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Hyunjin, un chico de apenas 16 años, alto, pelinegro e introvertido finalmente salía del aula de clases. Las clases habían terminado y necesitaba llegar a casa lo antes posible, pues quería terminar la última pintura que hizo. Hace unos meses tuvo un bloqueo artístico y a perdido vario tiempo para crear varias obras, sus seguidores de Instagram y Tumblr probablemente se pregunten que ha pasado con él. Sobre todo porque no le gusta publicar cosas sobre su vida personal, como sus gustos y hasta su rostro. Ya que cree que esas cosas son totalmente innecesarias si su cuenta se centra solamente en su arte.
Mientras pensaba en ello, caminaba por los pasillos de la preparatoria. Una preparatoria que, para Hyun, no es de su agrado, varia gente ignorante según él. No es que sea criticón o algo así, pero simplemente no cree que esa preparatoria sea de adecuada para poder manifestar su talento artístico.
Tanta gente que desperdicia su talento y tiempo en relaciones amorosas temporales, amigos ruidosos, chismes absurdos, y, no por decir más de lo que debería, demaciado idiota que no piensa.
Pero no podía darse el lujo de conseguir otra preparatoria, pues no tiene tanto dinero como para salir de una e irse a otra. No le quedó de otra que ir en esa, aún que, tenía sus puntos Buenos. Esta cerca de su hogar, no es tan cara y puede tener al menos un título.
Pasaba por los pasillos vacíos pensando en ello, aveces le gustaría ser de una clase económica más alta. Sabe que sus padres se esfuerzan para poder pagarle sus estudios, pero eso no quiere decir que no quiera más. No quiere ser egoísta ni mal agradecido, pero... solo quiere tener por lo menos dinero para comprar más materiales para sus pinturas y dibujos.
Al pasar por el patio - que queda cerca de la salida de la escuela - logró notar algo, además de los árboles verdes y el pasto vivo, noto una figura de una persona. Al principio se preguntó que hacia ahí una persona justo cuando las clases van terminando. Pero al entrecerrar los ojos noto que en realidad era un chico, un chico de cabello Rubio medio largo, que le tomaba fotos a la fuente del patio con una cámara.
¿Que tiene de especial esa fuente como para que le tome fotos? No lo sabe, pero sabe que esa persona es un claro ejemplo de la gente idiota que se encuentra hoy en día, y más si es que va en esa preparatoria.
Apretó las correas de su mochila y el suceso lo paso de lado. Era algo insignificante, ahora sólo necesita terminar su obra y publicarla. No tiene tiempo de estupidez, menos si son de raros o ñoños.
Al llegar a su hogar, dejó la mochila tirada a un lado de las escaleras y rápidamente subió las escaleras. Pues no hay nadie en casa, sus padres trabajan de las 7:00am hasta las 8:00pm, así que tiene todo ese tiempo para el mismo. Abrió la puerta de su habitación de se tiro sobre la cama, hundiéndose en ella por unos leves segundos y observando el techo antes de sentarse sobre la cama, la pintura...
Se levantó y tomó lo necesario, no le gusta pintar en su habitación, menos si la pintura se trata específicamente de un paisaje, así que tomó su lienzo y lo demás para llevárselo a la montaña que había encontrado. Una montaña un poco lejos de su casa, pero realmente verde, con flores hermosas y árboles con algunas manzanas, era un lugar relajante y apartado de la gente como para poder pintar todo lo que quiera.
Rápidamente, como si fuera un niño pequeño con juguete nuevo, se dirigió al metro de la ciudad, esperando con impaciencia y rezando porque este vacío el metro.
Pero para su desgracia, estaba totalmente lleno, y al entrar fue como una patada en los huevos para que todo su equipaje pudiera entrar, pero se logró al final.
Sentía como toda la gente lo aplastaba, teniendo que recargarse sobre la puerta de la entrada, tratando de que la gente no se moleste por lo estorboso que eran sus cosas. Sentía las miradas jugadoras ya que ni siquiera se había cambiado, todabia llevaba el uniforme consigo, pero no le pudo importar menos, el no es alguien de moda y no se dejara intimidar por unos extraños en un metro.
No es alguien totalmente fuerte, pero tampoco es un flacucho débil del que la gente podrían aprovecharse.
Mientras pensaba en ello podía escuchar a unos adolecentes igual que él hablando entre ellos, probablemente uno o dos años menor que él. Y no es que sea irrespetuoso eso, pues al mudarse a Roma, noto que era completamente diferente a corea del Sur, su país de nacimiento.
No entendía bien lo que decían esos adolecentes, pero era claro que se estaban burlando de alguien. Maldita gente detestable, tiran mierda solamente cuando no está esa persona... simplemente cobardes.
Finalmente llegó a su parada, bajando del Metro y dirigiéndose a la salida para poder ir a la pequeña montaña que tanto adora.
camina poder las calles, alejándose cada ves más de la ciudad hasta llegar a su destino. El día atardecio un poco, pero no importa, ahora está en su lugar seguro. El único lugar que puede considerar un “hogar” por más desagradecido que suene, él prefiere ese lugar alejado de los problemas que su propia casa. No sabe el porque exactamente, pero sabe que ama estar allí.
comienza a subir la montaña, no le importa si le pesan sus cosas o si llega sudoroso a la cima, solo quiere llegar y pintar para sentirse libre.
camina con cuidado, pues ya tiene algo de experiencia por subir seguido por aquí, no es fácil, obviamente es difícil subir una montaña todos los días, pero por lo menos gana músculo en las piernas al subir, como si fuera un deporte más.
Las rocas le estorban un poco, pero no importa ya que cuando llegue a la cima, abra flores presiosas y una vista inolvidable de toda la ciudad.
Al llegar a la cima prepara todo. Poniendo todo en su lugar para poder comenzar a pintar como ama hacerlo, siempre frente a la vista deslumbrante de la ciudad. Se coloca sus audífonos por Bluetooth y pone la canción “Here With Me”, una de sus favoritas, una canción que queda perfecta con su pintura.
Empieza a pintar, totalmente absordo de su alrededor, tarareando la melodía con tranquilidad, dejando de lado la tediosa escuela en la que se encuentra. O eso hacia...
Pues una figura extraña se poso justo al frente de él, fruncio el ceño confundido. ¿Alguién lo había seguido? ¿Alguién más conocía este lugar?
Iba a hablar hasta que lo noto más a detalle. Ese pelo Rubio... el mismo chico que estaba en el patio de su escuela, el mismo chico que nunca había visto hasta el día de hoy. Ese mismo chico estaba de espaldas, tomando fotos con la misma cámara al paisaje que él estaba pintando. Idiota...
— Disculpa... ¿Puedes moverte? — Trato de sonar lo más amable posible, pues odiaba las estupidezes por más que sean inconcientes o intencionales de la gente.
— ¿Ah? Lo siento... — El mismo chico con unos intensos ojos color negro lo miro por un momento, analizando de abajo hacia arriba antes de volver a hablar, pero ahora con una sonrisa amigable en su rostro — ¿Estas pintando?
Hyun simplemente decidió hacer un pequeño ruido de confirmación mientras asentia con la cabeza. En ese momento logró verlo mejor, pues tiene unos ojos negros pero realmente brillantes, pecas por casi todo su cara y hermosos labios carnosos.
Al darse cuenta de lo que pensaba, rápidamente sintió un calor recorrerlo, pero trato de disimularlo, nadie podía verlo de esa forma... menos un desconocido.









Esta muy bueno, mereces más reconocimiento.