábamos en la iglesia de la ciudad en la que te conocí durante nuestra época de preparatoria. Hace diez años, en la ciudad de Kuho.
Se podía ver a un joven alto de pelo negro y rostro amargado, junto a una chica más baja a su lado, de cabellos rubios que le llegaban hasta la mitad del cuello y ojos de color rojo intenso. Cabe aclarar que el chico medía 1.75 m y la chica 1.70 m.
Los dos se encontraban en la cafetería escolar, haciendo fila para pedir comida, hasta que llegó su turno.
—Me da un menú de carne sin carne —dijo el chico.
—A mí me da un menú de carne normal —pidió la chica. Después de esperar y que les dieran su comida, fueron a buscar un lugar donde sentarse.
—Oye, Charlie, me sorprende que esta vez pidas un menú normal. Normalmente pides lo mismo que yo.
—Hoy quise cambiar en algo.
Con unos pasos, llegaron a una mesa para tres personas que normalmente nadie ocupaba, pero en el momento en que Futaro iba a poner su bandeja, chocó con la de alguien más.
—Oye, yo llegué primero a este lugar.
—¿Pero qué dices? ¡Nosotros siempre nos sentamos en esta mesa! Así que lárgate.
—Chicos, no hay por qué pelear, hay suficiente espacio para todos —intervino Charlie.
—Está bien.
—Pues ya que.
Después de esa pequeña discusión, los tres se sentaron a comer, pero Futaro comía mientras estudiaba.
—Oye, no sabía que estudiar mientras comes es de mala educación —dijo la chica.
—Déjalo, él es así —respondió Charlie.
—Sí, estudia así porque va mal — añadiría.
En eso, ella tomó su examen y vio el resultado.
—¡Cien por ciento!
—¡Pero qué vergüenza! —exclamó Futaro, algo sorprendida.
—¿Me lo mostraste a propósito? Bueno, si eres tan bueno, podrías ayudarme a estudiar.
Futaro, en ese momento, terminó de comer y se levantó.
—Gracias por la comida.
—Pero si no comiste nada, ¡ten! Come un poco.
—No, gracias. Y si comes así, vas a engordar.
—No mames, Futaro —interrumpió Charlie, riendo ante la situación.
La chica se puso roja de enojo y le gritó a Futaro.
—Eres un maldito insensible. Ni sé por qué te pedí ayuda en primer lugar.
Después de eso, Futaro se fue y dejó a las dos en la mesa.
—Perdónalo, por favor. Normalmente él no es así, pero a veces se pasa de estúpido —dijo Charlie, intentando calmar a su nueva amiga.
—No te preocupes. Tú no tienes la culpa de las acciones de tu amigo —respondió Itsuki con desaprecio.
—Ahora que lo recuerdo, llevamos un rato hablando, pero no sé tu nombre.
—Mi nombre es Itsuki Nakano.
—Itsuki... Es un lindo nombre —dijo Charlie, sonriendo.
—Gracias.
—Oye, no soy tan buena como Futaro en los estudios, pero si quieres, yo te puedo ayudar.
—¿En serio? ¡Gracias! ¿Te parece si iniciamos hoy en mi casa?
—Seguro, ¿por qué no?
Charlie siguió hablando con Itsuki por un rato más, hasta que sonó la campana, indicando el fin de la hora de la comida.
Charlie iba de camino a su salón, pero se encontró con Futaro.
—¿Qué mierda te pasa, Futaro? ¿Cómo se te ocurre decirle gorda a una chica? Es la peor ofensa que le pudiste haber dicho.
—Pero es la verdad. Cambiando de tema, Raiha me consiguió trabajo como tutor. La paga es cinco veces más de lo normal.
—¿Seguro que es algo legal?
—Yo también le pregunté eso y me dijo que sí. No me dijo el nombre de la que le daré clases, solo me dijo que su apellido era Nakano.
En ese momento, Charlie recordó a la chica de hace rato.
—Pues no sé qué decirte... Suerte.
Después de esa pequeña charla con Futaro, se fue a su salón, y al momento de que iba a iniciar la clase, el profesor anunció que había una alumna nueva.
—Ichika: Mucho gusto. Mi nombre es Ichika Nakano. Espero que nos llevemos bien.
—Espera, ¿dijo que se apellida Nakano? ¡Futaro la va a tener difícil! —pensó Charlie, mientras su mente comenzaba a atar cabos.
Después de esa presentación, las clases continuaron con normalidad.
Time skip
Las clases ya habían acabado, y Charlie se encontraba junto a Itsuki afuera de la escuela.
—¿Ya estás lista, Itsuki?
—Sí, en unos momentos llega el carro por nosotras.
—Ok.
Pero en eso, Charlie vio que se acercaban unas chicas a ellas.
—¿Itsuki, quién es ella?
—Es una amiga. Me va a ayudar a estudiar.
—Sería una pena que le pasara algo.
—Ni se te ocurra, Nino. Ella aceptó sin esperar nada a cambio.
—Como sea, mientras no me moleste —respondió Nino con desdén.
—Eso tenlo por seguro —dijo Charlie, con firmeza.
Después de esperar un rato, llegó el carro y todas subieron. Charlie estuvo platicando un rato con Itsuki durante el camino hasta que llegaron a un edificio departamental.
—¿Ustedes viven ahí? —preguntó Charlie, sorprendida.
—Obvio —respondió Itsuki, con una sonrisa.
Itsuki guió a Charlie dentro del edificio y subieron en un elevador. Ahí, Itsuki marcó el piso treinta del edificio.
En el apartamento
Durante el pequeño tramo del ascensor, Charlie descubrió que eran quintillizas. Ella ya había conocido a tres y aún no había hablado con las otras dos. Ya dentro, Charlie se sentó en la sala junto con Itsuki.
—Y bien, Itsuki, ¿cuál es la materia que se te dificulta más?
Itsuki, al escuchar eso, se puso roja, y quien terminó contestando fue Ichika desde la cocina.
—Se le dificulta todo, pero le da pena decirlo.
—¡ICHIKA! —exclamó Itsuki.
—Cálmate, Itsuki. No hay de qué avergonzarse de eso. Para eso vine, para ayudarte.
Itsuki, al escuchar eso, no aguantó la alegría y terminó abrazando a Charlie involuntariamente.
—Itsuki, ¡me aprietas! —lo dijo con dificultad Charlie.
—Perdón.
—No te preocupes, ya, empecemos.
El resto de la tarde, Charlie se la pasó ayudando a Itsuki, y cuando terminaron, se retiró del edificio con una sensación de satisfacción y un nuevo lazo de amistad.








