La sangre de las flores

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Sinopsis

Poco a poco esa sonrisa que iluminaba sus días se fue desvaneciendo, cambios físicos acompañaron su transformación biológica ¿Qué le había pasado? A medida que esto pasaba, ella se preocupaba más y más, exigía respuestas hasta que un día. Desapareció. Su mejor amiga desapareció. Lilly es un ser mágico, mitad demonio mitad ángel quien constantemente lucha por mantener su vida en equilibrio, teniendo dos fuerzas totalmente opuestas en su interior es algo complicado. Decide hacer equipo con una maga que la descubre un día en las playas de un pueblo usando sus poderes de ángel para salvar a una pequeña niña que se ahogaba, mientras todas las personas miraban asombrados el espectáculo, nunca habían visto a un ángel, ellos normalmente permanecen ocultos a los humanos, bajo las órdenes de Dios, el gran padre todopoderoso que gobierna mundos. La maga ahora muy contenta de tener a alguien como parte de su equipo dispuesta a resolver los diversos problemas que ocurren en su mundo, el mundo de los seres mágicos. Su triste historia se irá desenvolviendo a través de las aventuras que tendrán, ella, su nueva amiga maga y muchos seres mágicos. ¿Qué harías si tú mejor amiga es irreconocible?

Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prólogo

Eran de esos días en guerra y los ángeles se encargaban de mantener a los humanos a salvo y fuera de peligro. Hace unas semanas comenzó el origen de la actual guerra, los demonios del infierno se habían contactado con los brujos para inaugurar un portal al mundo humano, lo cual es muy arriesgado para las demás especies, puesto que los demonios y practicantes de la magia poseen un poder superior y si ambas especies se juntan puede llegar a resultar en un escenario catastrófico. En otoño del siglo X un grupo de magos y brujos había viajado al tercer mundo, mejor conocido como Gehenna, para recolectar una flor del lugar que solo se hallaba ahí, la Lycoris Radiata, una flor que se caracteriza por su precioso color rojo y sus efectos nocivos cuando alguien la consume, hace poco descubrieron su existencia y ahora iban en su búsqueda para investigar y usar sus pétalos en pociones y hechizos. El grupo una vez llegado a su destino decidieron que lo mejor era separarse para comenzar su excursión, la codiciada flor podía estar en cualquier rincón del infierno, era como estar en un juego de encontrar el tesoro.


Por medio de todos los rumores que recorren en el tercer mundo la noticia llegó a los oídos de un demonio bastante astuto e ingenioso, cómo todo buen demonio él se aprovechó de la situación y salió de su escondite, no tuvo que buscar por mucho tiempo, pues había magos y brujos por todos lados, miró con desdén y su mirada se fijó en un brujo solitario que estaba observando a un gato sentado en una banca que le devolvía la mirada cuyo cuerpo solo se trataba de un esqueleto. El demonio se acercó con sigilo y de un momento a otro el brujo desorientado ya estaba en sus manos. Él, para la suerte del demonio, resultó no ser muy bondadoso, ya que tenía una inclinación hacia el lado oscuro de su especie. La mayoría de los magos usan magia blanca y los brujos, magia negra, sin embargo, son capaces de usar ambas o una, dependiendo de sus gustos, ellos pueden ser muy similares a la maldad de los demonios nacidos en el infierno o ser de buen corazón cómo los ángeles más puros del cielo. Nuestro amigo brujo, sin problema alguno, accedió a la petición del demonio, con su propia magia y algunos sacrificios de vidas mediocres, abrió un portal para que el demonio pudiese penetrar al mundo humano, él se fue muy contento, deseoso de cometer fechorías. Y en cuanto al brujo que le ayudó, regresó al bosque y se mantuvo escondido durante mucho tiempo. Así fue como este demonio se convirtió en el primero que logró cruzar la frontera entre mundos después de muchos siglos. No había ocurrido algo similar desde que Luzbel se rebeló en contra de Deus, pero esa es otra historia. Luego de que él lo logrará se esparcieron los rumores y más demonios quisieron imitar el plan, siguiendo sus pasos, aliados en su mayoría a los brujos y en menor cantidad a los magos quienes preferían la magia blanca, hacer tratos con demonios es magia negra en todos los sentidos, y dando inicio a la guerra de mundos.


Por aquel entonces a una ángel de baja categoría muy amable y dulce le habían ordenado que bajara al mundo humano, para verificar que los seres mágicos estuvieran haciendo bien su trabajo. Ahora estaba de camino hacía el cúmulo de árboles que se encontraba cubriendo el pueblo de Garden.


Iris caminaba tranquila por el bosque, con un largo vestido blanco que le envolvía las extremidades de chiffon, miraba a su alrededor entre medio de los frondosos árboles, esperando a un hada o algún ser mágico que le sea de guía y le ayude a dirigirse hasta el pueblo. Afortunadamente no tardó mucho en llegar. Un hada de ojos tan verdes como la copa de los árboles que la rodeaban, se detuvo para conversar.


—¿Qué está haciendo un ángel por estos lados? En el bosque. —El hada había estado usando sus alas para pasar a las afueras del bosque cuando distinguió una figura con emplumadas alas blancas.


Al momento de escuchar la voz, ella dio un pequeño salto en el lugar, giró su cuerpo hacia la izquierda y miró sorprendida aquellos ojos verdes.


—El señor me ordenó que viniera aquí para revisar que estén cumpliendo con su trabajo como guardianes y protectores del bosque —respondió el ángel con calma, a pesar de su repentina sorpresa fue capaz de hablar como cualquier otro día.


—Estamos muy ocupados tratando de mantener las reservas para el invierno y que los demonios no hagan su mierda de nuevo —suspiró con una mezcla de molestia y agotamiento—. Supongo que no te bastará con solo saber y necesitas verlo con tus propios ojos.


Era evidente que el hada estaba muy cansado incluso para hablar, dando muestra del arduo trabajo que hacían en el bosque y aún más con los tiempos de guerra.


—N…no es necesario... —intentó hablar con el hada, pero antes de que ella pudiese continuar, él la interrumpió.


—Ven, por aquí.


Hizo una seña con su cabeza y comenzó a volar hacia el interior del bosque. El ángel no se quedó atrás y siguió al hada volando de igual manera que él, a medida que lo hacía comenzaron a aparecer cada vez más hadas volando rápidamente por los alrededores mientras cargaban objetos de distintos tamaños y colores, cómo cestas de mimbre, flores, piedras y demás. A lo lejos se podía ver cómo un hada regañaba a otra y le lanzaba un trozo de madera en la cabeza con ambos brazos. Al cabo de unos minutos ya estaban en la aldea, que tenía cabañas marrones donde salían haditas pequeñas a corretear por el pasto y jugar con ramitas y piedras. El bosque se dividía en secciones para que cada grupo tuviera su espacio, cada especie amante de la naturaleza y todo lo que entregaba la tierra, las hadas y elfos estando en Fairy Forest, y por otro lado más alejado vivían los magos y brujos en Magic Forest.


«Sí que están ocupados», pensó el ángel viendo a las hadas volar de un lado para otro con gran velocidad que costaba mucho seguir a uno de ellos con la vista, solo se veía destellos de luz de diferentes colores.


—¡Ya estás aquí! Necesitamos que vayas a los campos de cultivos y recojas frutos rojos para las reservas de mañana. —Un hada que llevaba consigo una especie de portapapeles hecho de un trozo de madera, se acercó a ellos y miró de reojo con una expresión de disgusto al ángel—. No sé por qué hay un ángel aquí, pero tú tienes que volver al trabajo. No hay tiempo para descansar —dijo mientras revisaba las hojas de reojo.


El hada se giró un poco para ver al ángel y regresó a su compañera de trabajo respondiendo al instante.


—No puedo dejar al ángel aquí, tiene que regresar a su hogar.


«Se ve muy... débil», ese pensamiento recorrió por la mente del hada de ojos verdosos tratando de buscar la palabra adecuada.


—No luce muy incompetente, será capaz de volver por su cuenta —respondió con la vista en los papeles—. Ahora necesito que seas útil y ayudes con el trabajo.


—Oh, no se preocupen por mí, puedo regresar sola, recuerdo el camino —dijo preparándose para irse y evitar una pelea o por lo menos presenciarla —he cumplido con la petición del señor, así que ya no tengo mucho que hacer estando aquí, no quisiera molestar más, se ve que están muy ocupados.


Juntó sus manos en su estómago e hizo una leve reverencia cómo despedida. Para continuar con su viaje de regreso a casa, dio media vuelta y fue hacia la entrada del bosque. Es un día sin algodones de azúcar blanco flotando en el cielo y un sol cálido con una brisa fresca, un clima muy agradable para ser medio día. Ella se puso de cuclillas para acariciar a los animales del bosque, ama mucho a las aves, luego se levantó y pasó la palma de sus manos por la falda de su vestido golpeando suavemente para limpiar los restos de tierra que se habían acumulado. Una vez de pie, retoma su camino y por su mente merodean los recuerdos de su anterior visita a la aldea de las hadas, ya había pasado media hora desde que se despidió de ellos.


«Qué lástima, ellos han trabajado muy duro y sin descanso, yo no estoy haciendo algo tan importante, aunque haya ángeles que a pesar de ser principados al igual que yo ellos están combatiendo directamente con los demonios, eso también debe agotarlos muchísimo, pero no debería preocuparme, yo sé que Deus me tiene una tarea importante también».


Caminando serena no se había percatado de la existencia de un acosador que le estaba siguiendo desde que abandonó Fairy Forest, un demonio, el primero, quien de alguna manera logró cruzar aquella frontera impenetrable entre el tercer mundo y el mundo humano. Se acercó con cautela hacia Iris incrédula que estaba atrapada en sus pensamientos y rodeada de un denso bosque. Los animales que acarició en el pasado ya se encontraban muy lejos en relación con la ubicación del ángel, ellos no le podrían rescatar. Sintió un golpe en el costado derecho de su cuello, ni siquiera tuvo tiempo para pensar en algo cuando cayó desplomada en los brazos del vil ser del infierno. El demonio que la estaba acechando hacía ya un tiempo que le había proporcionado un golpe sin una pizca de suavidad para asegurarse que durmiera por un buen rato, al demonio no le importaba si moría o quedaba en coma, él solo quería a un ángel en su poder. Luego la tomó como un costal de papas con manchas después de los golpes. Aunque la realidad era que ese golpe fue suave y el primero de muchos más que se avecinan para la desgraciada ángel. Iris abrió sus ojos después de un momento, pero deseó nunca haber visto lo que estaba frente a ella, se quedó perpleja, quería seguir durmiendo y no estar en aquella situación, comenzó a llorar y gritar con la esperanza de que su padre le escuchará, pero resultó que todo fue en vano.