𝐶𝑎𝑝 1
—¡KIM SEUNGMIN!
Grito el pequeño de los Lee, quien perseguía al menor de los Kim, pues recién le había tirado tierra en su ropa blanca
Ambas familias eran tan cercanas, que incluso las madres de los niños eran amigas íntimas, cuando nació el heredero de la empresa banquera, la señora Kim ofreció a su próximo hijo como ‘sacrificio’ si en cuyo caso las empresas llegaran a decaer
Aún cuando la familia Kim tenía empresas de construcción, necesitaban financiamiento y por supuesto al banco, tal cual, el banco necesitaba a la constructora, pues era su mayor fuente de ingresos, desilusión se creo entre ambas familias al darse cuenta que el próximo hijo sería hombre, y no mujer.
Ambas familias disgustadas no tuvieron que hacer, el niño ya había nacido, y aún que la familia Lee no se mostraba contenta, dió una idea
“— Amor es amor, convenio es convenio, ¿Que más da si los dos son varoncitos? -hablo el abuelo Lee”
Los padres de cada niño se disgustaron, ¿Pareja aquellos dos? ¿Un matrimonio entre dos hombres?
No tuviero otra opción, el abuelo Lee había fallecido, y antes de su muerte, su petición fue que aquellos dos mocosos se casarán a una edad media.
— Mis condolencias -hablo la señora Kim, quien con un ramo de rosas blancas se acercó
El pequeño Seungmin venía jugando con su avioncito, aún cuando su hermana le dijera que no jugará, el hizo caso omiso
— Seungmin -dijo su padre tomándolo del brazo, estaba enfadado, ¿Ahora con quién se tendría que dirigir para los negocios?
Unos instantes después Seungmin decidió salir de ese lugar, todos llevaban trajes oscuros, algunos lloraban y uno que otro hablaba, era un espacio grande, pero para el pequeño Seungmin fue tan sofocante.
—Oye, tenemos que hablar. -dijo la señora Lee, quien sigilosamente llevo a aquella pareja hasta el despacho del difunto
Seungmin por fin pudo respirar con normalidad, el ambiente adentro lo asfixiaba, alegre de haber llevado su avión, comenzó a jugar por todo el jardín, hasta que se encontró, bueno, más bien choco con aquel individuo desagradable
Los mayores miraron por la ventana como sus hijos comenzaban a pelear, sin embargo, no hicieron nada
— ¿A qué se debe esto? -preguntó el padre de Seungmin, quien apunto a unas hojas sobre la mesa de madera
— Es un contrato. Mi padre lo hizo antes de fallecer -mencionó el señor Lee, quien tomo las hojas y se las hizo pasar para darse cuenta
La pareja vio y leyó detalladamente aquellas hojas
— ¡Dámelo, es mío! -grito el pequeño Seungmin apunto de romper a llorar
— ¡Cállate mocoso! Eres un llorón -le respondió aventando el juguete hasta unos arbustos
Seungmin corrió hasta los arbustos, dónde vio su pequeño avión con un ala rota
— Pero ambos son hombres.
— Nosotros tampoco estamos de acuerdo, y somos concientes de ello, pero, fue la última petición de mi padre. -respondio el señor Lee, quien con una pluma color azul firmó los papeles, seguido de su esposa
Los Lee le ofrecieron los papeles a los Kim, los cuales se miraron por unos segundos, era el futuro de su hijo, pero también el futuro de ambas empresas
Y como fue, accedieron a firmar, para cuando se acordaron de sus hijos, ellos ya se estaban peleando
Seungmin lo había seguido y con coraje lo golpeó con lo que quedaba de su avioncito.
[...]
— ¿Tu que me ves?
Dijo Minho cuando se paró del piso y lo primero que vió fue a su enemigo burlándose de el
Seungmin termino de reír por la caída de Lee y se metió a la catedral, era domingo de misa.
La catedral era excesivamente grande, estaba pintada a mano, el color oro resaltaba en toda ella, a Seungmin le gustaba ir, podía sentirse tranquilo en ese lugar
Ambas familias escucharon al padre dar la misa, solo eran ellos, nadie más podía entrar, solo esas dos familias.
— ¡Vamos Seungmin! -grito su hermana al salir de aquel lugar
El pequeño Kim tomo su mano y corrió junto a ella por toda la catedral, era como un castillo, en el cual podían jugar a ser reyes y alejarse de su realidad
— ¡Niños! -grito la madre de ambos al no verlos cerca de la camioneta
— Señora... -la llamo un niño llorando
— Oh.. Minho, ¿Que te paso? ¿Te encuentras bien? -preguntó preocupada, tomo las manos del niño y las sacudió, pues tenían tierra y un ligero raspón
Minho fingió hipidos
— Es que... Seungmin me pegó -mintio logrando sacar una que otra lágrima, en busca de que regañaran a Seungmin
Y lo logró.
— ¡Ahora vas y te disculpas! -grito la señora Kim, quien después de unas cuantas nalgadas hacia su hijo más pequeño lo llevo jalando hasta Minho
— ¡Yo no le hice nada! -grito Seungmin al tener de frente a Minho
— No se preocupe señora... No pasa nada, igual no me dolió mucho -hablo Minho mostrando vulnerabilidad
La señora Kim jalo un mechón del cabello de su hijo — Cuando lleguemos a casa no tienes permitido salir a jugar.
— ¡Pero mamá!
Minho lo había hecho otra vez.