Capítulo 1
Una mañana sonó el despertador y me levanté sobresaltada. Me incorporé de un salto y sentí cómo la manta se deslizaba por mis caderas. Me froté los ojos con la tenue luz de la mañana y miré alrededor de mi desordenada habitación.... Tengo que hacer limpieza por aquí.... Mientras caminaba hacia el armario, me crují el cuello y moví los hombros para sacudirme el cansancio. Hoy decidí ponerme una camiseta cualquiera antes de salir de mi habitación, ¿quién me va a hacer caso? Me dirigí a la cocina dispuesta a preparar el desayuno. Lleno la cafetera y la pongo a hervir antes de abrir cansinamente la nevera, escudriñando su escaso contenido. Un suspiro escapa de mis labios al darme cuenta de que nada parece apetitoso, así que miro alrededor de la cocina en busca de algo que sacie mi hambre.
Una vez más, al no encontrar nada, me dirijo al salón y me acomodo en el viejo sofá; me inclino para coger el mando a distancia de la mesita y enciendo la televisión, pasando de canal en canal hasta que suenan las noticias, zumbando sobre los últimos acontecimientos... aunque, para ser sincera, no podría importarme menos.
Suena la cafetera en la cocina. Me acerco a la encimera, cojo una taza y la coloco bajo la salida de la cafetera mientras me sirvo una taza humeante. Dejo la taza y cojo la leche en polvo, que vierto en el café junto con una cucharada de azúcar.
Tomo un sorbo de café, el rico líquido se desliza por mi garganta y extiende un reconfortante calor por todo mi cuerpo.








