Una historia de las tierras intermedias.

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Sinopsis

Una joven hechicera viaja a las tierras intermedias con el único objetivo de convertirse en Elden Lord.

Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

La joven hechicera.

En las tierras intermedias, una joven hechicera llegó con la firme convicción de convertirse en Elden Lord. Educada con gran dedicación en la academia Raya Lucaria, su dominio de la hechicería era prometedor, pero aun deficiente.

Portaba un vestido largo de color gris y un gran amuleto oscuro sobre el cuello. Artilugio común de alguien que ejerce su oficio. En la mano izquierda, le acompañaba un escudo de madera, que, aunque pequeño, le brindaba hasta entonces, la única protección en estas tierras tan ajenas. En la mano derecha, podía intercambiar, de vez en vez, una espada poco afilada y un báculo con la punta de cristal, polvorienta y opaca. Herramientas que completaban un outfit muy digno de cualquier iniciado en el camino de los sin luz.

Dando los últimos pasos en la escalinata que la llevaría afuera de la cueva a la que fue transportada, podía sentir un escozor que le recorría por todo el cuerpo. Ansias, miedo, esperanza, un cumulo de sentimientos, también le transitaban por la mente. “¿Podré con esta gran encomienda?, ¿qué retos me esperaran allá afuera?”, eran algunas de las preguntas que se hacía. Sin embargo, tras dar los primeros pasos fuera, todo eso se disipo al observar la belleza del paisaje; al sentir el salvajismo de su entorno; al saber que lo que se le presentaba enfrente era único.

Una enorme luna sobre el cielo. Arboles verdes y frondosos. Una combinación equilibrada entre rocas y pasto. Una catedral, algo destruida en el fondo. Una imagen del árbol áureo, proyectándose cual gigantesca torre, abarcando casi la mitad de su vista. Un caballero de armadura dorada, montado en caballo, moviéndose de un lugar a otro, vigilando ferozmente cualquier movimiento cercano. Fueron los elementos que más impresión causaron en la joven hechicera.

Impetuosa por descubrir este nuevo mundo, apresuro a dar el primer paso fuera de la cueva. ¿Su primera tarea? Seria seguramente entrevistarse con el curioso personaje que se encontraba a tan solo un par de metros frente a ella.

Portaba una máscara blanca, que no mostraba expresión alguna. Sus ropas, se notaba, habían sido blancas. Tanto el chal, como los guantes y pantalones. Incluso el tocado en su cabeza. Aunque el desgaste del tiempo, y seguramente por el uso, habían cambiado por un gris cemento.

A cada paso que daba la hechicera la acercarse a este curioso personaje, su curiosidad se agrandaba. Porque, aunque lo intentara, esa persona ocultaba algo misterioso. Estando más cerca de él, ella pudo verlo: escondía en la mano izquierda un gran cuchillo de carnicero. Su sospecha crecía, al darse cuenta que sus ropas, en realidad, tenían una extraña mezcla de gris con un rojo oxidado. Como si la oscuridad de la tela se debiera, más bien, al frecuente lavado de la sangre.

No obstante, percatarse de eso, no fue razón suficiente para que se alejara. Ahora, sus ansias eran mucho más grandes por conocer a ese “extraño sujeto”. “¿Vendrá a atacarme?”, pensó, cuando de pronto una intensa luz cubrió completamente su cuerpo. Suceso que le obligó a detenerse, lo que ella percibió en ese momento como un breve parpadeo.

Recuperada de esa extraña sensación, vio que todo se encontraba exactamente igual. La luna, el gran árbol, la catedral, los árboles, el caballero dorado rondando, el “extraño sujeto” que la esperaba a unos metros, salvo que ahora, un hombre con armadura y espada en mano, la observaba detenidamente.

Alberto Pascual