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ャ ͏ ͏ ͏͏ ͏ ͏pechos.

Sinopsis

in-ho es un omega embarazado, su cuerpo se está preparando para el proceso de lactancia. y gi-hun no puede evitar sentirse caliente a cada minuto por eso. © adaptación ; gavibottom-

Genero:
Erotica
Autor/a:
⪩ ⪨
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

único.

Hace oficialmente siete meses, la pareja enlazada de alfa y omega recibió la noticia más hermosa y emocionante de sus vidas; In-ho estaba esperando no uno, sino que dos bebés.

El embarazo de In-ho fue inesperado, pues ellos no buscaron a los cachorros realmente. Eran jóvenes. In-ho apenas tenía veintiuno y Gi-hun veintitres. Todo se debió a un descuido en el celo del alfa.

Pero definitivamente nunca agradecieron tanto descuidarse; fue lo mejor que les pudo haber pasado.

Ambos estaban totalmente emocionados por la llegada de sus dos cachorritas, que por cierto, son dos niñas. No aguantaban más sin tenerlas en sus brazos.

Por la parte de Gi-hun, no había cambiado mucho por el embarazo de su omega, simplemente se puso el doble de protector y posesivo. Y mucho más amoroso de lo que era. In-ho la verdad no podía pedir un alfa mejor, Seong era el ejemplar.

Pero por parte del embarazado, o sea In-ho, la verdad es que todo cambió obviamente.

El castaño en sus primeros meses fue atacado por las náuseas que no lo dejaban en paz, incluso había perdido la cuenta de las veces que vomitó encima de Gi-hun para luego llorar por horas avergonzado, siendo consolado claramente por el que era vomitado.

Luego en su segunda parte del embarazo, la cual estaba viviendo a medias ya que ahora estaba entre la segunda y tercera, fue todo un caos.

Las hormonas se revolucionaron y los cambios de humor atroces que el omega sufría aterraban al alfa. Por un momento el más bajo estaba enojado y a los minutos estaba mimoso, luego se ponía cachondo y mientras follaban se largaba a llorar. Gi-hun a veces no entendía y sufría.

También estaban los antojos, y vaya, Gi-hun en serio no podía odiarlos tanto. El alfa no sabe cuantas veces salió de la casa a las dos de la mañana para ir a una tienda a comprar comidas demasiado extrañas y asquerosas. Pero In-ho las disfrutaba mucho, entonces valía la pena.

Y por último pero no menos importante, los cambios en el cuerpo del castaño. El cuerpo del omega había cambiado mucho; quizás demasiado.

Su marcada y esbelta figura ya no existía, claro que no. Ahora tenía un enorme y redondito vientre el cual era adorable, sus caderas estaban más anchas, sus muslos estaban regordetes, su culo también había crecido -Gi-hun definitivamente se lo agradecía a dios cada noche- y por último, sus pechos.

Sus enormes y rellenos pechos.

In-ho ya no contaba con su pecho plano y duro el cual simplemente tenía sus lindos pezones, no, ahora tenía dos enormes masas redondas, las cuales estaban rellenas de leche para amamantar.

Al omega no le gustaban mucho ya que a su parecer el pecho le había crecido más de lo que debía, pero a su alfa le volvía loco, totalmente loco.

Gi-hun no podía evitar calentarse cada vez que veía a su hermoso omega con esas deliciosas tetas colgar; le excitaba tanto que no podía controlarse. Gracias a eso andaba con una erección casi todo el día, e In-ho estaba tan en la suya que casi nunca se daba cuenta.

Y para su mala suerte, desde los tres meses de embarazo del castaño el obstetra les había prohibido el sexo en su totalidad. Por lo que Gi-hun era un pobre alfa frustrado que vivía a base de pajas.

Y sumándole todo, In-ho desde que descubrió el fetiche de Gi-hun con sus pechos le prohibió tocarlos. El alfa jamás pudo tocar esas rellenas tetas que tanto deseaba probar.


En ese momento la pareja se encontraba sobre la cama, ambos estaban semidesnudos debido al calor que hacía ese día; estaban en verano y justo hoy era uno de los días más acalorados.

In-ho estaba recostado en el respaldar de la cama mientras que su alfa le llenaba de besitos el vientre, dándole amor a sus cachorritas. Estas estaban muy movedizas.

⎯⎯ Están bastante activas hoy. ⎯⎯ Murmuró Seong, mirando a su omega con una sonrisa. ⎯⎯ Me gusta eso, así puedo interactuar con ellas. ⎯⎯ Admite con un leve sonrojo, estrujando el corazón de In-ho.

⎯⎯ Pues la verdad que sí... hoy están movedizas. ⎯⎯ Responde el más bajo, devolviéndole la sonrisa a su alfa. ⎯⎯ Yo creo que les gusta que les hables y mimes, siempre que lo haces se ponen así. ⎯⎯ Hwang ya veía en un futuro a sus hijas siendo totalmente apegadas a su alfa. Era una imagen mental que le hacía sentir mariposas en el vientre.

El alfa ante eso sonríe, dejando un último beso en el vientre de su omega para luego ponerse a la altura de este, hundiendo su cuello en la glándula de olor del castaño. El olor normal de In-ho era a limón y miel, dulce, agrio y fresco, pero gracias a la lactancia y a sus cachorras ahora también olía a leche materna.

Y otra vez, pensar en la leche materna le hizo dirigir su mirada a los pechos de su omega los cuales estaban totalmente desnudos y sueltos. Se veían tan grandes y jugosos... Gi-hun enserio deseaba probarlos.

El omega se gira y enarca su ceja al ver hacia donde está dirigida la mirada del alfa, no le sorprende la verdad, Gi-hun vivía mirándole las tetas como si fuera un bebé hambriento.

⎯⎯ Gi-hunnie... ⎯⎯ Llama el omega en un tono medio cansado, recibiendo la atención de su alfa enseguida. ⎯⎯ Ya deja de mirarlos o me pondré el sostén maternal. ⎯⎯ Advirtió In-ho, oyendo un suspiro apenado salir del pelinegro.

La verdad es que el omega no quería que Gi-hun toque sus pechos por el miedo a ponerse cachondo y poner cachondo al contrario, muy bien sabían que no podían tener nada de sexo a esa altura, podría afectar su embarazo.

Pero se puso a pensar...

¿y si le permitía beber la leche?

No que toque sus tetas ni eso, directamente que se ponga a amamantar. Muchas veces oyó que la leche materna relajaba a los alfas.

In-ho volvió a mirar al Gi-hun, el cual tenía un puchero en su rostro mientras miraba la televisión; tierno, pudo pensar.

⎯⎯ Alfa. ⎯⎯ Lo llamó otra vez, captando por segunda vez la atención de su novio. ⎯⎯ Tú umm... ¿quisieras probar mi leche? ⎯⎯ Le preguntó, observando cómo la cara de Gi-hun se iluminaba. Tal como si le hubiesen dicho lo mejor del mundo, aunque en la mente del alfa, en ese momento lo era. ⎯⎯ Pero nada de manoseos y eso, ya sabes las órdenes del médico ⎯⎯ Lo vió asentir frenéticamente, y en menos de un segundo ya lo tenía con la cabeza casi pegada a una de sus tetas.

Ambos se acomodaron para que no aplasten a sus bebés, por lo que In-ho se puso de costado y Gi-hun se puso en frente, quedando su boca muy cerca del pezón el cual goteaba. Gi-hun no tardó en succionarlo.

Los dos gimieron al mismo tiempo, In-ho por lo bien que se sentía que su alfa le succione y Gi-hun por lo deliciosa que sabía la leche maternal de su precioso omega.

In-ho empezó a dejar caricias en el cuero cabelludo de su pareja, el cual estaba con sus ojos cerrados mientras tragaba la leche maternal que su omega le proporcionaba.

Y sorprendentemente ninguno estaba excitado, ambos estaban en un momento tan relajante; sus feromonas se mezclaban en el aire, ambos se otorgaban caricias y se sentían tan cálidos con el otro. Era un ambiente tan lindo entre alfa y omega, además que resaltaba muchísimo la maternidad de In-ho.

Al rato, cuando el alfa sintió que no salía más leche, se separó del pezón de su omega, subiendo la mirada amorosamente. In-ho se la devolvió con una sonrisa, acariciando la mejilla del más alto.

⎯⎯ Gracias mi vida ⎯⎯ Gi-hun se sentía demasiado agradecido, había cumplido uno de sus sueños gracias al maravilloso omega que tenía. ⎯⎯ No solo por esto, sino por ser mi omega y por darme una preciosa familia. Nunca voy a saber como agradecerte del todo, eres tan maravilloso. ⎯⎯ Acabó diciendo, notándose el amor en cada palabra.

Los ojos de In-ho se cristalizaron y seguido a eso rompió en llanto con su corazón apachurrado. Su alfa era lo mejor del mundo, nunca supo que hizo para encontrarselo, pero en serio lo agradecía tanto.

No dijo nada, pero sí lo abrazó con fuerza -cuidando de su pancita, claro- y lo llenó de besos en el rostro y en sus labios, haciendo morir de la ternura a Gi-hun, quien sonreía como un tonto enamorado.

Bueno, era un tonto enamorado. Estaba tontamente enamorado de su perfecto omega y no podía estar más agradecido por eso.

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