ETHIPHYA: Orbe Fulgente

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Sinopsis

Myon Vo'Hal, una numio residente del planeta Zarum, es una científica que sueña con trabajar en los laboratorios más prestigiosos en A.C.E.L. Una nueva especie exoespacial cae bajo su responsabilidad, debido a su origen desconocido. Al momento de iniciar el análisis del espécimen, le es arrebatado por un amigo de confianza, lo que desencadenará una persecución por toda Logeion, intentando escapar de Zarum... ¿a qué costo? Ven y descubre esta nueva selección natural del universo.

Genero:
Scifi
Autor/a:
BZ_Maribel
Estado:
En proceso
Capítulos:
9
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

A.C.E.L

La Agencia de Criaturas Exoespaciales de Logeion está ubicada en el planeta Zarum, se dedica a la recopilación de datos y en la conservación de todo tipo de especies procedentes de diferentes sistemas planetarios. Cada planeta de nuestra galaxia se destacaba en algo, y aunque Zarum nunca fue un planeta rico en minerales como los demás, el sistema decidió invertir en ciencia y la investigación exoespacial, creando así la Agencia de Criaturas Exoespaciales (A.C.E.L) en Logeion, la capital más importante de Zarum.

Tuve el honor de trabajar durante bastantes años en la Agencia, y gracias a mi buen rendimiento por primera vez tendría una investigación exclusiva bajo mi responsabilidad: examinar una nueva especie que se encontró hace poco tiempo en un planeta descubierto hace varios años y del que mucho no sé aún. De todas formas, no tuve la oportunidad de leer los ficheros del planeta, ya que no depende de mí saber esa información. Lya, mi superior, era la encargada de los datos confidenciales.

Hasta el momento mis investigaciones eran comunes y frecuentemente repetitivas: análisis de especímenes microscópicos o del tamaño de mi puño. Este era el momento de aprovechar la oportunidad y demostrar de lo que era capaz. Tenía experiencia en investigar sobre todo tipo de organismos, desde sus tejidos hasta su más mínimo componente, pero no mucho sobre macro cuerpos, existe una diferencia enorme entre investigar un organismo pequeño que uno grande. Además, antes de que un espécimen pase al sector de investigación dentro de un laboratorio, se realizan expediciones al planeta descubierto y muy pocos tenían la valentía de hacerlo, ya que era una aventura arriesgada fuera de Zyran, y no cualquiera tenía la capacidad de sobrevivir. Lya, al ser una empleada destacada, solía asistir a muchas expediciones y siempre traía algo nuevo.

Vertí una proporción mediana de Odito cero cero uno en el recipiente del Xitextificador y cerré la compuerta metálica, accioné el seguro de la compuerta y presioné el botón de inicio para que la temperatura comience a aumentar. Logeion aprovechó al máximo los elementos que había en Zarum, originándose de ellos los productos xíticos, productos que utilizábamos en casi todas las investigaciones de la Agencia. Muchos de ellos se originan en Zarum, pero otros se deben conseguir en otros planetas, asteroides, sistemas, agujeros negros, estrellas, núcleos, y no son fáciles de conseguir, por eso hay que tener mucho cuidado de no exceder su uso.

Observé un vial que estaba ubicado cerca del Xitextificador, no sabía quién lo había dejado ahí, no solía distraerme en las doce horas de trabajo. Analicé la sustancia líquida naranja, se suponía que no estaba xitextificado, pero sí lo estaba. No se veía igual que un Odito cero cero uno, se veía como un Odito cero uno cero, o cero dos cero, el naranja se veía unos tonos apenas oscuros. El Xitextificador permitía modificar las sustancias subatómicas de cada elemento o producto xítico por medio del calor, siendo los niveles más puros los más riesgosos de usar. Entré al panel digital del laboratorio y notifiqué a Rhagodomia la discrepancia que me había encontrado: Laboratorio seis de la sección A de la Agencia de Criaturas Exoespaciales. No dejar un producto xítico sin rotular, indicar si está en estado xítico o xitextificado, por favor buscar al responsable. Estas cosas podrían causar un caos en mi propio laboratorio, un movimiento en falso y cualquiera podría arruinar las mezclas y sus funciones óptimas. Muchos investigadores han sufrido accidentes en medio de un análisis, incluso algunos profesores que tuve en los años que estudiaba en Logeion tenían manchas en sus pieles e incluso mutilaciones, que eran reemplazadas por piezas perfectamente robotizadas que creaba Nevilea, otro planeta lejano que se especializa en alta tecnología.

Ojeaba mis apuntes de investigación exoespacial, yendo directamente a la sección de Investigación de criaturas exoespaciales, capítulo cuarenta y seis, macrocuerpos: análisis profundo.

Primer paso: inyectar al espécimen diez mililitros de Odixite uno cero cero.

Segundo paso: esperar hasta que los globos oculares se tornen completamente blancos.

Tercer paso: medir la temperatura de la criatura, debe bajar de a un grado por hora. Observar que su piel vaya palideciendo de a poco.

Cuarto paso: a las veinticuatro horas pasadas, se debe inyectar en el cuerpo una solución de Odito cero veinte y Arcadixite cero cinco cero. El Odito cero dos cero se asegurará de mantener intactos los órganos y el Arcadixite cero cinco cero mantendrá el cuerpo más tiempo y evitará la putrefacción durante nueve días.

Quinto y último paso: comenzar con el análisis necesario.

Dos horas después el Odixite uno uno cero estaba hecho. Apagué el Xitextificador, saqué el vial cristalino e hice un muestreo del Odixite. El naranja albaricoque había desaparecido, ahora era un naranja cadmio perfecto, característico del Odixite uno cero cero, aparte de su peligrosidad.

La puerta del laboratorio se deslizó de repente, observé a Lya caminando ligero y amarrándose rápidamente el largo cabello castaño rojizo lacio y se dirigió hacia mi pequeño escritorio. Acomodó sus redondos y plateados lentes, que ya estaban bastante viejos, los tenía desde que nos conocimos.

—Deberías estar más atenta con tus nuevos aprendices —dije mientras limpiaba la lente del microscopio—. Ya es la segunda vez que encuentro Odito xitextificado sin rotular, ¿se supone que tú das las clases?

Lya rio nerviosamente rascándose la nariz y achicando los ojos.

Como profesora de Criaturas Exoespaciales no se tomaba las cosas tan en serio cuando no se trata de algo realmente importante. ¡Y sí lo era! Un estudiante podría cometer ese mismo error en el futuro una y otra vez.

—Lo siento Myon, prestaré más atención la próxima vez —volvió a reír, pero no me contagió el sentimiento—. Cambiando de tema, he oído que ahora te han encargado tu primer macro cuerpo exoespacial, felicidades.

Nos quedamos en silencio unos segundos.

—¿Eso es todo? —la miré. Me quité los guantes biológicos y los deposité en el canasto metálico de desinfección automática.

—Deberías agradecérmelo.

—¿Tú me encomendaste la investigación?

—Sí, ya es hora de que esos años de estudio den frutos de ahora en adelante.

—Me acostumbraré. Apenas comencé a recordar cómo se hace un análisis de estos, desde que ingresé a estudiar a la Agencia no he vuelto a tocar esas enciclopedias que se caen a pedazos.

Y ni hablar de la parte experimental, no debía dejar que nada saliera mal. Lya confiaba en mí para esta nueva investigación. Lo que significaba que bajo ningún término debía decepcionarla. Estuve más que segura de que me había escogido porque mi trabajo ha ido mejorando cada día.

—Creo que deberíamos actualizar el material. Ten paciencia —dijo—, todo va a ir bien mientras tus investigaciones sean útiles. Y, por cierto, olvidé decirte algo —Lya apartó la mirada y me entregó un archivador blanco —es información sobre el espécimen del día de la expedición.

—¡Increíble, justo lo que me faltaba! —exclamé, emocionada—Muchas gracias, Lya.

—De nada —sonrió, satisfecha—. Por cierto, ven a verme cuando hayas conocido al Shigax, necesito hablarte sobre algo.

—Claro, allí estaré.

Lya me abrazó y salió del laboratorio. Nuevamente estaba sola en la habitación.

Shigax decía en la portada del archivador que me dejó Lya en el escritorio antes de despedirse.

Revisé la información básica de la especie de la criatura y me sorprendió bastante lo diferente que era de las demás que alguna vez había visto. No me servía de nada leerla, solo tenía que enfocarme en estudiar su composición morfológica, debía estar preparada para estudiar la composición de todo su organismo, pero me daba mucha curiosidad saber qué cosa estaba investigando.

Nombre de la especie: Shigax.

Planeta: Shigax.

Vocabulario: Desconocido. Las frases emitidas son actualmente incomprensibles y se someterán a un análisis exhaustivo en el futuro.

Comportamiento: Agresivo. Tiene conciencia de lo que está ocurriendo alrededor, su instinto de supervivencia es activo a toda costa.

Mi lectura se vio interrumpida cuando dos rastreadores vestidos con el traje de bioseguridad y guantes de nitriloxite entraron al laboratorio, trayendo consigo una cápsula de conservación de criogenización con la criatura dentro. Lucía pálida por la baja temperatura, apenas podía distinguir los colores de su rostro y cuerpo.

Dejé los documentos sobre mi escritorio y me quedé helada, esperando lo que pasaría luego. Era la primera vez en mi vida que dos rastreadores habían entrado a mi laboratorio, usualmente los veía todo el día rondando por la Agencia, o simplemente parados como monumentos al lado de las puertas de edificios. Uno de los rastreadores caminó hacia mí con el aparato de reconocimiento ocular, el mismo lo tuve frente a mi ojo en medio segundo. Los rastreadores eran el cuerpo de autoridad de Zarum, jamás veíamos sus rostros, tampoco nadie sabía de dónde los reclutaban, ni siquiera sabíamos si eran máquinas artificiales o poseían carne y hueso, pero comprendían nuestro idioma a pesar de la voz dificultosa y sabían lo que tenían que hacer. Unos eran opresores a los que incumplían la norma, otros simples ayudantes en la Agencia. Eran rastreadores, solo eso, si nos resistíamos a sus órdenes o a la Agencia, podrían asesinarnos sin dudar. Suponía que estaba bien.

—Parpadee. —obligó un rastreador con su voz grave y robotizada que salía del casco negro.

Sentí que el láser caliente me había cegado por un instante el ojo izquierdo. Casi que dolía, pero podía soportarlo. Al parecer este procedimiento era normal cada vez que comenzaba una investigación de este nivel, y Lya no me había informado al respecto. Ahora yo era responsable de cada cosa que pasara aquí dentro, por ende, el trabajo debía ser perfecto, o mi reputación se arruinaría. La última vez que había pasado por eso había sido mi primer día de trabajo en la Agencia, en donde se recopilaban mis datos personales.

—Su iris estará celeste por unos minutos, luego volverá a la normalidad —dijo el rastreador—¿Usted se identifica como Myon Vo’Hal de la Agencia de Criaturas Exoesapaciales a cargo del nuevo espécimen nombrado como Shigax?

—Me identifico como Myon Vo’Hal, responsable del espécimen Shigax. —repetí.

—Entendido, agradecemos su compromiso con Logeion.

Los dos rastreadores se retiraron del laboratorio sin más que decir y todo se transformó en un gran silencio como hace unos segundos atrás. Al experimentar eso, sabía que debía tomarme el espécimen con profesionalismo. Mi nombre estaría en la base de datos de Rhagodomia como encargada del espécimen Shigax, ¿no es emocionante?

La cápsula de criogenización estaba a una temperatura bajísima, ni el espécimen acuático encontrado hace unos cinco años en un planeta helado del sistema más lejano del espacio, oculto detrás de una nebulosa, podría sobrevivir a semejante temperatura. Presioné el botón que abría la tapa de la cápsula, ésta se deslizó hacia arriba con fluidez y el suelo se inundó de frías partículas en suspensión. Me encontré con el espécimen sedado, y probablemente con una concentración elevada de crioprotectores, por lo que debía esperar a su descongelación para aplicar el Odixite uno cero cero o podría estropearse el espécimen, originándose un choque osmótico antes de comenzar con el análisis. No debía dejar morir el espécimen antes de la aplicación del Odixite uno cero cero.

Leí otra planilla del espécimen Shigax que estaba a un costado de la cápsula. Shigax, de igual nombre que su planeta de origen y el primer contacto de vida de este. El planeta Shigax estuvo en estudio durante diez años, hasta que en los últimos siete meses se ha podido tener contacto físico en él para investigar a fondo sus características mientras que la Agencia de Criaturas Exoespaciales se encargaba de toda forma de vida en la superficie, desde lo más simple hasta la más mínima celulosa, biomasa y forma de vida. En la planilla decía la fecha de captura, había sido hace apenas tres semanas.

Después de la llegada de cada nuevo espécimen a la Agencia, se somete a un proceso básico de reconocimiento que implica un examen clínico sin anestesia, así como la recopilación de datos adicionales, como peso y estatura. El Shigax en cuestión tenía un peso registrado de seiscientos cincuenta y siete citriones, cifra que se encuentra muy cerca del estándar para mi especie. Su estatura era de aproximadamente casi dos metros, considerado bastante alto. Su piel, de tonalidad gris azulado claro, se mostraba sorprendentemente lisa y suave al tacto. Una característica distintiva era la ausencia de poros en la superficie cutánea, un rasgo poco común que requería un análisis más detallado en investigaciones posteriores. Además, carecía de doble párpado, algo que jamás había visto antes. Su morfología similar a la nuestra me dejó en claro que más allá de nosotros, la vida no es tan diferente.

Los esqueléticos dedos del Shigax comenzaron a moverse como si estuvieran temblando, dando suaves toques hasta que se tensaron y su cuerpo respondió a la realidad. Unos ojos negros y brillantes carentes de iris se abrieron en un continuo parpadeo ligero que se posicionaron en mí. Me quedé helada por unos instantes. Respiraba rápido, tratando de inhalar todo el combustible que necesitaba en su cuerpo. Sus labios temblaron y luego comenzó a mirar rápidamente toda la habitación, se encontraba totalmente perdido.

El espécimen movió su mandíbula, tratando de decir algo.

—Nolaha —pronunció en un tono agudo, con un gemido al final, como si le doliera algún órgano.

El Shigax continuaba sujeto por las pulseras de acero en sus muñecas y tobillos, sin mostrar indicación alguna de desesperación, dado que su cuerpo aún se encontraba debilitado. Registré este hecho en mi informe para luego entregárselo a Lya. De manera repentina, cuando procedí a examinar sus ojos nuevamente, noté un cambio notable: ya no eran de un negro profundo; ahora, lucían un azul completamente intenso, tan oscuro que resplandecía incluso bajo la luz presente en el laboratorio.

—Nohala… —susurró esta vez.

No entendía su idioma, pero repitió esa palabra varias veces mientras recuperaba lentamente la conciencia. Comencé a preocuparme cuando el Shigax se encontraba completamente consciente, creía que no iba a hacer ningún movimiento brusco sabiendo que estaba indefenso, pero no sucedió. El Shigax comenzó a sacudirse con fuerza, tratando de desatarse de los amarres metálicos, lo cual no podía lograr. Removía incómodamente su cuerpo, sin lograr nada. Después, fijó su mirada en mí. En un acceso de furia, sus ojos cambiaron a un tono rojo oscuro amenazante, revelando unos colmillos afilados que advertían de un peligro inminente.

—¡NOLAHA SHIR KAN! —gritó gravemente, seguido de otra sacudida, movió levemente la cápsula de criogenización.

—Mierda —susurré—no es como las otras veces…

Con rapidez, preparé una solución anestésica; no podía dar inicio al análisis en ese mismo día, no en el estado actual del Shigax. Necesitaba postergarlo hasta la primera hora del día siguiente. Era la primera vez que una especie se comportaba de esa manera, y no había margen para avanzar sin precaución. Mi seguridad estaba en juego, y no estaba dispuesta a arriesgarme. Además, no deseaba dejar la responsabilidad del Shigax en manos de otra persona. Como ya mencioné, esta era una oportunidad crucial para mi carrera profesional en la Agencia, y debía abordar la situación sin cometer errores. Cualquier desliz podría costarme mi empleo en Logeion.

Tras observar al Shigax perder el control, preparé con celeridad una concentración de anestesia. La especie continuaba pronunciando las mismas palabras, sus gritos resonaban incluso fuera del laboratorio. Rápidamente, le administré una inyección con una aguja hipodérmica, suministrándole una pequeña pero potente dosis de anestesia. En cuestión de segundos, sus ojos volvieron a transformarse en negros, su cuerpo se debilitó y, finalmente, sus párpados finos ocultaron sus ojos. Dejó de gritar y de forcejear; un minuto después, yacía dormido. La dosis debía surtir efecto durante toda la noche para permitir que se despertara al día siguiente, permitiendo así comenzar con el análisis.

Recordé que debía ir a ver a Lya, aprovechando la ocasión para obtener consejos sobre la reacción del Shigax. Ella contaba con más experiencia que yo en este ámbito, ya que fue la supervisora original de la expedición al planeta Shigax cuando Rhagodomia envió la primera nave espacial. Cambié mis guantes negros bioprotectores por unos estándar antes de salir, tomando precauciones de mis garras en contacto con el entorno.

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