Cap.1
Temari (Septiembre 2017)
Una de sus manos esta sujetando mi cabello y presiona mi cabeza contra el colchón, mientras con la otra aprieta la carne de mis caderas con cada penetración.
Mis gemidos se escuchan al compás del sonido que hacen nuestros cuerpos al chocar entre si.
—Más duro —mi voz apenas se escucha por lo agitada que estoy.
Aun así, él hace caso a mi petición, embistiendo con más fuerza.
—¿Te gusta mi polla? —siento su respiración en mi cuello y sus dientes clavarse en mi piel.
Lo único que sale de mi boca son gemidos de placer y cada vez se escuchan más fuerte porque estoy a punto de acabar.
Su erección se tensa dentro de mí al sentir como lo estoy ahogando y sus embestidas se hacen más desorganizadas.
—Uhg... que apretada —con una última embestida llena el condón con su semen.
Nos quedamos un momento en esta posición, tratando de recuperar el aliento.
—¿Te quedarás a dormir? —cubro mi cuerpo con las sábanas y me giro para mirarlo.
—Siempre haces la misma pregunta, sabes que no —Se levanta para ir al baño a darse una ducha.
—No pierdo nada con intentar —me encojo de hombros.
Esperaba esa respuesta.
Con Kazutora solo tenemos sexo ocasionalmente, en teoría no somos pareja, aunque si somos exclusivos, lo que tenemos es complicado, supongo.
Mentiría si dijera que no me siento como una prostituta cuando termino de tener sexo con él, al final siempre es lo mismo, solo se viste y se va, no me estoy quejando, Kazutora es tierno la mayor parte del tiempo, es solo que hace poco salió de la cárcel y aún se está acostumbrando a la vida en sociedad, no quiere estar con nadie por ahora, pero eso no significa que no quiera tener sexo.
Me levanto de la cama y me pongo una camiseta y bragas, para luego caminar hasta la cocina y buscar un vaso de agua.
Escucho la regadera apagarse y minutos después, Tora sale del baño envuelto en una toalla, luego de ponerse su ropa camina hacia mí.
—Ya me voy.
Rodea mi cintura con sus manos y me besa los labios de una manera muy hambrienta.
Rodeo su nuca con mis brazos para acercarlo sintiendo como mi cuerpo se calienta una vez más, las manos de Kazutora bajan hasta mi trasero y sus dedos rozan mi intimidad, que, aunque está algo adolorida por la follada tan dura que me dio, aun aguanta otra ronda.
O no...
Kazutora rompe el beso separándose de mí.
—Nos vemos mañana —toma el pomo de la puerta y la abre.
—Adiós…
Mis esperanzas de que se quede esta noche desaparecen, junto con su cuerpo, dejando el mío con unas ganas casi incontrolables de follar otra vez.
Cuando vuelvo a la cama me quito la camiseta y las bragas quedando totalmente desnuda y me tiro sobre el colchón boca arriba.
Deslizo mis dedos por mi abdomen hasta mi intimidad, y comienzo a acariciarla muy lento, aun esta algo sensible.
Un pequeño gemido escapa de mis labios cuando meto mis dedos y comienzo a jugar con mi entrada, aunque mis dedos ya no son suficientes para la atención que necesito.
Abro el cajón de mi cómoda y saco mi amado vibrador.
Acerco la punta a mi empapada entrada lubricándolo con mis fluidos para luego meterlo lentamente, una vez dentro presiono el botón de encendido y...
—No me jodas...
No enciende.
Lo saco de mi interior y lo abro para revisar las baterías.
—No recuerdo la última vez que las cambié...
Hace mucho que no lo uso, tengo a Kazutora, asique supongo que he tenido mi juguetito un poco abandonando.
Me levanto de la cama y camino hasta el sofá donde deje el control de la televisión, tal vez pueda usar las pilas por esta noche y comprar unas nuevas mañana.
—No lleva las mismas baterías...
Mierda!!!
Realmente quiero usar mi vibrador ahora, así que me visto tan rápido como puedo, tomo mi billetera y salgo de mi apartamento.
Comprando baterías para mi vibrador a las dos de la mañana...esto ya es tocar fondo. Necesito a alguien que me folle todos los días no solo cuando tiene tiempo...
La tienda de conveniencia más cercana está a cinco calles de donde vivo.
Cuando cruzo la puerta del edificio, la fría brisa de la noche golpea mi rostro y me eriza los vellos de la nuca.
—Su puta madre... —abrazo mi cuerpo tratando de darme calor a mí misma y comienzo a caminar.
A lo lejos, veo las luces de la tienda de conveniencia, acelero el paso hasta que finalmente llego a la puerta
El aroma a ramen me recibe apenas entro, en la ventana veo a unas chicas comiendo ramen y hablando entre ellas.
—Bienvenido —el chico detrás del mostrador ni siquiera levanta la cabeza para ver que soy, simplemente habla.
Aunque lo entiendo, a las dos de la mañana lo último que quieres es atender gente.
Sin perder un segundo más, me voy hasta el pasillo donde están las baterías, cuando llego al anaquel veo muchos tipos de baterías, pero no las que necesito para mi vibrador, aun así, me niego a rendirme cuando ya estoy aquí.
Comienzo a revisarlas una por una, hasta que llego a la última.
—Aquí estás, precioso... —mis ojos brillan cuando las veo.
Vuelvo a dejar todo como estaba y camino hasta la caja para pagar.
Por fin las tengo.
Tan pronto como tengo mis baterías conmigo, camino hasta la puerta y salgo.
Comienzo a caminar tan rápido como puedo chocando con alguien en el proceso.
No veo bien quién es, solo veo un traje morado.
—Fíjate, idiota —lo miro de reojo y sigo caminando.
No me importa quien sea, solo quiero llegar a mi casa y masturbarme hasta quedar inconsciente.
—Que grosera.
Carajo, que voz tan sexi.
Iba a detenerme para responderle, pero decido que no vale la pena perder mi tiempo con un extraño que no ve por donde camina.
Vuelvo a mi edificio y en el ascensor comienzo a abrir la envoltura.
Las puertas se abren y comienzo a caminar, pero antes de llegar, veo una figura somnolienta frente a mi puerta.
—Saori —llamo su atención—. ¿Qué haces aquí?
—Me duele el estómago —hace un puchero triste—. No puedo dormir, ¿Tienes algo?
—Si —suspiro. Supongo que el vibrador va a tener que esperar un poco—. Ven, entra.
Saori entra detrás de mí, me quito la chaqueta y los zapatos.
Ni siquiera quiero encender la luz, si lo hago, verá el vibrador sobre la cama, mi apartamento es un monoambiente, no es muy grande, pero sirve para mi sola.
De la nevera saco la medicina para el dolor de estómago, de hecho, lo compre hace poco porque Saori se sentía mal.
—Llévatelas —extiendo el blíster de pastillas hacia ella—. Las había comprado para ti.
—Huh —lo recibe y sacó una—. Gracias, no sé qué me pasa —se sirve un vaso de agua.
—Creo que es tu cuerpo diciéndote que tienes una relación de mierda.
—No digas eso —frunce el ceño en mi dirección—. Él es un buen hombre.
—Si, pero aburrido —le quito el vaso de agua y le doy un sorbo—. Tu vagina se echará a perder con él.
—Al menos yo sí tengo con quien follar todas las noches —camina hasta el recibidor y toma el pomo de la puerta—. Y que se queda a dormir conmigo después de eso.
—¿Qué quieres decir con eso? —camino detrás de ella con una ceja enarcada.
—A que Kazutora te usa cuando tiene ganas y tu estas bien con eso —me mira sobre su hombro una última vez.
Auch.
A Saori no le agrada Kazutora.
Se que debería decir algo, pero no tengo nada que decir.
—Okey, largo —sonrío con nerviosismo y levanto las cejas, sorprendida.
Hasta mi hermana que es la persona más distraída que conozco se da cuenta que soy plato de segunda mesa.
—Gracias por la medicina —me dedica una última sonrisa antes de irse.
En cuanto la puerta se cierra, saco rápidamente las baterías del bolsillo de mi chaqueta.
Camino en la oscuridad hasta llegar a mi cama y enciendo la lámpara de mi mesita de noche.
En solo unos segundos, mi vibrador tiene sus nuevas baterías puestas.
Vuelvo a quitarme la ropa y me acuesto sobre la cama.
Acerco la punta a mi entrada y lo enciendo, las vibraciones hacen que mi cuerpo se estremezca y suplique por más.
Lo meto dentro de mi canal y la curvatura del objeto acaricia sutilmente mi punto G haciendo que mi espalda se arquee.
Pronto comienzo una serie de rápidas penetraciones que, junto con mis fluidos, hacen que suene como chapoteo.
—Ah...
Con mi mano libre rodeo uno de mis senos y comienzo a jugar con mi pezón, sintiendo mi orgasmo cada vez más cerca.
Meto el vibrador hasta el fondo y estimulo mi clítoris con los dedos hasta que toda esa tensión en mi centro se libera.
Me quedo en la misma posición, tratando de volver al mundo real, aun con el vibrador metido.
En un momento mi vista se desvía hacia la ventana, una de las cortinas está abierta y desde aquí puedo ver el edificio de enfrente, pero lo que más me llama la atención es una pequeña luz blanca que se ve desde el techo de dicho edificio.
Un poco alarmada me quito el vibrador y me levanto de la cama, para ir hacia la ventana, cuando llego cierro la cortina por completo y me quedo ahí parada.
¿Esa luz es de alguien que está grabando?
En un momento abro un poco la cortina y asomo la cabeza para ver por la ventana.
La luz ya no está.
Escucho como mi celular suena, dando aviso de un nuevo mensaje.
Me alejo de la ventana algo dudosa.
Me estoy poniendo un poco nerviosa por esa luz, espero que solo haya sido mi imaginación.
Camino de regreso a mi cama y tomo el teléfono de la mesita de noche.
En la pantalla aparece un mensaje de parte de un número que no tengo agendado.
Desbloqueo la pantalla y entro al chat con la persona desconocida.
Desconocido: ¿Necesitas ayuda?
Frunzo el ceño al leer el mensaje.
Aparece otro mensaje del mismo número.
Desconocido: ¿Por qué cerraste la ventana? Estaba disfrutando el espectáculo.
Mi corazón se salta un latido, pero luego comienza a latir muy rápido.
Siento un cosquilleo en la nuca, como si alguien me estuviera espiando muy de cerca, este sentimiento me obliga a voltear, pero obviamente no hay nadie, al menos no aquí dentro.
Si era alguien grabando.
Rápidamente corro a buscar ropa, mi propia desnudes me incomoda de un momento a otro.
Cuando termino de vestirme, corro hasta el recibidor y cierro la puerta con llave, y lo mismo hago con la ventana.
Esta ventana da un balcón, pero la ventana sólo puede abrirse desde adentro, así que, si esa persona logra subir hasta aquí, no podrá entrar...
¿Y si rompe la ventana?
Si es alguien lo suficientemente enfermo como para grabar a alguien masturbándose y después de eso delatarse como si nada enviando mensajes… creo que sí será lo suficientemente valiente como para romper la ventana y meterse.
Además, ¿Cómo consiguió mi número?
Del cajón de los cubiertos saco un cuchillo de cocina y regreso a la cama.
Con ese pensamiento en mente intento dormir, pero cada cierto tiempo me despierto a causa de los sueños.
¿Quién será esa persona? ¿Cuánto tiempo lleva espiándome?
PD: El apartamento de Temari es el mismo que tenía en la línea de tiempo de Bonten en Agridulce, así que si se crearon una imagen de su apartamento a partir de la descripción que dio, no la cambien.