Personalizar legibilidad
Aa

Dulce Venganza, Coronel Demonio

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

¿Qué ocurre con una joven talentosa cuando la empujan hasta sus límites? ¿Cuando fracturan su alma y su corazón? Ella no era cruel, tampoco malvada, como en todos lados, hay dos caras de una misma moneda... Ella debe decidir si llegar al final de su castigo o renunciar para evitar perderlo todo, otra vez. El camino es duro, difícil, pero al Coronel Demonio no lo derriba nadie.

Estado:
hace 2 años
Capítulos:
13
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+
Esto es una muestra

Capítulo 1

Estaba de pie, con mi maleta a mi lado, tranquilamente sentada sobre la Samsonite negra reforzada que valía más que todas mis deudas estudiantiles juntas, si las hubiera tenido, esperando a mi hermano mayor, en las puertas de la estación de autobuses, cuando un idiota me golpeó y me tiró al suelo.

— ¡Mira lo que has hecho! — Me gritó una voz dolorosamente familiar, una voz que una vez amé con todo mi corazón. — ¡Será mejor que te disculpes inmediatamente, estúpida! — Me gritó nuevamente y yo me fijé en él de regreso.

Seguía igual de guapo que la última vez que le vi. Mi amor secreto de la infancia, mi vecino, mejor amigo de mi hermano mayor, Louis, deportista de élite en el instituto, y mi verdugo de cuatro años atrás, el monstruo de mis pesadillas, la causa de mis tormentos, y el motivo ulterior por el que yo había regresado a mi ciudad natal, Tucson.

Su pelo negro seguía brillante, peinado hacia la derecha, creando un ridículo remolino en su frente a lo Supermán, el primero, no los posteriores, sus ojos azules brillando, aunque fuera con rabia contra mí, perfectos rasgos faciales, un hoyuelo, que no se veía ahora, pero que yo sabía que estaba allí, cuerpo de dios griego, labios perfectos y si, un auténtico gilipollas, de pies, a cabeza.

Yo lo había reconocido en un segundo, ¿él a mí? ¿Reconocer a la tonta hermanita de su mejor amigo? ¿La que siempre se metía en líos solo porque alguien lo mirase mal? ¿El Demonio de Tasmania, como me apodaban, porque golpeaba primero y luego preguntaba qué había pasado? No, él jamás me reconocería bajo mi nueva apariencia.

Me levanté manteniendo la calma, me ajusté mis minishorts negros de combate bajo mi minifalda de seda con disimulo, ajusté mis niñas dentro de mi sujetador, (Gracias Wonderbra y gracias a ti también, capullo) [Cada vez que rompa la cuarta pared, es decir, hable directamente al lector, será entre paréntesis, como entre corchetes son las notas], y le sonreí con maldad mientras le sacaba el dedo medio.

— En tus sueños, Dani. — Le dije, dejándolo a penas un segundo descolocado cuando se dio cuenta de cómo le había llamado, mientras apretaba mi desnudo bíceps con su enorme mano de mariscal de campo.

— ¿Cómo me has llamado? ¿Quién eres tú para atreverte a llamarme así? — Me preguntó con ojos entrecerrados. — ¿Prensa? ¿Servicio secreto? ¿Fanática loca? — Escupió como si fueran insultos y sonreí.


Daniel Thorn Tercero, hijo del senador Daniel Thorn Segundo que se presentaba a la candidatura por la presidencia, Capitán del equipo del equipo de Rugby local y prometido de Kimberly Addams, tan loca como sus parientes cinematográficos, hija del magnate petrolero Jules Addams y acosadora personal desde la guardería de Daniel, Dani solo para mi hermano, y para mi, por asociación.

¿Y yo quién soy? Coronel Amanda Lovett, hija menor del neurocirujano Thomas Lovett, y Rosalinda James, más conocida por su seudónimo novelístico, James Rose. También de adinerada familia, un buen curriculum tanto académico como militar, también conocida como el Demonio coronel por mis colegas en el departamento armamentístico de la Armada, donde diseñaba medicamentos para luchar contra la guerra bacteriológica y colaboraba estrechamente con la OMS. (¿Quién creéis que tiene un currículo más impresionante? ¿Él o yo?).

— Fallo, fallo y fallo... Oh, Dani, has perdido mucho desde que me largué hace cuatro años, ¿No? ¿Qué pasó? ¿Demasiado tequila o demasiado éxtasis para que se te levante? — Le susurré al oído, causando que se pusiera más nervioso y creo que hasta se empalmó cuando me oyó respirar en su lóbulo. — Tengo la cura para eso, si te atreves, claro...

Bueno, no me llaman Demonio por ser una buena chica y ser dulce y modosa, tengamos lo claro. Pero recopilemos. Él y yo hemos sido vecinos, compartiendo prácticamente toda nuestra existencia, desde que tenía uso de razón. ¡Creo que hasta me vio en pelotas, antes de que me desarrollara, más veces que el médico! Pero tengamos claro, desde la cuna hasta los seis años, yo era la sombra de mi hermano mayor, Louis, y allá donde él iba, yo iba. Eso no gustaba a la mayoría, pero mi madre es de origen hispano y para ella, el hermano mayor tenía la obligación de abrirle el camino a la pequeña. Y en mi caso, acabé siendo humillada y rechazada por toda su pandilla antes de saber sumar.

Dirás, es caso típico de bullying infantil, y estas en lo cierto, por lo que llegó un momento en el que empecé a devolver insultos con golpes. Yo era una cosita pequeña, carente de peso, y muy rápida. Para cuando se daban cuenta de su error, ya estaba sobre ellos, mordiendo, arañando y clavando mis dedos en puntos sensibles. (Yo era un animal en esos momentos, porque aún no sabía defenderme.)

Mi hermano, viendo que me metía en líos, primero trató de enseñarme a soportarlo, pero mi enfado se acumulaba. A más tragaba insultos y desprecios, esa ira, esa rabia por no defenderme, por no tener fuerzas para vencerlos, o rapidez verbal para devolver el insulto, eso me hizo más violenta, y mis arrebatos eran peores.

Cuando mandé a un niño tres años mayor que yo al hospital con la nariz rota y yo con el labio partido, Daniel intervino. Dijo que, ya que me iba a meter en líos, debíamos asegurarnos de que nadie me hiciera daño, así que me apuntaron a defensa personal primero, y luego me uní a ellos en sus clases de karate.

Apenas tenía seis años, y ya estaba en el mismo nivel que ellos, ¿la diferencia? Mientras ellos dejaron el karate por jugar fútbol, yo añadí artes marciales mixtas a mis actividades extraescolares.

Fue en uno de los entrenamientos de mi hermano, que Daniel se quitó la camiseta, y me quedé flechada con él. Para entonces, él ya había empezado a desarrollarse, y bastante bien, debo decir. A partir de ese día, ya no seguía a mi hermano, sino a Daniel.

Para qué explicar lo que es un enamoramiento, todos los sabemos, y yo creía que estaba haciendo un buen trabajo en ocultarlo. Crecimos y yo creí estar integrada en su pandilla, pero me equivoqué.

Ellos terminaban el instituto para ir a la universidad, yo había saltado cursos, por lo que ya estaba en mi segundo año de secundaria, a pesar de ser cuatro años menor que mis compañeros. En el momento en que se alejaron para vivir en el campus, la pandilla y mis compañeros se volvieron contra mí.

Al principio, fue el vacío emocional, el cual, no me molestó. Luego volvieron los insultos, los desprecios, los ataques cuando nadie veía. Aprovechaban la ventaja numérica para superarme, ya que, en un uno contra uno, siempre los barrería.

Tampoco era una lucha con las chicas. Ellas lo empezaban, pero cuando era el momento de los golpes, eran los chicos los que estaban lanzando puñetazos, patadas y empujones. Como comprenderéis, entre la diferencia de tamaños, fuerza o números, y a pesar de mis habilidades, por muy victoriosa que saliera de estas situaciones, acababa malherida y emocionalmente destruida. Lograba que mis padres no se lo contaran a Louis, y eso, para mí, era la mayor victoria.

Y llegó el momento de que regresaban. Yo estaba feliz. En unas semanas, después del cumpleaños de Daniel, ellos estarían definitivamente de regreso, para comenzar sus vidas como adultos. Yo había perdido mis dos años adelantados por culpa del acoso escolar y apenas iba a lograr graduarme. Mis notas eran excelentes, por supuesto, pero mis largas ausencias por brazos o piernas rotas, e incluso costillas, me habían retrasado en mis planes educativos.

Y luego... Luego mi amor se volvió odio y hui de Tucson para siempre. ¿Por qué no tomé un avión como todos los demás y me aventuré a viajar en autobús? Menuda mierda volver a casa para toparte con el hombre que más amaste y que más odias en la vida.


Daniel

Miré a la pelirroja con frustración. Sus ojos verdes, que tanto me recordaban a mi chica, me enfurecían, porque me recordaba que, en dos meses, no podría llamarla mía. Y no porque ella estuviera con otro tipo, no. Porque mi padre había logrado lo que había tratado de evitar tan duramente. Me iba a casar por el bien de su carrera política con la hija de su mayor patrocinador, Jules Addams.

Realmente acepté solo si la fecha era muy lejana, pensando que encontraría a mi Demonio, o Demo, como la llamaba a veces, antes de esa fecha. La buscaba en cada partido, la buscaba en cada ciudad, pero se había desvanecido en el aire hacía cuatro años, y no la encontraba por ninguna parte.

Llevaba enamorado de ella desde que aún usaba pañales. Mi flechazo por ella era tal, que mi mejor amigo, su hermano, se burlaba de mi llamándome cuñado cuando ella no estaba presente. Todos lo sabían, menos ella, claro, porque ni Louis servía para ocultar un secreto, ni yo quería esconderlo, excepto de ella, porque era demasiado pequeña y no quería imponerme.

La amaba con tal intensidad y sinceridad, que no quería que se perdiera nada en su vida porque pensara que yo quería imponerme sobre ella. La conocía tan bien, que sabía que, en cuanto dijera algo, la espantaría. Y cuando ella empezó a sentir algo por mí, como el cobarde que era, en lugar de hablar, mantuve mi silencio.

Luego se me hizo demasiado cómodo mantener la dinámica. Amanda no era realmente querida por nuestra pandilla, y eso lo sabía, pero no la odiaban, por lo que me resultó una sorpresa saber que ella se había ido por el acoso constante.

Ahora era demasiado tarde, y cada vez que veía a una mujer que se le parecía en lo más mínimo, me enfurecía. Más cuando algunas de ellas se me insinuaban. Y está, se llevaba la palma, usando un apodo que solo Louis y Amanda podían usar.

— ¡Amanda! ¿Dani? — Nos gritó Louis desde la distancia. Corrió hacia nosotros y yo miré a la mujer que estaba frente a mí con más atención.

Su pelo rojo brillaba como un rubí y tenía el aspecto del terciopelo más suave. Su piel se veía dorada por el sol, tersa y sin arrugas, con un maquillaje ligero y nada ostentoso. Sus labios cubiertos de carmín rojo, del mismo tono que su cabello, parecían deliciosos. Estaba mucho mejor dotada que antaño, con un hermoso escote dentro de su top y su cuerpo tonificado estaba lleno de deliciosas curvas. Mi Amanda había florecido en una hermosa dama a la que no había reconocido.

— Hola Lui. — Dijo escuetamente cuando él llegó a nuestro lado. — Te dejo la maleta. Yo me voy. — Al oírla hablar, me volví a enfurecer y bloqueé su camino.

— ¿A dónde te crees que vas, Amanda? Primero chocas conmigo y te burlas de mí, y ahora ¿te quieres ir? No, Demonio, tienes mucho que explicar... — Pero no pude seguir hablando, porque en ese momento, me hizo una llave que llamábamos "el robo de las canicas". Me golpeó las pelotas con su rodilla, por lo que tuve que soltar mi agarre para agarrarme la entrepierna. — A-a-man-daaa... — Gimoteé su nombre, en el suelo, mientras Louis trataba de socorrerme.

— He dicho que me voy... ¿Qué te esperabas? — Gruñó, alejándose con paso firme. Y nada más el balanceo de sus caderas me causó más dolor por la excitación.

Suscribirse a A. M. Fuentes para seguir leyendo.

Suscríbete a uno de los siguientes niveles para leer esta historia
Lo más popular
Colaboración con el autor nivel 4
Colaboración con el autor nivel 4$4 / mes

Colabora con el autor para que siga escribiendo.

Este pase, te da acceso anticipado a sus creaciones, por lo que estarás leyendo antes que nadie los siguientes capítulos mientras la animas a continuar con sus historias y no dejarlas en el camino.

También te da acceso a todos los capítulos de pago e historias terminadas.

Recuerda que puedes elegir el nivel que quieras y dejar la suscripción cuando desees, por lo que es una donación, más que una suscripción.

Y que, con tu suscripción, tienes acceso a mensajearte con el autor en cualquier momento a traves de la plataforma, de forma directa.

Mostrar más
¡Cuéntale a A. M. Fuentes lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Dame Una Oportunidad ~ kookmin

Ana: Me gustó,al principio llore,mil gracias por la historia

Leer ahora
Rechazado

Brenda: Es una excelente historia ... Me encanta la forma de narrar y q sea cortae gusta aún más . Me encantaría encontrar más historias

Leer ahora
Amor en cláusulas.

Elena: Me s gustado todo

Leer ahora
Chica nueva, Jefe nuevo

MaríEn: Me gusta la temática y no me gusta que la dejen a medias

Leer ahora
Noah Clark

Arwen: Me encanta esta historia, definitivamente puedes ir de lo más Taboo y prohibido ,hasta lo más romántico y dulce, está novela difiere mucho de las historias tuyas que he leído y me encanta.

Leer ahora
LOBO BLANCO

María: Me gusta las historias de vampiros y lobos. La trama es buena y entretenida. No es muy larga y eso también me gusta, no sé hace pesada

Leer ahora
Omega Of The Moon [KOOKMIN]

Jeon Jimin : Me encantó,la amé 🤩Es una de mis obras favoritas,la he leído muchísimas veces pero hasta ahorita me atrevo a comentar,he buscado algo parecido pero nada se compara con tú obra es inigualable, eres muy buena en lo que haces espero leerte pronto 💐🌈

Leer ahora
Paper Hearts - Kookmin Omegaverse

Naiko: Ya la eh leído en todas las plataformas en la que está publicada y jamás me canso de leerla 😭🥰. Es la única historia que me saca de mí bloqueo de lector . Realmente si nunca la leíste , te animo a que lo hagas y disfrutes del mejor cliché Kookmin escrito en los últimos tiempos. Te juro que amarás ...

Leer ahora