Raíces Ocultas

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Sinopsis

Cuando Juliette llega a Hollow Riddle, un pueblo marcado por el tiempo y los secretos, lo último que espera es encontrar un lugar que se sienta como un hogar. Pero entre sus calles antiguas y susurros del pasado, algo comienza a despertar. Su madre, atormentada por recuerdos que se niega a compartir, le advierte que hay cosas en ese pueblo que es mejor no desenterrar. Sin embargo, la aparición de Castiel, un chico de sonrisa cálida y mirada melancólica, y Lysandro, cuya presencia es tan enigmática como imponente, la arrastran cada vez más hacia un enigma que parece tener raíces más profundas de lo que imagina. Mientras las sombras del pasado empiezan a entrelazarse con su presente, Juliette deberá decidir si está dispuesta a descubrir la verdad… aunque eso signifique que su vida nunca vuelva a ser la misma.

Genero:
Mystery/Romance
Autor/a:
Aida
Estado:
En proceso
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

💠[Introducción] 💠

-MESES ANTES-


Corro hacia la salida, o al menos lo intento, pero el vestido pesado y los tacones hacen que cada paso sea más difícil el trabajo.

«¿Por qué pensé que sería buena idea confeccionar un vestido tan pesado?» Me quejo mientras intento recoger la falda, luchando contra la incomodidad.

—Juliette, espera... —Aparece en mi vista quien menos quiero encontrar en este momento.

—¡LÁRGATE DE MI VISTA! —mi voz sale más fría de lo que planeo, y siento una punzada de dolor al escucharme. Giro el rostro, buscando evitar que vea lo rota que me siento.

—¿Juliette? —Su voz, suave y preocupada, me alcanza. —¿Qué sucedió? ¿Por qué huyes así?

Sé que intenta aparentar calma, pero no logra ocultar su voz quebrada.

Vienen a mi mente sus palabras... «En tal caso, padre, considérame desheredado. Nunca he necesitado tu dinero.»

El corset me aprieta, me ahoga, como si me estuviera recordando todo lo que he perdido. —No puedo seguir con esto... —susurro, ahogando mis palabras. «No podría, no después de todo lo que me ofreció, de lo que intenté hacerle. No quiero ser la persona que lo destruya.

—Tú eres lo mejor que me ha pasado en mi fracasada vida... —Su voz suena tan quebrada, a punto de comenzar a llorar.

Sus pasos se acercan lentamente, con cautela, como si intentara no asustar al venado que está cazando. Deseo tanto girarme, pero no puedo hacerlo, no debo. Su presencia, siempre reconfortante para mí... Siempre haciéndome vulnerable

-Por favor, no me dejes, Juliette. -Su voz se quiebra, apenas un susurro cargado de desesperación. Puedo sentir su miedo, tan palpable que parece envolvernos. Él sabe que si cruzo esa puerta, no habrá regreso. Que me perderá para siempre. —Lo prometiste...

Abro la boca con esperanza de emitir, aunque sea un algún sonido, me repito para mis adentros, solo un ruido Juliette ¡Una maldita palabra! Pero lo único que logró es soltar un corto suspiro. No puedo. Si lo hago, tendremos esa conversación que temo. No podría decirle que sin quererlo se volvió lo mejor que me paso en mi vida, sin desearlo.

Una estúpida equivocación que cometí desde mis inicios, todo esto ocurrió por ir a jugar a ser quien no era. Cómo podría decirle la verdad al hombre que vio realmente mi ser, una versión que ni siquiera yo conocía, pero no quiero quedarme averiguar si me pregonaría por la persona que fui, no lograría vivir si él me odiara.

Me dispongo a correr, pero siento cómo su brazo rodea mi cintura y me detiene. Su abrazo es firme, pero no agresivo; puedo sentir su respiración cálida contra mi cuello, rápida, temblorosa. Sus latidos martillan contra mi espalda. Alza mi rostro con una suavidad que duele de la delicadeza de su toque, y sus ojos grises —brillantes por las lágrimas- se hunden en los míos. Una lágrima cae y recorre mi mejilla como si también fuera mía. —No puedes escapar de mí, Juliette. Estoy en tu piel, en tus recuerdos... como tú lo estás en los míos. Te he dado todo lo que soy, de maneras que nunca creí posibles. Y aunque lo intentara, no podría dejarte ir, porque no quiero. Tú siempre reinarás en lo más profundo de mi corazón. Tú eres la luz en mi vida, lo único que realmente necesito.

Intento soltarme, pero sus brazos me mantienen firme. —No puedes decir esas cosas... —Mi voz se quiebra. —Porque no las dirías si supieras quién soy realmente. Lo que sientes ahora se convertirá en odio, en desprecio. Personas como tú y yo no terminamos juntas. Esto no es un maldito cuento de hadas. Solo en las historias infantiles todo termina bien.

Aplica mayor fuerza en su agarre, volviéndose firme, lo suficiente para que su toque comience a dolerme No soy capaz de mirarlo. —Toda mi vida creí, no podría mirar a alguien como lo hago contigo. —

Con ayuda de sus dientes se quita el guante de su mano izquierda, toca mis labios con su pulgar, pasa una y otra vez por la misma zona. El contacto me eriza la piel, me hace desear más. —Te lo dije una vez y te lo repetiré las veces que sea necesario...