KEEP OUT (ZOSAN +18)

Sinopsis

En el primer día de Zoro en la comisaría como subinspector le llega un caso de asesinato relacionado con un prostíbulo de lujo. Allí conoce a Mr. Prince, un chapero de la agencia de contactos que le trae de cabeza con sus burlas y riñas constantes. ¿Podrá Zoro resolver el caso antes de que acabe con el?

Genero:
Thriller/Romance
Autor/a:
Mara
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

CAPÍTULO 1

El sol estaba a punto de despuntar y por la ventana abierta

aún entraba una mínima brisa de la noche casi veraniega de

Madrid. Podía escucharse el ruido del poco tráfico existente

a esas horas de la mañana y solo hacía un par de minutos

que había cesado una bronca entre los dos indigentes que

vivían en el banco que se encontraba justo bajo su ventana.

No había logrado pegar ojo en toda la noche. Estaba

demasiado nervioso y a la vez emocionado como para

hacerlo. Había tratado de conciliar el sueño haciendo algo

de ejercicio pero finalmente pasó las horas dando vueltas en

la cama imaginando su primer día. En cuanto sonó el

despertador que había sobre su mesita de noche lo apagó y

se levantó rápidamente. Salió de su cuarto para poder

desayunar algo y en la mesa del comedor pudo ver ya

despierto a Law leyendo un libro mientras bebía una taza de

café.- Qué madrugador. No sueles levantarte tan pronto -

comentó sin levantar la vista del libro

- Quiero ir al gimnasio antes de entrar a trabajar - le

respondió algo seco mientras se acercaba a la encimera para

prepararse algo de desayuno

Law y él llevaban viviendo juntos desde hacía ya diez años.

Se habían conocido en la universidad durante su primer año

de carrera. Zoro era el nuevo en la residencia de estudiantes

y a Law nadie lo quería como compañero de cuarto por

pasarse las noches en vela, ser demasiado callado y en

general un tío bastante extraño. En definitiva, a Zoro le

había tocado el palito más corto por novato. Por suerte

tampoco es que Zoro fuese la alegría de la huerta y no podía

importarle menos que Law fuese circunspecto. Era

reservado, silencioso y limpio por lo que para él era elcompañero de cuarto ideal. Sí era cierto que podía ser algo

creepy pero se acostumbró bastante rápido a su presencia.

Cuando Law terminó sus estudios y se vio obligado a irse de

la residencia le propuso el seguir viviendo juntos y aceptó

encantado. Para ambos sería demasiado inoportuno el tener

que añadir a más personas a su círculo social y más tener

que adaptarse a convivir con extraños. Habían pasado por

varios pisos pero siempre juntos y Zoro ya se veía viviendo

eternamente con Law como si fuesen Epi y Blas pero con la

diferencia de ser ambos bastante más silenciosos, sin tanta

interacción entre ellos y desde su punto de vista sin sufrir

ninguno de los dos los graves problemas mentales que

padecía Epi.

Si tuviese que ponerle una pega a Law era que al igual que él

no tenía ni idea sobre cocina. Habían intentado aprender

por internet viendo vídeos pero se les hizo tedioso yacabaron por cambiar los tutoriales de una maruja que

enseñaba a hacer croquetas por el gusto culposo que ambos

compartían que consistía en quedarse hasta altas horas de la

noche viendo telenovelas. Los dos se alimentaban a base de

arroz acompañado de latas de verduras ya cocidas y de vez

en cuando, si se ponían exquisitos, hervían ellos mismos

alguna zanahoria o judía. En una ocasión se atrevieron hasta

a echarle unos champiñones tras haber visto Ratatuille y

tratar de verse superiores a la rata entre fogones. Lo único

que variaba en su dieta era la gran cantidad de cafeína que

Law se metía en el cuerpo mientras que Zoro prefería el té y

los batidos de proteína para seguir siendo, en palabras de

Law, una zorrita vanidosa de gimnasio.

Desayunó en silencio frente a Law y en cuanto acabó cargó

todo en el lavaplatos y se fue a su cuarto. Se vistió con el

primer chándal que encontró, metió en una bolsa ropa parael trabajo, se lavó los dientes y se fue andando a su segundo

hogar. Pasó una hora en el gimnasio y luego se fue a las

duchas. Pensaba que no habría nadie y podría disfrutar de la

soledad del vestuario pero para su desgracia se encontró con

un par de tíos a los que no conocía pero estaban tan

zumbados como él y venían a diario desde hacía años. Por

protocolo se vio obligado a tener una conversación con uno

de ellos. Nunca entendería la necesidad de la gente de

charlar mientras estás desnudo enjabonándote los huevos

¿Es que no hay límites sociales al respecto? Si existían ese

tío no parecía conocerlos. Cuando pensó que se había

librado de la charla al terminar de ducharse y salir huyendo

para cambiarse se vio acorralado nuevamente en una

conversación. Al principio le pareció inofensiva ya que un

señor mayor le preguntó cuántas horas tendría que pasarse

él en el gimnasio para conseguir sus brazos pero de algunamanera retorcida la conversación derivó en el señor

teniendo un monólogo de lo más rancio.

"Es que los chinos sois gente tranquila pero aquí cada día

hay más delincuencia por culpa de los negros. En mi época

no existían y ahora salen de todos lados. Este país se va a la

mierda por culpa de este gobierno bolivariano que solo da

paguitas a las solteronas, a los maricones y a los

inmigrantes" Prefirió no rebatirle nada porque no le

apetecía perder su tiempo con ese señor que por lo visto

había dejado su trabajo de pintar bisontes en las cuevas de

Altamira para venir al gimnasio a hacer algo de cardio.

Decidió que tenía suficiente y se metió en los baños para

cambiarse sin tener que interactuar más con el mundo. Cada

vez tenía más claro que siempre era una mala idea hacerlo.

Apoyó la bolsa sobre el inodoro cerrado y se vistió deprisa.

Era la primera vez que no tenía por qué llevar uniforme en

tres años y lo cierto era que le hacía ilusión poder ir depaisano. Se puso unos vaquero grises, botas militares

negras, y una camisa blanca. El reglamento también le

permitía llevar joyería al ir de paisano así que por primera

vez no tuvo que quitarse sus tres pendientes dorados antes

de ir a trabajar. Metió la ropa sucia en la bolsa del gimnasio

y salió de allí no sin antes escuchar la amable despedida del

viejo fascista que le dijo con una sonrisa "Ánimo hoy en el

trabajo chaval. Seguro que nadie se atreve a robarte ni un

lápiz en el bazar con esos brazos"

Puso el GPS en el teléfono y echó a andar por las calles

tratando de encontrar su nueva comisaría. Le llevó un buen

rato pero se aseguró con salir con tiempo de sobra para

llegar puntual. Como todavía le sobraba algo de tiempo

decidió parar en la cafetería frente a la comisaría para comer

algo más antes de entrar. Se puso en la barra y pidió

tostadas y una infusión. Mientras esperaba recolocó la bolsadel gimnasio que llevaba colgada al hombro con tan mala

suerte al echarla hacia atrás que golpeó sin querer a un tío

inmenso. Con el golpe se derramó el café que había pedido

para llevar sobre la ropa. Le dedicó una mirada asesina en

cuanto se disculpó y se ofreció a pagarle un nuevo café pero

no se digno en hablarle si quiera. Le apartó de su camino

mientras por lo bajo le maldecía. Tras el incidente pudo

desayunar tranquilo por segunda vez en el día. Diez minutos

antes de las nueve entró a la comisaría. Era muy distinta a la

anterior donde había servido como agente durante los tres

años obligatorios y uno como oficial antes de poder ocupar

su cargo como subinspector. La anterior estaba en un barrio

muy pobre donde las redadas eran diarias y las peleas y

detenciones estaban a la orden del día. Se había

acostumbrado al trabajo de calle en una zona bastante

deprimida de la ciudad y en esta ocasión tendría un trabajo

con bastantes más horas de despacho y el barrio era mejor.En información dio su nombre y una de las administrativas

le acompañó al ascensor para llevarle a la tercera planta

donde se encontraba su nueva mesa. En cuanto las puertas

del ascensor se abrieron le dijo que hablase con los

compañeros de la mesa central para que le mostrasen su

puesto. Le agradeció las instrucciones y se acercó al lugar

donde le habían indicado. Estuvo esperando en el puesto

unos cuantos minutos pero el señor que debía atenderle

llevaba un buen rato baboseando al teléfono con una tía y no

parecía tener intención alguna de hacerle caso. Carraspeó,

tamborileó los dedos contra la mesa... nada de eso le sirvió

el hombre de uniforme le hizo un gesto para que esperase

mientras seguía charlando por teléfono.

- Venga princesa hagamos una cosa. Te voy a contar un

chiste y si te ríes no podrás negarte a que te invite a cenar

esta noche. Yo lo pagaré todo y brindaremos por tu bellezaen un buen restaurante ¿Qué me dices? - Zoro no podía

creerse que le tuviese allí plantado el babas ese mientras

intentaba conseguir una cita y empezaba a cabrearse - Va

nena prepárate: Dos ciegos están el uno junto al otro y uno

dice Ojalá lloviera y el otro responde Ojalá yo también - se

escuchó la risa de la chica y el agente de uniforme sonrió

victorioso - te recogeré esta tarde en tu casa muñeca. Ponte

algo bonito y... ¡Eh! ¡Qué diablos crees que haces mamón! -

le dijo a gritos levantándose de la silla furioso al ver que

había colgado la llamada al apretar con dos de sus dedos la

pestaña de cuelgue en el teléfono fijo

- Me llamo Roronoa Zoro. Me han dicho que aquí se me

asignaría la mesa. Es mi primer día en esta comisaría y llego

tarde- Pues haber madrugado - dijo de mala gana. Revisó el

ordenador y en cuanto comprobó su identidad abrió un

cajón de la mesa y sacó de ella unas llaves - Llave del

ascensor, de tu taquilla y de los cajones de tu mesa. Estás en

China Town. No tiene pérdida. Ahora largo

Pulsó la rellamada y enseguida se puso a hablar de nuevo

con su cita para la noche. Paseó por el lugar en busca de la

mesa que estuviese libre pero aunque había varias vacías

pronto entendió su referencia y la tontería de que no tenía

pérdida. Al fondo de la comisaría había cuatro mesas

prácticamente pegadas y dos de ellas estaban ocupadas por

dos asiáticos así que supuso que eso sería China Town y su

puesto estaría allí. Al verle llegar una chica con gafas de

pasta rosa y pelo negro recogido en una coleta le saludó

alegremente.- Buenas, te veo perdido ¿Eres el nuevo subinspector?

- Sí, soy Zoro

- ¡Encantada! - dijo levantándose de la mesa contenta y

tirando sin querer en el proceso varios expedientes. Al

lanzarse a recogerlos se le cayeron las gafas y el otro chico

que estaba con ella a la mesa se agachó para echarle una

mano igual que Zoro - Gracias chicos - comentó contenta

recolocándose las gafas risueña - Hay que ver qué patosa

- No se si sabes donde está mi mesa - preguntó buscando

encontrar de una buena vez su puesto

- Aquí mismo, a mi lado. Soy Tashigui la inspectora al

mando de esta unidad. Él es Yosaku, subinspector a misórdenes desde hace dos años y me falta Johnny que ha ido al

servicio pero seguro regresa enseguida

Le sorprendió bastante saber que esa chica sería su superior

al mando. Era mayor que él pero no demasiado y por encima

le había parecido algo torpe como para ser la inspectora a

cargo de la unidad aunque no pensaba juzgarla por la

primera impresión, sería injusto. Esperaría por lo menos

media hora más antes de decidir condenarla. El otro chico

también le pareció mayor que él y no parecía nada

interesado en su persona. Sintió una mano sobre su espalda

y un tío con las gafas de sol puestas, aún estando en el

interior del edificio, le dio un par de palmaditas como

saludo.- ¿El nuevo? - preguntó directamente a Tashigui y en cuanto

esta asintió se sentó sobre su mesa y le sonrió - bienvenido a

China Town

- ¡Johnny! - le reclamó Tashigui - discúlpale, es un bromista

- El tío de la entrada también llamó así a la unidad

- Fullbody es otro bromista, ni caso. Somos la unidad de

homicidios de la comisaría. No China Town. Ya ves Johnny

es blanco

- Sí pero tengo los ojos un poco rasgados así que me

metieron en el mismo saco. Además ahora sois tres contra

uno. No nos vamos a librar del mote de la unidad en la vida

o al menos hasta que os jubiléis - dijo riendo- ¿Solo somos cuatro en la unidad? - preguntó

inspeccionando el lugar con la mirada

- Es una comisaría pequeña y el barrio es tranquilo.

Nosotros cuatro nos bastamos. Aquí hacemos sobre todo

papeleo. Ayudamos a archivar las pruebas del laboratorio y

de vez en cuando nos vienen casos pero es de pascuas a

ramos y la mayoría acaban catalogados como suicidios u

homicidios involuntarios en el que el propio asesino se

declara confeso. Por suerte no hay un índice de homicidios

alto en la ciudad. El año pasado hubo solo once en toda la

comunidad. Se que los nuevos venís aquí esperando

encontrar casos complejos que den fama a la comisaría pero

la mayoría de las veces son accidentes

En cuanto terminó de explicarse Tashigui le sonrió y se

sentó a su lado para enseñarle como iba todo mientrasJohnny y Yosaku decidían cogerse un descanso e ir a por

café y bollos a alguna cafetería cercana. Estuvo varias horas

con la inspectora que le explicaba con amabilidad y más

entusiasmo del que seguro nadie jamás habría mostrado en

su vida por el programa de archivos. Le paseó por la

comisaría para enseñarle el lugar y terminar el tour

nuevamente en la mesa. No se esperó que Tashigui sacase de

su escritorio unas pegatinas y colocase una estrellita dorada

sobre su informe de rendimiento.

- Me gusta motivaros con premios y eso. Seis estrellitas son

una pizza en el restaurante de la esquina. Hoy te llevas una

por haber superado con rotundo éxito tu primer día como

subinspector ¡Bravo! - dijo muy emocionada dándole una

palmadita en el hombro. Se vio obligado a devolverle la

sonrisa a la inspectora ya que realmente se la veía feliz ydesde luego bastante más orgullosa que él mismo por haber

logrado superar el día

Era evidente que esa chica tenía espíritu profesora de

guardería. No le costaba verla integrada rodeada de niños,

ridículas canciones infantiles ni jugando a las casitas pero sí

le costaba imaginársela en un interrogatorio o en una

persecución. Él había estado tres años en la calle y era un

trabajo duro. Tashigui era un encanto pero no creía posible

que la inspectora tarta de fresa fuese capaz de intimidar a un

delincuente para sonsacarle una confesión. Estaba a punto

de levantarse e irse a casa con alguna excusa para tratar de

digerir su nuevo cargo y destino cuando sonó el teléfono en

la mesa de la inspectora. Descolgó y se mantuvo en la línea

unos minutos. Tras saludar efusivamente a la chica que la

había llamado e intercambiar un par de impresiones sobre elúltimo capítulo de una serie apuntó una dirección en un post

it y colgó el teléfono con alegría como parecía hacerlo todo.

- Hoy debe ser tu día de suerte. Tenemos un caso Zoro.

Llama a los chicos y vámonos - dijo cogiendo la americana

negra que complementaba su traje de pantalón para salir

hacia el lugar del crimen.

Fueron en coche hasta el lugar de los hechos que resultó ser

un bloque de edificios de mala muerte. Mientras subían por

las escaleras a la planta y se ponían los guantes Tashigui les

recordaba las normas básicas durante el registro.

- Recordad pedirle a los técnicos que fotografíen todo lo que

os resulte extraño. No temáis hacer preguntas, no toquéis

nada sin los guantes y no mováis objetos de sitio sin

autorización expresa mía. Zoro si es tu primer cuerpo tratade no agobiarte. Si te impresiona puedes salir un momento

con alguna excusa, recomponerte y luego volver ¿Vale?

- Eso, no te agobies. Yosaku casi vomita con el primero - dijo

Johnny risueño

- ¡Eh tío! ¡Juraste no decirlo! ¡Además no fue por ver el

cuerpo, fue por el olor!

En cuanto llegaron al rellano vieron la puerta abierta de uno

de los pisos donde los técnicos ya estaban peinando la zona.

Le sorprendió ver a Law en la entrada charlando con una de

las agentes que había en la escena y en cuanto le vio se

acercó a él con la carpeta en la mano y más escuchar a sus

compañeros quejarse porque él fuese el forense del caso. Le

pareció raro ya que sabía que Law era bueno y a pesar de ser

joven era muy reconocido en el campo de la medicinaforense e incluso a veces le llamaban para hacerle consultas

y pedir su opinión en casos. Era como una especie de estrella

del rock para nerds de la jurisprudencia médica.

- ¿Tú por aquí? - le preguntó Law directamente ignorando al

resto

- Nos han asignado el caso

- ¿Enserio?

- Sí ¿Por qué?

- Pensé que esto se lo pasarían directamente a delitos

mayores

- ¿Delitos mayores?- Tienes que ver esto. Te va a encantar. Es de película de

terror

Los cuatro se miraron algo extrañados pero siguieron a Law

hasta uno de los cuartos del fondo. En cuanto se acercaron

vieron una escena digna de una película de terror tal y como

había dicho Law hacia unos segundos. Dos hombres habían

sido clavados al cabecero de la cama con una de las barras

de sujeción para las cortinas. A ambos les habían sacado los

ojos y cortado una oreja. Johnny y Yosaku parecían a punto

de vomitar y Tashigui observaba la escena boquiabierta.

- Parecen un pincho moruno - comentó acercándose

demasiado interesado en la escena como para darse cuenta

de la mirada recriminatoria que le lanzó Tashigui - Lacolocación es algo teatral ¿Post mortem? - le preguntó a Law

para confirmar

- Sí, la muerte estoy casi seguro de que se debe a dos

disparos en el pecho a cada uno de ellos y por la temperatura

del cuerpo diría que murieron entre las seis y las nueve de la

tarde de ayer

- ¿Nadie oyó nada?

- Ese es tu trabajo Zoro. Te tocará preguntar por el edificio

en adelante mientras yo me llevo los cuerpos al laboratorio a

ver qué más les saco

- ¿Se sabe quién les encontró? - Preguntó Tashigui- Sí, una anciana a la que se llevaron a comisaría en cuanto

llegué para empezar con los preparativos y levantar el

cadáver

- ¿Puedes decirnos algo más de los cuerpos?

- No de momento pero la autopsia me dirá más

- Qué raro - dijo acercándose de nuevo al fijarse bien en sus

manos - están casados los dos pero sus alianzas son

distintas. Creo que son infieles, no están casados entre ellos

- ¿Un crimen pasional? - preguntó Yosaku

- Bueno... eso explicaría el factor drama pero desde luego

que quien quiera que fuese debía ser alguien con muchísima

fuerza. No es fácil mover un cuerpo, mucho menos dos,alzarlos y clavarlos a la cama de esta manera - dijo Tashigui

a la vez que tomaba notas y en cuanto terminó se puso a dar

órdenes - Bien gracias Law, mantennos al día. Yosaku y

Johnny os toca ronda. Llamad a cada puerta y preguntad si

oyeron o vieron algo sospechoso. No he visto cámaras en el

edificio así que revisad en los comercios cercanos por si

alguno tuviese. Con un poco de suerte tendremos imágenes

del asesino. Zoro tú conmigo. Nos vamos a comisaría a

hablar con la persona que encontró los cuerpos a ver qué nos

dice.

Tashigui echó a andar y él se fue corriendo tras ella. Al llegar

a la comisaría uno de los agentes informó a Tashigui de que

la persona que había encontrado los cuerpos estaba en la

sala de espera. Le dieron su nombre y le informaron de que

al parecer era una limpiadora a la que tenían contratada

para limpiar el piso. La inspectora cogió su bloc de notas yse fue directa al lugar sentándose en uno de los asientos

frente a la testigo.

- Buenos días María - dijo Tashigui con un gesto cálido aún

manteniendo la firmeza y la seriedad en la voz que requería

el momento. Yo soy...

- No me llame María, todos me llaman abuela Corazón. Haz

lo mismo niña - dijo la testigo echándose hacia atrás en el

asiento

Tashigui se quedó confusa al ver las formas de esa mujer y

debía reconocer que él también. Esperaba verla devastada,

llorando y temerosa pero esa anciana se encontraba como si

nada, espatarrada en el sofá dándole generosos tragos a su

termo de lo que empezaba a sospechar no era precisamente

infusión. Zoro observó sus mejillas sonrosadas y su miradaperdida. Se acercó a Tashigui con disimulo y le susurró que

creía que estaba borracha. Tashigui le asintió dándole a

entender que ya lo había notado pero siguió con las

preguntas como si nada.

- Abuela Corazón ¿Qué hacía en el piso esta mañana?

- Tenía que ir a limpiar. Debí haber ido ayer pero pensé ¡Que

le jodan! Total era el último turno y hasta hoy a las doce de

la mañana no volvería a haber movimiento en el piso

- Asegura ser la limpiadora del apartamento, entonces

¿Puede decirme qué es lo que se hace en ese lugar?

- Sí, es de una empresa de contactos. Ya sabe. La gente llama

y quedan con chicos, chicas o ambos y se dan un revolcón.

Hay varios pisos por toda la ciudad- ¿Podría facilitarnos el nombre de la empresa?

- Claro, aparece el nombre en mi nómina. Es Baroque

Asociados o algo así

- Muchas gracias. Puede irse. Si se acuerda de cualquier cosa

no dude en llamarnos - dijo pasándole una tarjeta con el

número y la extensión directa a homicidios

Acompañó la estrafalaria anciana hasta el ascensor y pidió a

uno de los agentes que la bajaran. Cuando regresó con él le

ordenó que investigase la agencia, le redactase y enviase un

informe al respecto y luego se marchara a casa. Ella iría a ver

que habían averiguado Johnny y Yosaku. Hizo caso aunque

realmente no tenía ganas de irse. Su turno había acabado

hacía rato pero no se habría dado cuenta si no hubiesemirado el reloj. Al terminar el informe y mandarlo recogió

su bolsa y salió de la comisaría dispuesto a irse a casa y

tratar de dormir algo. Por el camino llamó a Law para

preguntarle si quería que cogiese algo de cena pero le dijo

que ya se había encargado él de eso así que no perdió el

tiempo y se fue directo a casa. Cuando abrió la puerta le

recibió Beppo, el gato de Law. Era su consentido y se notaba.

Se pasaba el día pegado a Law pidiendo mimos y chuches y

por supuesto que Law jamás se negaba a nada de lo que esa

bola de pelo blanco exigiese. Le alzó y dejó entre sus brazos

acariciándolo mientras se acercaba a Law que estaba en el

sofá tirado viendo un maratón de un drama coreano al que

por el momento él se resistía a engancharse. Ya bastante

tenía con los tres culebrones que seguía como para

engancharse a más. Dejó a Beppo sobre el sofá y enseguida

fue corriendo a acurrucarse en el regazo de Law.- He comprado burritos y tacos para celebrar tu primer y

exitoso día - dijo acariciando a Beppo mientras él se lanzaba

directo a por las bolsas de comida que había sobre la mesa

del salón - Desde luego lo tuyo ha sido llegar y besar el

santo, creo que no había visto algo así en mi vida

- He de reconocer que me ha gustado el día. Ha sido

divertido y eso supongo que me hace una persona horrible

pero no puedo evitarlo. Es el escenario del crimen más

bizarro que jamás haya visto

- ¿Quieres un avance del informe forense?

- ¿Una primicia? Por supuesto ¿Qué me va a costar?

- ¿Es que no puedo tener un detalle contigo?- Sí pero ya me has invitado a cenar. Regalarme un avance

del informe forense huele ya a extorsión

- No pensaba cobrarte nada pero si insistes... ¿Me dejas la

casa libre el jueves noche?

- Oh no. Law. Otra vez no

- Vamos, solo serán unas horas

- No lo digo por eso si no por a quien pretendes traer

- ¿Y tú que sabes?

- A Kidd ¿Quién si no?- Oye perdona Zoro pero yo tengo una vida social muy rica

y... bueno vale sí. A Kidd. Es lo que hay ¿Me dejas la casa o

no?

Kidd era un mecánico al que habían conocido una de las

pocas noches que Law se había animado a salir con él de

fiesta a un pub gay de Chueca. Al principio Law solo buscaba

pasarlo bien una noche y listo pero se pilló de él porque a

Law solo le gustan los sinvergüenzas. Le gustaban en los

culebrones y en la vida real. Kidd se aprovechó de que Law

no le decía nunca que no y venía cuando quería, cancelaba

los planes a dos minutos de salir Law por la puerta sin

excusa alguna, pasaba de él durante meses y luego

reaparecía diciendo que le echaba de menos. Law se

justificaba diciendo que no tenían nada serio y que tanto él

como Kidd podían hacer lo que les diese la gana pero a él

Kidd siempre le había parecido un gilipollas. No le costaríanada tratar a Law con decencia, así su amigo conservaría su

autoestima. Le parecía mal pero hacía tiempo que había

decidido no involucrarse. Law no quería escucharle cada vez

que le decía algo así que asintió y dijo que iría a dormir a

casa de un colega, que aprovechase la noche. Law sonrió

contento y empezó a darle detalles del caso.

- Tengo las huellas de las víctimas y los he identificado a

ambos. Uno es anónimo pero el otro es un senador

- ¿Un senador?

- Exacto. Me sonó el nombre y lo busqué en Google

- Supongo que sería el objetivo y el otro solo pagó el pato. Al

parecer el piso es de una empresa de contactos- ¿Un chapero? Pues en cuanto se haga público va a ser un

escándalo. El senador representa a la extrema derecha. Está

casado, tiene seis hijos y está ligado al Opus Dei

- Menuda joya. Yo no me acostaría con alguien que no cree

en los preservativos ni por todo el oro del mundo. Gracias

por la información. Seguro la inspectora Tashigui me da otra

de estas - dijo sacando del bolsillo el papelito de

rendimiento que le había dado esa mañana con su pegatina

de estrella

- ¿Tienes seis años o qué? - dijo risueño al ver semejante

cosa - me meo aunque hay que reconocer que la tía es buena

- Me ha sorprendido hoy. La he visto muy profesional en

cuanto nos han llamado. Antes he de reconocer que no me

había dado tan buena impresión. Es algo torpe- Tiene buena fama yo creo que te irá bien con ella. A mi me

cae bien. Demasiado risueña para mi gusto pero es fácil

trabajar con ella

Se despidió de Law para irse a su cuarto a tratar de dormir

un rato aunque primero echó a lavar la ropa del gimnasio

que había usado esa misma mañana y sacó una cerveza a de

la nevera para beberla mientras terminaba de arreglar lo

poco que se había manchado para la cena. Estaba tan

cansado por no haber dormido nada el día anterior y no

haberse echado siestas a lo largo del día que en cuanto tocó

la cama cayó prácticamente inconsciente aún sin haberse

cambiado de ropa.