CAPÍTULO 1
El sol estaba a punto de despuntar y por la ventana abierta
aún entraba una mínima brisa de la noche casi veraniega de
Madrid. Podía escucharse el ruido del poco tráfico existente
a esas horas de la mañana y solo hacía un par de minutos
que había cesado una bronca entre los dos indigentes que
vivían en el banco que se encontraba justo bajo su ventana.
No había logrado pegar ojo en toda la noche. Estaba
demasiado nervioso y a la vez emocionado como para
hacerlo. Había tratado de conciliar el sueño haciendo algo
de ejercicio pero finalmente pasó las horas dando vueltas en
la cama imaginando su primer día. En cuanto sonó el
despertador que había sobre su mesita de noche lo apagó y
se levantó rápidamente. Salió de su cuarto para poder
desayunar algo y en la mesa del comedor pudo ver ya
despierto a Law leyendo un libro mientras bebía una taza de
café.- Qué madrugador. No sueles levantarte tan pronto -
comentó sin levantar la vista del libro
- Quiero ir al gimnasio antes de entrar a trabajar - le
respondió algo seco mientras se acercaba a la encimera para
prepararse algo de desayuno
Law y él llevaban viviendo juntos desde hacía ya diez años.
Se habían conocido en la universidad durante su primer año
de carrera. Zoro era el nuevo en la residencia de estudiantes
y a Law nadie lo quería como compañero de cuarto por
pasarse las noches en vela, ser demasiado callado y en
general un tío bastante extraño. En definitiva, a Zoro le
había tocado el palito más corto por novato. Por suerte
tampoco es que Zoro fuese la alegría de la huerta y no podía
importarle menos que Law fuese circunspecto. Era
reservado, silencioso y limpio por lo que para él era elcompañero de cuarto ideal. Sí era cierto que podía ser algo
creepy pero se acostumbró bastante rápido a su presencia.
Cuando Law terminó sus estudios y se vio obligado a irse de
la residencia le propuso el seguir viviendo juntos y aceptó
encantado. Para ambos sería demasiado inoportuno el tener
que añadir a más personas a su círculo social y más tener
que adaptarse a convivir con extraños. Habían pasado por
varios pisos pero siempre juntos y Zoro ya se veía viviendo
eternamente con Law como si fuesen Epi y Blas pero con la
diferencia de ser ambos bastante más silenciosos, sin tanta
interacción entre ellos y desde su punto de vista sin sufrir
ninguno de los dos los graves problemas mentales que
padecía Epi.
Si tuviese que ponerle una pega a Law era que al igual que él
no tenía ni idea sobre cocina. Habían intentado aprender
por internet viendo vídeos pero se les hizo tedioso yacabaron por cambiar los tutoriales de una maruja que
enseñaba a hacer croquetas por el gusto culposo que ambos
compartían que consistía en quedarse hasta altas horas de la
noche viendo telenovelas. Los dos se alimentaban a base de
arroz acompañado de latas de verduras ya cocidas y de vez
en cuando, si se ponían exquisitos, hervían ellos mismos
alguna zanahoria o judía. En una ocasión se atrevieron hasta
a echarle unos champiñones tras haber visto Ratatuille y
tratar de verse superiores a la rata entre fogones. Lo único
que variaba en su dieta era la gran cantidad de cafeína que
Law se metía en el cuerpo mientras que Zoro prefería el té y
los batidos de proteína para seguir siendo, en palabras de
Law, una zorrita vanidosa de gimnasio.
Desayunó en silencio frente a Law y en cuanto acabó cargó
todo en el lavaplatos y se fue a su cuarto. Se vistió con el
primer chándal que encontró, metió en una bolsa ropa parael trabajo, se lavó los dientes y se fue andando a su segundo
hogar. Pasó una hora en el gimnasio y luego se fue a las
duchas. Pensaba que no habría nadie y podría disfrutar de la
soledad del vestuario pero para su desgracia se encontró con
un par de tíos a los que no conocía pero estaban tan
zumbados como él y venían a diario desde hacía años. Por
protocolo se vio obligado a tener una conversación con uno
de ellos. Nunca entendería la necesidad de la gente de
charlar mientras estás desnudo enjabonándote los huevos
¿Es que no hay límites sociales al respecto? Si existían ese
tío no parecía conocerlos. Cuando pensó que se había
librado de la charla al terminar de ducharse y salir huyendo
para cambiarse se vio acorralado nuevamente en una
conversación. Al principio le pareció inofensiva ya que un
señor mayor le preguntó cuántas horas tendría que pasarse
él en el gimnasio para conseguir sus brazos pero de algunamanera retorcida la conversación derivó en el señor
teniendo un monólogo de lo más rancio.
"Es que los chinos sois gente tranquila pero aquí cada día
hay más delincuencia por culpa de los negros. En mi época
no existían y ahora salen de todos lados. Este país se va a la
mierda por culpa de este gobierno bolivariano que solo da
paguitas a las solteronas, a los maricones y a los
inmigrantes" Prefirió no rebatirle nada porque no le
apetecía perder su tiempo con ese señor que por lo visto
había dejado su trabajo de pintar bisontes en las cuevas de
Altamira para venir al gimnasio a hacer algo de cardio.
Decidió que tenía suficiente y se metió en los baños para
cambiarse sin tener que interactuar más con el mundo. Cada
vez tenía más claro que siempre era una mala idea hacerlo.
Apoyó la bolsa sobre el inodoro cerrado y se vistió deprisa.
Era la primera vez que no tenía por qué llevar uniforme en
tres años y lo cierto era que le hacía ilusión poder ir depaisano. Se puso unos vaquero grises, botas militares
negras, y una camisa blanca. El reglamento también le
permitía llevar joyería al ir de paisano así que por primera
vez no tuvo que quitarse sus tres pendientes dorados antes
de ir a trabajar. Metió la ropa sucia en la bolsa del gimnasio
y salió de allí no sin antes escuchar la amable despedida del
viejo fascista que le dijo con una sonrisa "Ánimo hoy en el
trabajo chaval. Seguro que nadie se atreve a robarte ni un
lápiz en el bazar con esos brazos"
Puso el GPS en el teléfono y echó a andar por las calles
tratando de encontrar su nueva comisaría. Le llevó un buen
rato pero se aseguró con salir con tiempo de sobra para
llegar puntual. Como todavía le sobraba algo de tiempo
decidió parar en la cafetería frente a la comisaría para comer
algo más antes de entrar. Se puso en la barra y pidió
tostadas y una infusión. Mientras esperaba recolocó la bolsadel gimnasio que llevaba colgada al hombro con tan mala
suerte al echarla hacia atrás que golpeó sin querer a un tío
inmenso. Con el golpe se derramó el café que había pedido
para llevar sobre la ropa. Le dedicó una mirada asesina en
cuanto se disculpó y se ofreció a pagarle un nuevo café pero
no se digno en hablarle si quiera. Le apartó de su camino
mientras por lo bajo le maldecía. Tras el incidente pudo
desayunar tranquilo por segunda vez en el día. Diez minutos
antes de las nueve entró a la comisaría. Era muy distinta a la
anterior donde había servido como agente durante los tres
años obligatorios y uno como oficial antes de poder ocupar
su cargo como subinspector. La anterior estaba en un barrio
muy pobre donde las redadas eran diarias y las peleas y
detenciones estaban a la orden del día. Se había
acostumbrado al trabajo de calle en una zona bastante
deprimida de la ciudad y en esta ocasión tendría un trabajo
con bastantes más horas de despacho y el barrio era mejor.En información dio su nombre y una de las administrativas
le acompañó al ascensor para llevarle a la tercera planta
donde se encontraba su nueva mesa. En cuanto las puertas
del ascensor se abrieron le dijo que hablase con los
compañeros de la mesa central para que le mostrasen su
puesto. Le agradeció las instrucciones y se acercó al lugar
donde le habían indicado. Estuvo esperando en el puesto
unos cuantos minutos pero el señor que debía atenderle
llevaba un buen rato baboseando al teléfono con una tía y no
parecía tener intención alguna de hacerle caso. Carraspeó,
tamborileó los dedos contra la mesa... nada de eso le sirvió
el hombre de uniforme le hizo un gesto para que esperase
mientras seguía charlando por teléfono.
- Venga princesa hagamos una cosa. Te voy a contar un
chiste y si te ríes no podrás negarte a que te invite a cenar
esta noche. Yo lo pagaré todo y brindaremos por tu bellezaen un buen restaurante ¿Qué me dices? - Zoro no podía
creerse que le tuviese allí plantado el babas ese mientras
intentaba conseguir una cita y empezaba a cabrearse - Va
nena prepárate: Dos ciegos están el uno junto al otro y uno
dice Ojalá lloviera y el otro responde Ojalá yo también - se
escuchó la risa de la chica y el agente de uniforme sonrió
victorioso - te recogeré esta tarde en tu casa muñeca. Ponte
algo bonito y... ¡Eh! ¡Qué diablos crees que haces mamón! -
le dijo a gritos levantándose de la silla furioso al ver que
había colgado la llamada al apretar con dos de sus dedos la
pestaña de cuelgue en el teléfono fijo
- Me llamo Roronoa Zoro. Me han dicho que aquí se me
asignaría la mesa. Es mi primer día en esta comisaría y llego
tarde- Pues haber madrugado - dijo de mala gana. Revisó el
ordenador y en cuanto comprobó su identidad abrió un
cajón de la mesa y sacó de ella unas llaves - Llave del
ascensor, de tu taquilla y de los cajones de tu mesa. Estás en
China Town. No tiene pérdida. Ahora largo
Pulsó la rellamada y enseguida se puso a hablar de nuevo
con su cita para la noche. Paseó por el lugar en busca de la
mesa que estuviese libre pero aunque había varias vacías
pronto entendió su referencia y la tontería de que no tenía
pérdida. Al fondo de la comisaría había cuatro mesas
prácticamente pegadas y dos de ellas estaban ocupadas por
dos asiáticos así que supuso que eso sería China Town y su
puesto estaría allí. Al verle llegar una chica con gafas de
pasta rosa y pelo negro recogido en una coleta le saludó
alegremente.- Buenas, te veo perdido ¿Eres el nuevo subinspector?
- Sí, soy Zoro
- ¡Encantada! - dijo levantándose de la mesa contenta y
tirando sin querer en el proceso varios expedientes. Al
lanzarse a recogerlos se le cayeron las gafas y el otro chico
que estaba con ella a la mesa se agachó para echarle una
mano igual que Zoro - Gracias chicos - comentó contenta
recolocándose las gafas risueña - Hay que ver qué patosa
- No se si sabes donde está mi mesa - preguntó buscando
encontrar de una buena vez su puesto
- Aquí mismo, a mi lado. Soy Tashigui la inspectora al
mando de esta unidad. Él es Yosaku, subinspector a misórdenes desde hace dos años y me falta Johnny que ha ido al
servicio pero seguro regresa enseguida
Le sorprendió bastante saber que esa chica sería su superior
al mando. Era mayor que él pero no demasiado y por encima
le había parecido algo torpe como para ser la inspectora a
cargo de la unidad aunque no pensaba juzgarla por la
primera impresión, sería injusto. Esperaría por lo menos
media hora más antes de decidir condenarla. El otro chico
también le pareció mayor que él y no parecía nada
interesado en su persona. Sintió una mano sobre su espalda
y un tío con las gafas de sol puestas, aún estando en el
interior del edificio, le dio un par de palmaditas como
saludo.- ¿El nuevo? - preguntó directamente a Tashigui y en cuanto
esta asintió se sentó sobre su mesa y le sonrió - bienvenido a
China Town
- ¡Johnny! - le reclamó Tashigui - discúlpale, es un bromista
- El tío de la entrada también llamó así a la unidad
- Fullbody es otro bromista, ni caso. Somos la unidad de
homicidios de la comisaría. No China Town. Ya ves Johnny
es blanco
- Sí pero tengo los ojos un poco rasgados así que me
metieron en el mismo saco. Además ahora sois tres contra
uno. No nos vamos a librar del mote de la unidad en la vida
o al menos hasta que os jubiléis - dijo riendo- ¿Solo somos cuatro en la unidad? - preguntó
inspeccionando el lugar con la mirada
- Es una comisaría pequeña y el barrio es tranquilo.
Nosotros cuatro nos bastamos. Aquí hacemos sobre todo
papeleo. Ayudamos a archivar las pruebas del laboratorio y
de vez en cuando nos vienen casos pero es de pascuas a
ramos y la mayoría acaban catalogados como suicidios u
homicidios involuntarios en el que el propio asesino se
declara confeso. Por suerte no hay un índice de homicidios
alto en la ciudad. El año pasado hubo solo once en toda la
comunidad. Se que los nuevos venís aquí esperando
encontrar casos complejos que den fama a la comisaría pero
la mayoría de las veces son accidentes
En cuanto terminó de explicarse Tashigui le sonrió y se
sentó a su lado para enseñarle como iba todo mientrasJohnny y Yosaku decidían cogerse un descanso e ir a por
café y bollos a alguna cafetería cercana. Estuvo varias horas
con la inspectora que le explicaba con amabilidad y más
entusiasmo del que seguro nadie jamás habría mostrado en
su vida por el programa de archivos. Le paseó por la
comisaría para enseñarle el lugar y terminar el tour
nuevamente en la mesa. No se esperó que Tashigui sacase de
su escritorio unas pegatinas y colocase una estrellita dorada
sobre su informe de rendimiento.
- Me gusta motivaros con premios y eso. Seis estrellitas son
una pizza en el restaurante de la esquina. Hoy te llevas una
por haber superado con rotundo éxito tu primer día como
subinspector ¡Bravo! - dijo muy emocionada dándole una
palmadita en el hombro. Se vio obligado a devolverle la
sonrisa a la inspectora ya que realmente se la veía feliz ydesde luego bastante más orgullosa que él mismo por haber
logrado superar el día
Era evidente que esa chica tenía espíritu profesora de
guardería. No le costaba verla integrada rodeada de niños,
ridículas canciones infantiles ni jugando a las casitas pero sí
le costaba imaginársela en un interrogatorio o en una
persecución. Él había estado tres años en la calle y era un
trabajo duro. Tashigui era un encanto pero no creía posible
que la inspectora tarta de fresa fuese capaz de intimidar a un
delincuente para sonsacarle una confesión. Estaba a punto
de levantarse e irse a casa con alguna excusa para tratar de
digerir su nuevo cargo y destino cuando sonó el teléfono en
la mesa de la inspectora. Descolgó y se mantuvo en la línea
unos minutos. Tras saludar efusivamente a la chica que la
había llamado e intercambiar un par de impresiones sobre elúltimo capítulo de una serie apuntó una dirección en un post
it y colgó el teléfono con alegría como parecía hacerlo todo.
- Hoy debe ser tu día de suerte. Tenemos un caso Zoro.
Llama a los chicos y vámonos - dijo cogiendo la americana
negra que complementaba su traje de pantalón para salir
hacia el lugar del crimen.
Fueron en coche hasta el lugar de los hechos que resultó ser
un bloque de edificios de mala muerte. Mientras subían por
las escaleras a la planta y se ponían los guantes Tashigui les
recordaba las normas básicas durante el registro.
- Recordad pedirle a los técnicos que fotografíen todo lo que
os resulte extraño. No temáis hacer preguntas, no toquéis
nada sin los guantes y no mováis objetos de sitio sin
autorización expresa mía. Zoro si es tu primer cuerpo tratade no agobiarte. Si te impresiona puedes salir un momento
con alguna excusa, recomponerte y luego volver ¿Vale?
- Eso, no te agobies. Yosaku casi vomita con el primero - dijo
Johnny risueño
- ¡Eh tío! ¡Juraste no decirlo! ¡Además no fue por ver el
cuerpo, fue por el olor!
En cuanto llegaron al rellano vieron la puerta abierta de uno
de los pisos donde los técnicos ya estaban peinando la zona.
Le sorprendió ver a Law en la entrada charlando con una de
las agentes que había en la escena y en cuanto le vio se
acercó a él con la carpeta en la mano y más escuchar a sus
compañeros quejarse porque él fuese el forense del caso. Le
pareció raro ya que sabía que Law era bueno y a pesar de ser
joven era muy reconocido en el campo de la medicinaforense e incluso a veces le llamaban para hacerle consultas
y pedir su opinión en casos. Era como una especie de estrella
del rock para nerds de la jurisprudencia médica.
- ¿Tú por aquí? - le preguntó Law directamente ignorando al
resto
- Nos han asignado el caso
- ¿Enserio?
- Sí ¿Por qué?
- Pensé que esto se lo pasarían directamente a delitos
mayores
- ¿Delitos mayores?- Tienes que ver esto. Te va a encantar. Es de película de
terror
Los cuatro se miraron algo extrañados pero siguieron a Law
hasta uno de los cuartos del fondo. En cuanto se acercaron
vieron una escena digna de una película de terror tal y como
había dicho Law hacia unos segundos. Dos hombres habían
sido clavados al cabecero de la cama con una de las barras
de sujeción para las cortinas. A ambos les habían sacado los
ojos y cortado una oreja. Johnny y Yosaku parecían a punto
de vomitar y Tashigui observaba la escena boquiabierta.
- Parecen un pincho moruno - comentó acercándose
demasiado interesado en la escena como para darse cuenta
de la mirada recriminatoria que le lanzó Tashigui - Lacolocación es algo teatral ¿Post mortem? - le preguntó a Law
para confirmar
- Sí, la muerte estoy casi seguro de que se debe a dos
disparos en el pecho a cada uno de ellos y por la temperatura
del cuerpo diría que murieron entre las seis y las nueve de la
tarde de ayer
- ¿Nadie oyó nada?
- Ese es tu trabajo Zoro. Te tocará preguntar por el edificio
en adelante mientras yo me llevo los cuerpos al laboratorio a
ver qué más les saco
- ¿Se sabe quién les encontró? - Preguntó Tashigui- Sí, una anciana a la que se llevaron a comisaría en cuanto
llegué para empezar con los preparativos y levantar el
cadáver
- ¿Puedes decirnos algo más de los cuerpos?
- No de momento pero la autopsia me dirá más
- Qué raro - dijo acercándose de nuevo al fijarse bien en sus
manos - están casados los dos pero sus alianzas son
distintas. Creo que son infieles, no están casados entre ellos
- ¿Un crimen pasional? - preguntó Yosaku
- Bueno... eso explicaría el factor drama pero desde luego
que quien quiera que fuese debía ser alguien con muchísima
fuerza. No es fácil mover un cuerpo, mucho menos dos,alzarlos y clavarlos a la cama de esta manera - dijo Tashigui
a la vez que tomaba notas y en cuanto terminó se puso a dar
órdenes - Bien gracias Law, mantennos al día. Yosaku y
Johnny os toca ronda. Llamad a cada puerta y preguntad si
oyeron o vieron algo sospechoso. No he visto cámaras en el
edificio así que revisad en los comercios cercanos por si
alguno tuviese. Con un poco de suerte tendremos imágenes
del asesino. Zoro tú conmigo. Nos vamos a comisaría a
hablar con la persona que encontró los cuerpos a ver qué nos
dice.
Tashigui echó a andar y él se fue corriendo tras ella. Al llegar
a la comisaría uno de los agentes informó a Tashigui de que
la persona que había encontrado los cuerpos estaba en la
sala de espera. Le dieron su nombre y le informaron de que
al parecer era una limpiadora a la que tenían contratada
para limpiar el piso. La inspectora cogió su bloc de notas yse fue directa al lugar sentándose en uno de los asientos
frente a la testigo.
- Buenos días María - dijo Tashigui con un gesto cálido aún
manteniendo la firmeza y la seriedad en la voz que requería
el momento. Yo soy...
- No me llame María, todos me llaman abuela Corazón. Haz
lo mismo niña - dijo la testigo echándose hacia atrás en el
asiento
Tashigui se quedó confusa al ver las formas de esa mujer y
debía reconocer que él también. Esperaba verla devastada,
llorando y temerosa pero esa anciana se encontraba como si
nada, espatarrada en el sofá dándole generosos tragos a su
termo de lo que empezaba a sospechar no era precisamente
infusión. Zoro observó sus mejillas sonrosadas y su miradaperdida. Se acercó a Tashigui con disimulo y le susurró que
creía que estaba borracha. Tashigui le asintió dándole a
entender que ya lo había notado pero siguió con las
preguntas como si nada.
- Abuela Corazón ¿Qué hacía en el piso esta mañana?
- Tenía que ir a limpiar. Debí haber ido ayer pero pensé ¡Que
le jodan! Total era el último turno y hasta hoy a las doce de
la mañana no volvería a haber movimiento en el piso
- Asegura ser la limpiadora del apartamento, entonces
¿Puede decirme qué es lo que se hace en ese lugar?
- Sí, es de una empresa de contactos. Ya sabe. La gente llama
y quedan con chicos, chicas o ambos y se dan un revolcón.
Hay varios pisos por toda la ciudad- ¿Podría facilitarnos el nombre de la empresa?
- Claro, aparece el nombre en mi nómina. Es Baroque
Asociados o algo así
- Muchas gracias. Puede irse. Si se acuerda de cualquier cosa
no dude en llamarnos - dijo pasándole una tarjeta con el
número y la extensión directa a homicidios
Acompañó la estrafalaria anciana hasta el ascensor y pidió a
uno de los agentes que la bajaran. Cuando regresó con él le
ordenó que investigase la agencia, le redactase y enviase un
informe al respecto y luego se marchara a casa. Ella iría a ver
que habían averiguado Johnny y Yosaku. Hizo caso aunque
realmente no tenía ganas de irse. Su turno había acabado
hacía rato pero no se habría dado cuenta si no hubiesemirado el reloj. Al terminar el informe y mandarlo recogió
su bolsa y salió de la comisaría dispuesto a irse a casa y
tratar de dormir algo. Por el camino llamó a Law para
preguntarle si quería que cogiese algo de cena pero le dijo
que ya se había encargado él de eso así que no perdió el
tiempo y se fue directo a casa. Cuando abrió la puerta le
recibió Beppo, el gato de Law. Era su consentido y se notaba.
Se pasaba el día pegado a Law pidiendo mimos y chuches y
por supuesto que Law jamás se negaba a nada de lo que esa
bola de pelo blanco exigiese. Le alzó y dejó entre sus brazos
acariciándolo mientras se acercaba a Law que estaba en el
sofá tirado viendo un maratón de un drama coreano al que
por el momento él se resistía a engancharse. Ya bastante
tenía con los tres culebrones que seguía como para
engancharse a más. Dejó a Beppo sobre el sofá y enseguida
fue corriendo a acurrucarse en el regazo de Law.- He comprado burritos y tacos para celebrar tu primer y
exitoso día - dijo acariciando a Beppo mientras él se lanzaba
directo a por las bolsas de comida que había sobre la mesa
del salón - Desde luego lo tuyo ha sido llegar y besar el
santo, creo que no había visto algo así en mi vida
- He de reconocer que me ha gustado el día. Ha sido
divertido y eso supongo que me hace una persona horrible
pero no puedo evitarlo. Es el escenario del crimen más
bizarro que jamás haya visto
- ¿Quieres un avance del informe forense?
- ¿Una primicia? Por supuesto ¿Qué me va a costar?
- ¿Es que no puedo tener un detalle contigo?- Sí pero ya me has invitado a cenar. Regalarme un avance
del informe forense huele ya a extorsión
- No pensaba cobrarte nada pero si insistes... ¿Me dejas la
casa libre el jueves noche?
- Oh no. Law. Otra vez no
- Vamos, solo serán unas horas
- No lo digo por eso si no por a quien pretendes traer
- ¿Y tú que sabes?
- A Kidd ¿Quién si no?- Oye perdona Zoro pero yo tengo una vida social muy rica
y... bueno vale sí. A Kidd. Es lo que hay ¿Me dejas la casa o
no?
Kidd era un mecánico al que habían conocido una de las
pocas noches que Law se había animado a salir con él de
fiesta a un pub gay de Chueca. Al principio Law solo buscaba
pasarlo bien una noche y listo pero se pilló de él porque a
Law solo le gustan los sinvergüenzas. Le gustaban en los
culebrones y en la vida real. Kidd se aprovechó de que Law
no le decía nunca que no y venía cuando quería, cancelaba
los planes a dos minutos de salir Law por la puerta sin
excusa alguna, pasaba de él durante meses y luego
reaparecía diciendo que le echaba de menos. Law se
justificaba diciendo que no tenían nada serio y que tanto él
como Kidd podían hacer lo que les diese la gana pero a él
Kidd siempre le había parecido un gilipollas. No le costaríanada tratar a Law con decencia, así su amigo conservaría su
autoestima. Le parecía mal pero hacía tiempo que había
decidido no involucrarse. Law no quería escucharle cada vez
que le decía algo así que asintió y dijo que iría a dormir a
casa de un colega, que aprovechase la noche. Law sonrió
contento y empezó a darle detalles del caso.
- Tengo las huellas de las víctimas y los he identificado a
ambos. Uno es anónimo pero el otro es un senador
- ¿Un senador?
- Exacto. Me sonó el nombre y lo busqué en Google
- Supongo que sería el objetivo y el otro solo pagó el pato. Al
parecer el piso es de una empresa de contactos- ¿Un chapero? Pues en cuanto se haga público va a ser un
escándalo. El senador representa a la extrema derecha. Está
casado, tiene seis hijos y está ligado al Opus Dei
- Menuda joya. Yo no me acostaría con alguien que no cree
en los preservativos ni por todo el oro del mundo. Gracias
por la información. Seguro la inspectora Tashigui me da otra
de estas - dijo sacando del bolsillo el papelito de
rendimiento que le había dado esa mañana con su pegatina
de estrella
- ¿Tienes seis años o qué? - dijo risueño al ver semejante
cosa - me meo aunque hay que reconocer que la tía es buena
- Me ha sorprendido hoy. La he visto muy profesional en
cuanto nos han llamado. Antes he de reconocer que no me
había dado tan buena impresión. Es algo torpe- Tiene buena fama yo creo que te irá bien con ella. A mi me
cae bien. Demasiado risueña para mi gusto pero es fácil
trabajar con ella
Se despidió de Law para irse a su cuarto a tratar de dormir
un rato aunque primero echó a lavar la ropa del gimnasio
que había usado esa misma mañana y sacó una cerveza a de
la nevera para beberla mientras terminaba de arreglar lo
poco que se había manchado para la cena. Estaba tan
cansado por no haber dormido nada el día anterior y no
haberse echado siestas a lo largo del día que en cuanto tocó
la cama cayó prácticamente inconsciente aún sin haberse
cambiado de ropa.