Personalizar legibilidad
Aa

Formula Z (Primera Parte)

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Algo muy malo está pasando // Sergio Pérez se ve embarcado en una travesía en su búsqueda de reencontrarse con su familia dentro de un mundo que poco a poco se vuelve apocalíptico // Sergio es salvado de una muerte casi inminente, él, junto con su salvador, logran embarcarse en un viaje en busca de reencontrarse con sus familias

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1 El ganador

𝟏

Cuando el carro con el número 11 pasó por la línea de meta, el bullicio en Mónaco se elevó por los cielos, Sergio Pérez no pudo evitar soltar un grito de alegría y satisfacción; incrédulo ante lo que acababa de suceder.

Sergio sonrió lleno de éxtasis desde dentro del casco, no podían verlo, pero la forma en que su voz sonaba cuando comenzó a agradecer a su esquipo confirmó y reafirmó su alegría.

Lo había conquistado. Ganó Mónaco, ¿qué más tenía que pedir?

Lo único que podía pedir era que su familia estuviese con él en ese momento; quizás podía visualizarlos, su esposa Carola abrazando a sus tres hijos rodeados con sus brazos, con sus hijos gritando de alegría y él yendo a abrazarlos. Feliz, tan feliz.

Bajó del monoplaza aun lleno de la adrenalina y la excitación por la carrera, corrió hacia sus mecánicos y ellos lo envolvieron en un abrazo grupal a través de la vaya que los dividía.

Sergio comenzó a subir al podio, sintiendo cada luz, cada reflejo, cada flash de las cámaras le bañaban por el cuerpo mientras el Himno Nacional Mexicano sonaba; el baño de champagne no se hizo esperar.

𝟐

Todo el bullicio inicial de las personas parecía no desaparecer, pero Sergio sí se retiró. Entró al hospitality de Red Bull donde su compañero de equipo, Max Verstappen ya se encontraba ahí, lo conocía, lo conocía demasiado como para saber que existía bastante fricción entre ellos cuando alguno de los dos no acataban las órdenes del equipo. Sin embargo, todas esas asperezas parecieron desvanecerse en un segundo cuando Max comenzó a caminar hacia él.

—Buena carrera—. La voz salió de la boca de Max, cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que solo Sergio lo escuchara, casi como un susurro.

Sergio solo alzó una ceja, miró a su alrededor en busca de alguien que también lo haya escuchado, sin embargo, un par de brazos lo sostuvieron desde la espalda, entrelazándose por delante de su cuello y su pecho. —Felicidades Checo—. Sergio sonrió agradecido, era Charles, le tomó el dorso de la mano y la apretó gentilmente con agradecimiento. —Te lo merecías—.

Poco a poco los mecánicos y demás se acercaban y se aglomeraban a su alrededor para felicitarlo mientras caminaba hasta que finalmente llegó a dónde quería.

—Y bien—, Carlos Sainz entró por la puerta, recargándose en ella mientras Sergio comenzaba a desprenderse de su ignífugo, —¿No vamos a ir a celebrar?—.

Sergio sonrió y levantó la vista, miró al español en la puerta quien también llevaba una amplia sonrisa. Negó con la cabeza, seguido asintió. —Tal vez. Seguramente lo haré—, con su ignífugo en la cintura y después de desprenderse de la camiseta miró a Sainz de arriba a abajo, ya se había cambiado de ropa, —pero seguramente no estarás invitado—. Bromeó y tiró a reír al igual que el español.

𝟑

Sergio sonrió y sacó se teléfono celular del bolsillo de su pantalón, rápidamente marcó el número de su esposa en una videollamada.

—¡Hola mi amor!—. Dijo Sergio inmediatamente cuando vio a su hijo mayor en la pantalla. —¿Me viste? Volé por la pista, ¿lo viste? Esta carrera ha sido completamente y solo para ustedes—.

En la pantalla apareció Carola, su esposa, junto con su hija y su hijo menor.—¡Sí! ¡Volaste! Y ganaste y cómo te vi rebasar y pasar a todos los demás, ¡fue genial!—.

Carola tomó el teléfono. —Vaya que ganaste y de verdad volaste en la pista, fuiste tan rápido, quisiera que fueras así de rápido para poder tenerte de vuelta en casa—. Sergio sonrió.

—Me encantaría. Les prometo que mañana tomaré el primer vuelo y estaré con ustedes en la tarde—. Sergio abría el auto y entraba a él.

—Eso nos encantaría—. Decía Carola entre los gritos de emoción de sus hijos.

—Ya los extraño, no puedo esperar a tenerlos de vuelta—. Las lágrimas rodaban discretamente por las mejillas del Mexicano, realmente orgullo de tener a una familia que lo apoyara tanta y que lo amaba de igual o mayor manera de lo que él creía merecer. —Les prometo que para la próxima carrera podrán acompañarme, y así poder tener mucho más tiempo juntos—.Estaba decidido, no se lo había dicho a nadie aun, pero sí estaba seguro de algo, quería a su familia, y quería mucho más tiempo con ella del que desponía.

—Vamos niños, despídanse de su padre—. Decía Carola mientras Sergio se acomodaba al interior del auto. Los niños se despidieron, Sergio les mandó muchos besos y abrazos y finalmente se despidió de su esposa.

𝟒

—Gracias, en verdad se los agradezco—, dijo Sergio con los brazos extendidos, abrazaba a ambos chicos de Ferrari, —aunque si les soy sincero, es hora de irme, debería de irme ya, estoy muerto de cansancio—. Desde hace ya un rato dejó de beber alcohol y comenzó a beber un poco de agua, sentía cómo comenzaba a excederse en los tragos, era hora de parar.

—¡Hay! Por favor—.Alegó Sainz mientras revolvía el cabello del tapatío. Charles apretujaba los hombros de Sergio. —Solo un ratito más—.

—Sí solo unrato más—.Habló Charles con un torpe español, Sergio sonrió ante eso, admiraba el esfuerzo que Charles parecía comenzar a tener en aprender otro idioma.

—Hablo en serio, ya me voy a ir—. Sentenció el tapatío y se despegó de aquel par.

Daniel Ricciardo entró por el balcón después de haberse fumado un cigarrillo, dejando el ventanal del balcón entreabierta.

Después de unos segundos Sergio detuvo su paso. Fernando Alonso, quién llevaba una plática muy fluida con Valtteri Bottas calló de inmediato.

Mónaco sonaba diferente, aquel sonido que entraba por el balcón no era el mismo que ellos conocían; ese sonido llamaba a todos en la habitación, como si se tratase de un llamado a la atención; Ricciardo se dio la vuelta y abrió la puerta por completo.

El sonido natural de la ciudad ya, ya no era natural, sino, aterrador.

¿Eso son... gritos?—. Bottas salió por el balcón en busca de respuestas ya que parecía que Ricciardo no se atrevía ni siquiera a dar un paso, se encontraba petrificado.

La piel de Sergio comenzó a enchinarse tras el comentario de Alonso, como si les hubiera abierto paso a las sensaciones. Aquel sonido en el exterior, cada vez se volvía más estruendoso, y también se movía más cerca. Todos en la habitación prestaban suma atención.

Sergio miró a sus amigos, y al mirar los ojos aterrados de Bottas lo comprendió, en verdad eran gritos. Un -Deberíamos irnos de aquí-salió casi como un susurro inaudible desde la garganta de Sergio. Charles fue el único que lo escuchó, más no lo entendió del todo.

El monegasco se levantó y tomó a Sergio por el brazo, ese sonido aterrador le hacía helar las venas, —¿Sabes qué está pasando?—. Preguntó.

—No, pero no se oye nada bien—.

—Creoque deberíamos irnos a casa—.Habló Fernando uniéndose a ellos junto con Sainz.

Bottas regreso, cerrando la puerta del ventanal tras de sí, tomó a Ricciardo por el hombro, trayéndolo consigo a la conversación. —Creo que tiene razón, no me da muy buena espina—.

De pronto el celular de Ricciardo comenzó a hacer un sonido estridente, todos saltaron del susto, aquel sonido pareció traer de vuelta al australiano en sí. Lentamente tomó su celular, en él, con la pantalla completamente en negro aparecían ciertos símbolos en color azul, parecían una clase de letras en cierto idioma que Sergio no comprendía. La sospecha de ser letras casi fueron confirmadas cuando Ricciardo comenzó a moverse entre los demás en busca de sus cosas, con movimientos apresurados, y casi inexpresivo, con un brillo de terror escurriendo de su rostro, escalando.

—¿Qué sucede?—. Le preguntó Carlos a Ricciardo cuando pasó junto a él. El otro solo lo ignoró, murmurando algo una y otra vez, cuando Ricciardo volvió a pasar de regreso, Carlos lo tomó por el brazo, obligándolo a qué lo viera. —¿Qué está pasando?—.

El sonido estridente se replicó. Ahora provenía de distintos celulares. Primero Valtteri, luego Charles, seguido por Carlos y Alonso al mismo tiempo, el de Sergio sonó al final, era una Alerta, evidentemente era una Alerta replicada, pero había algo distinto, pantalla en blanco con texto en rojo.

‘toque de queda inmediato’

Sergio sintió cómo se le comenzaba a helar la sangre y poco a poco la preocupación por su familia crecía en su interior. Alerta Nacional decía, pero cómo es que la Alerta de México sonaba replicada en los distintos celulares de sus compañeros.

Ricciardo se zafó del agarre de Sainz y rápidamente desapareció por la puerta junto con sus cosas, como si el caos los hubiera alcanzado, el sonido de decenas de cláxones se hicieron presentes, Fernando se asomó por una de las ventanas hacia abajo del edificio, los automóviles se aglomeraban en las calles tratando de hacerse camino entre los demás, otros, quizás cientos, de personas se habrían paso entre las calles.

Sergio, con el teléfono aún sonando en su mano lo miró, la alarma le impedía moverle, quería llamar a su esposa, mandarle un mensaje, saber si se encontraba bien, ella y sus hijos.

Unos golpes en la puerta hicieron que todos dieran otro brinco del susto e incluso quizás indicios de un grito. —¡Checo!—, Christian Horner gritó detrás de la puerta y volvió a golpearla. Sergio de inmediato se dirigió a la puerta a abrirla. Horner se abrió paso por esta con suficiencia, aunque un toque de preocupación en su rostro.

El teléfono dejó de vibrar, Sergio lo miró, por fin podía moverle. —Tenemos que irnos—, dijo Horner antes de que pudiese desplazarse por el celular. Christian miró a los demás dentro de la habitación, —ustedes también, váyanse ahora, es una orden—.

Sergio marcaba al número de su esposa mientras corría por los pasillos del edificio con sus cosas, no contestaba, ni siquiera daba tono. La preocupación por su familia, por lo que estaba pasando incrementaba.

Christian frente a él, Leclerc detrás de él, y Russell aún más atrás; los demás habían tomado otro camino, ellos, bajaban hacia el estacionamiento. Bajaban las escaleras cuando un fuerte estruendo se hizo presente, retumbando fuertemente por las paredes, el suelo se estremeció, las luces parpadearon y el techo soltó polvo.

—¿Eso fue una bomba?—. Preguntó un Charles casi en lágrimas mientras se sostenía de Russell. Antes de que ninguno asimilara nada Horner volvió a su andar. —¡Rápido!— gritó.

Todos llegaron al carro de Christian, porque -no hay tiempo- según él.

Guardaron sus cosas en el maletero y entraron al carro.

—¿Qué carajos está pasando?— preguntaba Russell desde el asiento del copiloto. Sergio miraba su celular tras mandar unos mensajes a su familia, esposa, hermanos, padres, amigos; ninguno de los mensajes era mandado, la señal había caído.

Horner no respondió a la pregunta del británico, —¿Qué pasa?—, Charles con ojos asustados solo atinaba a tratar de traer su cerebro alcoholizado al presente.

El auto salió del estacionamiento, las calles un caos total, había aglomeraciones, bloqueos, choques, autos de cabeza. Sergio solo podía ver aterrado cómo las personas corrían de los incendios y los escombros. Tomó el asiento frente a él, con fuerza, y preguntó: —¿Qué es lo que está pasando?—. Horner nuevamente no contestó.

—¿A dónde vamos?— Charles hizo lo mismo que Sergio, sin tanta firmeza, —¿y mi familia?¿vamos a ir a mi casa?—.

De pronto eso se hizo una posibilidad en la cabeza de Sergio, la casa de los padres del monegasco era la más próxima, quizás ahí lograría obtener la señal que necesitaba, aunque sea solo ver un hola, pero necesitaba una respuesta.

Aun sin respuesta.

Ni un solo suspiro por parte de Horner, eso provocó a Russell, quien reaccionó golpeando la parte delantera del auto exigiendo una respuesta, provocando que Christian frenase el auto.

Sergio atento a la interacción, también deseaba las respuestas.

Christian miró a George a los ojos y tomó aire para hablar, —Oigan—, sin embargo fue Charles quien habló, interrumpiendo a Horner. El monegasco miraba por la ventana, entre el humo emanaban un par de círculos brillantes, un par de faros incrementando de tamaño a tiempo frástico y corto.

Antes de que alguno dijera nada fueron embestidos por un auto, volcándose, rodando violentamente por la calle, dando varias vueltas antes de arrastrarse unos cuantos metros más de cabeza a altas velocidades.

Sergio quedó inconsciente.

𝟓

El sabor metálico de la sangre escurría por la boca de Sergio, estando de cabeza en el auto destrozado por el choque. Tratando de entender lo sucedido y el estado de su alrededor, lo primero que vio fue que el parabrisas había desaparecido por completo, al igual que Charles y solo quedaban trozos de vidrio alrededor con algo... rojo escurriendo.

Horner yacía inconsciente en el volante, al igual que Russell; haciendo la mayor fuerza posible y dolor constante en su cabeza, Sergio bajó, golpeando su cabeza y torciéndose el cuello al hacerlo, se volteó, ya no estaba de cabeza, como pudo se arrastró fuera del auto, se incorporó sosteniéndose del auto, soltando un quejido al hacerlo, y sintiendo un dolor punzante en su mano, la revisó, se había cortado con el auto.

Cuando su vista se estabilizó y dejó de bar vueltas su cabeza trató de dejar de sostenerse para estar de pie. Miró a su alrededor, el carro de Horner no era el único de cabeza, había otro, pero este se encontraba vertical, con la parte delantera contra el suelo y el techo contra una de las paredes del estacionamiento.

También había un cuerpo cerca de eso, por la posición de las extremidades y tras observar detenidamente en busca de un mínimo movimiento provocado por la respiración, sin éxito, dedujo que no había forma que estuviera vivo, pero al prestar más atención más aterrador la parecía, esa ropa era la de Charles.

Tuvo que poner todas sus fuerzas en sus piernas para no caer y comenzó a vomitar. Se volvió a sostener del auto.

Horner, recordó. Se agachó y miró al interior del automóvil, ninguno se movía aún, se tumbó al suelo lo más que pudo a pesar del dolor punzante en su mano y todo su cuerpo. —Christian—, dijo tomando al mayor del rostro buscando señales de que aun estuviera con vida, cuando miró tras de él a Russell, cerró los ojos y volvió a Horner, no creía tener el valor para segur viéndolo ahí colgado con el cuello roto; armándose de valor examinó un poco a Horner, parecía seguir respirando. —Christian, despierta—. Quitó el cinturón de seguridad y sacó a Horner el auto, tratando de recordar cómo se tomaba el pulso hasta que finalmente lo logró y suspiró aliviado.

Seguía vivo.

Estuvo ahí un tiempo, bastante como para que el bullicio y ruido de los automóviles cesara, quizás una hora, o dos, en realidad no tenía mucha noción de ello. Horner respiraba plácidamente recostados en a su lado y Sergio recargado en una pared, cerrando los ojos con fuerza negándose a mirar los cuerpos de Leclerc y Russell a solo unos cuantos metros de ellos.

En el estacionamiento ya no había otro sonido más que el de sus respiraciones desde hace un rato.

De pronto se escucharon unos pazos y Sergio abrió los ojos. Se levantó, la cabeza le seguía palpitando, rodeó los autos volcados en busca de la persona dueña de esos pasos.

Ya no había pasos, en su lugar el sonido había sido reemplazado por otro, era algo viscoso, combinado con el desgarre de algo, o distintas cosas, entre el sonido de un líquido goteando, prestando toda la atención posible al origen de ese sonido para orientarse, y finalmente encontrar su origen, detrás del auto.

No era un sonido normal, le ponía los pelos de punta, sus piernas comenzaron a moverse en su dirección. Pasos temblorosos, uno a la vez. hasta que el origen de aquel sonido llegó a su vista.

En el suelo, donde yacía el cuerpo de Charles Leclerc, una figura humanoide se encontraba encorvada sobre él. Al rededor del cuerpo de Charles el charco de sangre crecía,

-Tengo que ir a casa-. fue lo primero que pensó

¡Cuéntale a Samuel (Pelon's Version) lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Leer ahora
A Blessing in Disguise

C.: Well written, good story and some spice, tons of personal growth!

Leer ahora
Bear Roberts

C.: This is not the run of the mill story. Great attention to detail and wonderful weaving of words. A complete and total story, young adult and adult interests. Well done Sophia 👏 thank you!

Leer ahora
Les fondations du Désir - Tome 1

Anne-Marie Janelle: J’aime bien l’intrigue. Un roman passionné et partageant les valeurs familiales.

Leer ahora
The Grumpy Next Door

lfayenrock: This book was absolutely great. I loved the fact that it was short, easy to read and complete. Look forward to reading more of your books. Thank you!

Leer ahora
What We Never Healed

Amy Slagle Roberts: Great read! The lovers to enemies to lovers kept me engaged. Well written!

Leer ahora
We Only Fake It on the Weekends

Hannah: This is the first book I read on this app. Overall I enjoyed and would recommend it to others.

Leer ahora
Mated to the Wrong Alpha

Pam240: Absolutely love this book and can't wait for the next chapter...

Leer ahora
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

phelix21: Bin beeindrickt wie gelungen die inneren Zwiegesprüche, Wahrnehmungen und Wandlubgen mir sparsamen Worten, die nachhallen, und bewegen, den Leser durch die Handlung ziehen und einen Lese-Stopp keine Option erscheinen lässt.

Leer ahora