Prólogo: Falta de una Figura
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Siempre ha tenido la costumbre de registrar en donde no la llaman, sin embargo, el chisme es un placer que adora con el alma.
Utilizando un palo largo de madera con un pequeño gancho en un extremo, bajó la puerta del ático desplegado a su vez una escalera de madera en el centro del pasillo. Con cuidado, la mocosa entró en el desván donde comenzó a registrar una caja llena de comics viejos al fondo del cuarto junto a una pequeña ventana que deja entrar la luz de la noche.
Cuando metió la mano hasta el fondo de aquella caja para alcanzar los cómics que aún no había leído, por accidente pateó otra caja que era la base de una torre de esta misma que tenía a un lado; la primera caja de arriba al suelo y todo en su interior salió e hizo un cochinero que da un chingo de weba limpiar.
— Puta madre… – exclamó la niña albina sacando la mano de la caja.
Sin tener cuidado, comenzó a guardar todo el desmadre que tiró, pero lentamente, se dió cuenta que no todo era basura.
Entre sus manos miró una vieja consola de videojuegos de hace 4 generaciones con un par de controles y algunos juegos, un walkie talkie bien madreado que aún perece funcionar, algunos comics viejos de edición limitada, un par de camisetas anaranjadas, unos juguetes de colección sellados en sus cajas y un diario, siendo esto último lo que llamó más su atención.
Al abrir esa libreta, puso una cara de asco ya que lo primero que vió fue un dibujo de superhéroe bien culero parecía que lo había hecho con el culo de un mandril, sin embargo, conforme iba cambiando de página, los dibujos iban mejorando hasta el punto que le parecían geniales y creativos.
De repente, una fotografía salió de la libreta y cayó dramáticamente al suelo.
Ella lo notó al otro instante. Cuando tomó esa foto y miró la imagen, un mar de dudas cruzaron por su mente.
En la fotografía están sus tías Lana, Lola y Lisa caminando juntas en un parque de diversiones cuando eran unas pinches chamacas, más que ella misma de hecho. También notó a su madre cuando era niña quien seguía a sus tías lo bastante cerca como para salir en la foto, pero no se encontraba sola; en la imagen, Lucy está tomada la mano de un chico albino de camiseta anaranjada con un gran parecido a ella.
— Curioso… – expresó la niña.
— ¿Qué es curioso, Lupa? – preguntó una voz detrás de ella.
Lupa está acostumbrada a que su madre aparezca de la pinche nada dando unos putos sustos que te hacen cagar aguado.
Lentamente, miró hacia atrás y miró a su mamá.
— Solo miraba este walkie talkie – decía Lupa mostrándole a su mamá esa chingadera que traía en la mano. — Me preguntaba sí aún funciona.
Lucy es una mujer enigmática, su cabello es corto de color negro cuyo fleco cubre por completo sus ojos. Tiene puesto un lindo y algo ajustado vestido de color negro como blanco de rayas delgadas y horizontales de manga larga y falda corta que hace resaltar sus medias de color negro y sus botines del mismo color como calzado. Físicamente se vé increíble y no tenía nada que envidiarle a las chichonas del Instagram y cuya aura es atractivamente misteriosa.
— Suspiro… Deja eso y baja a cenar – dijo Lucy antes de dar media vuelta y salir del ático.
Mientras su madre salía del ático, Lupa miró por última vez la fotografía y dijo en voz baja:
— Ah, espero que seas mi papá… jeje, esto se volvió muy cliché.
Acto seguido, la niña guardó la fotografía en su sudadera, metió lo que aún quedaba en el suelo dentro de la caja rompiendo un par de cosas en el proceso, pero le valía una hectárea de camote y sin nada más que hacer, salió del ático.
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Una hora después.
Asegurándose de que nadie la veía desde el interior de la casa, Lupa salió al patio trasero después de haber terminado su cena. Se acercó a un par de arbustos cerca del límite de la propiedad donde había una roca lo suficientemente grande y cómoda para sentarse siendo el perfecto lugar para valer verga.
Cuando se sentó en la piedra, sacó de su sudadera un paquete de cigarros con un dibujo de un nativo americano junto con un encendedor que está pal perro.
Después de llevarse el cigarrillo a la boca, Lupa sacó su celular y mandó un mensaje a un grupo de contactos:
«Lupa: Oigan, haremos algo este fin d semana? 🐝»
«Lacy: Agamos ciclismo de montaña 🚵🔥»
«Liby: ¡¿Estás loca?! 😨 Aún no se me curan los brazos después de lo que ocurrió con el trineo de asfalto. 🛷 🛣️»
«Lacy: Entonces no tengo nada 🤷🏻♀️»
«Lupa: K tal investigar otro misterio? 🐝»
«Lacy: No quiero casi todos los casos que emos echo son robots que se se volvieron locos y que escaparon del laboratorio de la tia Lisa ☢️☢️☢️»
«Liby: Pasa el contexto, Lupa.»
«Lupa: Se k sonara cliche, pero encontre una foto donde aparece Lana, Lola, Lisa y mi mama con otro niño k se parece a mi *Sacó la fotografía de madre y sus tías, le tomó una foto con su celular y lo mandó al grupo* creo k este infeliz es mi papa 🐝»
«Liby: ¿Cómo encontraste eso?»
«Lupa: En una caja k patee por accidente k estaba llena d basura dentro d una libreta d dibujos pedorros 🐝»
«Lacy: Casualidad? 🥸»
«Liby: Lo dudo… Suena muy conveniente, ¿No lo crees? 🤔 Encontrar esa foto tan de repente donde la tía Lucy se vea como una persona normal con un hombre que podría ser tu papá, es lo más cliché e insípido que he escuchado; sí ese hombre aparece luego de tantos años en los siguientes días, solo reforzaría mi punto.»
«Lacy: Y si investigamos lo que dijo el ultimo robot que rompimos? 🤖 Antes de apagarse, abló de la tia Lisa como su diosa creadora y sobre una Matrix de Liderazgo o algo asi»
«Liby: Lo que dijo Lacy es más interesante y divertido que buscar a tu padre; quizás esté más tieso que un perro con cal conociendo a la tía Lucy.»
«Lupa: Váyanse a la mierda las dos🖕🐝»
«Lacy: Nosotras tambien te queremos ❤️»
Lupa dejó su celular en su regazo e intentó encender su cigarro, pero le costaba hacerlo porque el pinche encendedor está bien jodido.
Cuando supe la existencia del personaje de Lupa, me saqué de onda porque me enteré que fuma con la edad que tiene, tampoco sé la razón y me vale verga, pero lo tengo que mencionar porque forma parte del Lore y del canon de este remake o es lo que yo creo que escribí cuando me borraron la primera versión de este fanfic de porquería.
Luego de varios intentos, logró prender el mechero y al estar apunto de encender su pitillo, se dió cuenta que Lucy está enfrente de ella mirándola fijamente en cuclillas directo al rostro. Por un momento, Lupa vió por unos instantes los ojos de su madre; no son algo lindo de ver.
Lucy extendió la mano e inmediatamente, su hija le entregó los cigarros incluyendo el encendedor sin rechistar.
— También el celular – dijo la mujer con una voz más áspera y seria de lo normal.
— Ah, pero…
— No.
De mala gana, Lupa entregó su celular. Sin perder su tiempo, Lucy se levantó y tomó a la niña de la patilla.
— ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Ouch! – expresó la albina mientras es llevada por su madre a su camioneta.
Lupa estará castigada por un buen tiempo, sí le iba bien.
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— Solo será un par de semanas – dijo una mujer rubia entregándole a Rita un par de frascos de medicamentos junto con una receta médica. — Llamaré al menos una vez al día para saber como está y tampoco la dejen sola por mucho tiempo, vayan a verla algunas veces al día y asegúrense que coma sus comidas y se tome sus medicamentos.
— Está bien, Lori – dijo Rita mientras deja la medicina en una encimera de la cocina. — Sabemos cuidar de Loan.
Lori se vé cansada. Es una mujer que está en sus cuarentas e intenta mantenerse en forma, pero su vida no es nada parecida al resto de sus hermanas. Se nota a simple vista que tiene un muy buen trabajo que le pagan increíblemente bien, ya que su traje de oficina es precioso a la par de costo. Usa un saco negro con una blusa de color turquesa, una falda de tubo que llega hasta sus rodillas y unos hermosos zapatos de tacón del mismo color que el de su blusa.
Cuando Lori le dió un abrazo a su madre, ella fue a la sala de estar donde Loan se encuentra sentada en el sofá mirando la televisión.
Loan es una muchacha de unos 21 años de edad y no está bien de la cabeza. Siempre está nerviosa y no importa si está rodeada de sus familiares o no al punto de tener un constante miedo que ni ella misma puede entender. Se vé desarreglada siendo su cabello un desastre debido a que la cabrona no se peina, siempre usa suéter y pantalones de pijama todo el tiempo; no es de esas chicas que se preocupa por su apariencia física, pero no estaría nada mal quitarte el puto almohadazo de la cabeza.
Cuando Loan vió a su madre, ella apartó la mirada para continuar viendo la televisión cabizbaja. En eso, Lori se acercó a su hija lo suficiente para acariciar su cabeza.
— Volveré en dos semanas, Loan – dijo Lori aclarando su voz. — No estarás sola, tu abuelita y Lily estarán contigo. Recuerda comer bien y tomar los medicamentos que tú abuela te dé… Sí te portas bien, te prometo comprar esos vídeojuegos que has visto por internet.
— Ya p-p-puedo ir a m-mi cuarto – dijo Loan abrazándose así misma.
— Si… Ya puedes.
Loan tomó sus dos maletas y subió por las escaleras al segundo piso, giró a su derecha y caminó hasta el fondo del pasillo. Entró a una pequeña habitación que parecía más bien un armario que fue adaptado para que alguien pueda dormir ahí aunque el dueño original de ese cuarto, se largó hace mucho tiempo.
— Ah, mamá – habló Lori. — Volveré en un par de semanas, por favor recuerda lo que te dije y siempre estés al pendiente de ella.
Lori salió del hogar de su madre y cuando subió a su camioneta, sintió un gran alivio quitándose un peso de encima aunque sea por un tiempo, siendo algo completamente normal.
Los padres que tienen hijos difíciles, por no decir anormales, enfermos y/o inadaptados, lo tienen muy complicado en relajarse un momento. Independientemente de las decisiones que hayan tomado antes, durante y después de tener hijos, también son humanos y están en su derecho de ingerir un chingo de alcohol y ponerse hasta su puta madre al menos una vez al año de forma responsable, olvidándose que tienen hijos y que no están chingando 5 minutos que ni dejan cagar a gusto.
Haciendo a un lado mis explicaciones, Lori se marchó a tomar su vuelo al aeropuerto.
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Son las 12 de la madrugada, hora en que la gente decente dormía como sí no debieran dinero.
No tenía nada que ver esto último con este fanfic, pero quería decirlo desde hace rato.
Un celular encima de la mesita de café en la sala de estar comenzó a recibir una llamada de un número que está registrado en el teléfono nada más con signos suspensivos.
Luego de que el teléfono sonara por una tercera vez consecutiva, Rita salió de su habitación dando un largo bostezo en su camino; el sonido la había despertado y tan solo fue directo a su teléfono. Se sacó un poco de onda porque había olvidado que tenía un número de contacto de esa forma y viendo el historial de llamadas, no había recibido nada de ese número hace más de 15 años.
— Hola… ¿Quién habla? – respondió Rita la llamada aclarando un poco su voz para que no se pareciera a la de Lolita Ayala poseída por un demonio en ese épico momento.
Cuando escuchó y reconoció esa voz al otro lado de la llamada, la señora se sentó en el sofá sintiendo un gran alivio en su interior y no pudo evitar sonreír.
— ¿Eres tú, Lincoln?
Sean bienvenidos al Remake de Lidiando con mi Pasado.
Regreso a escribir esta historia porque la versión original en Wattpad me la borraron por las pendejadas políticas de contenido la plataforma.
Me molesté al principio porque la primera versión iba a llegar a los 80k de vistas y aún me sigue molestando, pero pensé en todo lo malo que había escrito y si había algunas cosas algo fuertes, pero eran otros tiempos y la gente no es capaz de aceptar eso.
Para evitar perder la historia, la subiré aquí con el mismo nombre, pero será algo diferente a la versión de Wattpad.
Esta será más fuerte y explicita, tendrá cosas diferentes a la otra versión, pero ambas empezarán igual.
Otra cosa más, los capítulos son cortos porque subía esta chingadera cada semana sin detenerme, así que no quiero quejas, cabrones.