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Si le preguntaseis a Jungkook qué querría estar haciendo en ese momento, él os diría cualquiera de estas opciones: fumar y beber con los colegas, jugar a la play o follarse a cualquier Omega o Beta, preferiblemente Omega.
Nunca, pero nunca en su vida, escogería estar trabajando como bibliotecario en la biblioteca del Instituto. Y es que, justo por eso, porque nunca lo elegiría, es que estaba allí. Porque estaba cumpliendo un castigo del director antes de que Kim Seokjin se cansara de él y terminara por expulsarlo del Instituto, que ganas y motivos no le faltaban.
La tarea era simple. Atender a los alumnos que por allí pasaran, canjear libros, sellar los que eran devueltos y registrar en la página los que eran cedidos, con el tiempo de devolución y otros datos importantes. Otras veces, el director se ponía cabrón y le obligaba a ordenar las estanterías, pero por suerte, aquel día Jungkook no le había tocado tanto las pelotas.
El Alfa se estaba liando un porro en el mostrador, tratando de no ser descubierto, con heavy metal inundando sus canales auditivos gracias a los pequeños auriculares que su pelo largo podía tapar.
Y hubiera continuado haciendo su tarea si una pequeña mano no hubiera entrado en su campo de visión.
El Alfa alzó una ceja mientras elevaba su mirada. Se encontró a un pequeño chico con cabellos revueltos color rubio, gafas de pasta cayéndosele por la nariz y sonrisa temblorosa. Pronto, la nariz del Alfa se inundó de un embriagante aroma a malvaviscos y bayas ácidas.
Omega.
Jungkook se sacó un auricular y murmuró algo parecido a un qué para darle pie a hablar.
-H-hola -sonrió más abiertamente.
¿Por qué sonreía? ¿Es que acaso ir a la biblioteca daba felicidad?
Jungkook bufó.
-¿Qué cojones quieres?
El chico abrió los ojos aturdido bajo los cristales pero se recompuso rápidamente.
-Quiero un libro.
En su mente, Jungkook querría haberle contestado “vaya, no me digas” pero en la realidad sólo contestó un escueto cual.
El Omega le mostró su pantalla de móvil y con su pequeño dedo índice le indicó el título.
Jungkook rodó los ojos y buscó en el registro perezosamente.
-Pasillo B, estantería 3.
El rubio musitó un tímido gracias y se marchó con una breve inclinación de cabeza. Dejando a su paso un interesante aroma ácido y dulce a la vez. Jungkook inundó sus pulmones con él, solo porque olía bien, se mentalizó, y continuó liando su porro tranquilamente.
Unos minutos después, el Alfa había guardado su cigarro ya liado en su chupa de cuero, y sin demasiadas cosas qué hacer en aquella aburrida biblioteca, sacó su teléfono para ver algún vídeo de youtube.
Lo bueno de aquel castigo era que aunque fuese pesado como el infierno, nadie solía molestarle porque nadie en su sano juicio quería ir a la biblioteca en su tiempo libre, al menos no en época libre de exámenes. Bueno, y quitando ese Omega de gafas. Jungkook podría apostar el poco dinero que llevaba encima a que era la única persona allí.
Inmerso en un vídeo de un gameplay de Overwatch que terminó escogiendo, Jungkook hubo de parar la reproducción ante los insistentes toques en su hombro.
-Queeeé -gruñó en un bufido.
Alzando su rostro, sus ojos volvieron a conectar con el Omega.
El chico apartó su dedo rápidamente, como si la chaqueta del Alfa quemara.
-E-es que está muy alto- jadeó en un susurro tímido.
-¿El qué está muy alto? -su voz sonando seca e irritada.
-El libro. No llego- su rostro era un tomate para ese entonces.
-¿No puedes pedirle ayuda a alguien más?
-Eh... sólo estoy yo. Bueno, y tú- sonrió torpe.
-Pues apila libros y súbete a ellos, yo qué cojones sé.
-¿Pero no es tu trabajo? -preguntó confuso e ingenuo.
-¿Mi trabajo? ¿Estás jodiéndome? ¿Tengo pinta de bibliotecario?
Jimin se le quedó mirando por algo de tiempo. El chico era bastante guapo, pero todo lo que tenía de atractivo lo tenía de intimidante. Su mirada era dura, ojos negros y profundos y facciones angulosas. Por otra parte estaba su pelo largo, no demasiado, pero si lo suficiente como para que mechones desordenados color azabache cayesen por su rostro hasta casi su mandíbula, dándole un aspecto totalmente salvaje. Tenía perforaciones en las orejas, y una en la lengua que Jimin había podido ver cuando hablaba, además de tatuajes que se asomaban en su piel tanto por el cuello como por sus manos. Vestía de negro y tenía todas las etiquetas para ser llamado un chico peligroso, y probablemente, Jimin supuso, llevaría botas de motorista o algo por el estilo. Pero el Omega nunca había juzgado a nadie por su apariencia y que aquel chico luciera así no tenía nada que ver con a qué se dedicase.
-¿No lo sé? -finalmente contestó.
-Pues evidentemente no. Sólo me ha castigado el imbécil de Kim Seokjin.
-¿E-el director? ¿Eres alumno aquí? -Jimin nunca lo había visto. Probablemente se debía a que siempre andaba con la nariz metida en libros.
-Por desgracia sí.
-Bueno... Pero es un castigo divertido -trató de animarlo.
Falló.
El Alfa le miró como si le hubiera salido un ojo en la frente.
-¿Quieres hacerlo por mí? -sonrió falsamente y agudizó su voz.
-Nop -sonrió de vuelta Jimin- Quiero mi libro. ¿Me lo alcanzas, porfi?
Jungkook gruñó, pero terminó cediendo y se levantó. Quiso mentalizarse de que de ese modo, su trasero se oxigenaría un poco, porque llevaba sentado allí desde las cinco de la tarde sin hacer absolutamente nada. Quiso pensar que estaba haciendo algo de ejercicio, cuando realmente se había levantado porque había accedido a ayudarlo. Sólo esperaba que el idiota de Kim estuviera viéndolo a través de las cámaras de seguridad. Estaba seguro de que sí.
Salió del mostrador, Jimin tragando saliva ante su altura. Lo había esperado alto, pero no tan alto. Quizás era que el Omega era demasiado bajito, pero jamás lo reconocería, ni si quiera en sus propios pensamientos.
Jungkook comenzó a andar hacia los estantes de la biblioteca y se metió por uno de ellos demasiado decidido. Jimin frunció el ceño mientras seguía su velocidad con pasos torpes, rápidos y cortos tratando de alcanzarlo.
-Oye, no es por aquí- musitó al cabo de unos minutos.
El Alfa frenó de golpe, lo que provocó que el Omega a sus espaldas no lo viera venir, se tropezara contra él y terminara cayendo en dirección al suelo, aterrizando sobre su trasero.
-¿Qué haces? -Jungkook se giró sobre sus hombros. Ese Omega era todo un caso.
-¿Caerme? -suspiró resignado desde el suelo y subió sus gafas de vuelta a su sitio.
Unas manos fuertes lo levantaron rápidamente, manipulándolo como un muñequito maleable. Jimin sonrió abochornado.
-Gra...-
-¿Y si no es por aquí a dónde coño estamos yendo? ¿Por qué hemos venido aquí, en primer lugar?
-¡Y-yo que sé! Te estaba siguiendo a ti.
-¿A mí? ¿Tengo cara de saber dónde está tu jodido libro?
-M-me lo dijiste hace cinco minutos.
-Solo memorizo información importante.
Jimin rodó los ojos.
-Pasillo B, estantería 3.
Jungkook gruñó y se dirigió hacia allí, obviamente, leyendo los cartelitos y las indicaciones. Jamás en los años que llevaba allí había pisado ese sitio.
Finalmente llegaron al lugar indicado.
-Es ese azul -Jimin le indicó con su pequeño índice. El libro estaba en el sexto estante, su dedo apenas llegaba al quinto.
Jungkook lo cogió sin problemas, y se lo dio sin medir su fuerza, estampándolo contra su pecho haciendo que Jimin hubiera de reaccionar rápido y sostenerlo entre sus brazos mientras trataba de recuperar su equilibrio ante una posible segunda caída.
-Tu libro. Adiós -Jungkook se giró de vuelta a su mostrador.
-¡Muchas gracias!- contestó animado- ¿Cuál es tu nombre?
-No te importa -continuó su camino sin girarse.
-¡Gracias, no te importa!
Jungkook se giró mirándolo, de nuevo, y no por primera vez en aquella tarde, como si fuera un alienígena. El rubio soltó una risilla y desapareció rápidamente, con el libro entre sus brazos y las gafas deslizándose por su nariz.
(...)
Jimin permaneció en la biblioteca aquella tarde hasta las ocho, enfrascado en su libro y únicamente despegando sus ojos del mismo para estornudar debido al polvo. Habría permanecido mucho más tiempo si no fuera porque Jungkook se levantó del mostrador a las ocho en punto, anduvo hasta él y cerró el libro en su cara.
-¡Hey! P-pero...
-Estamos cerrando - sentenció.
Jimin le miró con cara de cachorrito.
-E-espera, me faltaban solo unas páginas y...
-Si tanto quieres leerlo, llevátelo a tu casa. Yo quiero irme a la mía.
-Me gusta más leer aquí. Hay mucho silencio. Vivo frente a una autopista y...-
El Alfa le interrumpió con un gruñido.
-Largo.
-Vale... -susurró derrotado. Se levantó y colgó su mochila abultada de sus hombros -¿Entonces me lo puedo llevar a casa?
-Sí.
Jungkook se dio la vuelta y se dirigió a la salida.
-¡Espera! Tengo que darte el carnet de alumno, y tienes que registrarlo en el ordenador y...
-¡Joder! -El Alfa quiso golpear algo en ese instante -Tráelo antes de que te eche a patadas de aquí.
-¡Vale!
Jimin apoyaba sus antebrazos en el mostrador mientras Jungkook encendía de nuevo el ordenador. Podría haber sido un portátil de nueva generación, pero no, era un maldito cacharro pesado y lento como el infierno.
El Alfa se cansó frustrado, apoyó su espalda en el respaldo de la silla y colocó sus pies sobre la mesa mientras se iniciaba la sesión.
Jimin miró sus zapatos. Bingo. Eran botas de motorista negras y desabrochadas. Después suspiró tamborileando con sus dedos la tapa del libro.
-¿Cómo te llamas?
-¿Por qué quieres saber eso?- el Alfa lo miró extrañado- ¿Quieres que follemos o algo?
El Omega se volvió de rojo escarlata.
-¡N-no! Sólo quiero hablar de algo. No suelo hablar mucho con nadie, así que no sé qué temas tratar.
-No sé si te has dado cuenta- alzó las cejas- pero yo no quiero hablar contigo.
En ese instante, el Omega sintió su estómago caer. Mordió sus labios nervioso y miró a todas partes buscando un sitio donde esconderse.
-Vale, perdón- susurró en un hilito de voz.
El Alfa lo miró durante unos instantes. Su mirada era dura, pero tras ella, sus ojos analizaron la repentina postura decaída del rubio, sus labios temblorosos y ojos brillantes. Parecía a punto de romperse. Bufó un gruñido y rodó los ojos. Nunca antes le había importado herir a alguien, pero ese Omega se veía demasiado... demasiado frágil en aquel momento.
-Soy Jungkook.
Los ojos de Jimin se iluminaron. Pasó de frágil a enérgico en segundos, para desgracia de un Alfa que solo quería largarse de allí.
-¡Yo soy Jimin!
-¡Genial! -chilló con voz aguda, manteniendo su cara de piedra.
-¿En qué curso estás?
-Último.
-¡Como yo!
-No lo creo. Llevo en último curso como tres años- rió- Para lo que me odia Kim bien que me hace repetirlo.
-¿Eres repetidor? ¡Por eso no me sonabas!
-Tampoco vengo demasiado a clases- añadió.
-¿Por eso te castigó el director Kim?
-Para no ser hablador eres un poco cotilla ¿no?
Jimin sonrió cerrando sus ojos en dos líneas.
-No lo hago por ser cotilla, me gusta conocer a las personas y acordarme de lo que me cuentan. Ahora cuando te vea, sabré que eres Jungkook y que vas a último curso. Las apariencias pueden decirnos cosas que en realidad no existen, por eso yo prefiero conocer a las personas por lo que me cuentan o por cómo actuan.
-Bueno, Omega filósofo, ya he registrado tu libro- se levantó de su silla y estiró sus dedos y su cuello- Tienes que devolverlo en diez días ¿De acuerdo? Hazlo si no quieres que Kim me mantenga aquí de por vida.
-¡Lo devolveré mañana mismo!
¿Se lo leería en un día?
Jungkook no quería saber.
-Largo de aquí, vamos -gruñó. Jimin salió corriendo por la puerta.









que tierno 🥰
Me han recomendado tanto a esta autora 😍 y desde ya se siente lo hermoso y las emociones que surgen💖
Hola, soy yo de nuevo. Leeré este fic por 13697327 vez porque es mi consuelo. Además, me conforta porque recuerdo lo conectado que está con filter, mi historia favorita del mundo que sólo es un recuerdo en mi cabeza. 😔👊🏻