IN MY HEAD ━━ giyuu tomioka

Sinopsis

𝐈𝐍 𝐌𝐘 𝐇𝐄𝐀𝐃 ➥ ᵏⁱᵐᵉᵗˢᵘ ⁿᵒ ʸᵃⁱᵇᵃ ❝ 𝐄𝐍 𝐎𝐓𝐑𝐀 𝐕𝐈𝐃𝐀, 𝐋𝐎𝐒 𝐃𝐎𝐒 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒 juntos de nuevo y mientras tanto, tendré los recuerdos de la otra vida en mi cabeza ❠ [a kimetsu no yaiba oneshort] female!reader x tomioka 2021© littlehawksfeather

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

single chapter

— ¿Te sientes mejor?


  Tomaste varias vendas para colocarlas en una pequeña caja junto a varios remedios caseros, tu rostro expresaba gran preocupación, además de que tus manos estaban temblorosas debido a la presión que sentías.


— Si— una vez que observaste tu equipo médico, él intento levantarse de su cama por lo que rápidamente tus manos se dirigieron hacia su hombro deteniendo sus acciones.


— Debes de quedarte más tiempo Tomioka— formulaste con una mirada llena de preocupación—. Aún tienes varias heridas graves que pueden abrirse en cualquier momento, sabes que puedes quedarte aquí, yo supervisaré tu progreso.


— Prefiero no causar ningún problema— expusó con brevedad.


  Shinobu y Tomioka habían llegado a la finca con grandes heridas en distintas partes de sus cuerpos, esto surgió ya que ellos habían tenido una misión que ameritaba asesinar a varios demonios que devoraron a una Aldea cercana, era demasiado peligroso para una persona común y corriente pero, suponías que no lo sería para dos fuertes pilares.


  Primero habias tenido que retirar su vestimenta dejando al descubierto su enorme cuerpo musculoso y fornido, pero no podrías distrarre en una situación como esta, sabias que lo más importante sería cerrar las heridas del Pilar del agua. Por lo que tuviste que tomar una jeringa que Shinobu había creado para que el proceso fuera menos doloroso, para después tomar una aguja e hilo y de esta forma comenzar a meter y sacar aquella aguja, debías de cerrar completamente las heridas.


  Habias terminado el labor de medicina en tiempo récord, internamente le agradecias a Shinobu por sus grandes clases de medicina. Al menos eso creías hasta que la medicina que le inyectaste al principio parecía perder su efecto, lo sabías porque su rostro comenzó a fruncir de a poco, por lo que ahora te dedicaste a tomar una jeringa diferente, seria un analgésico que le ayudaría a que sus heridas no dolieran mucho.


— No te preocupes, no es ningún problema— le respondiste una vez que tomaste su brazo—. Voy a aplicarte esta jeringa para calmar tu dolor.


  Tomioka asintió para recostarte de nuevo cuenta en aquella cama, lo que sintió después fue como algo pequeño y largo atravesaba su piel.


— Terminamos— tomaste aquella caja, colocando todo objeto de medicina en él—. Lo mejor sería si descansarás por ahora.


  De pronto el Pilar tenia una pregunta para tu persona, hacia días atrás Shinobu habia hecho un comentario que no le agradó en lo absoluto y la verdad no tenía a nadie para hablar de aquel tema. Él tenía depositada una gran confianza en ti, debido a que la primera vez que el llegó allí buscando atención médica, tu fuiste la primera en aparecer. Aunque otras veces llegaba a la finca para tratar algunos asuntos junto a Shinobu, cuando llegabas a verlo en la finca por otros motivos no dudabas en saludarlo, tu actitud cálida lo hacía sentir como si ambos fueran amigos.


  Tomioka solo sentía curiosidad, si él que preguntaba a una persona de confianza y respondía afirmativa, entendería que es cierto.


— (T/N).


  Detuviste tu caminata a unos cuantos pasos de la puerta de salida, para así girara tu mirada en dirección hacia Tomioka, quien mantenía su rostro como de costumbre.


— ¿Sucede algo?— lo observaste con una sonrisa.


  Con tan solo observar aquel gesto se percató que tu y Shinobu eran totalmente diferentes, la sonrisa de Shinobu usualmente siempre es falsa y no importaba en que momento estuviera, su rostro siempre llevaría aquella sonrisa. Aunque tus sonrisas eran expresivas, cálidas y demostraban tu sinceridad y que no todo el tiempo tendrías una, sino en el momento adecuado.


— ¿Tu me odias?— cuestionó sin más.


  Tu rostro expresó sopresa a los pocos segundos, su pregunta estaba fuera de lugar y además, no sabias porque el Pilar te preguntaba ese tipo de cosas.


— Por supuesto que no— respondiste de forma rápida—. Tú me agradas.


  De pronto la imagen mental de la silueta de Shinobu apareció en tu mente, ella solía decir todo con sinceridad aunque en ocasiones trataba de disimularlo. Quizás ella hizo un comentario hacia Tomioka y quizás a este, como a otras personas, no le agradaría mucho.


— ¿Mi hermana te lo dijo?— tomaste la puerta de entrada y salida, aún observando al de cabellos negros.


— Si.


— Tomioka, a veces Shinobu suele decir cosas sin pensar— bajaste la mirada hacia los objetos de medicina, sabias que a Shinobu no le agradaba Tomioka por ello quizás lo dijo—. No te preocupes, aquí nadie te odia.



— Agradezco que vengas, pero no era necesario— observaste de reojo al joven de hebreas azabaches.


— Si es necesario— corrigió con su acostumbrada serieda, dirigiendo sus orbes azules intenso frente a él.


  Hacia tiempo que un demonio habia atacado la finca mariposa el lugar en donde vivías. Tu hermana mayor Kanae había dado la vida para protegerte, ambas solamente estaban apunto de dar un pequeño paseo para comprar ciertos ingredientes, pero en un descuido aquella luna te había lastimado el brazo provocando una herida en ella y llamando aún más la atención del demonio, quien descubrió que tu sangre tenía un olor demasiado dulce y atractivo que le hizo cuestionarse si no se había equivocado de presa.


  No habias decidido convertirte en una cazadora de demonios porque no era lo que querías, por más que Shinobu intentará convencerte de que era lo mejor, nunca lo logró. Por lo que tuviste que quedarte en la finca mariposa aprendiendo muchas cosas acerca de la medicina, todo esto gracias a los libros que guardaba Shinobu. Esto le ayudó mucho a tu hermana mayor, ya que ella te confiaría a cualquier persona herida si ella no se encontraba en el lugar para atenderlos.


  Como unos jóvenes cazadores de demonios habían aparecido en la finca con enormes heridas en sus cuerpos, tuviste que ayudarlos pero, te faltaba un ingrediente para completar la medicina que estaba haciendo, por lo que aunque era de noche decidiste ir por ti misma hacia el local en donde venderían aquel ingrediente. Por supuesto que a Shinobu no le agradó la idea, de noche era cuando los demonios más aparecían y tú no sabias defenderte, incluso estaba apunto de pedirle a Kanao, solo que ella estaba en una misión y ella se quedaría a ayudar a los jóvenes.


  Tu hermana mayor estaba apunto de mandar a una guardia completa si decidias ir por tu propia voluntad, pero eso nunca sucedió ya que para tu buena suerte Giyuu se encontraba allí y cuando escuchó la situación decidió ayudarte, sería una forma para agradecer que siempre cuidarás de él.


— ¿Siempre sueles salir de noche?


  La voz de tu compañero Tomioka te había devuelto de nuevo a la realidad, lo que provocó una sonrisa en ti, de una u otra forma cualquier cosa te provocaba un poco de melancolía.


— Solo cuando estaba Kanae— murmuraste con una ligera sonrisa llena de tristeza.


  Tomioka sabia lo que le había sucedido a la pilar de la flor, según el tenia entendido que Kanae tuvo una larga batalla contra un fuerte demonio, por lo que sabían los demás una de sus hermanas pequeñas había estado presente cuando aquello había sucedido, simplemente debió de ser algo que nunca nadie hubiera querido presenciar.


— Lo siento— Tomioka pensó que te había hecho recordar algo que tu no querías.


— No te preocupes— le restaste importancia.


  Bajaste un poco tu mirada, sabias que el dolor de perder a tu hermana aún estaba presente como el primer día. Siempre habías estado junto a Kanae y Shinobu, justo después de que tus padres habían muerto, cuando sabías que Kanae ya no regresaría más el dolor en tu pecho aumento aún más. Nunca superaste la muerte de tus padres, ni de Kanae, si algo le llegara a suceder a tu hermana Shinobu estarías totalmente devastada.


  La herida en tu corazón nunca se recuperaría.


  Shinobu sabía que tus sentimientos eran frágiles y fuertes al mismo tiempo, ella sabía que no soportarías la mención de un ser querido. Aunque actuaras fuerte cuando alguien te acompañaba, cuando no había nadie siempre había una lágrima en tu rostro.


— Aquí es— tu mirada se encontró con un establecimiento pequeño, el cual se encontraba abierto, aún cuando era demasiado tarde—. Vuelvo en un minuto.




— ¡Maldita sea Shinobu, déjame ir sola! ¡No soy una niña!


  Tu entrecejo se frunció, tu expresión reflejaba gran cólera y la molestia que crecía en tu interior no te dejaba pensar con claridad las palabras que pronunciabas, apretaba tus nudillos con fuerza, la expresión de Shinobu se mantenía igual, solo que ahora una pequeña vena en su frente resaltaba.


  Antes solías recordar a Shinobu con cualquier expresión, ahora solo podrías verla con una sonrisa en cada momento, porque después de todo eso es lo que le agradaba ver a Kanae.


— Te he dicho que no irás sola, no sabes defenderte por ti misma— expusó tu hermana mayor con su acostumbrado sonrisa—. Así que entra a la finca o te obligaré a hacerlo.


  La mirada de Shinobu expresaba lo que su rostro no, un gran enfado y unas ganas de tomar tu mano con fuerza y dejarte en tu habitación de por vida. Shinobu no permitiría que su única hermana con lazos de sangre, desapareciera como la mayoría de los integrantes de su familia. No lo soportaría.


— ¡No puedes tratarme así toda la vida!— exclamaste con molestia—. ¡Tengo diecisiete malditos años!


— Dejare de hacerlo hasta que te comportes como alguien de tu edad— la fémina se acercó a tu dirección de manera amenazante.


  Tu molestia aumentaba a cada segundo, por lo que no te había costado nada tomar tu espada y hacer ciertos movimientos, se trataba de una respiración de la flor, la primera postura; tormenta de espinas. Un ataque que ba dirigido hacia el enemigo acompañado de ciertas flores y un inmenso ataque afilado con la espada, la cual hacía referencia a las espinas.


  Gracias a los reflejos de la joven pilar, ella logró evadir los ataques, por lo que sólo retrocedió de un movimiento.


  La tormenta de pétalos aún se mantenía presente, tus pies simplemente comenzaron a correr en dirección contraria a la de Shibobu, debido a que en ese mismo instante tu hermana mayor se sorprendió puesto que las únicas personas que sabían utilizar aquella postura, era su hermana Kanae.


  Te alejaste a una gran distancia de la finca mariposa con tus nudillos apretados, tus emociones aumentaban cada vez más tras recordar las palabras de Shinobu. Ella siempre solía tratarte como si fueras una niña pequeña, como si no lograras defenderte por ti misma, justo como si fueras una muñeca de cristal.


  Shinobu no quería que te sintieras de esa forma, después de todo eras la última familia de sangre que le quedaba y no quería que nada malo te sucediera, por ello sus acciones.


  Quizás tus acciones no fueron las mejores y eso también llegó a molestarte, por lo que tomaste asiento frente a un tronco de árbol recargando tu rostro sobre tus rodillas. Cuando menos te lo esperaste una pequeña cantidad de agua comenzó a sobresalir de tus orbes en color magenta.


— ¿Porque lloras jovencita?


  Levantaste la mirada aún con estos de lágrimas en tu rostro, se trataba de una anciana quien tenía un canasto lleno con pequeñas manzanas rojas. Ella al instante sonrió una vez que visualizo tu rostro completamente.


  Nunca en la vida habías visto a la anciana por la aldea, ni siquiera lograba reconocias su rostro, por lo que quisiste retroceder una vez que quiso tocar tu rostro. Lamentablemente tu cuerpo se detuvo cuando sentiste el tronco del árbol tras tu espalda.


— ¿Quien es usted?— preguntaste con un toque de pánico, tratando de levantarte del suelo.


  Cuando habias atacado a Shinobu dejaste tu espada tirada en el suelo, aunque tus ataques de por si eran algo torpes y débiles. Pero, ahora no tenías nada con que defenderte de la presencia desconocida.


— Solo soy una amable anciana— respondió simple cuando sus dedos tocaron tu rostro.


  Tratabas de mantener la calma pero sus dedos comenzaron a apretar tu rostro con fuerza, provocando que tu ansiedad aumentará.


— Solo soy una amable anciana— el rostro de la anciana comenzó a desfigurarse a casa segundo, revelando la figura de un demonio— una amable anciana que quizás te devorará.


  Uno de tus pies golpeó fuertemente el abdomen de aquella anciana, logrando que retrocederá al instante logrando que salieras de allí de inmediato. Tus pies comenzaron a correr nuevamente hacia la finca mariposa. Lo primero que solía decirte Shinobu era que una vez que saliera de aquella finca lo más probable es que un demonio quisiera atacarte, no lo creías de esa manera hasta que viste a la anciana.


  Cuando pensaste que finalmente saldrias ilesa y de aquel ataque la anciana consiguió clavar su mano sobre tu hombro, causando un gran hormigueo en aquella zona, para que después un intenso dolor comenzara a sobresalir de allí, lo que causó que un intenso grito lleno de dolor saliera de tus labios.


— Tienes una sangre deliciosa— habló fascinada aquel demonio, justo después de sacar su brazo de tu hombro y colocar sus dedos hacia su boca.


  Tu cuerpo cayó al suelo de un solo movimiento, en dolor comenzaba a intensificarse a cada segundo. Quizás ahora te arrepentirás de no obedecer que tu hermana mayor.


  Justo cuando pensabas que sería tu fin, unos cabellos azabaches te hicieron regresar a la realidad de nuevo, una pequeña esperanza comenzaba a inundar tu pecho mientras que una lágrima logró recorrer tu mejilla.


— Tomioka...


  Murmuraste con la voz entrecortada, tus párpados comenzaron a sentirse pesados cada vez más, estaban a punto de cerrarse completa, tu cuerpo se encontraba cansado y lo único que querías hacer era dormir, aunque sea por unos minutos.


  El antes mencionado término con aquel demonio tan rápido como llegó, por lo que una vez que sus orbes azul intenso se encontraron con tu cuerpo actuó de forma rápida. Últimamente siempre se encontraba en la finca mariposa debido a que allí se encontraba un amigo suyo, igualmente su compañera Shinobu, aunque ellos dos no tuvieran una buena comunicación sabían que podrían ayudarse mutuamente con ciertos aspectos.


  Tomioka frunció su entrecejo cuando observó que tenías una gran herida en tu hombro derecho, por lo que rápidamente tomó tu cuerpo con sumo cuidado y comenzó a dirigirse hacia la finca mariposa. Un sentimiento amargo comenzó a inundar su ser, no quería perder a su única amiga.


  Porque es así como te veía.


  O ¿no?




  Tus párpados comenzaron a abrirse de manera lenta, por lo que tus orbes magenta tuvieron que acostumbrarse a la intensa luz mañanera. Sin embargo cuando finalmente habrías cobrado la razón, pero cuando menos te habías dado cuenta, un inmenso dolor comenzaba a palpitar en tu hombro, recordándote todo lo que habia sucedido.


— ¿¡Esta usted bien, señorita (T/N)?!— exclamó el trío de pequeñas, las cuales se encontraban alrededor de tu cama.


— Estoy bien— formulaste con un poco de cansancio—. ¿Me puedes decir, cuanto tiempo dormí?


— Tres días— respondió Kiyo.


— ¡La señorita Shinobu ha estado demasiado preocupada!— anunció Naho.


— Al igual que la señorita Kanao y Tomioka— añadió Sumi.


  Justo después de que terminaran de pronunciar aquellas palabras, la puerta de la habitación había sido abierta por una fémina de cabellos recogidos, quién al instante se había percatado de tu situación. Por lo que su mirada cambió drásticamente a una llena de añoranza, debido a que ella pensaba lo peor.


— Necesito hablar a solas con (T/N)— expusó, para que las jóvenes asintieran y se dirigieran hacia la salida sin pronunciar ninguna objeción al respecto.


  Shinobu tomó tus manos con fuerza, sus expresiones habían cambiado y por primera vez desde la muerte de Kanae, lograste observar otro semblante en su rostro. Unas pequeñas gotas de lágrimas bajaban por su rostro, mientras que después sus brazos se enredaron alrededor de ti.


— Nunca más vuelvas a hacer eso— pronunció una vez que el abrazo terminó.


— Lo lamento, se que no fue lo correcto— la actitud calmada de Shinobu te sorprendió, pero también entendía que tus acciones la obligaron a sentirse de esa manera—. Estoy avergonzada de lo que hice.


— Lo importante es que estas aquí— tomó tu mejilla con cariño—. Y estas castigada.


  Una pequeña risa sobresalió de tus labios, debido a que te lo habías esperado.


— ¿Estas aquí?


  Ambas habían finalizado aquel abrazo cuando la puerta de la habitación se abrió con rapidez, tus orbes magenta se habían dirigido hacia aquel lugar, encontrando la presencia de tu hermana menor Kanao. Quién se acercó a ambas con una expresión que conmovió a tu corazón, debido a que en sus ojos se lograba ver la tristeza y gran preocupación.


  Una vez que Kanao entró a la habitación una presencia más se mantenía a una distancia considerable de ella, se trataba de un joven de orbes zafiro, cabellos azabaches y piel blanquecina, el mismo joven que te salvó la vida.


  Una vez que tus orbes se encontraron con los de él, una sonrisa se dibujó en tu rostro.




— Muchas gracias por salvarme Tomioka aquel día.


  Una sonrisa sobresalió de tus labios, tu mano se encontraba sobre la suya llena de cariño y agradecimiento. Tomioka solo asintió con un semblante calmado, ese día él estaba demasiado preocupado por lo que podría sucederte, después de todo tu fuiste la única persona que lo trató demasiado bien.


— No fue nada— le restó importancia, observando tus manos apoyadas sobre las suyas—. De alguna forma quería pagarte todo lo que has hecho por mí.


  Tomioka bajó la mirada con gran seriedad, hacia mucho quería pedirte algo y justo cuando obtuvo la valentía de hacerlo, descubrió tu cuer pop a mitad del bosque con una pequeña abertura en tu hombro. Definitivamente el destino no estaba de su lado, pero, ahora que estabas bien no sabia si sería algo indebido, ya que tu salud era primero.


— ¿Puedo pedirte algo (T/N)?


  Observaste al joven con curiosidad, cuando tus dedos estaban por soltar su mano, este los retuvo con una pequeña fuerza, negando soltar tus cálidas manos. Lo que causó aún más tu intriga, aún así admitía que aquel toque te agradaba. Aquella calidez en tu pecho comenzó a aumentar y no sabias la causa, debido a que era la primera vez que lo experimentabas.


— Por supuesto— accediste con una sonrisa—. Por eso somos amigos.


  Tomioka frunció un poco el entrecejo tras escuchar aquellas palabras, pero después regreso a su rostro habitual, no entendía porque no le agradaba escuchar esas palabras de tus labios. Simplemente él sentía algo amargo aterrizando en su pecho, una sensación que le desagradaba, quizás él estaba enfermo.


— Quiero que vayas conmigo a ver las estrellas— fue directo, cosa que generó una suave risa en ti debido a su forma de pedirlo.


  Tomioka observaba fijamente tus orbes con detenidamente, esperando pacientemente alguna respuesta afirmativa. Él nunca en su vida había tenido grandes acercamientos con una mujer y tampoco había sentido una gran necesidad de estar a lado de una, por lo que no entendía mucho lo que sucedía.


— Claro, me gustaría— aceptaste.




— Muchas gracias por traerme aquí— tomaste la mano de Tomioka tratando de detener sus apresurados pasos.


  Él de cabellos azabaches había estado caminando por un largo rato, buscando un lugar en especial para apreciar el paisaje pero de lo que no se había dado cuenta es que él te había dado la espalda, impidiendo que ambos lograran apreciar la vista que mantenía desde allí. Querías dejar de caminar porque sabías que ese sería el lugar perfecto para que ambos obtuvieran una maravillosa vista de la platinado luna y las brillantes estrellas.


— No fue nada— respondió con la seriedad que lo caracterizaba—. Me alegra que hayas venido.


  Tomioka no había dejado de soltar tu mano en todos esos segundos, cosa que provocó que un ardor se manifestará en tus mejillas. Así que bajaste la mirada dispuesta a tomar asiento frente al hermoso paisaje frente a ambos, él de cabellos azabaches imitó tus acciones sin dejar de observar el perfil de tu rostro.


  Aunque su semblante era serio, por dentro el cuerpo de Tomioka estaba estallando de emociones, sentía una enorme felicidad por estar a tu lado, un gran sentimiento que no podría describir con palabras. Solo sentía que debía de permanecer a tu lado a pesar de todo, quería que entendieras que eres importante para él.


  Tus orbes color magenta se encontraron con los azules de Tomioka, el rostro de él estaba completamente estático. Hacia tiempo habias llegado a la conclusión de que Tomioka era una persona demasiado atractiva, lo que te sorprendía es el hecho de que no tuviera ninguna pareja.


  Una de tus manos se acerco hacia la mejilla del hombre, provocando una ligera sorpresa de su parte. Estabas totalmente hipnotizada analizando sus ojos, pero tan pronto tu mirada bajo a sus labios los cuales estaban entre abiertos, tu otra mano libre se acercó a su cuello acercándolo a tus labios en un movimiento.


  Al principio Giyuu se mantuvo sin saber que debería de hacer, pero al poco tiempo después comenzó a tener el control de aquel beso, acariciando suavemente tus labios una y otra vez, hasta que el acto finalmente terminó debido a la falta de aire.


— Creo que el sentimiento es mutuo— seguiste tomando sus mejillas entre tus manos con gran cariño.


— No lo dudes.




— ¿Estas bien?— te acercate hacia el de orbes azules con cierta preocupación—. Has estado más callado de lo normal.


— No se si soy digno de tenerte— murmuró mientras su semblante comenzaba a colocarse un poco frustrado.


  Tu rostro expreso un toque de confusión, todo lo que había sucedido entre ambos había sido algo demasiado especial. Nunca habías pensando en lo que Tomioka sentía al respecto y ahora estabas segura de que era completa inseguridad, por lo que colocaste tus manos alrededor de su espalda, abrazandolo.


— Lo eres Tomioka— confirmaste—. Porque nadie nunca me había hecho sentir tantas cosas como tú, en tan solo pocos meses te has convertido en alguien muy especial para mí y nunca lo dudes. Te amo.


  Las palabras que habias pronunciado causaron que él se girara para observaste frente a frente, sus manos se colocaran en tus mejillas mientras que una ligera sonrisa aparecía en su rostro. Por primera vez en la vida Tomioka se sentía demasiado feliz.


— Yo también.


  Una vez que sus palabras habían finalizado la distancia entre ambos había disminuido, colocaste tus manos sobre su cuello acercándolo aun más hacia ti y profundizando aquel beso. Sabias que la batalla de los pilares contra Muzan estaba a la vuelta de la esquina, por supuesto que trataría de utilizar todo el tiempo que te quedaba para estar con tu familia y pasar buenos momentos a su lado.


  Cuando Shinobu se enteró que podías utilizar el aliento de flores como Kanae, no dudo en entrenarte para que al menos pudieras estar a la altura de Hinoto, el séptimo rango de los cazadores de demonios. Quizás no era mucho pero, por lo menos seria mucho para que lograras proteger a la finca mariposa y a todos los que se encontraban allí.


— Nunca olvides lo mucho que me importas— acariciaste su mejilla—. Yo quiero que estemos juntos por siempre.


— Entonces hagámoslo— una mirada confusa se dirigió hacia Tomioka, quién de uno de sus bolsillos había sacado un anillo dorado con una piedra en medio de color carmesí. La cual colocó en tu dedo anular con delicadeza—. ¿Quieres hacerlo? ¿Quieres casarte conmigo (T/N)?


  El anillo se había detenido a mitad de camino, por lo que una vez que Tomioka dirigió la mirada se encontró con tu rostro lleno de emoción y júbilo. Nunca antes te habías dedicado a pensar en cómo es que alguien llegaría a tu vida de esa manera, provocándote sensaciones que nunca habías experimentado y finalmente llevándote de una sensación cálida y reconfortante en el pecho.


— Por supuesto que sí.




— Kanao ¿dónde está Shinobu?


  Una vez que habias logrado encontrarte a Tanjiro y a tu prometido en una habitación la calma te había invadido, estabas agradecida con que él se encontrara bien, pero como aún no podías estar en calma debías de buscar a la otra personas que eran muy importantes para ti.


  Kanao se encontraba junto a Inosuke, el joven que mantenía una máscara de jabalí, ambos tenían la apariencia de estar agotados física y mentalmente. Por lo que te acercaste a la fémina con rapidez, analizando cada una de sus heridas. La mirada de la joven expresaba un sentimiento amargo, algo que nunca habias visto en sus ojos, lo que causó pánico en tu interior.


  Cuando te habias enterado que la mayoría de tus conocidos estaba luchando contra el demonio Muzan, no te quedaste de brazos cruzados por lo que habías salido de la finca mariposa siendo seguida por Aoi, quien estaba en contra de lo que estabas haciendo, pero gracias a tu velocidad lograste salir de allí sin inconvenientes.


  El trayecto había durado más de lo esperado, por lo que llegaste justo a tiempo para cuando el cuarteto salió de unas habitaciones separadas. Algo que no pasó desapercibido para ti, fue las expresiones de los presentes, quienes tras escuchar un nombre en específico habían bajado la mirada.


— Ella ya no esta aquí más— respondió después de un largo silencio—. Murió a manos de la luna superior número dos.


  Tus orbes comenzaron a acumular varias lágrimas por tus ojos, un nudo comenzaba a hacerse presente en tu garganta impidiendóte hablar, tu rostro expresaba gran dolor y Kanao lo sabía, al igual que los demás presentes. Shinobu era la única familia de sangre que te quedaba, la persona que siempre prometió protegerte a costa de todo, la que prometió que nunca se apartaría de tu lado, tu hermana mayor había muerto y no habías logrado hacer nada para evitarlo.


  Otra vez dejaste que una de tus hermana muriera sin hacer algo al respecto.


— La luna murió también, gracias a Shinobu— alzaste la mirada en dirección a Inosuke—. Esa luna fue la culpable de asesinar a Kanae, eso dijo el maldito.


  Una pequeña sonrisa amarga pasó sobre tus labios, Shinobu había sacrificado su vida para que ellos sobrevivirán, solo que aunque estuvieras orgullosa de ella estabas totalmente devastada por su pérdida y por el hecho de que nunca más volverás a verla.


  Con lágrimas bajando por tu rostro te acercarte a Kanao, tomándola entre tus brazos con sumo cuidado mientras que bajaste tu rostro mordiendo tu labio inferior tratando de no sollozar. Debías de mantenerte fuerte, es lo que Shinobu hubiese querido y ahora tu única prioridad era proteger a la finca mariposa, en especial a tu hermana Kanao.


  Tomioka cruzó miradas contigo, por lo que colocó una mano en tu hombro con gran pesar. Sabia que esto sería demasiado doloroso para ti, pero ahora había un gran problema y es que no podían tomar tiempo valioso lamentándose, estaban en un lugar creado por el mismo Kibutsuji Muzan y si llegado debía terminar.


— No podemos lamentarnos todo el día— retiraste una lágrima que bajaba por la mejilla de la joven—. Lo haremos, por Shinobu, por todos las personas que han muerto a manos de los demonios. Esto tiene que terminar ahora.




— Todo se terminó ¿verdad?


  Te dirigiste hacia el joven de cabellos negros quien se mantuvo en silencio analizando tu rostro, como si este fuera una gran obra de arte para apreciar, por lo que sus dedos tocaron tu mejilla con cariño.


  Lamentablemente en la batalla contra Muzan la mayoría de los pilares había perdido la vida, muchos cazadores de demonios habían estadoinvolucrados de igual manera, mientras que Tomioka perdió uno de sus brazos.


  Lograste salir con todo tu cuerpo ileso pero, uno de tus ojos había quedado totalmente ciego debido a que utilizaste mucho la respiración de la flor, para ser más específicos la que última postura; ojo bermellón equinoccial, justo igual que Kanao.


  Al final todo había valido la pena, todos habían ganado la batalla contra Muzan y la pequeña joven Nezuko había dejado de ser un demonio, ahora ella podría estar a lado de su hermano mayor Tanjiro, quiénes finalmente estaban llenos de felicidad.


  Kanao y tú tenían que enfrentar la perdida de otra de sus hermanas, lo único que lograba reconfortarte es el hecho de que finalmente Shinobu volverá a ver a sus padres y a Kanae, quienes tanto había extrañado.


— Si.


  Tomioka tomó tu mejilla para acercar tu rostro hacia él, acariciando tus labios con gran suavidad y cariño en un dulce beso correspondido, lleno de amor.


— (T/N).


— ¿Si?— acercaste su cuerpo hacia el tuyo, en un abrazo.


— La vida es muy corta para solo amarte solo en una, así que prometo buscarte en la otra vida— tomó tus manos—. Y prometo tratar de que ambos estemos juntos de nuevo.


— Yo también lo haré, prometo que te amaré hasta siempre donde quiera que esté.


  Tomaste su rostro para atraerlo hacia tus labios y que estos comenzaran a moverse al compás, mientras que la mano de Tomioka comenzaba a deslizarse hasta llegar a tu cintura donde allí comenzó a acariciar aquella zona.


  A pesar de que la batalla contra Muzan había terminado, esto dejó en ciertas personas un amargo sentimiento por un ser querido que murió en la batalla. El sentimiento negativo seguía recorriendo tu pecho y eso es lo que no hubieran querido tu hermanas mayores, ellas hubieran querido que vivieras tu vida sin ninguna nostalgia o preocupaciones por ellas.


  Debiste seguir adelante.


— Tomioka.


— ¿Que sucede?— él mencionado bajó la mirada para encontrar tus orbes magenta.


— Estoy embarazada.


  Y debias de hacerlo por alguien que estaría compartiendo tu cuerpo de ahora en adelante.




 

En la actualidad, tenías veintiséis años de edad con una maestría de cuatro años y total experiencia con los jóvenes de preparatoria. (T/N) Kochou, maestra de salud y hoy seria tu primer día en la academia Kimetsu por lo que estabas un poco preocupada por lo que podría suceder más tarde.


  Habías conocido la academia debido a que tu hermana Kanae, te había llevado e incluso animado a que dieras clases junto a ella en la academia, Kanae al igual que tú había estudiado maestría por lo que se encargaba en el ámbito de la biología. Eras la hermana mayor de Kanae y además de ella, estaba tu hermana menor Shinobu y una pequeña de nombre Kanao.


  Las cuatro se verían en la academia y en su residencia, pero aquello no representaría ningún problema, contigo al menos.


  Además de tu hermana Kanae conocías a un profesor,

Kyojuro Rengoku, quien había estado contigo cuando ambos estaban en la escuela primaria. Él era uno de tus amigos e incluso al igual que Kanae, estuvo aconsejando a los superiores que te tomaran en cuenta como maestra.


— Ven (T/N)— formuló el de cabellos rubios con las puntas de un tono rojizo—. Los demás profesores son amables, así que no te preocupes por eso, por ejemplo Tomioka Giyuu, él es profesor de educación física.


  Un hombre de cabellos ónix y orbes del mismo color se había girado hacia donde ustedes se encontraban, por un largo segundo lograste reconocer su rostro rápidamente por lo que tu impresión no había sido disimulada.


  Desde hace tiempo habías tenido ciertos sueños donde mis protagonistas era un joven con los mismos rasgos que aquel hombre y tu, ambos estaban en una finca tomados de la mano, mientras que tú mantenía una enorme sonrisa. Ese mismo sueño siempre se repetía una y otra vez, pero ni en tus sueños más locos pensarías que aquella persona en realidad si existía.


— Es un gusto, mi nombre es (T/N), seré la nueva profesora de salud— alzaste tu mano en su dirección, justo después de recuperar la compostura.


  Mientras que Tomioka se mantenía estático en su lugar, al igual que tú también tenía sueños en donde una fémina de cabellos negros tenía a un bebé y él estaba allí alegre por tener una familia solo que a diferencia de la vida real, en tus sueño él tenía un solo brazo.


  Una vez que sus manos tuvieron un contacto una corriente eléctrica provocó que alejaras tu mano de un instante.


  Después de todo aquella persona no estaba en tu mente.


  Él era real.