Prólogo
Diana siempre ha seguido las reglas. Buena estudiante, responsable, con un futuro prometedor. Pero todo cambia la noche en que conoce a Ethan Clayton.
Rebelde, temerario y con la velocidad corriendo por sus venas.
La arrastra a un mundo donde las carreras ilegales son más que un juego: son un riesgo, una adicción, una forma de vida.
Al principio, es la adrenalina lo que la atrapa: la velocidad que borra los límites, el rugido de los motores mezclándose con su propia respiración acelerada, la sensación de libertad absoluta. Pero pronto descubre que ese universo no es solo emoción y asfalto quemado. También hay reglas invisibles, lealtades peligrosas y enemigos en las sombras.
Y entonces aparece él. Un misterioso piloto de BMW, siempre a la distancia, siempre observándola desde el otro lado de la línea.
Su presencia es una advertencia… o tal vez una invitación. Con cada carrera, con cada cruce de miradas a través de los cristales tintados, Diana siente que su mundo se parte en dos.
Ethan es el fuego que la consume, la promesa de una aventura sin límites. El desconocido es el enigma que la inquieta, una tentación que amenaza con arrastrarla aún más profundo en el peligro.
Dos caminos. Dos bandos. Dos amores que podrían salvarla… o destruirla.
Pero cuando el juego deja de ser solo carreras y el peligro se vuelve real, Diana deberá enfrentarse a la pregunta que lo cambiará todo: ¿hasta dónde está dispuesta a llegar antes de perderse por completo?