La Vida de Yuki

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Sinopsis

En la prestigiosa Academia Nova, Yuki Suzuki lucha por demostrar que es digna de su apellido. Como hija de una familia poderosa, su destino parece escrito: destacar como la mejor estudiante y convertirse en la futura presidenta de la empresa familiar. Sin embargo, su camino está lleno de obstáculos y enemigos dispuestos a verla fracasar. Su mayor rival en la academia es Sarah Tanahri, una chica arrogante y manipuladora que ostenta la medalla de diamante, símbolo de la estudiante número uno. Sarah hará lo imposible por humillar a Yuki y evitar que la supere. Pero el verdadero peligro no está en la escuela, sino en su propia familia. Kotarou Suzuki, su primo el cual hará cualquier cosa para asegurarse de que ella nunca llegue a liderar la empresa. Afortunadamente, Yuki no está sola. Su mejor amiga, Hari Arai, la apoya incondicionalmente, y Kentaro Ikeda, un chico problemático pero astuto, se convierte en un aliado inesperado. Sin embargo, su mayor fortaleza es Hikaru Kaneko, su amor de la infancia, quien la protegió desde niña y sigue a su lado, resistiendo los intentos de Sarah por separarlos. Entre traiciones, rivalidades y expectativas imposibles, Yuki debe demostrar que su determinación es más fuerte que cualquier obstáculo. ¿Logrará superar a Sarah y a Kotarou, rompiendo las barreras impuestas por su familia? ¿O se convertirá en otra víctima de quienes desean verla caer?

Genero:
Drama
Autor/a:
XavixD46
Estado:
En proceso
Capítulos:
27
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Lunes por la Mañana

(Lunes por la mañana, sonaba la alarma. Eran las 7:00 AM, y una chica se levantaba de su cama para comenzar su semana. Yuki Suzuki fue de inmediato al baño a bañarse y arreglarse. Luego de lavarse los dientes, se vistió con su impecable uniforme escolar y su infaltable medalla dorada en el pecho. Preparó su mochila y sus maletas antes de salir de la habitación y bajar las escaleras, llegando al amplio comedor para desayunar.)

Noboru: Buenos días, princesa.

Yuki: Buenos días, padre.

Noboru: Parece que estás apurada. ¿Por qué no te tomas un momento para relajarte? Todavía tienes tiempo antes de salir hacia la academia.

Yuki: Bueno, solo quiero asegurarme de que todo esté listo. Ya sabes, me gusta ser organizada.

Noboru: Lo sé, Yuki. Eres mi hija, después de todo. Pero no hay necesidad de correr. ¿Qué te parece disfrutar de un desayuno tranquilo conmigo? Si quieres, le puedo pedir a Nao que se encargue de organizar tu ropa para la semana.

Yuki: Padre, no hace falta...

Noboru: Vamos, hija, no seas testaruda. Siéntate y desayuna conmigo.

Yuki: De acuerdo... Está bien.

(Yuki dejó de moverse apresuradamente y tomó asiento frente a su padre.)

Yuki: Por cierto, ¿dónde está mamá?

Noboru: Salió temprano para su sesión de yoga. Ya sabes cómo es, siempre activa.

Yuki: Entendido.

(Naoki, el mayordomo, entra al comedor con una ligera inclinación.)

Naoki: Muy buenos días, señor Noboru, señorita Yuki. ¿Puedo asistirles en algo?

Noboru: Todo está bajo control, Naoki. Gracias.

Yuki: De hecho, Naoki, ¿podrías preparar el auto? Si no salgo pronto, llegaré tarde.

Naoki: Enseguida, señorita Yuki.

Noboru: Naoki se encargará de llevarte.

Yuki: Pero, padre, creo que ya soy lo suficientemente mayor para manejarme sola hasta la academia, ¿no crees?

Noboru: Yuki, piensa en esto. Dejarías el auto estacionado en la academia toda la semana. ¿Te imaginas lo que harían los Tanahri? Sería una presa fácil para ellos.

Yuki: Supongo que aprovecharían cualquier oportunidad para arruinarlo...

Noboru: Exactamente. Es más seguro que Naoki te lleve y luego regrese con el coche.

Yuki: A veces pienso que esta rivalidad entre familias es ridícula.

Noboru: Tal vez, pero ellos no nos dejan otra opción. Siempre buscan enfrentarnos.

Yuki: Como sea... Voy a comer rápido para salir temprano.

(Nao, la mucama, aparece discretamente desde la entrada.)

Nao: Señorita Yuki, ya he preparado toda su ropa para la semana. Está lista y empaquetada.

Yuki: Muchas gracias, Nao. Eres un encanto.

Nao: Es un placer, señorita. Si me disculpan, iré a limpiar los baños.

Noboru: Gracias por tu trabajo, Nao.

Nao: Con su permiso.

(La mucama se retira mientras Yuki y Noboru disfrutan de un desayuno tranquilo.)

Yuki: Bien, ya terminé. Agradezco mucho a los cocineros por el desayuno. Ahora sí, me voy a la academia.

Noboru: Espera un momento, Yuki.

Yuki: ¿Qué ocurre, padre?

Noboru: Acércate.

(Yuki se acerca a su padre, intrigada por su tono.)

Noboru: Mira esto.

(Señala la medalla dorada que adorna su uniforme.)

Yuki: Es la medalla de la academia. ¿Qué pasa con ella?

Noboru: Sabes que no es la mejor, ¿verdad?

(Yuki vacila. Quiere defenderse, pero opta por ser honesta.)

Yuki: No, no lo es... Hay un lugar más alto.

Noboru: Entonces, ¿por qué no estás allí?

Yuki: Lo estaré, solo dame tiempo.

Noboru: Eso espero. Me enorgullece saber que mi hija aspira a ser la mejor.

Yuki: Lo sé. Me lo dices siempre.

Noboru: Claro que sí. Como una Suzuki, es tu deber destacar en todo.

Yuki: Sí, sí... Está bien. Ahora debo irme, ¿de acuerdo?

Noboru: Muy bien. Que tengas un buen día, Yuki.

Yuki: Gracias, padre. Nos vemos el viernes. Cuídate.

(Yuki sale del comedor después de despedirse de su padre. Al abrir la puerta principal, se encuentra con el vasto patio que rodea la mansión: una hectárea de pasto verde meticulosamente cuidado, adornada con arbustos podados en diseños elegantes. Una piscina cuadrada y fuentes de agua cuidadosamente decoradas añaden un toque majestuoso al paisaje.)

Naoki: Señorita Yuki, sus maletas ya están acomodadas en el auto. ¿Está lista para partir?

Yuki: ...

Naoki: ¿Señorita?

Yuki: Solo déjame observar las nubes un momento.

Naoki: Como desee.

(Yuki se detiene y mira al cielo. Las nubes se mueven lentamente en el cielo despejado, reflejando la calma de la mañana. Toma un respiro profundo antes de dirigirse al coche. Naoki le abre la puerta con precisión y ella entra, acomodándose en el asiento trasero.)

Yuki: Vámonos ya.

Naoki: Muy bien, partimos hacia la Academia Nova.

(Mientras avanzan por el camino, el sonido del motor y el paisaje que pasa rápidamente le dan espacio a Yuki para reflexionar. Sus pensamientos giran en torno a su futuro y las expectativas que pesan sobre ella.)

Yuki: ...

Naoki: ¿Está todo bien, señorita?

Yuki: Sí, solo estaba pensando.

Naoki: Si le preocupa algo, puede compartirlo conmigo.

Yuki: ¿Ahora también eres mi consejero, Naoki?

Naoki: No es mi especialidad, pero escuchar es parte de mi deber, señorita. A veces desahogarse ayuda a aclarar la mente.

Yuki: Está bien... Estaba pensando en lo que significa ser una Suzuki. Sabes que todos los presidentes de la compañía han sido hombres, ¿verdad?

Naoki: Por supuesto. Antes de trabajar para su padre, serví a su abuelo. Lo sé muy bien.

Yuki: Mi padre nunca ha dicho abiertamente que las mujeres no puedan liderar la empresa, pero es evidente que no ve la idea con buenos ojos. Quiero demostrarle que soy capaz, pero siento que hay demasiadas barreras.

Naoki: Su padre la quiere mucho, señorita. Estoy seguro de que en el fondo confía en usted para tomar ese puesto algún día.

Yuki: No estés tan seguro. Lo he escuchado hablar con mi abuelo sobre lo “natural” que es que un hombre lidere la empresa. Es una tradición absurda que solo perpetúa una forma de pensar anticuada. Además, está esa maldita rivalidad con los Tanahri, que siempre parece complicarlo todo.

Naoki: ¿Y por qué no cambiar esas tradiciones? Alguien tiene que hacerlo.

Yuki: Lo intento, pero no es fácil desafiar lo que parece grabado en piedra. Mi abuelo no aceptaría jamás que una mujer lidere, y mi padre no parece querer enfrentarlo.

Naoki: Usted tiene el carácter para lograrlo, señorita. Desde pequeña ha demostrado una determinación inquebrantable. Incluso decidió aprender Shorinji Kempo, algo que no muchas jóvenes en su posición considerarían.

Yuki: Eso fue más por mí misma que por demostrar algo. Quería asegurarme de nunca ser una víctima, ni física ni emocionalmente.

Naoki: Precisamente. Esa determinación es lo que hará la diferencia. Estoy seguro de que puede superar cualquier obstáculo.

Yuki: Gracias, Naoki. Hablar contigo me ayuda a pensar con más claridad.

(Llegan a la entrada de la imponente Academia Nova, una institución conocida por formar a las mentes más brillantes del país. La fachada del edificio, majestuosa y rigurosa, simboliza el prestigio de la academia.)

Naoki: Dele lo mejor de sí, señorita. Estoy seguro de que algún día yo trabajaré para usted como presidenta de la empresa.

Yuki: Ojalá fuera tan simple. Además, tengo competencia.

Naoki: ¿Competencia? Pero hasta donde sé, la ley en Nova prohíbe tener más de un descendiente por familia.

Yuki: No es eso. Mi primo Kotarou. Mi padre y mi tío han hablado varias veces sobre él como un posible heredero. Es frustrante. No solo me hace sentir impotente, también me decepciona.

Naoki: Kotarou, ¿eh? Conozco a su primo, pero no he visto a nadie esforzarse tanto como usted. Ha trabajado desde joven por destacar en todo lo que hace. Eso, señorita, es lo que la hará sobresalir.

Yuki: Gracias, Naoki. Tienes razón. No puedo quedarme en el lamento. Debo avanzar, demostrar lo que puedo lograr.

Naoki: Siempre es un placer apoyarla, señorita.

(Yuki desciende del coche y observa la grandeza de la academia. Las puertas principales se alzan como un recordatorio del desafío que tiene por delante.)

Yuki: A partir de ahora, no hay excusas. Tengo que esforzarme el doble, demostrar que no solo soy digna de esta academia, sino también de liderar algún día.