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FREAK || ATEEZ •One shots•

Sinopsis

Porque ser diferente en muchos lares es sinónimo de rareza, pero ¿A quién engañamos? Todos tenemos algo de "freak", unos a simple vista y otros, bueno, jamás lo supondrías. FREAK || ATEEZ •One shots•, es una antología de la saga de one shots y two shots de mi serie FREAK publicada originalmente en Wattpad. ⁠♡YunHwa ꕤ⁠MinSang ♡HongSan ꕤJongWoo

Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

✯YunHwa✯

YunHo se sentía como un completo "fenómeno de circo" pero SeongHwa... Bueno, él veía premio doble.


Jeong YunHo tenía un complejo enorme ante su cuerpo, si bien en la superficie era considerado muy atractivo, la verdad es que Yun contaba con algo extra, algo a lo que le acreditaba todas sus inseguridades.

A veces prefería mil veces ser un chico langosta o tener un hermano siamés y sólo decir que son hermanos parásitos y que la ciencia explique lo demás, pero no, su detalle era tan íntimo que jugaba un papel muy importante en las relaciones de este. Él por más que anhelase una vida sexual a estas alturas le era imposible. ¿El problema físico de Jeong? Él porta con dos miembros viriles  e incluso un tercer testículo que unía a ambos, o sea que es completamente funcional.


Esto le era extremadamente vergonzoso, simplemente no se imaginaba a alguien intimando con él sin que lo vea de una manera diferente después, como lo que era, un fenómeno.

Había días que le era un tanto difícil ocultar su gran bulto pues no siempre podía tener sudaderas u abrigos, en verano optaba por mantenerlo a la cintura, pero cosas como deportes le era difícil usar el uniforme. Simplemente llegaba a ser muy incomodo e incluso difícil de mantener en lugar, tanto que podía a llegar a ser estorboso para ciertas actividades y luego estaba Park SeongHwa, su compañero de clases quien tomaba sitio en la banca de al lado...


SeongHwa era alguien que se consideraba con un gran apetito sexual, era abiertamente homosexual sin embargo había estado con chicas anteriormente, cosa que no le funcionó. Desde que Park conoció a YunHo este se le hizo atractivo visualmente, pero la actitud reservada del chico le hizo querer apartarse de inmediato. No quería insinuarse a alguien que parecía ajeno a la sociedad, tan etéreo y perfecto, para que luego este le rechazase, sabía que no era feo pero tampoco para lograr voltear a un tazo si YunHo resultaba hetero.


Quería conservar lo poco de dignidad que tenía lo más que pudiese, igual no le duró mucho.

Pese que se había prometido no enrollarse más en este amor platónico, prácticamente a la semana de conocerlo, la fijación de Park incrementó de sobre manera cuando en una de sus observaciones a la figura del cuerpo ajeno se encontró descubriendo el gran bulto que tenía YunHo entre sus pantalones, bulto que sobresalía entre las mangas del suéter atado a la fina cintura. En ese momento supo que tenía alguna vez que llevárselo a su boca, simplemente no podía terminar ese año escolar si haber cumplido su nuevo propósito en la vida.

No había pasado ni un día de su descubrimiento cuando YunHo pudo notar la mirada fija a sus piernas que le llegaba de su compañero de al lado; a veces SeongHwa desconectaba en medio de clases para imaginarse los miles de escenarios con el “gran miembro” dentro suyo.


A la cuarta clase YunHo no soportó más la mirada que decidió encararlo, topándose con que efectivamente, Park le estaba viendo, pero no las piernas. Su pánico se hizo presente puesto que en su cabeza pensaba que ya había sido descubierto, así que con esa mirada afligida aún en Park, se cruzó de piernas, lo que hizo que este reaccionase ante el eminente bloqueo y al fin, cruzasen miradas.

YunHo estaba incómodo, la punta de sus orejas estaban rojas y su cara no era precisamente una alegre o una molesta, solo mera incomodidad; SeongHwa se maldijo mentalmente al pensar que había sido descubierto observando al chico de esa manera tan descarada.

La clase continúo sin más percance, ambos un tanto avergonzados pero por distintas razones.


Al día siguiente fue lo mismo, sin embargo YunHo notaba el ceño constantemente fruncido del mayor cuando lo observaba, en su mente sólo se repetía que si ya lo sabía por favor no le dijese a nadie. No entendía el porque esa molestia pero asumía que era por el asco, aunque no estuviera ni cerca de la realidad.

Park desde que vio llegar a su nueva silla, frunció el ceño. Su suéter de lana era grueso y llegaba a los muslos. Cada vez que lo intentaba ver, la gruesa tela fungía de telón a su espectáculo. Ese día Park estaba tan insatisfecho que no pudo hacerse una paja bien.


En el tercer día Park se aseguró de entrar a los vestuarios tras el alto, este siempre entraba tarde al igual que a la clase así que como buen acosador ya había aprendido ese patrón. Para su sorpresa y suerte, este ya se estaba cambiando, así que como todo un buen pervertido y acosador que era, decidió ver el espectáculo desde atrás.


Pudo apreciar el redondo y firme trasero que lo incitaban a clavar sus uñas, vio sus perfectos muslos blanquecinos que le llamaban a morderlo e incluso cuando se inclinó para subir sus pants apreció un poco del deseado paquete y Dios, no pudo evitar soltar un gemido lastimero cuando vio a su compañero quitarse la camisa. Ahí fue cuando se dio cuenta que la había cagado, puesto que sus miradas chocaron por segunda vez. YunHo por acto reflejo se cubrió el pecho con la prenda que iba a ponerse pero inmediatamente su cabeza hizo clic al reconocer el rostro de Park SeongHwa, él no estaba ahí por su perfecto torso.

SeongHwa quiso arreglar la acción de la peor manera que fue acercándose pero YunHo sólo se pegaba más al casillero, tenía miedo un miedo real.

—Escucha, sé que puede sonar raro pero es que me gustas, ¿sí? Perdón por seguirte, es sólo que tenía mucha curiosidad ante ti. Lo siento, de verdad[...] —mientras Hwa se excusaba y seguía hablando sobre sus intenciones, YunHo sentía sus orejas arder, había desconectado, no creía lo que escuchaba y mucho menos creyó lo que escucharía después. —¿Puedo hacerte una mamada?

Y ahí YunHo casi fallece. Un chico lindo se le confesaba y no solo eso, sino que también le ofrecía una mamada por primera vez en su vida y aunque quisiese, tenía que negarse; antes de emitir palabra alguna ya tenía a Park pegado a él, con una mano acariciando el abdomen bajo en señal de que en cualquier momento bajaría por más, Hwa decía un suplicante ”por favor" mientras jugaba entre el elástico del bóxer y los cordones del pants.

YunHo apartó la mirada y solo dio un rotundo ”no“.

Hwa se quería morir ahí mismo por la vergüenza, se sentía humillado. Se apartó lentamente con la cara roja y se disculpó antes de salir prácticamente corriendo, lo habían rechazado por primera vez en su vida y fue por alguien que ya sabía que era imposible. Mientras que YunHo, estaba muy confundido, ahora sabía que Park lo veía porque quería comprobar el tamaño de lo que había dentro de sus pantalones, no porque supiera algo más, sin embargo ahora confesaba que no se sentía del todo aliviado.

A partir de aquello, SeongHwa ya no fue tan insistente y cuando topaba con su mirada esta ya no era lasciva, es más, miraba a su persona pero como si no estuviese ahí, era lo que se describiría como una mirada perdida, eso lo hizo sentir un tanto mal; rechazar a un chico lindo era algo que le consumía, mucho más si era Park SeongHwa, pero tampoco podía decirle sus verdaderos motivos.


La siguiente semana como si los astros se alineasen para favorecer a SeongHwa, hubo otro trabajo más por equipos, la diferencia es que era de dos a cinco miembros y eran completamente libres de hacerlo, pero pese a la belleza innegable de ambos, estos no eran muy sociales, aparte aún eran las primeras semanas. SeongHwa era sexualmente activo, no social; y la única persona con la que había hablado había sido YunHo, así que volteó a él como en busca de un milagro y para su suerte Yun estaba en las mismas.

—¿En tú casa o en la mía? —sonrío de lado Park esperando una respuesta, al parecer no estaba todo tan perdido.

Habían quedado que en la casa de YunHo, por motivos de “concentración” puesto que su madre trabajaba hasta un poco más tarde así que estarían solos y para esto, Park se aseguró de que la casa del más alto estuviese completamente sola de la manera más discreta con un ”¿Entonces si tienes casa sola?" Y así...

El camino era silencioso pero no incómodo, al menos no para SeongHwa, quién en su mente se imaginaba los miles escenarios obscenos con una sonrisa angelical y ojos brillosos; YunHo, por otro lado, veía a su acompañante de soslayo, observando su sonrisa, admitía que eso le asustó un poco. Pensaba que tal vez el chico de imagen inocente era fácil de sorprender y a este punto creía que ya estaba desarrollando sentimientos con solo ver la cara ajena, lo cual hizo que su corazón se oprimiera, no quería engañarse con que podría estar con alguien como Park.

Al llegar y abrir, YunHo le hizo ademán de adentrarse a lo cual sin vergüenza alguna hizo. Park caminaba como si fuese casa propia con Jeong detrás, observando cada detalle y guardándolo en su memoria, guardando lo que era Jeong YunHo en cada aspecto.

—¿Cuál es tu habitación?

Volvió a dirigir su mirada a él y YunHo en vez de contestar siguió caminado hasta llegar a la puerta en un segundo piso, la cual abrió para el mayor con un poco de inseguridad, a lo cual SeongHwa entró y admiró el cuarto blanco, paseó su vista por toda la recámara bajo la mirada de un YunHo expectante y temeroso. La cara de felicidad de Hwa cambió por una de vibrante emoción cuando su vista topó con una mini figurilla, corriendo a esta, tomándola en sus manos.

—¿Te gusta Star Wars o solo los legos?

—Supongo que un poco de ambos. —se encogió de hombros  —Y supongo que a ti te gusta también, ¿no es así, hyung?

—No me digas hyung, sólo dime Hwa, soy un año mayor pero estamos en el mismo grado así que da igual. —dijo aún mirando las piezas   —Pero sí, soy un gran fan de ambos. —volteó a verlo y le sonrío.

YunHo pensó que realmente era muy lindo en ese momento y se odio por desearlo para sí. —¿Nos sentamos ya? —señaló el piso al lado de una pequeña mesa ratona a lo cual SeongHwa asintió, dejando lo tomado en la repisa para dirigirse con él. El mayor llamó por su nombre, llamando la atención del alto.

—¿Haz pensado en lo de la otra vez?

YunHo enrojeció ante sus pensamientos, ¿Qué si había pensado en la otra vez? Por su puesto que lo había hecho y de eso temía.

—No es algo que debamos discutir. —cambió su semblante y empezó a sacar cosas de su mochila, ignorando el hecho de que Park estaba a cercana distancia.

—Me gustas. —Jeong se detuvo a procesar un momento antes de devolver la mirada buscando una pista de juego, pero lo único que encontró fue unos ojos llenos de deseo. No esperaba volver a oír esa confesión de parte de él.  —Podrías ser el novio perfecto...

Subió su mano sobre la ajena y empezó a juguetear con el dorso cosa que Jeong no odió pero su mente no paraba de generar los peores escenarios.

—No soy perfecto...

—No dije que lo fueras, dije que serías el novio perfecto, para mí. Créeme si alguien fuera perfecto la vida sería aburrida. —quitó su mano y subió sus codos a la mesilla para recostarse sobre sus brazos, sin apartar la vista. —Incluso yo tengo imperfecciones, pero eso me hace interesante. Tengo una fijación oral muy fuerte y si mi lengua no fuese tan larga tal vez me reduciría el querer lamer cosas. —rio causándole un revoltijo de pensamientos al más alto. —Pero si mi lengua fuese más corta, tal vez la gente no disfrutaría de mis mamadas o lo haría pero sería como cualquier otra. No especial. Si tú solo fueses un lindo no estaría tan enfrascado contigo, eres el chico más apuesto que he visto en mi vida, después de mí, claro, pero solo creería que eres uno más si no fuera por lo que se llama “imperfecciones”. Tú personalidad llama la atención, eres cerrado para alguien que podría usar su físico a su favor y no lo haces.

—¿Sólo te llama eso la atención?

Volvió Park a reír. —Sabes que no. —se volvió a erguir en su sitio recargándose en la cama de detrás, encarándolo de manera que sus rostros estaban a corta distancia, sin dejar su tenue sonrisa.  —También lo que ocultas allá abajo, me llama la atención.

—¿Puedo ver tu lengua? —alternó su mirada a los ojos y labios; Hwa rio pero asintió. Le mostró su extensión y la volvió a regresar a su sitio.


—¿Ahora yo puedo verte a ti? —Jeong se lo estaba pensando demasiado, normalmente solo diría “no”, pero quería confiar en SeongHwa. Una palmada al colchón de atrás lo hizo salir de sus pensamientos. —Ven, siéntate aquí.

Hwa lo jaló un poco para que reaccionase, lo cual tardó en hacer, pero acató la orden; se movía en automático, al volver a reaccionar ya tenía a SeongHwa de rodillas ante él, con las manos apretando los muslos y relamiéndose los labios. Ni siquiera había alzado la orilla del suéter cuando YunHo se volvió a alertar como si su piloto automático se hubiera apagado, deteniendo ambas manos sorprendiendo a Hwa.

—¡Espera! Yo... Mi peculiaridad no es normal.

—¿Y qué? No me digas que no tienes un pene y lo que he estado viendo es un calcetín. —dijo casi ofendido.

—¡No! No es eso, es solo... —fue aflojando el agarre, hasta soltar; llevándose ambas manos al rostro para taparse de la vergüenza. —Hazlo rápido.

SeongHwa sonrió grande, su oportunidad había llegado y no la dejaría pasar. Alzó el abrigo y ciertamente notó un volumen bastante grande , pero solo lo emocionó más, lamiendo por encima de la tela de manera completamente pérdida, YunHo se estremeció y soltó un pequeño gemido, Hwa estaba poniéndolo de sobre manera y eso lo asustaba.

El momento llegó, Hwa bajó el cierre, dio una última mirada al rostro cubierto de YunHo y siguió con lo suyo, tomando esa expresión como manera de proseguir. Frunció levemente el ceño ante la silueta, pero no dijo nada, así que se dispuso a bajar por completo el bóxer para apreciar el miembro o mejor dicho los miembros. SeongHwa si estaba un tanto impactado, que se quedó apreciando un momento, era una vista que lo dejó perplejo.

YunHo tembló cuando dejó de sentir movimiento alguno, lentamente fue descubriendo su rostro para ver el de Park, temiendo que él ya se estuviese arrepintiendo por esto, sin embargo la reacción que vio no fue precisamente la que esperaba.

SeongHwa se relamía más los labios y su mirada era muy pesada. No pudo reaccionar cuando vio como Hwa alzaba uno para lamer la extensión y empezar al fin su tan preciada mamada, su diestra masturbada el otro pene con habilidad que automáticamente ya estaba en el cielo y no era el único; SeongHwa estaba en las mismas, había encontrado un premio doble y claramente lo conservaría para él.

La felación era tan húmeda y caliente que YunHo no sabía que tanto soportaría. Él era aún un virgen y esta su primera mamada, la cual estaba siendo dada por una lengua que sabía lo que hacía. Se apoyó en sus manos y empezó un vaivén con sus caderas para profundizar más, buscando esa humedad y aquella vibración que Park le ofrecía con su caliente boca. La viscosidad del pre semen estaba excitando a SeongHwa pero aún no quería que acabase, así que con un lengüetazo final se apartó y levantó; YunHo veía aún muy excitado como Hwa le mantenía la mirada mientras empezaba a bajarse los pantalones con todo y ropa interior, quedando en sólo la camisa, Hwa subió sus rodillas, una en cada costado y con ambas manos empujó un poco los hombros de Jeong hasta lograr que este quede recostado en la cama aún con las piernas fuera de esta.

Hwa no le importaba tanto la preparación previa sólo quería sentirlos dentro.

—Siempre he querido tener una penetración doble.

Dijo jadeante antes de comenzar a devorar los labios ajenos de manera húmeda, sus lenguas hacían chapoteo por el exceso de saliva, y vaya que Hwa se aseguraba de pasarle cada fluido.

Con el presemen ajeno empezó a lubricar un poco su entrada para empezar a meter el miembro que tenía a su diestra, ambos chicos gimieron ante la sensación. Se quedaron sólo unos segundos antes de que Hwa se acostumbrase y subiera nuevamente, sólo un par de estocadas suaves para acostumbrarse y seguidamente forzó el otro miembro a aliniarce a su entrada. Tardó otros segundos en hacer que ambas cabezas entrasen pero lo había logrado, su penetración doble que alguna vez había enlistado en sus fetiches estaba siendo cumplida.

Bajó lentamente, tratando de sentir ambas extensiones. Yunho mordía su labio y estrujaba los muslos de Hwa, ahogando un gemido ronco. Una vez que estuvieron por completo ambos miembros, SeongHwa empezó a moverse en círculos, abrazando con sus paredes anales los gruesos miembros. Yunho jamás pensó tener tanto aguante.

SeongHwa desabrochó con fuerza la camisa ajena para apreciar ese tan anhelado pectoral, empezó a brincar sobre los miembros mientras que sus manos estrujaban los pectorales de Jeong. Quería meter esos pezones rosados a su boca.

Yunho jaló un poco la orilla de la camisa de Park, el quería ver el cuerpo del lindo chico que lo montaba efusivamente y para su suerte, Hwa entendió. Bajó el ritmo para empezar a desabotonar unos cuantos botones superiores y quitársela por arriba con desespero, para luego volver a subir la intensidad.

La habitación se había llenado de ruidos obscenos, como gemidos agudos, gruñidos, chapoteos e incluso los resortes de la cama sonaba en cojunto, todo al ritmo que marcaba Park.

Cuando notó que SeongHwa empezaba a bajar el ritmo, pensó que ya era momento de tomar el control. Sin salir del chico, Yunho se poscionó ahora sobre su mayor entre sus piernas y sin esperar más, empezó a marcar el ritmo propio. Bajó al rostro ajeno para besar, quien correspondió al instante, luego empezó a repartir besos húmedos hasta llegar al cuello donde dejó lo que pronto sería notables marcas, de la misma manera llegó al pezón derecho de Hwa el cual empezó a succionar y mordisquear, con su otra mano frotaba de manera ruda, pellizcaba y tiraba con fuerza de este. Todo era una completa fantasía. Para YunHo tener sexo era algo lejano, mucho menos hacerlo de esta manera con alguien como Park SeongHwa.

Unos cuantos lametones y estocadas hicieron que Park se corriese primero, Jeong tardó un poco más, para la suerte de Hwa quien estaba siendo sobre estimulado, Yunho se corrió casi de igual manera con un ligero destiempo casi nulo; haciendo que caiga sobre el cuerpo de manera agotada y sin salir aún de esa funda tan caliente y asfixiante. Ambos trataban ya de regular su respiración. De igual manera, ambos aún trataban de procesar lo ocurrido, ambos sentían esa atracción de sobre manera. Hwa realmente no le dió tantas vueltas, desde que vio los falos supo que había encontrado a su ser amado, así que en estos momentos estaba más que feliz, sintiendo el peso de Yunho sobre él, los penes aún en su interior y sus cabellos haciéndole cosquillas; tomó por sopresa al nombrado cuando este empezó a acariciar sus cabellos y repartir ligeros besos en los mismos.

—¿Quieres ser mi novio? —soltó Jeong con un poco de miedo al rechazo pese que su voz no sonaba así.

—¿Es broma? —Yunho se tensó, más cuando las caricias pararon, optando por encararlo pero su rostro era distinto a lo que pensó, otra vez. Su rostro era alegría pura —Soy tuyo desde el momento que te ví en clases.

Yunho no creía lo que escuchaba realmente, sus manos las mantenía apoyadas a cada lado del rostro de Hwa, quién le sonreía amplio. Este sólo supo flexionar un poco y besar de manera lenta pero profunda. Nada se había sentido tan correcto. Al separarse siguió admirando el bello rostro de su ahora novio, su sonrisa no hacía más que engrandecer y sus manos se mantenían acunando el rostro ajeno.

—Pensé que era como los demás para tí, ¿seguro que no tiene nada que ver con lo de abajo?


—Sí, bueno, antes sólo eras un futuro acostón luego de verte por completo supe que no podía dejarte ir con cualquiera. Mi suerte no se comparte.

Jaló a Jeong para dar un pico y pegar sus frentes, ambos rieron ante lo dicho. Jeong hizo ademán de querer apartarse de encima pero fue sujeto por las largas piernas de SeongHwa, amarrándose a su cintura.

—Me vas a dejar vacío si haces eso.

YunHo rió, cerrando la distancia entre ambos cuerpos recargándose nuevamente sobre este.

—¿Qué hay de la tarea?

Luego, ahora concéntrate en mí.

Cuando vio como hablaba con tanta felicidad sobre su fijación a él y de lo fascinado que estaba con su reciente noviazgo, de pronto no sintió tan malo ser un “Freak”.

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