ÚNICA PARTE
“Esta química es como un caramelo para mí,
Soy adicto al dulce, bruma somnolienta
Susúrrame, haz que me estremezca
Desnudos y libres, no hay espacio para la culpa”
Louis se quiso dar un golpe en el rostro cuando se vio a sí mismo nuevamente observando a Harry más de lo normal; pero la realidad es que muchas veces, la apariencia de su amigo le generaba confusiones a su omega, sobre todo cuando el celo de ambos estaba demasiado cerca.
Harry era el único miembro omega del equipo de fútbol americano de la universidad. Completamente lejos de los estereotipos de género, el omega había logrado entrar por su destreza y fuerza, de hecho, no había logrado ser capitán, por el único hecho de evitar conflictos entre el equipo de alfas que apenas y habían logrado aceptar un omega en sus filas.
Louis relamió sus labios observando su amigo correr con el balón en la mano. Todo el mundo parecía gritar demasiado a su alrededor en la emoción del partido, sin embargo, él debía admitir que estaba perdido completamente en el aspecto sudoroso del omega y sus largas piernas apretadas en el pantalón del uniforme.
Al parecer había ocurrido alguna anotación, porque todos se levantaron con los brazos en alto obstruyéndole la vista del hermoso omega de cabellos rizados. Apresuradamente, se levantó dando saltos, para que su amigo como siempre le diera su sonrisa más brillante al verlo entusiasmado por un partido que ni siquiera entendía.
—Hey —le escuchó decir al otro omega a su oído. El partido había terminado y él realmente había perdido la noción del tiempo hasta que eso ocurrió.
Tras él, Harry lo abrazaba completamente sudado, el aroma a cerezas del omega estaba dulcificado, una vez el efecto del inhibidor había pasado. De alguna forma el aroma ligeramente salino del sudor, entrelazado con el aroma dulce que mostraba su género, lo tenía completamente embobado.
Pretendió ignorar la forma en que la polla flácida de su amigo estaba pegado a su voluminoso trasero y una pequeña gota de lubricante que parecía querer deslizarse fuera de su interior.
Conteniendo la respiración, se giró brindándole al omega su sonrisa más brillante, antes de abrazarlo felicitándolo por la victoria.
—¡Lo hiciste! ¡Lo hiciste! —chilló a su oído escuchando la sonrisa cantarina de su amigo mientras ambos daban pequeños saltos—. Me debes una entrevista —le dijo al rizado recordando aquel trato que había hecho, sobre la posibilidad de ganar el partido.
Louis estaba en su último año de periodismo, así que pretendía que su último trabajo fuera mostrar la gloria de un omega que rompía barreras, lo cual, sin dudas, representaba Harry. El rizado había estado muy tímido al respecto, prefería estar fuera del ojo público a menos que no fuera uno de sus partidos que le obligaba a exhibirse ante las multitudes.
Harry estaba un año abajo de Louis, en una carrera completamente distinta, pero que Louis considera completamente ajustada a la personalidad de su amigo; el omega estudiaba licenciatura en letras con la esperanza de que le ayudara a que algún día a ser un escritor famoso, pero claramente bajo un seudónimo y escondido tras sus novelas.
La especialidad de su amigo en general, había sido el romanticismo y erotismo. Él pretendió no sonrojarse cuando leyó la forma en la que el rizado relataba las historias eróticas entre un alfa y un omega; incluso en esos instantes el rizado estaba trabajando en un proyecto el cual se empeñaba en ocultar de él.
—Está bien —le escuchó aceptar fácilmente antes de darle una sonrisa con hoyuelos—. ¿Nos vamos al dormitorio? No me apetecen comentarios lascivos sobre mi culo hoy.
Louis aguantó un gruñido ante ello, asintiendo cortamente antes de que ambos se encaminaran fuera del campo que estaba adyacente a la universidad.
Harry y él se había conocido en la secundaria, de alguna forma siempre estuvieron pululando uno alrededor del otro, hasta que simplemente con la excusa de un trabajo en pareja, empezaron a acercarse y la amistad fluyó con facilidad.
Solían ser opuestos en muchas cosas, sin embargo, de alguna forma había una tranquilidad que irradiaba el rizado que lo hacía sentir completo.
De otra parte, estaba que ambos eran omegas, comprendían sus ciclos, sus estados de ánimo y también situaciones con las diferentes citas con alfas que habían tenido. Esta última parte no le era demasiado agradable, de alguna forma ver a Harry cerca de un alfa o teniendo el conocimiento que estaba con él, le hacía sentir incómodo.
Pretendió negarse la situación, bajo el entendido que sus celos en torno a Harry correspondían no más a celos de que Harry fuera desprendido de su lado como amigo. Aunque, tampoco podía dejar de lado el hecho que, Harry también por alguna razón, siempre estaba tras él, cuidándole la espalda, protegiéndolo de alfas abusivos.
Una vez había golpeado a un alfa cuando intentó aprovecharse de él en un celo, cuando incluso, el mismo Harry estaba en celo también; se suponía que debía estar adolorido y sufriendo, sin embargo, de algún lado su amigo omega había sacado fuerzas y lo había protegido.
—¿Nos bañamos? —le preguntó Harry. Era algo común, había esa confianza entre ambos al compartir género, al punto que los toques entre ellos eran comunes, así como compartir la ducha o la cama. Louis no sabe en qué momento empezó a ocurrir ello, sin embargo, no estaba inconforme al respecto.
Louis asintió quitando su ropa, notando que de alguna forma la pupila un poco amplificada de su amigo se paseaba por su piel, quería ignorarlo, pero no podía. Dio unas exhalaciones y entonces, Harry empezó a quitarse su ropa sudada y dejarla en el cesto de ropa cercano.
El omega rizado era muy organizado respecto a la ubicación de las cosas de su amplia habitación universitaria. Por su parte, él había decidido que su camisa aguantaba una postura más, así que la lanzó en la mesa al lado de su cama y sus pantalones los dejó a un lado en la pila creciente de la ropa sucia; tal vez debería lavar su ropa más seguido.
Observó de nuevo el cuerpo fibroso del omega frente a él. Harry no era solamente ajeno al estereotipo de un omega por sus actitudes, sino también físicamente lo era, era alto, no en exceso, pero sí más alto que él; no gozaba de unas caderas pronunciadas como las suyas, sino que sus caderas eran estrechas y sus hombros anchos, aunque sí tenía una cintura fina y sin un gramo de grasa a diferencia de la suya. Sus manos eran fuertes, pero suaves al toque debido a todo el cuidado que el omega ponía en ellas, así como los diferentes esmaltes que usaba, en esa oportunidad, había un rojo brillante cubriéndolas.
Mordisqueó su labio bajando la mirada y pretendiendo no sentirse afectado al ver la desnudez que había visto en muchas otras veces en su amigo, fingió no ver la curvatura de su polla grande para ser un omega, marcada en el bóxer ajustado que al omega le gustaba usar.
Sonrió a Harry cuando este le tendió la mano en una invitación silenciosa. Su mano era pequeña frente a la de Harry, pero su toque era suave. Inconscientemente liberó feromonas de atracción magnificando su aroma a duraznos, notando que Harry detenía su camino al baño, girándose para darle una mirada inquisidora.
Louis se avergonzó, sintiendo que sus mejillas se arrebolaban.
—Alguien está muy entusiasmado por el baño hoy —susurró en tono ronco el rizado y él quiso que la tierra se lo tragara en ese instante, sobre todo, por la gota de lubricante convirtiéndose en un fino hilo deslizándose por su hendidura.
—Es el celo —dijo en tono bajo, sin embargo, su amigo no dijo más al respecto.
Bajo la tibia lluvia artificial, Louis sintió que el aroma a sudor de su amigo se desvanecía con la caída del agua, dejando libre su aroma a cerezas puro y claro entrelazándose con el suyo propio a durazno.
Se puso en la punta de sus pies, mientras Harry se hincaba un poco para que él pudiera lavar su cabello rizado que ya casi llegaba a su cuello. Lo escuchó ronronear y es que Harry tenía aquella cosa con su cuero cabelludo, tan sensible cuando era masajeado.
A Louis le temblaron ligeramente las piernas, cuando sintió el aroma dulcificado de Harry que sólo podía significar que también tenía fugas de lubricante. No sabía si la tensión era producto de su imaginación, pues ellos nunca habían pasado una situación parecida, sus celos generalmente los pasaban separados.
—Es el celo —dijo el rizado apartándose, levantando su rostro y dejando que el agua deslizara el shampoo de su larga melena.
Louis pasó saliva observando el cuello estirado de Harry hacia atrás, estaba consciente que de alguna forma algo había cambiado en él respecto a cómo se sentía frente a Harry. Apretó los ojos cuando fue el momento que el omega de ojos verdes lavara su cabello; de espaldas a él, podía sentir la piel tibia de Harry, mientras lavaba su cabello.
—¿Con quién pasarás el celo esta vez? —se atrevió a preguntar al rizado, mientras este continuaba masajeando su cabeza.
—Solo —le escuchó decir, antes de que el rizado lo empujara bajo la regadera de nuevo, enjugando el shampoo—. No me siento cómodo para hacerlo con alguien en este celo, sobre todo si es desconocido... No hay nadie en quién confíe respecto, a mis cosas... y Tim ya se graduó así que...
—¿Cosas? —se atrevió a preguntar. En sí, a pesar de la confianza y compartir muchas cosas, había unos detalles que claramente se omitían entre ambos—. ¿Te gusta dar latigazos o algo así?
Louis escuchó la carcajada ronca del omega a sus espaldas.
—Cosas. Aunque te adelanto que no soy partidario del placer-dolor —le dijo. En esos instantes ambos paseaban el jabón líquido por sus propios cuerpos—. ¿Qué hay de ti?
—¿Eh? —preguntó de repente perdido en la conversación. Pensando en cómo sería menos incómodo limpiar aquel rincón entre sus glúteos donde el lubricante se había esparcido.
—¿Con quién pasarás tu celo? —preguntó el omega ojiverde cerrando la llave, por unos instantes mientras frotaban sus respectivos cuerpos con jabón.
Louis se quedó en silencio dándole vueltas al asunto, realmente no lo sabía, casi siempre había pasado sus celos solo. La última vez había salido todo mal, había gemido y llorado por Harry, causando que su compañero de celo se enojara y lo dejara con el dolor latente de dos días más de calor, claramente Harry no sabía que eso había ocurrido.
—Solo también —admitió. Vio que el ceño del rizado se formó, sin embargo, no hizo comentario alguno.
Entonces, el omega castaño, observó la forma en la que el menor se pasaba la mano sucia de jabón por la parte de atrás que Louis presumía que era su agujero. En esos instantes, pudo observar poco a poco, como el simple hecho de limpiarse generaba que el miembro del otro omega se erectara y pusiera grueso.
Louis se quedó sin aliento, Harry era grande, lo cual resultaba ser proporcional a todo de él. Inevitablemente, soltó un gemido quedado cuando un hilo de lubricante más denso, rodó por su entre pierna y su aroma a durazno inundó el baño.
Los ojos de Harry se posaron en él inmediatamente y Louis pudo ver sus pupilas completamente dilatadas; faltaban un par de días para el celo y puede que ellos tuvieran las sensaciones a flor de piel y el olfato muy despierto, o al menos eso trató de decirse a sí mismo.
—Lou... —escuchó que dijo el otro omega con voz ronca y Louis quiso inclinarse y presentarse como si estuviera frente a un alfa.
Era su amigo, Harry era su amigo, y también un omega, ellos no debían hacer esas cosas, por más natural que fuera estar uno sobre el otro.
La tensión podía cortarse en el aire, de repente ambos estaban completamente quietos, demasiado cerca, al punto que, si se movían solo un poco, ambos miembros erectos estarían rozándose deliciosamente.
—¿Puedo enjabonarte? —preguntó el rizado con voz medida, mientras él continuaba petrificado por la vergüenza.
Apenas pudo asentir, cuando las manos de Harry empezaron a enjabonar su pecho y hombros en una masaje suave y delicado. Louis se sentía adormilado por el aroma seductor del otro omega, mientras su cuerpo caliente era acariciado por su amigo.
La mano traviesa del omega rizado, empezó a deslizarse por sus caderas dejando que sus manos resbalaran por el jabón. Louis se sostuvo de los hombros fuertes del otro omega, mientras este lo limpiaba concienzudamente, pasando por los costados de sus glúteos.
Cuando los dedos de las manos de Harry empezaron a buscar el centro escondido entre sus glúteos, él no pudo apartarse, su única reacción fue soltar un suave suspiro de alivio mientras sus piernas flaqueaban.
Inclinó su cabeza demasiado avergonzado para confrontar a Harry y lo que estaban haciendo; el dedo de Harry ondeaba alrededor de su agujero, limpiando la sensación pegajosa de la zona, aunque en realidad, no parecía funcionar, debido a que había más lubricante deslizándose fuera de él, humedeciendo los dedos de Harry.
Inconscientemente, Louis empezó un suave vaivén, empujando su culo contra los dos dedos que estaban sobre su agujero, como tratando de evitar más fugas. La respiración de Harry era entrecortada y los aromas dulces y espesos de ambos estaban en el ambiente.
—Por favor... —suplicó en tono bajo, siendo consciente que necesitaba más y que Harry no parecía estar molesto al respecto, pues su dura erección, estaba rozándose en un movimiento casi imperceptible contra su cadera.
Harry se mantuvo en silencio, sin embargo, lo sorprendió cuando la mano que no estaba en su agujero lo hizo levantar el rostro y que sus ojos se encontraran con los oscuros del omega rizado.
—Bonito —le escuchó susurrar. Entonces, dos dedos incursionaron en su interior deslizándose con facilidad; él nunca había estado tan húmedo por alguien.
Louis no respondió más que con gemidos, antes de empezar a moverse contra los dedos, satisfaciendo lo que deseaba, quería más, pero él podía tomar eso, podía...
—Toma lo que necesites, Boo —le escuchó decir al otro omega. Abrió los ojos y no supo que vio Harry en ellos, pero en un instante, tuvo la boca tibia del rizado chocando con la suya.
La tensión se había roto y había una necesidad creciente en la habitación, podía sentir el aroma a lubricante de Harry, así como el suyo. Luego estaba aquel aroma empalagoso a duraznos enlazándose con el aroma a cerezas de Harry que de alguna forma, se sentía dominante.
Apretó sus dedos en los hombros del omega menor, tomando impulso para empujarse hacia atrás. Gimió en la boca del menor, succionando su regordete labio inferior, mientras la lengua de Harry pulsaba por entrar en su interior.
Los movimientos de la polla dura del omega contra su cadera se hicieron más notorios, mientras él se volvía desesperado por encontrarse con aquellos dedos que prolongaban su placer. Gimió nuevamente su nombre como una plegaria, “Harry” y en esa oportunidad era realmente él, eran los dedos que Harry que estaban siendo apretados por sus aterciopeladas paredes.
Cuando se corrió sorpresivamente rápido contra el vientre plano del otro omega, abrió sus labios esperando que alguna clase de sonido saliera de él, sin embargo, todo fue silencio, mientras el aroma a corrida de ambos se abría paso y Harry lo sostenía por la cadera evitando una caída.
La bruma parecía aplacarse, porque entonces, la ducha fue abierta y el agua empezó a correr llevándose los restos de las barreras que habían roto. Harry lo sostenía con delicadeza y había un silencio extraño, inquisitivo.
Como un cobarde, apenas pudo salió del baño y se envolvió en una toalla huyendo a la habitación sin mirar atrás.
La tensión entre ambos era palpable, a pesar que Harry trataba de acercarse a Louis, él deliberadamente estaba todo el tiempo excusándose en adelantar tareas para no retrasarse por el celo o permanecía fuera de la habitación mucho tiempo y es que, en realidad, no sabía cómo enfrentar a su amigo, no tenía idea en lo absoluto sobre ello.
Era pasada la media noche del segundo día, cuando abrió con timidez la puerta de la habitación esperando encontrar a Harry completamente dormido, probablemente recargando energía para el celo que debía llegarle al día siguiente al igual que él; sin embargo, se sorprendió ver la luz encendida, mientras Harry estaba hincado en un rincón de la habitación entre un montón de sábanas.
—¿Hazz? —habló por primera vez de forma voluntaria al omega.
—Pasaré mi celo aquí —dijo llanamente el omega, sin esperar una pregunta—. Preparo un nido para mí antes de perder la conciencia, no tengo un alfa para hacerlo por mí.
Louis se quedó sin habla, entre huir de Harry y la universidad, había olvidado un poco el hecho que él también tendría un celo solo y no había acordado con su amigo omega la logística al respecto. Tal vez él podría viajar a casa a el viejo nido que tenía allá, ya que casi siempre tuvo compañía de alfas en el celo cuando decidía quedarse en la universidad, por lo que usaba sus nidos, nunca había usado su habitación universitaria, porque no quería un aroma diferente al de Harry y suyo ondeando en la habitación.
—Como no me has hablado ni preparado nada, asumí que no te quedarías aquí —le escuchó decir, mientras no le daba la cara y continuaba inspeccionando la posición adecuada para las almohadas.
Louis podía sentir un ligero toque picante en el aroma a cerezas que soltaba el omega lo que anunciaba la cercanía de su calor, en silencio, se sentó en su cama sin saber que decir al respecto, no era extraño que Harry llegara a esa conclusión, después de todo él había estado huyendo de hablar con el omega a pesar de los múltiples intentos que este había hecho.
Su propio aroma estaba invadiendo la habitación, ambos estaban cerca, tal vez al día siguiente para medio día su celo estaría empezando, ellos siempre habían coincidido en eso. Tomó su celular esperando que su amigo Niall, un beta le ofreciera una mejor solución que un largo viaje a casa que podía implicar un riesgo a que su celo se adelantara, de alguna forma tenía una sensación al respecto, él y Harry nunca habían estado tan cerca antes de un celo, casi siempre estaban con un alfa desde el día anterior, pero ahora ellos estaban cerca y Louis estaba un poco ebrio por el aroma, sin contar que había tenido contacto sexual tan cerca del calor.
Esperando la respuesta del beta, se tiró en la cama observando que Harry se ponía de pie, mirando el nido. Louis debía decir que se veía cómodo y de alguna forma le daban ganas de echarse y refregar su rostro en aquellas telas pesadas que de seguro tenían el aroma a cerezas del otro omega.
Su amigo pareció conforme, por lo que se quitó toda la ropa, quedando en apenas unos boxers que caían en su estrecha cadera; Harry aún no lo miraba, pero por su parte él debía admitir que lo miraba, lo miraba demasiado, cada trozo de piel, demasiado hambriento.
Se giró en su cama tratando de privarse de la vista de Harry, pues estaba de nuevo los sentimientos abrumadores en su mente y corazón potencializados por el celo.
Escuchó el sonido de la cama del omega y luego todo quedó en completa penumbra.
Louis se levantó con una ola de calor, maldiciendo por su celo adelantado y no haber resuelto nada, se había dormido con el celular en su pecho, se quejó audiblemente sintiendo sus jeans húmedos, ni siquiera se había quitado la ropa.
Miró al otro lado de la habitación donde Harry parecía reaccionar a su aroma, el omega lucía completamente dormido, estaba boca abajo y su cabello caía sobre su rostro, sin embargo, sus caderas se movían ligeramente contra el colchón, tal vez estaba buscando alivio para su polla sin ser consciente de ello.
El castaño sintió sus pezones picando, muriéndose por más. Abrumado por las sensaciones se quitó el pantalón, sintiendo que su espalda resentía que estuviera en la cama y su omega se retorcía pidiendo una nube de sábanas impregnadas por el aroma de a quién quería, era tan equivocado, porque él quería a otro omega, un omega que era su amigo, podría arruinar su amistad y además la reputación de ambos, no era natural, dos omegas no podían...
Bajó su boxer cuando sus pensamientos y reproches de su consciencia se esfumaron, sintiéndose demasiado necesitado. Mientras bajaba sus dedos por su vientre, observó con añoranza el nido que Harry había construido en el rincón de la habitación que seguramente tenía impregnado el aroma del otro omega.
Fantaseó con la polla grande de Harry que se había restregado en su cadera aquella única vez en la ducha. Él no quería un alfa, no lo necesitaba, con que fuera Harry llenándolo era suficiente.
Introdujo sus dedos cuando en su mente se replicaba la imagen de Harry sobre él, sus rizos cayendo en su rostro, mientras sus caderas estrechas empujaban su gran polla más dentro, más profundo. No pudo inhibirse, gimió alto, gimió por disgusto sintiendo que sus dedos no eran suficiente cuando sus fantasías estaban alimentadas por algo más grande.
Podía sentir el aroma a lubricante por toda la habitación, sin querer su omega liberó feromonas de atracción a la única persona que quería con él, aquel omega dormido al otro lado de la habitación.
—Harry —susurró extasiado, lleno de lágrimas, adolorido, necesitado.
Decidido a que al parecer sus dedos no lo podía llevar al punto, abrió su cajón buscando un auxiliar, sin embargo, se quedó quieto ante la sombra a sus pies. Bajo la tenue luz de la luna que entraba por la ventana, Harry estaba de pie, tendiéndole el consolador; Louis separó sus labios en un gemido, tomando con ojos vidriosos aquella polla rosada de plástico, pero no quería...
—Tú —suplicó ante la mirada oscura del otro omega.
Pudo ver que Harry miraba su cuerpo desnudo de la cintura para abajo, analizando, pero sin hacer nada al respecto, en completo silencio. Louis se relamió al ver la curva de la dura polla de Harry bajo aquella corta ropa interior; flexionó las piernas y elevó sus caderas en un intento desesperado de buscar profundidad.
—Ve al nido —le escuchó decir luego de unos segundos con voz ronca. Louis nunca había escuchado a Harry siendo dominante, no era común en los omegas, tal vez a eso se refería Harry con sus gustos particulares.
Aunque, a él no le molestaba que fuera así, él sólo quería tumbarse y mostrarle su adolorido e hinchado agujero y tomar su polla gorda. Gimió en aceptación, quitando sus dedos de su entrada palpitante, se irguió quitando su camisa revelando su pecho lampiño.
Los ojos oscuros del otro omega lo miraron todo el tiempo y Louis perdió la cobardía, sintiendo la lascivia fluir, tal vez por la misma necesidad que tenía de ser follado por él.
Con piernas temblorosas se puso de pie y caminó hacia aquel rincón obedeciendo al omega menor. Se sumergió en aquella tela donde el aroma a cerezas era intenso, sin quererlo se presentó ante el otro omega, dejando que su cabeza se hundiera en las suaves sábanas y su culo quedara expuesto al aire frío de la habitación, mientras su agujero goteaba más cada instante.
Por primera vez en el tiempo que tenía de conocer a Harry lo escuchó gruñir a razón del deseo y no por furia. Suplicó una cadena de “por favor”, mientras tiraba sus manos a su trasero exhibiéndose así mismo y a su entrada que se abría y cerrada alrededor de la nada.
Estaba tan caliente, su vientre dolía por correrse, su pequeña polla sonrosada goteaba, sus pezones bullían al punto de doler, mientras el sudor se deslizaba por su espalda bronceada. Se ahogó con su propia saliva cuando sintió un aire caliente superficial golpear contra su entrada, mordió su labio sintiendo un ligero dolor, sin embargo, empujó ante aquella sensación abrumadora, encontrándose con los labios regordetes de su amigo.
Equivocado. Era tan equivocado lo que estaban haciendo, ellos nunca debieron tocarse de esa forma en primer lugar, pero de alguna manera, la sensación de lo amado y prohibido a la vez, intensificaba las sensaciones que experimentaba.
La lengua del omega rizado, recorría cada pedazo alrededor de su agujero donde el lubricante se había deslizado mostrando el deseo que tenía por él. Sus manos fueros quitadas y el agarre duro de Harry separó sus grandes globos, aspirando el aroma de la zona y succionando cada vez más aquel liquido transparente, drenándolo completamente, mientras sus piernas temblaban con anticipación.
—Delicioso, mi omega —Louis le escuchó decir y sus ojos se blanquearon, por la forma en que estaba siendo tratado y él se dejaba hacer—. Un dulce durazno acaramelado.
Louis se retorció enterrando más su nariz de botón en las telas y empuñando en sus pequeñas manos todas las mantas. La lengua de Harry vulneraba su entrada febrilmente, sin darle espacio para entender todo lo que ocurría al tiempo, incluso sintió los dientes del omega mordisquear ligeramente la piel de su culo.
—¿Sabías que hice este nido para ti? —le preguntó toscamente, mientras dos dedos se sumergían con facilidad en su interior. La sensación estaba siendo multiplicada por aquellas palabras, ¿Para él? —. He podido olerte cariño, todo tu deseo por mí, tan necesitado de mí, un omega, ¿No es así, Boo?
Louis sollozó ante la confesión del omega, estaba avergonzado, porque no pensó que fuera tan obvio. Se quejó cuando un dedo más se coló en su interior, por lo que se meció contra él buscando alivio. Los dedos de Harry eran por mucho, más largos y gruesos que los suyos, por lo que acariciaban sus paredes húmedas con destreza.
—Mi hermoso durazno, mi Lou —le escuchó gemir extasiado y Louis, pudo entender que tal vez era porque tenía toda una vista de sus dedos sumergiéndose en su interior—. ¿Sabes cuál es mi gusto secreto? —preguntó con voz ronca.
Louis empujó un poco más hacia atrás con la mente nublada por el celo, mientras la lengua de Harry se ondeaba por el borde de su húmedo agujero. Renegó cuando los dedos y el tacto suave de la lengua se fue.
Harry se irguió sobre él y su polla chocó contra la suavidad de una tela afelpada bajo él. Los aromas de ambos eran picantes en ese instante por lo que estaban teniendo un golpe de calor, había aroma a lubricante y lujuria bañando su nido, porque Harry lo había hecho para él, sólo para él.
Fue aplastado por el peso del otro omega sobre él, la polla de Harry se deslizó entre sus mejillas rellenas, mientras su pecho se pegaba a su espalda.
—Cuando estoy en celo —le dijo al oído—. Me gusta follar, demasiado —Louis gimió alto ante el tono ronco, mientras las caderas del omega pegadas a él se mecían creando una conveniente fricción entre su humedad esponjosa y el duro falo—. No que me den —admitió—. Me gusta sentir la calidez alrededor de mi polla, la humedad ¿Eso está mal? —le preguntó.
Louis gimió bajo su amigo quien el admitía aquellas cosas sucias que lo tenía humedeciendo más, lo deseaba que era casi una locura. Los movimientos de Harry aún sin penetración, lo tenía fuera de foco, dado el roce de su polla contra la suave felpa y la dura polla deslizándose cerca de su agujero, tan cerca, que casi podía rogar porque entrara y lo atravesara pronto.
—Por favor, Hazz —gimió. Podía sentir los besos con labios abiertos del rizado en su cuello, justo en su fuente de aroma.
—Siempre he pensado en ti —dijo Harry—. Delirado por cómo se sentiría estar dentro de ti en serio, mi primer y único omega. —dejó un beso en su oreja y Louis se giró sediento de un beso que el ojiverde le concedió.
Era lascivo y sucio, completamente diferente a la forma en que ellos se estaban tocando constantemente. Pero, estos eran ellos, sus animales pidiendo más, encontrando sus caminos después de tantos celos sincronizados sin que pudieran estar juntos por sus conflictos sobre lo socialmente correcto.
Los labios gruesos de Harry estaban tibios y su lengua danzaba con la suya torpemente dada la posición.
—¿Vas a dejar que te tome? —le preguntó—. ¿Como si yo fuera tu alfa? ¿Que llene tu culo con mi corrida, Boo? Me tienes tan duro y húmedo.
—Por favor, Harry —suplicó, mientras un hilo de saliva los separaba, estaba húmedo por todas partes—. Haz que deje de doler, estoy adolorido, por tu nudo.
Lo escuchó gemir y supo que había tocado el botón correcto, Harry no tenía nudo y a él no lo importaba, lo amaba como omega, lo quería como omega, pero estaban descubriendo ese pequeño fetiche de ambos.
—Te lo daré, Boo. Te llenaré tanto que estarás hinchado por mí.
Entonces, sintió la punta roma acariciar su borde. Una larga y suave pierna de Harry se escurrió entre las suyas y las separó un poco; luego, los brazos del rizado se metieron bajo sus axilas apalancándolo, de forma que no había manera en que su espalda y glúteos quedaran imposiblemente más cerca del pecho y caderas del omega
Gimió extasiado cuando, las manos de Harry se acomodaron sobre su cabeza y la pegaron contra las telas del nido impidiendo que se moviera de alguna forma, estaba completamente a su merced.
Cuando el ojiverde se sumergió en él de un solo empuje, se encontró llorando y gimiendo ruidosamente, sin importarle si todo el edificio lo escuchaba, no le importaba, que supieran que él estaba tomando lo que siempre había querido, no iba a callarse al respecto, no sobre la forma en la que estaba siendo follado duro por un omega, su omega.
Los golpes de Harry resonaban en la habitación, el choque de pieles, de los testículos pesados del omega contra la carne tierna de sus glúteos, el ruido sordo de la humedad que liberaba su arrugado agujero que anunciaba la entrada y salida de aquella polla gorda en su interior.
El dolor se calmaba de a poco, dándole paso al éxtasis de ser llenado, estaba mareado por el placer, disfrutando el estar completamente apresado mientras su agujero era vulnerado. Podía sentir las lágrimas calientes correr por sus mejillas, necesitando la corrida de Harry en su interior; el otro omega martilleaba en su próstata tan repetidamente que entonces fue consciente que al Harry ser omega conocía profundamente sus necesidades y donde tocar.
Su polla rozaba con cada estocada con la textura de la felpa bajo él creando una sensación abrumadora, al punto que no notó cuando se corrió. Supo que lo había hecho porque escuchó a Harry quejarse en su oído respecto a lo mucho que lo estaba apretando, pero él no entendía por qué, hasta que notó que había humedad en todas partes y sus dedos de los pies como los de sus manos se apretaban.
Fue consciente que el llanto que escuchaba era el suyo, pidiendo más, con la sensación del orgasmo prolongada, no paraba de correrse, su agujero no paraba de contraerse, sentía que moriría por la sensación, su cuerpo no dejaba de convulsionarse.
—Anúdame —lloró, pensando en que tal vez eso pararía todo, porque la sensibilidad en su pene y su esfínter era arrolladora.
—Mi bonito omega —le escuchó decir—. Un poco más, dame un poco más y te daré lo que quieras.
Asintió repetitivamente negándose a fracasar en satisfacerlo, pero también negándose a que la polla que Harry saliera de él. Se aflojó dejando que Harry continuara follándolo sin cesar, mientras su agujero continuaba ajustándose más, apretando.
Cerró los ojos, él nunca había vivido un orgasmo prolongado, su corazón estaba acelerado, su respiración entrecortada, le dolía y lo amaba por partes iguales. Podía escuchar ruidos en el fondo que desconocía si eran propios o de Harry.
—Me estás apretando tanto, Lou —le dijo—. Mi bonito, Lou. Tan buen omega para mí, tomarás toda mi corrida y mis cachorros ¿Cierto?
—Harry, por favor.
Gritó cuando el omega se hinchó en su interior antes de que un líquido invadiera su interior. Gimió de júbilo mientras su omega ronroneaba satisfecho, se quejó cuando Harry salió de él al terminar se correrse, pero de inmediato tuvo una presión presionando contra su agujero.
—Aquí va el nudo cariño, lo necesitas para que quede todo adentro, ¿No Boo?
Entonces, el anillo muscular se su agujero fue presionado y él se abrió fácilmente para tomar “el nudo” de Harry, que no era más que aquella mano repleta de anillos masajeando su interior. Gritó desesperado ante la presión y sensación de llenura, en sólo ese instante, su orgasmo se calmó y su interior se apretó alrededor de aquel puño; su cuerpo quedo laxo y Harry se acostó a su lado, con respiración entrecortada, sin embargo, muchos besos fueron dejados en su rostro calmando su llanto.
El aroma a cerezas calmo y satisfecho, aplacó el suyo propio a duraznos, mientras los besos de Harry se convertían en lamida gentiles en sus mejillas.
Luego de unos minutos, donde el calor se aplacó, Louis sintió el puño de Harry deslizarse fuera de su agujero y él suspiró ante la pérdida, sin embargo, el rizado tiró de él contra su pecho y Louis sólo se dejó aliviado de que el otro omega no le permitiera alejarse, porque sabía que aunque no lo quería, por su simple cobardía era capaz de hacerlo.
—No te alejes de mí, Boo —le escuchó decir una vez ambas respiraciones se habían ralentizado—. No quiero perderte, casi enloquecí cuando vi que huías de mí.
Louis se quedó en silencio, sólo aspirando más aroma del pecho de su amigo, no sabía qué decir al respecto, no sabía cómo poner en palabras lo antinatural que estaba sintiendo por Harry. Tal vez podría justificar que ambos lo habían hecho por el calor del celo de ambos...
—Te quiero, Boo —Louis se quedó muy quieto luego de aquella revelación.
—Yo también lo hago, Hazz.
Sintió los dedos de la mano de Harry acariciar su rostro elevándolo para que su mirada se encontrara con la suya.
—Te quiero más que como amigo, Boo —Y entonces Louis lo entendió, no era el único perdido en los sentimientos equivocados. Vio los ojos de Hazz húmedos y tal vez los suyos también lo estaban.
—Esto es equivocado, Hazz —dijo de repente.
—¿Quién lo dice? —le preguntó—. ¿Los mismos que dicen que los omegas debemos ser de una forma u otra? Porque tú no eres así que yo sepa.
Ante ello, Louis se quedó en silencio mirando aquellos ojos verdes que amaba con locura. Harry era todo, a pesar que era socialmente equivocado, él no podía perderlo, no podía perderlo a él.
Tomó la mano de Harry que reposaba en su mejilla. Era fuerte, pero al tiempo era hermosa, estaba repleta de anillos y con ese lindo color rojo dándole vida, Harry era completamente hermoso y por lo que decía, él era dueño de su amor.
—Te quiero igual, Hazz —admitió—. Pero tengo miedo.
—Entonces estaré aquí para liberarte de él.
Los labios de Harry buscaron los suyos y Louis simplemente se dejó hacer, abrazando la naturaleza de los sentimientos de ambos, su unidad y su amistad adornada por el amor.
Sonrió en los labios de Harry cuando ambos se abrazaron en la tibieza del nido. Con caricias gentiles en su cadera por parte de las manos traviesas del omega, Louis se dejó llevar por el sueño.
Cuando la siguiente ola de calor llegó, Louis se había levantado antes, colocando piezas de su ropa en aquel nido, el nido que ahora era de los dos; sonriéndole tiernamente a Harry quien en ese instante se dejó caer en las telas y aspiró su aroma, mientras él lo cabalgaba, no teniendo suficiente de su omega en su interior.