Cuidando de Harry Potter

Sinopsis

Harry Potter llego a las clases lleno de moretones y sus amigos le dieron completamente igual solo estaban con el por fama, pero Draco y Snape al verlo decaido, temblando, herido sintieron la necesidad de cuidarlo de protegerlo de todo. Y asi fue tiempo despues Lucius se entera tambien tiene esa necesidad de cuidarlo al verlo tan sensible.

Genero:
Fantasy,Romance
Autor/a:
Amaiya34
Estado:
Complete
Capítulos:
45
Rating
4.8 (8 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

El niño que volvió roto

El niño que volvió roto

El expreso de Hogwarts silbó por última vez antes de desaparecer entre la niebla, dejando a los alumnos, nuevos y veteranos, en el andén de la estación. Las hojas de los árboles comenzaban a dorarse, y el castillo de Hogwarts, majestuoso y eterno, se alzaba al fondo como una promesa… o, para algunos, como un último refugio.

Harry Potter descendió del tren con pasos lentos. Su ropa estaba arrugada, manchada de polvo. La manga derecha de su túnica estaba rasgada, y un ligero temblor recorría sus dedos cuando ajustaba sus gafas. Pero lo más alarmante no era su aspecto, sino los moretones oscuros que le subían por el cuello y se perdían bajo la tela.

Nadie parecía notarlo.

Ron y Hermione lo habían visto al entrar al tren. Intercambiaron una mirada rápida, incómoda. Ron se encogió de hombros, murmurando algo sobre “no meterse en líos este año”, mientras Hermione fingía interesarse en su libro. Harry no los buscó. Ya no.

Mientras caminaba hacia los carruajes, sus piernas fallaron un poco, y tropezó. Nadie se detuvo.

Nadie… excepto Draco Malfoy.

El joven de Slytherin estaba de pie, observando la escena con una expresión distinta. Ya no era el rostro burlón del pasado. Era otra cosa: preocupación. Malfoy se adelantó con rapidez, sin arrogancia, sin sarcasmo.

—¿Potter? —preguntó, su voz más baja de lo habitual—. ¿Qué demonios te pasó?

Harry bajó la vista. No tenía fuerza para discutir.

—Nada… estoy bien.

Malfoy lo fulminó con la mirada.

—Pareces todo menos bien, imbécil.

—Draco —dijo una voz más profunda detrás—. Ayúdalo a subir al carruaje. Ahora.

Severus Snape había llegado en silencio, como acostumbraba. Pero sus ojos negros ya no mostraban el desdén habitual al ver al hijo de James Potter. Su mirada estaba clavada en los moretones de Harry, en la forma en que se encogía al contacto, como si esperara un golpe.

Y Severus comprendió.

No todo lo que Dumbledore había callado podía seguir oculto.

Snape se acercó, colocándose junto a Harry, que respiraba con dificultad. Su voz fue suave, inusualmente humana.

—Vas a la enfermería. Ahora. No me discutas.

Harry quiso protestar, pero una lágrima, traicionera, rodó por su mejilla. Nadie le hablaba así. No desde… desde sus padres.

—¿Por qué… les importa? —susurró, casi sin aliento.

Snape se arrodilló frente a él.

—Porque alguien tiene que hacerlo —dijo simplemente.

Malfoy se colocó al otro lado, tomándolo del brazo con cuidado, como si fuera de cristal.

Mientras el resto de los alumnos reían, hablaban y soñaban con la comida del Gran Comedor, Harry fue llevado en silencio hacia la enfermería de Hogwarts. Ese año, el niño que vivió no regresó como un héroe.

Volvió como un niño roto.

Pero por primera vez… no estaba solo.