PREFACIO
—Enfoca bien el objetivo Sabrina — Dejo el dedo en el gatillo a la espera de las indicaciones para disparar.
Sabrina suspiro pesadamente cuando volvió a escuchar a Gillian corregir su postura, hombros demasiados tensos o codos demasiado bajos. Se había vuelto una rutina, salir al campo de tiro y enseñarle como eliminar enemigos con eficacia
— Tienes que sostenerla con seguridad, tienes un arma no un pedazo de algodón — Apretó aun más el franco al ver la mirada critica de Gillian.
No espero más indicaciones, tiro del gatillo y el sonido retumbo entre la corteza de los grandes arboles que cubrían el prado donde se encontraban. Miro con una mezcla de orgullo y superioridad al ver que le había dado al pedazo de madera que habían puesto para que hiciera las veces de objetivo. Ella volteo a ver a su acompañante y enarco una ceja.
— Estas dudando mucho, necesitas mejorar el agarre de tu culata, pareces que estás sosteniendo una bomba sin seguro— Puso los ojos en blanco y dejó el franco en el piso.
— Hoy amaneciste demasiado quisquilloso ¿Por qué será? — Pregunto con perspicacia.
—Ve a darte un baño —Le ordeno mientras le quitaba el arma y la dejaba en la mesa, donde estaban todas las demás.
Sabrina no espero mas respuesta y entre pasos suaves entro a la mansión.