Helado de frutilla (prólogo)
Todavía no se si esto va a ser poético, autobiográfico o ficción. Por ahora no lo decido. Lo que se es que encuentro placer en leer y en escribir, en vaciarme y llenarme; de histórias y emociones.
¿Por qué azules en la madrugada? Hace unos momentos estaba viendo el atardecer, uno como ninguno otro (pero así son todos, ¿no?). Este era anarjando y amarillo, y otras partes extrañamente se mantenían azules y celestes como piezas de un cuadro que todavia le falta pintar. Las nubes parecian dibujadas, eran cucharadas de una fuente con helado de frutilla, cremosas y satisfactorias de ver. Todo este momento me llenó el alma. Me hizo borras las redes sociales, después de estar todo el día diciendo que lo que veía estaba bien y me aportaba. Necesitaba un poco de desconexión y volver a conectar con el arte de compartir y de leer, que amo.
Los colores con toda su energía y vibra que cargan nos acompañan momento a momento, son participies muchas veces invisibilizados de nuestra cotidianeidad y por ende de nuestra vida. ¿Por qué algunos sienten mas afinidad por unos colores que otros? ¿Qué significa tu color favorito? ¿Qué representa? ¿A dónde nos lleva? ¿A donde nos mueve? Cómo te decidís vestir cada día también importa, y bla bla bla.
El azul en la madruga es para condecorar que me cuesta dormir temprano, y que ya no quiero regalarle más mis horas nocturnas a algoritmos que solo me chupan la energía, quiero invertirla, no en algo productivo, sino en algo fructífero, para mi, que es esto.