Prologo
Nadie que entra lo hace sabiendo lo que busca.
Algunos entran por error. Otros por castigo.
Unos pocos… por destino.
El bosque no elige.
Solo guarda.
Guarda huesos.
Guarda promesas.
Guarda nombres.
Los cuerpos se pudren.
Las voces se apagan.
Pero las culpas…
esas echan raíces.
Y cuando alguien nuevo cruza el borde sin saberlo,
el bosque se tensa.
Observa.
¿Será esta la que se quede?
¿Será esta la que entienda?
¿Será esta… la que rompa el ciclo?
Caliope no lo sabe.
Pero el bosque sí.
Y los que habitan dentro… también.