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Siete años atrás...
La importante cena junto a los otros empresarios de Seúl había salido mal. Tan mal que Chenle había salido furioso del hotel donde dicho evento se estaba llevando acabo.
—¿Podría traer mi auto por favor? —le pido a los del valet parking. Uno de los jóvenes asintió y fue por el auto.
El celular de Chenle no había dejado de sonar desde hace rato, pero él lo ignoraba y colgaba, no quería hablar con nadie en ese momento.
Cuando el auto llegó, el joven le entregó las llaves y no paso mucho cuando Chenle ya se estaba poniendo el cinturón de seguridad, montado en el auto, listo para largarse de allí.
Jaemin salió del hotel con rapidez, justo para ver cómo su esposo arrancaba el auto a toda velocidad, perdiéndose rápidamente entre las oscuras y solitarias calles de esa noche.
Chenle estaba seguro de que ya había roto al menos tres leyes de tránsito en esos minutos que llevaba conduciendo, ¡Iba a casi 140km/h! Eso estaba por arriba del límite permitido, pero a él no le importaba. Él estaba enojado. Y todo debido a Jaemin, su esposo.
Resulta que, la importante cena de empresarios a la cual habían sido invitados si había empezado bien, todos charlaban entre sí, Jaemin y él estaban tomados de las manos como cualquier pareja normal mientras conversaban con los mayores. Todo iba bien, todos alagaban a los Na, haciéndoles cumplidos y elogios. Pero todo se fue al carajo, cuando Lee Donghyuck, esposo del CEO Lee Jeno, empezó a coquetear con Jaemin frente a él, aprovechando que su esposo Jeno no había podido asistir al banquete de esa noche.
Jaemin parecía no prestar atención ante las insinuaciones que le hacía el esposo de su mejor amigo, pero para Chenle, quien era bastante celoso, fue claro motivo para enojarse y aventarle una copa de vino a Donghyuck, provocando gritos, jadeos indignados y una mirada sorprendida en Jaemin.
Solo cuando vio que todos los volteaban a ver mientras susurraban, fue cuando Chenle salió corriendo de la sala, dejando a Donghyuck haciendo alboroto por su ropa manchada y a Jaemin disculpándose por la acción de su esposo.
El castaño estaba súper enojado tanto con Donghyuck como con Jaemin; uno por ofrecido y el otro por no darle su lugar como esposo.
Iba tan concentrado en sus pensamientos y emociones, que Chenle no vio que había cruzado un semáforo en rojo. Solo fue consiente de tal acción, cuando un autobús chocó contra él, provocando un fatal accidente.
Las personas que pasaban por allí, al ver tal situación, llamaron rápido a emergencias. El auto último modelo de Chenle había quedado destrozado con el adentro, desangrándose.
—Jaemin... —fue lo último que alcanzó a decir antes de caer inconsciente.
Na corría por los pasillos de hospital totalmente preocupado, desde que su esposo había salido furioso de la sala reservada para el evento, lo había seguido, claro después de disculparse varias veces.
Solo que para cuando lo alcanzó, Chenle se había ido con rapidez conduciendo. Pensó en seguirle y alcanzarlo en casa para hablar con el, así que había pedido su auto también a los del valet. Pero no le habían ni acercado el auto, cuando le entró una llamada de un número desconocido.
El remitente era una paramédico que encontró su número, en la directriz medica de Chenle.
Cuando escuchó las palabras "accidente", "gravemente herido", "hospital", no lo pensó mucho y tomó su auto, empezando a conducir al hospital dictado por la señorita a donde llevarían a su esposo.
Llego a la ala de urgencias justo cuando un médico estaba preguntando por algún familiar de Na Chenle.
—Yo, soy su esposo —respondió jadeando por el esfuerzo.
—Señor Na, su esposo fue gravemente herido, el choque provocó fracturas en todo el lado izquierdo de su cuerpo, provocándole internas hemorragias que ya estamos intentando detener —le dijo el doctor. Jaemin soltó un jadeo totalmente horrorizado. —Pero necesitamos que tome una decisión...
—¿Qué decisión? ¿De que habla?
—Señor Na... Su esposo está embarazado, pero solo podemos salvar a uno... Lamento preguntar esto pero, ¿A quien desea salvar? El feto tiene 5 meses, si desea salvarlo, con muchos cuidados y junto a nuestros mejores neonatólogos, puede sobrevivir, pero si dice que a su esposo, entonces le realizaremos un aborto y podremos continuar con la cirugía.
Jaemin estaba sorprendido, Chenle y él llevaban ya un año entero intentando ser padres, sin éxito alguno. Oh bueno, eso era lo que creían porque al parecer el menor ya estaba en espera, pero ahora tenía que decidir si salvar a su compañero de vida o a su hijo...
Después de unos minutos de silencio, respondió. —Salve a mi esposo.








