The Lost Alpha Prince (Libro 15 de la serie Regal Eclipse Pack)

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Sinopsis

Sin estar seguro de lo que le sucedió, se ha despertado sin recuerdos y se ha encontrado cautivo por un loco que quiere su sangre. Algo anda mal con él, pero no tiene idea de qué. Una vez que sea libre, no tiene deseos de volver a ser cautivo, y hará lo que sea necesario para evitar que eso suceda. Pero cuando ella aparece, él no está seguro de si debería arriesgarse con ella cuando ni siquiera sabe quién es. Sin embargo, la atracción es inconfundible. ¿Debería darle una oportunidad?

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Autumn
Estado:
Completado
Capítulos:
78
Rating
4.9 44 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Damien subió al coche deportivo de Xavier y cerró la puerta. Miró a su primo y le dijo: —Muchas gracias por esto—.

Xavier se encogió de hombros. —No es para tanto. No es como si tuviera una mate de la que preocuparme—. Arrancó el motor y salió del camino de entrada.

—¿Has tenido algún sueño? —le preguntó Damien.

Xavier suspiró. —Es pelirroja. Ojos azules. Un cuerpo perfecto—.

—¿Desde hace cuánto?

—Por lo menos seis meses. Quizás más, no estoy seguro —respondió.

—Demasiado tiempo —murmuró Damien.

Xavier no respondió, lo cual no le sorprendió. A veces Damien se preguntaba si Xavier siquiera quería una mate. Era un hombre muy controlado. Trabajaba como enlace, pero también dedicaba mucho tiempo a Remington Enterprises.

—¿Vas a aceptarla? —le preguntó Damien.

Xavier le frunció el ceño. —¿Por qué no lo haría?

—¿Y si no es tu tipo?

—¿Y cuál es mi tipo?

—Alguna cosita callada y obediente que se tumbe en la cama y abra las piernas para ti —Damien se burló con una sonrisa.

Xavier le hizo un gesto grosero con el dedo. —Más bien de rodillas y con la boca demasiado llena para hablar—.

Damien soltó una carcajada. —Vas a terminar con una hembra que te va a tener a ti de rodillas por ella—.

—No lo creo—. Estacionó el coche y se bajó para ir hacia el maletero.

—¿Cuándo compraste esto? —preguntó Damien mientras lo seguía.

—Hace como un mes. Es una joyita —dijo Xavier, agarrando su bolso.

Damien tomó el suyo. —No parece muy apto para niños—.

Xavier bufó y cerró el maletero. —Ni siquiera la he encontrado todavía y tú ya estás planeando cuántos cachorros voy a tener. Tú tendrás cachorros antes que yo—.

Damien le puso mala cara y Xavier le devolvió la mirada. Se dirigieron al avión, subieron y se acomodaron para el viaje. Damien se recostó en su asiento. Se sentía molesto por tener que irse. Preferiría estar en casa con Vanessa. No le convencía que ella quisiera convertirse en híbrida. Bueno, no era exactamente eso. Lo que no le gustaba era el tiempo que Violet llevaba inconsciente.

Le preocupaba que no despertara y el daño que eso le causaría a Dylan. Pero ella despertó, y eso hizo que él estuviera dispuesto a aguantarse. Vanessa lo traía loco. Su hermosa mate lo tendría comiendo de su mano antes de darse cuenta. Se estaba enamorando muy rápido de ella. Deseaba haber completado el vínculo antes de marcharse.

Sacó su teléfono y se alegró al ver un mensaje de Vanessa. Ya te extraño.

Yo también te extraño. Estaré en casa mañana por la tarde. Entonces te voy a encuerar y te voy a follar toda la noche.

¿Es una promesa? Dylan se llevó a Violet a transformarse. Dimitri y Zoey están aquí haciéndome compañía.

Bien. Me alegra que no estés sola.

El vuelo estuvo tranquilo hasta que, tras una hora y media, entraron en una tormenta. La turbulencia se puso fea. Damien guardó el móvil en su bolsillo y se abrochó el cinturón. Miró a Xavier, que hacía lo mismo.

—Esto va a hacer que odie volar —dijo Xavier mientras ambos se ponían tensos.

—Ni me lo digas —murmuró Damien, agarrando con fuerza los apoyabrazos.

Se oyó un estruendo fuerte. El avión se sacudió y empezó a caer en picado. Damien miró a Xavier y tragó saliva. Esto iba a ser un desastre. Sabía que sobreviviría, pero eso no significaba que no fuera a doler.

Unos crujidos fuertes resonaron por todo el avión y Damien cerró los ojos con fuerza. Oyó a Xavier soltar un insulto y sintió un aire helado. Al abrir los ojos, se dio cuenta de que el avión se estaba despedazando. Miró hacia donde estaba su primo, pero la parte trasera del avión había desaparecido, y Xavier con ella. El corazón de Damien se aceleró. De repente, el avión se estrelló. Un dolor intenso lo atravesó, seguido de un calor sofocante, y todo se volvió negro.

***

Dylan sentía ganas de vomitar. Tenía una sensación parecida a cuando supo que Celeste se había suicidado. Aquello rompió su vínculo con ella, pero ahora se trataba de su hermano. Él amaba a Damien. Su vínculo con él era mucho más fuerte que el que tuvo con Celeste. Se parecía más al vínculo que compartía con Violet, su mate.

Apretó la mano de ella con fuerza. Se repetía una y otra vez que Damien no estaba muerto. Podía sentir que el lazo con su gemelo seguía intacto y fuerte. Volvió a prestar atención a la conversación.

—El avión despegará en unos veinte minutos. Se estrelló en el sur de Missouri, donde acaba de pasar una tormenta terrible con vientos fuertes. No sabemos mucho más. Yo me quedaré aquí vigilando a la policía local y los hospitales. Buena suerte —dijo Trevor.

Dylan miró a Malachi. —Manténganme informado. Le prometí que cuidaría de Vanessa y así lo haré—.

Kai asintió. —Te avisaré en cuanto lo encontremos—.

Dimitri se le acercó. —Mi papá y yo vamos para allá. ¿Cuidas a Zoey por mí?—.

Él asintió.

Dimitri le dio un abrazo. —Lo traeremos de vuelta—.

—Lo sé. Siento que está vivo y sé que no puede morir—. Sacudió la cabeza. —Solo tráiganlo a casa—.

—Por supuesto. Zoey vendrá en un rato—.

Los dos hermanos se abrazaron otra vez y Dylan se volvió hacia Violet. —Vamos a casa—.

Ella asintió y salieron de la habitación.

Esa noche, Dimitri llamó a Dylan. —Lo tenemos. Está bien, pero tiene quemaduras muy graves. Se recuperará en unos días. Va de regreso con Tyler y los pilotos. Ellos también resultaron quemados—.

—¿Y Xavier? —preguntó Dylan frunciendo el ceño.

—No podemos encontrarlo—.

—¿Qué?

Dimitri suspiró. —No está aquí. Damien está demasiado aturdido para decirnos nada. Por eso lo mandamos a casa de una vez. Nosotros seguimos buscándolo—.

Dylan apretó la mandíbula. —¿Quieres que vaya para allá?

—No. Quédate con nuestras mates. Avísame cómo sigue Damien. Nosotros no vamos a dejar de buscar —dijo Dimitri.

—Está bien. Hablamos pronto—.

—Dile a Zoey que la amo. La llamaré en un rato. Yo también te quiero, hermanito —dijo Dimitri en voz baja.

—Yo también te quiero. Encuéntrenlo—.