I. Demasiado Diferente
Despertar en un mundo diferente al tuyo ya es extraño, pero hacerlo en el mundo de un anime es incluso más extraño.
Cuando desperté en este mundo no me di cuenta que mundo era, no fue hasta que salí de mi casa que lo noté. Había muchas personas con características “anormales”, era tan fascinante y aterrador al mismo tiempo. Había renacido en una niña de ocho años y realmente no sabía cómo comportarme, en mi vida pasada mi familia siempre me mantuvo con muchas exigencias impuestas que no tuve una infancia común.
Cuando vi una televisión en mi habitación me pregunté si tenía permitido usarla, además de todos los hermosos juguetes que tenía y a pesar de haber tenido también juguetes en la infancia de mi antigua vida no tenía permitido usarlos, después de todo eran tan costosos que solo me permitían mirarlos desde lejos. Reevalúe toda mi vida pasada en los pocos días aquí, junto con estos nuevos padres que aman a su hija, a veces cuando demuestran su amor me dan muchas ganas de llorar, pero nunca debería llorar, no lo tengo permitido.
Mire la hermosa vista del enorme ventanal, un jardín hermoso de una villa cálida. Incluso si llegue a una familia igual de bien económicamente que mi antigua familia, se siente muy diferente. No hay exigencias, no hay miradas de disgusto o decepción, no hay expectativas absurdas para una niña de ocho años.
Salí de la cama y fui al baño. Al salir me cambié de ropa, justo cuando estaba terminando de cambiarme tocaron la puerta.
—Pase…
Una mujer con uniforme del personal doméstico entró, me miró sorprendida.
—Mi señorita, debería esperarme para que le ayude a cambiarse… —Ella se miraba preocupada mientras se acercaba a mi. Lo había olvidado, mirando a la joven mujer recordé que ella era quien se debería encargar de todas las necesidades de la niña de ocho años que se suponía que era.
Esto ya había pasado en estos tres días, pero siempre lo olvido, estoy acostumbrada a cambiarme sola desde los cinco años, mis antiguos padres siempre dijeron que debía ser independiente, pero al mismo tiempo siempre me tenía encerrada estudiando a todas horas del día, no había momentos para diversión. La diversión es una pérdida de tiempo y esfuerzo, palabras de mi antiguo padre.
—Lo siento… —Ya no recordaba cuántas veces me he disculpado desde que llegué aquí, antes siempre lo hacía y si me viera lo suficientemente arrepentida me salvaría de la ira de mis padres, es algo que aprendí a las malas.
—Tranquila, señorita. Es bueno ser independiente, pero aún es muy pequeña para eso… Así que déjeme ayudarle en las cosas que se le dificultan… —sonrió cálidamente. Su sonrisa provocaba un extraño ardor en la boca mi estómago, un calor desconocido en mi corazón.
Asentí a sus palabras, me tomó de la mano y salimos de mi habitación. Ella me guío hacia el comedor más pequeño en la enorme villa, este solo era para seis personas. Al entrar me di cuenta que ya estaban mis actuales padres, ella era hermosa, tenía un cabello negro muy lindo, lo que más me gustaba eran sus ojos azules. El padre de Emiko era atractivo, tenía cabello rubio y unos lindo ojos verdes.
Al verme, la expresión de seriedad de mi padre se disolvió y mostró una sonrisa cálida, mi madre se veía muy feliz también. Al llegar a la mesa, mi cuidadora me ayudó a sentarme en la silla, está era un poco más alta que el resto ya que todavía soy pequeña.
—Buenos días, Emi —La sonrisa de mi padre se veía tan amable, nunca había visto una sonrisa así.
—Hoy es un día muy especial~ —La voz cantarina de mi madre me hizo mirarla, no sabía de qué hablaba.
Ellos se miraron entre sí, parecían preocupados. Ah sí, el día que tomé este cuerpo supe que había habido un accidente donde Emiko terminó ahogándose en el lago del jardín. Ella murió, de eso estoy segura y me siento mal, siento que fue mi culpa. Tal vez si no hubiera tomado su cuerpo ella podría haber sobrevivido, es por eso que trato de fingir ser su hija, pero no estoy muy segura de conseguirlo.
—Hoy es tu cumpleaños, Emi…
La voz de mi padre me hizo salir de mi nube negra. Hoy es importante, entonces. Y la verdadera Emiko no está para vivirlo, me preguntó si merezco que me celebren a mi en su nombre. Sonreí, poniendo en práctica todas mis lecciones aprendidas en mi vida pasada, nunca mostrar tus verdaderos sentimientos. Después de todo, una sonrisa hace pensar que lo tienes todo controlado, tus enemigos nunca encontrarán tu debilidad.
Al ver mi sonrisa, ellos corresponden. Rápidamente todos en la villa comenzaron a moverse para la celebración. Volví a mi habitación y me quedé viendo los lindos juguetes, yo tenía veinticinco años cuando morí y acabé aquí. No podía jugar como una niña.
Mi vista se fijó en la televisión que estaba en la pared de mi habitación, nunca la había usado y tampoco aquí, busqué el control remoto y por fin lo encontré en la mesa del tocador. Al encenderse lo primero que mostró fue un canal nacional, estaban dando las noticias del día y como adulta levemente funcional debería interesarme y debía verlo.
Había muchas cosas que realmente nunca tuve en la vida, pero el anime del ahora formó parte, lo vi por casualidad. Mi mejor amiga, la única que tenía, me mostró este anime a los doce años. Con la excusa de estudiar pude verlo en su casa en su propio teléfono celular, yo no tenía así que era difícil para mí verlo por mi cuenta. La verdad es que no lo terminé, no porque no quisiera, sino que debía estudiar para no enojar a mis padres. Así que realmente no tengo mucha ventaja en esto, me preguntó por qué llegué aquí.
Aún recuerdo mi muerte. Después de esforzarme tanto en mi carrera médica pude graduarme antes de tiempo, con mis logros académicos pude especializarme en hematología. También estudié otras especialidades por mi cuenta y eso fue lo que llevo a mi fin, creí que al graduarme podría relajarme un poco antes de entrar al campo de trabajo, pero no fue así. Mi padre quería que entrara a su hospital inmediatamente, así que así lo hice.
Solo pude hacerlo un año, mi cuerpo comenzó a desgastarse con rapidez y no pude seguir adelante. Mori en la sala de descanso del hospital, después de prácticamente estar trabajando durante noventa y seis horas, sin descanso apropiado ni comida apropiada. Además de mi poca o nula experiencia con esa carga de trabajo.
Volví la vista a la pantalla, las noticias hablan sobre los actos heroicos de los héroes. Me preguntó si podré convertirme en médico aquí, aunque realmente odio esa carrera y el haber sido obligada a tomarla es gran parte de la razón de mi odio. Pero es lo único en lo que soy buena, estudié toda mi vida para eso y no puedo hacer otra cosa.
—Espera… ah!
Ahora me doy cuenta, estoy en el anime de Boku no Hero Academia y yo tengo más de cuatro años, debería tener un kosei. Mis padres no parecen despreciarme así que debo tener uno, pero no puedo llegar a ese recuerdo.
—¿Y si preguntó?
Esa idea vino a mi mente, pero rápidamente la descarté. No puedo preguntar algo que cualquier niño de este mundo no olvidaría, los koseis son muy importantes y cualquier niño normal siempre lo estaría presumiendo. Recuerdo muy bien la trama de la primera temporada y también la segunda, después todo está muy difuso y también el hecho que cuando morí ni siquiera había terminado el manga y menos el anime.
Tengo poca ventaja, o casi nada mejor dicho. Escuché los toques de la puerta y di permiso de pasar, mi cuidadora o niñera, entró con una sonrisa emocionada.
—Señorita, la tengo que vestir apropiadamente. ¡Ya verá, será una princesa! —Ella corrió al armario, era una habitación aparte donde se guardaban muchos de mis accesorios y ropa. Nunca lo vi con detenimiento, pero ahora me doy cuenta que hay mucha ropa cara y hermosa que cuando era niña soñaba en tener.
La ropa de mi niñez siempre era en tonos fríos o aburridos, ellos decían que tenía que madurar y actuar como una adulta. Cosa irónica ya que solo tenía doce años en ese momento. Mi cuidadora salió de la habitación closet, tenia en sus manos un hermoso vestido de color crema con detalles rosados.
—¿Qué le parece, señorita? —Su sonrisa me conmovió, realmente ella se preocupaba por Emiko, realmente desearía ser ella.
Después de cambiar mi ropa, los padres de Emiko me esperaban en la puerta principal. Hoy parece que saldremos, después de todo es el cumpleaños de Emiko. Nos subimos al auto, ellos hablaban en susurros, deben estar preocupados por mi comportamiento, debo hacerlo mejor. Llegamos a un zoológico, solo había ido dos veces en toda mi vida, cada una como un evento extraescolar, mis padres no habrían dejado ir sino les hubiera mentido sobre que habría un trabajo de la salida.
Nunca pude explorar mis aficiones, se que me gustaba la medicina porque mis padres me habían dicho que la estudiaría en un futuro, cuando comencé solo fue agotadora. Me gustaba el anime, supongo, solo vi uno en toda mi vida y terminé reencarnando en él. Los padres de Emiko hablaban constantemente de cada animal, me explicaban cada característica de ellos, ahí me di cuenta que probablemente eran biólogos, Emiko solo tenía información poco precisa en sus recuerdos, ¡mis papás trabajan con animalitos! Era lo único en los recuerdos sobre el trabajo de sus padres, así que mi suposición podría ser correcta.
—¡Vaya! Mira, Emiko. ¿No es ese tu animal favorito? —dijo su padre. Me cargó sobre sus hombros para ver a los leones.
Los leones son hermosos, eso lo puedo ver, pero no sé cómo reaccionar. Mire hacia un lado, los niños sonreían maravillados, una reacción normal, así que los imite. Después fuimos a la zona de restaurantes, ahí había una sección de juegos para niños. Sus padres me animaron a ir a jugar con otros niños, por lo que recuerdo, Emiko no es particularmente sociable, pero es bastante animada. Supongo que tengo que ir.
Aquí había bastante ruido, los niños corrían de un juego a otro. Me senté en uno de los columpios y me balanceaba de vez en cuando. Aunque soy una adulta, esto es divertido. Escuché un ruido de golpe, un niño se había caído del tobogán, el niño lloraba y su brazo sangraba. Me acerque guiada por mi instinto médico, que desgraciadamente aún poseía.
—No te muevas —sujete el brazo del niño, este lloro mas.
Era solo un raspón, nada preocupante, pero se debe desinfectar en seguida. Mi cuidadora siempre me pone un pañuelo en mis bolsillos, esta vez llevaba un bolsito, corrí hacia un oasis y moje el pañuelo, cuando volví con el niño su madre ya estaba ahí. Para evitar problemas le ofrecí el pañuelo mojado a su madre. Ella me miró sorprendida.
—Ah, gracias pequeña —La mujer tomó el pañuelo y lo puso sobre el raspón, el niño lloró más fuerte.
Era demasiado ruido, nunca me acostumbre al ruido. Puse mi mano sobre su cabeza, y la acaricie suavemente, eso es lo que hacía mi cuidadora con Emiko. Ella decía que era para aliviar el dolor, pero eso debería ser mentira.
—No te preocupes, el dolor ya pasará —El niño me miró aún con lágrimas, pero al menos se callo.
Solo espero que se alivie rápido para irme, debe ser extraño este comportamiento en una niña tan pequeña. Una sensación cálida me invadió, ¿Qué era? Lo sentí desde mi corazón hasta la palma de mis manos, fue cuando vi como las venas de mis manos se resaltan con un vago color cian, eso solo podría ser una cosa.
Es mi Kosei…
La luz tenue, pero poderosa se deslizó hacia la herida del niño. Tanto la madre como el niño y también los padres de Emiko, que habían ido a buscarme, se sorprendieron al ver como el raspón comenzó a sanar. Así que este es mi Kosei, estoy destinada a este camino de autodestrucción.
Las cosas salieron bien, los padres de Emiko le explicaron a la madre del niño la situación. Durante el viaje en auto ellos me consolaron, a pesar de que no lo veía necesario, fue algo nuevo para mi y me ayudó un poco. Al llegar a la villa ordenaron a los cocineros preparar el postre favorito de Emiko, pastel de chocolate. A mi también me gusta, fueron de los pequeños lujos que me permití cuando supuestamente ya no estaba bajo el control de mis padres.
Aunque no era cierto. El pastel era tan delicioso, que casi me perdí la explicación de los padres de Emiko. Los recuerdos borrosos de la niña se aclararon un poco, si recuerdo el accidente, aunque es muy borroso.
Un día los padres de Emiko no pudieron ir a buscarla al jardín de infantes, así que enviaron al chofer junto a dos guardaespaldas. Un auto se desvió y chocó con el que llevaba a Emiko, fue un gran accidente que generó el choque de otros tres autos. Fue un milagro que la mayoría sobreviviera y eso al parecer, fue gracias a Emiko que despertó su Kosei; Cell Domain, en pocas palabras me permite manipular las células humanas tanto mías como ajenas, para curación y puedo pensar que también se puede usar para lastimar.
—No te preocupes, Emi. Mamá te ayudará a manejar tu kosei —La madre de Emiko me abrazó, fue cálido y casi irreal.
Solo me deje llevar por primera vez desde mi reencarnación, y extrañamente me sentía más cansada de lo habitual. Solo cerré mis ojos, y dormí, solo sería un momento, no tengo que ser holgazana.