Capítulo 01-El misterio del sueño

Pero también de los grandes misterios,
asi que no puedes confiar en aquellos
inquietantes murmullos y lamentos.
Era una fría noche de invierno. Uno de los guardabosques del Parque Arashiyama, ubicado en las afueras de Kioto, se preparaba para finalizar su turno. Mientras tanto, disfrutaba tranquilamente de una serie en su computadora, con los pies cómodamente apoyados sobre el escritorio y saboreando un vaso de ramen instantáneo.
Su tranquila noche fue interrumpida por el sonido de la radio que llevaba en el cinturón de sus pantalones. ‘33-1, el sensor térmico indicó movimiento en el punto 40-35. Por favor, revisa las cámaras’, anunció la voz al otro lado de la transmisión. Molesto, el guardia bajó el volumen de la computadora y, con desgano, respondió al llamado.
-Enterado, revisaré’, respondió, mientras lanzaba el radio hacia la mesa con desdén y subía nuevamente el volumen de la computadora. Sin embargo, el radio persistió, enfatizando la importancia de la solicitud.
“33-1, el sensor está detectando nuevamente más movimientos. Probablemente se trate de una manada de animales; por favor, cerciórate,′ insistió la voz a través del radio. El guardia volvió a disminuir el volumen de la televisión, Con visible enfado, quitó los pies del escritorio. Sin otra opción, accedió a la petición de la estación cercana, aunque a regañadientes
-Copiado revisaré las cámaras. Respondió en la radio molesto y a regañadientes.
El guardia se disponía a hacer los mismo probablemente, pero al girar su silla, de reojo pudo vislumbrar en una de las cámaras como varias sombras, se internaban en la profunda y espesa arboleda de bambú; El Guarda Bosques acercó más sus ojos a la pantalla para mirar lo parecían ser siluetas humanas encapuchadas con una especie de toga.
-Qué demonios, esos Universitarios otra vez con sus cosas de fraternidades, ahora si los atraparé y no se escaparán.
Él se levantó, se colocó su chamarra y cogió rápidamente una lampara de mano, para después bajar del puesto avanzado empezando a caminar hacia el punto donde se encontraba la cámara que hacía sonar el sensor térmico de la estación vecina, la noche era fría y silenciosa, la luna llena brillaba con tal luz que no tuvo que utilizar en el claro su lampara.
Al llegar al punto donde se encontraba la cámara pudo notar por la luz de la lampara estacionaria que no se encontraba nadie en el lugar y encendiendo su linterna alumbro hacia los bambúes más próximos a él para cerciorarse de que realmente no hubiera nadie ahí “Deben de estar más adentro”, pensó precipitadamente mientras se internaba más en el espeso bosque.
Pudo avanzar quizá cinco o seis metros, más cuando en ese instante un búho grazno, haciendo que el guardia espantándose se fuera de espaldas casi chocando contra un bambú; rápidamente apunto la luz hacia el búho, causando que este saliera volando rápidamente y casi chocara con él.
- ¡Maldito Búho, ojalá te encuentren un día y te cocinen! Grito disgustado.
Continuó avanzando otros cuantos metros por enorme el sendero de bambúes protegiéndose con la chaqueta del modesto frío que imperaba el ambiente, todo parecía estar en calma hasta que dio dos pasos y logró escuchar murmullos cerca, alumbrando tenuemente con su lampara de mano hacia escuchaba estos sonidos y vio lo que parecían ser aquellas extrañas siluetas.
Apagó su lampara sigilosamente pensando que esta vez sí atraparía a los burlescos estudiantes y salto la pequeña vaya de madera que dividía el sendero de la parte arboleda de bambúes, tratando de acercarse cuidadosa y sigilosamente hacia los encapuchados para sorprenderlos. El guarda bosques se colocó detrás de un pequeño arbusto para escuchar lo que murmuraban, frente a él pudo ver el perfil de una de las togas.
-Está todo listo, hemos encontrado otro prospecto.
Reunidos todos los encapuchados en un círculo en ese pequeño claro del inmenso bosque de bambú rieron al unísono, pero sus risas parecían extrañas entre garrasperas, chillonas, desesperadas y nerviosas, algo no parecía estar bien el joven trató de acercarse más para oír mejor la conversación, cuando accidentalmente piso una rama de bambú seco que inmediato tronó en chasquido ¡traaaz!
El hombre al oír el sonido se agacho más en cuclillas detrás del arbusto esperando que los bromistas jóvenes no hubieran notado su presencia; la luz brillo por un momento en aquel claro circular dejando percibir más a las sombras cuando el perfil de la sombra frente al exclamó.
-Al parecer tenemos un intruso entre nosotros, ¿saben lo que hay que hacer?
Al escuchar esto al guarda bosques se le pararon los nervios de punta y la piel se le erizo completamente sin razón aparente cuando vio como la sombra que habia hablado dejaba ver a luz de la tétrica luna sus labios carnosos finamente pintados de rojo sacar una prominente lengua bífida y relamerse estos.
Estando asustado y en shock también pudo observar otra cosa más las figuras frente a él parecían algunas parecían no tener pies más que unos cuantos, sin duda lo que estaba presenciando no podía ser de este mundo, entonces la linterna resbaló de sus manos, mientras el caía de espaldas, cuando rápidamente se levantó para echarse a correr no sin antes escuchar a otra de las siluetas hablar.
-Será sin duda un placer. Todas las figuras volvieron a reír al unisonó.
El guarda bosques corrio asustado tal cual bala disparada de un arma sin detenerse, cuando se percató que ya no llevaba la lampara que la habia olvidado en el sitio, y casi chocando con todos gigantescos bambúes, hasta que llegó a la cerca del sendero, con la cual tropezó por ir corriendo rápido.
-Toyuke Sama protégeme de lo acabo de presenciar. Pronunció casi sollozando.
Las hojas y las ramas de la gran arboleda comenzaron a agitarse fuertemente y el frío parecía haberse intensificado, tanto que calaba la sangre, mientras el seguía tratando de llegar al puesto avanzado para pedir ayuda por la radio de la base; En ese momento cuando estaba a punto de llegar al claro de la estación algo cayó frente a él por encima de la copa de los bambúes ¡poom! Se escuchó fuertemente.
Sin duda era una de las sombras, el joven de mediana edad se fue de espaldas de nueva cuenta asustado y arrastrándose hacia atrás no pudo decir ni una palabra, con el corazón acelerado y aterrorizado por lo que acaba de ver, sudando en frío y con los nervios de punta solo avanzaba lentamente hacia atrás cuando la figura le hablo tétricamente con una voz áspera
-Ya no puede protegerte, ya no existe.
Solo se escuchó un grito de terror en medio del bosque aquella fría noche, cuando una parvada de pájaros salió espantada de entre las copas de los bambúes, el aíre ceso del ambiente y la calma volvió a hacerse presente mientras en la estación del guarda bosques la computadora habia sido interrumpida por una intermitencia constante y la radio no dejaba de sonar.
“33-1 urge localizarle reporte su hallazgo del punto especificado, el sensor térmico ha vuelto a emitir alarma, repito ha vuelto a emitir alarma”
No muy lejos de ese lugar una chica dormía plácidamente bajo la luz de la luna que se filtraba sobre un pequeño ventanal justo por encima de ella.
La chica, de largo cabello ondulado y castaño, despertó abriendo sus finos ojos rasgados de color miel. Observó fijamente el techo de la habitación y levantó su brazo para comprobar la hora en el reloj de su muñeca: eran las 3:33 de la madrugada. Sorprendida, se incorporó y se sentó sobre la cama. En la pared, justo encima de la puerta frente a ella, un reloj marcaba la misma hora, pero sus manecillas avanzaban lentamente, acompañadas por un tétrico sonido: tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Ella desconoció el lugar y por más que trataba de reconocerlo no podía, así que decidió salir de ahí; giró la perilla de la puerta y encontró un pasillo completamente blanco con unas luces amarillas tintineantes, el lugar parecía ser un hospital, del lado derecho solo se veía un gran pasillo y del izquierdo también; Ella decidió elegir el segundo y comenzó a avanzar en esa dirección, caminó y caminó un buen tramo pero sentía que no podía avanzar y las luces que se apagaban por momentos comenzaron a darle miedo, un miedo que le helaba profundamente la sangre y un escalofrío que le recorría todo su cuerpo.
Cuando al fin pudo llegar al final del pasillo abrió dos grandes puertas de cristal pensando que conducirían a afuera u otro lugar de lo que parecía ser un hospital, pero para su sorpresa llego a lo que parecía ser la recepción, todo en ese lugar se encontraba desacomodado, hojas tiradas en el suelo y no parecía no haber nadie a la vista para pedirle ayuda.
Al agachar su mirada se dio cuenta que en el suelo había un par de gotas esparcidas por todo el lugar de un líquido color rojo que fue siguiendo y la llevaron hasta la central de enfermeras, en donde se encontraba algo escrito con ese mismo líquido de una forma sobrehumana, es decir con sangre, “
“Entrégate, ya estás perdida”
Rezaba la frase acompañada de diez X marcadas debajo de la frase. Ella se sobresaltó tanto que quiso salir huyendo del lugar, y corrió hacia otras dos grandes puertas de cristal que pudo ver daban al exterior, las luces empezaron a apagarse y encenderse, mientras jalaba las pesadas puertas, intentando abrirlas sin poder hacerlo.
Un golpe de suerte la ayudó y jaló con todas sus fuerzas, pudiendo salir a tiempo del tétrico lugar. Ya estando afuera a lo lejos divisó un taxi estacionado, y yendo hacia él se subió apresuradamente suplicándole con voz llorosa.
-Lléveme a casa, se lo suplico, le daré lo que quiera la dirección es en Tamba, Hyogo 773 Hikamichi Minayimura 669-3654.
El conductor asintió con la cabeza; Ella estaba tan exaltada que las manos le temblaban, afuera se podía observar como el frío viento chillaba agitando violentamente los árboles unos contra otros.
Había empezado a llover de la nada y el camino hacia casa era desconocido e incierto, cuando de pronto, el extraño conductor que no dejaba ver su rostro se salió de la carretera para entrar a un camino de terracería, lo que preocupo aún más a la pasajera, que de inmediato estalló enojada:
-Que está haciendo, no debe irse por aquí, deténgase por favor.
Dijo casi al borde del llanto, pero el chofer seguía sin ninguna palabra, simplemente le resultaba indiferente la chica; Como pudo intentó abrir los seguros de aquel auto negro, pero fue en vano no podía abrir para nada ni salir, todas sus suplicas parecían ser en vano. Mientras forcejeaba con la puerta, ella lloraba, pero de pronto el auto se detuvo en un paraje en medio del bosque.
-Lléveme a casa, se lo suplico. Imploró por última vez, sollozando.
Entonces pudo ver ella con claridad a la luz de la luna, como de su cara de ese extraño sujeto salía una sonrisa siniestra debajo de su bigote de lápiz, seguido de esto él exclamó:
-Este es su destino. Dijo girando la cabeza hacia ella de forma descomunal en trescientos grados para verla
Ella noto entonces que este conductor no era un humano, pues tenía los ojos rojos y una gran lengua bífida le sobresalía de sus labios, lo que hizo que quedara paralizada, la temible criatura con una voz horrible volvió a decir, pero ahora con una voz más ronca y fantasmal.
-Hemos llegado a su destino, a su fin. Mientras reía tétricamente ahora volteaba de forma anormal sus brazos tratando de abalanzarse sobre la chica, pero los seguros del auto votaron por suerte y ella salió corriendo de ese carro.
La lluvia comenzó a caer más fuertemente y el viento seguía azotando violentamente a los árboles como si quisiera derribarlos, el agua mojó su rostro de la mujer, y le nublaba la vista, pero ella corrió hacia un claro en medio del bosque lejos del lugar donde esa criatura la había dejado; A lo lejos pudo ver la luz de una farola roja, colgada en una machilla, lo que significaba que debía a ver alguien en esa casa.
Decidió correr y correr sin detenerse, pero a mitad del camino tropezó con una afilada piedra que desgajó su pantalón de mezclilla y traspasó su piel, brotando roja sangre de la herida; Estando ahí encontró al lado de ella un paraguas, el cual abrió de inmediato para protegerse de la lluvia, y cojeando siguió avanzando lentamente hasta que llegó al pórtico donde cerró la sombrilla, colocándola en el descanso.
Unas campanas que colgaban en uno de los extremos de la machilla tintineaban suavemente, su ingenuidad la hizo creer que estaba salvada y llamo a la puerta golpeándola, toc, toc.
Desesperada se dio la vuelta para buscar el paraguas que traía, pero no lo vio en el pórtico donde lo había dejado; Mientras ella estaba de espaldas la puerta se abrió y ella se dio la vuelta solo para mirar que, en medio de la oscuridad del interior de la casa, un gran ojo rojo y una sonrisa con dientes afilados la observaban fijamente.
Al lado de ella una voz le murmuró -Bienvenida a tu destino, bienvenida a tu fin, volteo a ver a su costado e increíblemente la linterna roja había hablado y sonreía con una gran lengua bífida, ella cayó hacia atrás y la cosa que estaba adentró de la casa se abalanzó prontamente hacía ella, lo único que pudo hacer fue cerrar los ojos y lanzar un grito de terror.
Hanae despertó sobresaltada y un sudor en frío le recorría la frente, una anciana sentada al lado suyo le preguntó que si sentía bien. Ella solo asintió con la cabeza afirmándolo y juntando sus manos en señal de agradecimiento, de inmediato se levantó dirigiéndose al baño ¡que sueño tan más extraño habia tenido! Pensó mientras viajaba en el tren de Hyogo a Kioto por la mañana.
Su teléfono celular sonó del bolsillo derecho de su pantalón, un mensaje de texto de su madre Azumi le habia llegado, preguntándoles si ya había llegado a su destino, rápidamente la chica le escribió: “aún no hemos llegado a la estación mamá en cuanto esté ahí te escribiré”.
Ya enviado el mensaje Hanae entró al baño a tratar de refrescarse la cara un poco para su llegada a su nueva ciudad de residencia, tomo un trozo de papel y se secó las mejillas con este, la luz del sol que entraba por una de las rendijas de ventilación del tren hacia contraste con sus hermosos ojos color miel reflejados en el espejo del baño; enseguida paso a acomodar con sus huesudos dedos su flequillo recto en su frente, no sin antes sonreír en el espejo.
Al salir del baño atravesó rápidamente el pasillo hasta su lugar, en la televisión el noticiario matutino mostraba una nota acerca del asesinato de un hombre a las afueras del Bosque de Arashiyama lo cual la intrigo bastante al igual que a su compañera de asiento, la anciana al lado de ella exclamó.
-Estos tiempos ya no parecen ser seguros en ninguna parte, ni siquiera Kioto es tan seguro como antes. Refunfuño, a lo que Hanae respondió
-No se preocupe tanto abuela las noticias siempre hablarán de lo mismo, este mundo quizá debería de ser diferente y deberían de hablar de las cosas buenas que ocurren a diario, no solo de la crueldad de las personas.
La anciana un poco cabizbaja aseveró -Que muchacha tan simpática, con esa actitud te irá muy bien en tu vida ¿supongo que te estas mudando a Kioto para estudiar?
El rostro de Hanae se inundó con una sonrisa llena de calma y de tranquilidad que parecía ya haber olvidado su extraña pesadilla -Si abuela, empezaré esta semana la Universidad espero no fallarle a mis padres que tienen la esperanza en mí.
-Se que no lo harás eres una niña muy dulce, los dioses te protegerán. Respondió con una pequeña sonrisa en su cara la simpática ancianita cuando justo en ese momento el tren se detuvo anunciando la llegada “Estimados pasajeros bienvenidos a Kioto, Nos detendremos unos minutos para el descenso en la Estación Iwakura, tengan un buen día”
-Mucho gusto en conocerla abuela tenga un buen viaje. Dijo despidiéndose Hanae de la anciana y agitando la palama con una sonrisa en la cara.
-Siempre es un gusto jovencita, cuídate y no confíes en extraños. Respondió la anciana agitando la palma de la mano para despedirla.
Hanae se bajó apresuradamente del tren con una mochila a cuestas y su maleta, ahora tendría que buscar un taxi para dirigirse a la Universidad de Sangyo aquel lugar donde habia presentado su examen de ingreso y habia sido aceptada, aquella Universidad que se consideraba hasta entonces la más prestigiosa y de calidad del país;ahí sería donde se alojaría para comenzar sus estudios Universitarios en Ingeniería.
A las afueras de la estación habia gran cantidad de taxis detenidos esperando abordar quizás curiosos turistas o a los jóvenes universitarios que iniciarían a cursar el periodo primaveral, él sol estaba quemante y algo caluroso, aunque aún fuera invierno, pero la primavera llegaría pronto.
La alta chica se dispuso a abordar el primer taxi que estaba frente a ella, todos lucían exactamente igual con sus relucientes coches negros y su perfecto uniforme, sin duda era uno de los mejores servicios que podía ofrecer la ciudad, pero por alguna extraña razón un flashback de su sueño en el tren sobre abordar un taxi regreso a su mente.
“Basta de supersticiones Hanae tienes que concentrarte mucho hoy es tu primer día” se dijo así misma tratando de tranquilizarse y de no pensar en aquella pesadilla del trayecto hacia Kioto que la habia atormentado.
-A la Universidad de Sangyo por favor. Comentó al chofer mientras abordaba uno de los relucientes coches negros y subía su equipaje en la cajuela del auto.
-Será un placer. Respondió el hombre.
Ella subió al auto y por alguna extraña razón un pequeño frio le erizo la piel y volvió a recordar el momento tétrico de su sueño cuando habia abordado el taxi, se apretó una de las manos tratando de tranquilizarse y en si pensó “todo está bien, solo ha sido una pesadilla”.
Ya de camino observaba Kioto y sus alrededores, rodeada de montañas y colinas se erguía como una gran urbe con una basta cantidad de aire y un paisaje que combinaba lo tradicional con lo moderno, contrastando las machillas con los grandes rascacielos, los templos custodiaban y velaban el bienestar de la ciudad en una sintaxis que pareciera como si el lugar se hubiera quedado estancado en el tiempo, sin mencionar el rio Kamo que atraviesa la ciudad y la provee de agua.
Apenas tuvo tiempo para tomar unas fotos y enviárselas por mensaje a sus padres para mostrarles la ciudad y decirles que había llegado bien en su viaje por tren, anteriormente y habia visitado Kioto, pero todo parecía nuevo para ella, primer año universitario, primer primavera en una nueva ciudad.
El taxi la dejo justo a la entrada de la Universidad Sangyo, La cual se alzaba imponente en la cima de la colina Higashiyama con su reluciente gran escalinata blanca que conducía a la parte superior de la Universidad donde se encontraban las oficinas administrativas en edificios tradicionales pero muy bien cuidados entre los que se incluía el antiguo templo Kiyomizudera y su gran Torii blanco con la más asombrosa vista a la ciudad.
Hanae subió a cuestas con su mochila y su maleta la gran escalinata que conducía a la entrada principal de la Universidad y al llegar a la cima una fresca brisa le soplo en la cara, mientras veía el gran Torii blanco que se alzaba en la cima de aquella Universidad erguida sobre el antiguo templo de Kioto Kiyomizu Dera, el más antiguo e imponente de la ciudad
Ella observaba la gran urbe desde la vista privilegiada con la que contaba la Universidad, en la parte superior de la colina,pasando el gran balcón del templo enraizado en lo que alguna vez habia fungido como Templo Sintoísta dedicado a la Megami Toyuke Sama se encontraban las oficinas administrativas de Sangyo.
La esbelta chica se dirigió rápidamente a las mesas de inscripción donde se registró hábilmente y obtuvo su credencial escolar que la acreditaba como unas estudiantes más de la prestigiosa Universidad Sangyo, afligida miraba su foto
-No puede estar pasando esto en mi primer día, he salido mal, pero creo que tengo la solución. de su mochila sacó un par de calcomanías de emojis y le colocó uno a su rostro de inmediato.
-Creo que de esta forma lucirá mejor. Ella emprendió de nueva cuenta su camino dirigiéndose al módulo de atención estudiantil, para preguntar sobre asignación de su dormitorio, al llegar hasta ahí una sonriente chica de cabello rizado castaño recogido en media cola, ojos grandes y semiflequillo y una mirada imponente que parecía serena la atendió.
-Hola, bienvenida a la Universidad Sangyo, ya eres una de nosotros. Dijo sonrientemente agitando un par de panfletos universitarios de nuevo ingreso -Supongo que estás aquí para ver la asignación de tu dormitorio ¿cierto?
Hanae balbuceo un poco nerviosa al hablar -Oh si claro,eso vengo a hacer, me disculpo compañera es mi primer día. Respondió lanzando una sonrisa hacia la chica de admisiones.
La chica volvió a sonreírle de nuevo y empezó a buscar en su computadora con el número de identificación de Hanae que le mostró mientras tecleaba rápidamente buscando entre varias listas el nombre de la nueva estudiante.
-Veamos, veamos eres Mouri Hanae ¿cierto? Hanae asintió con la cabeza -Ten te daré tu pase para tu departamento que es el cuatrocientos cuarenta y cuatro.
Dicen que en la vida no deberíamos de creer las supersticiones pero que hay cuando estas casualidades llegan indirectamente a la vida de una chica que es recién ingresada y nueva en la ciudad, tan solo escuchar el número cuatro tres veces le heló la sangre y la chica de admisión continuaba hablando sobre sobre su ingreso.
-Convivirás con otras chicas más grandes que tú, pero es el único departamento disponible y por sorteo que te tocó, no te aflijas estas en la mejor Universidad del mundo, aquí estarás a salvo y te irá muy bien.
La impresora imprimió lo que parecía ser una hoja de asignación que recogió enseguida la simpática chica del módulo y firmó de entregado señalándole con su lapicero el recuadro de asignación de departamento.
¿Qué acaso era una broma? Un departamento con una numeración que tenía tres veces el dígito cuatro, la Universidad no se habia percatado de ello o habia olvidado omitirlo como en cualquier lugar promedio de Japón, al parecer de Hanae no existía nadie en todo el país nipón que no temiera a una numeración especifica y más un lugar que resultaba habitable.
-Espera un segundo, es correcto esto. Dijo Hanae señalando la numeración del departamento con su dedo índice.
La chica la miro extrañada y se recargo sobre la barra del módulo, una fragancia sutil a flores de cerezo inundo las fosas nasales de Hanae -Oh ya te refieres a la numeración, mil disculpas como te comentaba para ti de momento es la única opción que tenemos disponible, pero no te preocupes estudiantes de antaño han pasado por ahí sin novedad.
-Bueno no aún, que se sepa, no debes preocuparte de nada, mejor disfruta tu estancia. Hanae tragó saliva y la chica le dio una palmada en el brazo, mientras Hanae seguía mirando la hoja demasiado extrañada por ese misterioso departamento.
-Supongo que gracias. Dijo Hanae mientras en su mente pensaba “no debería de creer en supersticiones, pero tratare de ser optimista”, pensó.
-Claro nos vemos, mi nombre es Yoshioka Hokusai, gusto en conocerte ya estaremos en contacto ya que soy la encargada estudiantil de las habitaciones, dijo la asesora agitando la mano de despedida
Hanae se puso en marcha para ir hasta uno de los mapas de la Universidad y ver en qué zona se localizaba su departamento, con su dedo empezó a revisar las rutas más convenientes y pertinentes, primero debia de descender pasar los edificios de las aulas, el parque del loto y el lago Okita para poder llegar a los dormitorios de las mujeres.
-Vamos a ver, yo me encuentro aquí en las oficinas administrativas, los departamentos deben de estar aquí, o ya la zona norte, suena fantástico el área cercana al bosque sin duda la vista debe de ser espectacular.
Hanae volvió rápidamente y pasando a traer su maleta la tiró al suelo haciendo que una chica que pasaba detrás de ella casi se golpeara y cayera por el tropiezo en el suelo, su bebida que llevaba en la mano se regó de inmediato, la recién ingresada trato de disculparse humildemente
-En verdad lo siento mucho, no fue intencional. Se disculpo con la modesta joven que lucía una aberrante cara de enfado y disgusto la chica tenía el cabello lacio finamente peinado hacia atrás y completamente negro al igual que sus ojos, piel blanca que relucía con los rayos del sol y sobre su cabeza llevaba una diadema de color blanco que evitaba que el cabello perfectamente peinado le tapara los oídos.
-Debí imaginarlo de nuevo ingreso cierto, dijo mirándola con desdén para continuar -La mayoría de ustedes suelen ser tontos por su absoluto nerviosismo, la prominente altura de la chica, quizá por unos cuatro centímetros por encima de Hanae dejo entre ver como la miró de pies a cabeza.
-Definitivamente eres nuevo ingreso. La estudiante experimentada torció la boca y la miro con gallardía, mientras Hanae no hacia otra cosa más que disculparse.
-En verdad lo siento mucho compañera, tendré cuidado a la próxima vez. Dijo reverenciándola, en ese momento se escuchó la voz de otro chico detrás de la estudiante -Vámonos Kaori te estás tardando debemos de ir a checar.
Hanae alzo la mirada y pudo observar a un fuerte y alto joven de barbilla pronunciada, ojos profundos y piel clara, cabello corto y muy apuesto, el miro fijamente a la chica de nuevo ingreso -¿Sucede algo? Pregunto el acompañante de Kaori.
-Nada en especial, casi caigo por culpa de una nuevo ingreso, ya sabes cómo son. Contestó Kaori mientras lo tomaba del brazo.
Los dos chicos se fueron del lugar desapareciendo de la vista de Hanae, la cual se quedó pensativa ya que habia algo en ellos que de alguna forma le resultaba familiar y le inquietaba un poco ¿podría conocerlos de algún lado?, Hanae trató de sacar estos pensamientos de su cabeza y se enfocó en encontrar la ruta para llegar a los departamentos de las mujeres.
Ella se dirigió al ala norte de la universidad donde se encontraban los departamentos estudiantiles de la universidad y subió hasta el cuarto piso del edificio deteniéndose en departamento cuatrocientos cuarenta y cuatro y lanzó un breve suspiro al aire antes de tocar el timbre y exhalo cerrando los ojos, ¿serían amables con ella sus nuevas compañeras de habitación? O fracasaría en su primer intento por llevarse bien con ellas, debería de dar una buena impresión en su primer día.
Antes de que las puertas del departamento cuatrocientos cuarenta y cuatro fueran abiertas un par de alumnas pasaron con sus cuadernos detrás de ella y pudo escuchar sus murmullos - ¿Ya viste? Después de todo si resultó cierto el rumor. Dijo la más alta -Si ya vi Yoshioka volvió a sortear el lugar del cuatrocientos cuarenta y cuatro luego de lo que pasó. Aseveró la menor.
Un sudor frío recorrió la frente de Hanae haciendo que se estremeciera al escuchar esto, ¿Qué era lo que habia pasado en ese lugar y porque sus compañeras murmuraban eso?, estaba pensativa en el tema cuando pudo escuchar un par de risas adentro, y de inmediato una chica abrió la puerta blanca del departamento cuatrocientos cuarenta y cuatro la chica era delgada, de nariz respingada, cabello café ondulado, cejas arqueadas, labios grandes y unos ojos inmensamente negros.
-Hola, mucho gusto mi nombre es Mouri Hanae, me han asignado este departamento como estadía. Contestó nerviosa Hanae al encontrarse frente a ella, aunque por dentro de ella estaba inquieta debido a lo que habia escuchado y ahora tenía miedo.
-Oh ya veo, es un gusto conocerte, adelante pasa no esperábamos que tan pronto nos enviaran a nuestra compañera de departamento. Articulo la sociable nueva compañera de departamento.
La chica hizo una pequeña reverencia frente a ella y Hanae entro al departamento que se encontraba deslumbrante y muy ordenado, ahí pudo notar la presencia de otra chica de complexión mediana, mejillas llenas y regordetas, cara redonda y nariz redonda con cabello corto, sentada sobre el tatami del suelo y mirando televisión, mientras comía una manzana.
-Una disculpa por no presentarme, me llamo Uesugui Yasu, bienvenida a nuestro departamento, será bueno tener a alguien más aquí, te presento a Toyotomi Makusai, ella también será tu compañera de departamento, vociferó señalando a la chica que se encontraba en la sala.
La mediana chica se levantó del tatami para saludar, Hanae pudo observar su bien cuidado y lacio pelo corto que tenía, su tez era blanca y similar a una bola de nieve, contaba con unos labios pequeños y delgados, pero nada resaltaba más en ellos que su ferviente sonrisa, sus cejas eran delgadas y cortas y sus ojos finamente rasgados.
-Hola mucho gusto, hacía tiempo que ya no teníamos a nadie más en el departamento ¿cuál es tu nombre?, preguntó mientras se limpiaba con la manga de su sudadera un para de migajas de manzana y le extendía la mano.
De inmediato Hanae respondió -Mouri Hanae, esa soy yo, también me alegra conocerte. Estrechó su mano con ambas manos para responder al gesto.
Maku sonrió de nueva cuenta y un para de hoyuelos le resaltaron en sus mejillas, la calma de sus nuevas compañeras y el cálido acogimiento que le estaban dando hizo que por un momento olvidará aquel comentario que escuchó en el pasillo, pero no se imaginaba que su subconsciente lo atesoraría como una inminente señal de alerta.
-Es lo mismo que le dije Maku, será increíble tener una amiga más aquí adentro. Yasu sonriso ligeramente y las chicas parecieron llevarse bien desde un inicio o al menos eso creyó.
-Muchas gracias chicas en verdad aprecio mucho esta cálida bienvenida que me están dando, no me imaginaba que me recibieran así.
Las chicas sonrieron al unísono y de repente Maku reaccionó rápidamente -Pero aguarda no te preocupes hay alguien más a quien le gustará mucho verte. Comento con mucha avidez y entusiasmo como si de algo grande se tratara.
-Mas bien dos personas más a las que les gustará verte definitivamente. Replico Yasu la idea inicial de su compañera Maku de forma pensativa.
-Supongo que deben de ser el resto de las compañeras ¿verdad? Preguntó Hanae bastante asombrada.
-Ya las conocerás son nuestras otras dos compañeras de departamento, son increíbles y son nuestras mayores. Respondió emocionada Yasu.
-Ven iremos a verlas ya que ahorita tienen algunas actividades, pero no les quitaremos mucho tiempo, tus cosas pueden esperar ahí. Señaló un ligero espacio junto al genkan -ahorita regresamos.
Las chicas tomaron a Hanae del brazo y saliendo del departamento, empezaron a caminar en el campus dirigiéndose al centro de la Universidad Sangyo con sus grandes edificios de aulas, aquel que quizá era el lugar más bullicioso de todas las instalaciones.
-¿Siempre es asi de lleno? Pregunto Hanae en medio de la multitud que no las dejaba pasar para dirigirse al edificio principal de las aulas.
-Si lo es, pero hoy esta particularmente lleno debido a que serán las elecciones del Consejo Estudiantil. Contestó Maku tratándose de abrir paso entre la basta multitud de estudiantes ahí reunidos.
Tan pronto como pudieron ingresaron al edificio A como su nombre lo indicaba, ahí entraron a una oficina de donde salían y entraban alumnos que saludaban a Maku y a Yasu con entusiasmo, ahí frente a ellas se encontraba un escritorio donde una chica de cara alargada, pelo lacio largo, mirada sensual, nariz grande y bonitos ojos revisaba un par de papeles de que sostenía sobre sus manos, de forma preocupada.
-Tara ¿Cómo vas? Esperamos que todo bien, mira hemos traído a alguien con nosotros para que nos apoye en la causa. Hablo fuertemente Maku.
La chica alzó la mirada y observó detenidamente a Hanae en toda su complexión, Hanae se sonrojo un poco y se sentía apenada que junto ambas manos y las puso por delante encobrándose un poco apenadamente, la chica era realmente imponente cuando miraba.
-Hola, Tara mi nombre es Mouri Hanae y será un gusto convivir contigo en el departamento cuatrocientos cuarenta y cuatro. Dijo cabizbaja y apenada Hanae.
-Si Tara, ¿Cómo ves?, ha llegado hoy a nuestro departamento, ella es una de nuestra mayores y actualmente presidente del Consejo Estudiantil, ahorita está concursando por su reelección para poder seguir apoyándonos a todos con muchos programas e implementaciones de estudio.
La brillante presidente del Consejo estudiantil se levantó de su silla y sonriendo hizo una pequeña reverencia ha Hanae -Es bueno conocerte Hanae, no te apures, será definitivamente bueno convivir contigo, yo me llamó Tara Tokugawa y como ya dijeron mis compañeras soy presidente del consejo actualmente, y ahorita estamos participando en la reelección.
-Debe ser un puesto realmente muy demandante y para alguien con una capacidad superior, estoy muy admirada Tara debes ser una estudiante ejemplar. Respondió Hanae
-En realidad si y no, la verdad pensaba en ya retirarme en mi último año escolar para descansar un poco antes de entrar en el mundo laboral, ya no estaba pensando en reelección pero digamos que me lo pidieron por los candidatos que había. Ella tomo un respiró profundo y prosiguió -En fin, esperemos que se den las cosas y mañana tengamos resultados favorables.
-Entiendo suena muy interesante y definitivamente creo que ganarás. Dijo Hanae mientras sonreía. -Bueno es que también eres la mejor haciendo que todos se sientan bien Tara. Replico Yasu.
Tara solo sonrió de una forma muy bonita y en la mente de Hanae pensó “esta mujer tiene una forma demasiado interesante de pensar y además es demasiado hermosa, tan solo mira su piel blanca y sus ojos negros imponentes”
-Bueno Tara no te quitaremos más el tiempo aun nos falta presentarle a Hanae a Asai. Dijo Maku, mientras volvía a tomar del brazo a Hanae y agitaba la mano despidiéndose de la presidente del consejo estudiantil.
-Mucha suerte Tara, todo saldrá bien. Contesto Hanae. Mientras le hacia una reverencia y se iba con Maku y Yasu sus nuevas compañeras de habitación.
-No se apuren nos veremos más tarde en departamento, yo también creo que toda ira bien en este día, todo pinta para ser genial. Despidió Tara a sus amigas
Las chicas salieron de la oficina y del edificio A tan rápido como podían mientras afuera los estudiantes hacían fila para votar por los candidatos de las planillas propuestas, donde Hanae pudo divisar el rostro de Tara y en otra de las planillas el rostro que de momento se le hizo familiar, era aquella chica la cual le dijo que era un “nuevo ingreso” y que se habia molestado con ella por tropezar con su maleta.
En verdad parecía todo un reto el ser Universitario en Sangyo, en tan solo un par de minutos le habían sucedido varias cosas bastante particulares como su asignación el cuatrocientos cuarenta y cuatro, el comentario de las chicas afuera del departamento y ahora se habia enterado que una persona que trataba mal a los demás competía para ser presidente del XXXV Consejo Estudiantil.
Los pensamientos de Hanae fueron prontamente interrumpidos por Yasu quien la cuestionó un poco-¿Realmente te está gustando el lugar Hanae?, es bastante grande no lo crees.
-Es muy bonito tiene espacios muy grandes y bonitos, creo que el hecho de que en antaño fuese un templo sintoísta resalta cierta particularidad y asombro pareciera que lo antiguo y lo moderno se mezclan aquí.
Maku suspiró profundo antes de argumentar el comentario de Hanae -Si es realmente hermoso, aunque te diríamos que no te dejes engañar por lo primero que ven tus ojos este lugar está lleno de cosas y de rincones que la gran mayoría de estudiantes tratamos de evitar, si te diera un consejo de primeriza te diría que no confíes en nadie ni en nada.
-Basta Maku, la estás espantando harás que se quiera ir con esos comentarios. Dijo Yasu regañando a Maku.
Maku se arregló el cabello y pronuncio -Perdón solo estaba siendo honesta con ella. -Pues te has pasado de honesta. Argumento Yasu -¿Tan malo podría ser? pregunto Hanae extrañada y nerviosa ya que recordó el comentario en los pasillos.
-No realmente, este lugar pareciera tener dos caras y vida propia, aunque si el hecho de que anteriormente fuese un santuario dedicado a Toyuke debería de ser reconfortante, en la actualidad pareciera haber perdido su esencia pura con la que fue creado, pero en fin creo que todos los sitios al igual que los humanos están destinados a perder su pureza.
-Será bueno verla vista principal desde el balcón de Kiyomizudera. Trató Hanae de disuadir la plática -Lo es ya lo verás justo vamos para allá. Respondió Maku emocionada.
Las chicas de dirigieron al ala poniente de la Universidad y llegaron hasta el legendario balcón de antaño de Kiyomizudera donde apreciaron el brillante atardecer de Kioto. -Esto es increíblemente hermoso. Dijo Hanae impactada, mientras el teléfono de Maku sonó indicando una notificación de mensaje de alguien.
-Asai ya está por llegar aquí, acaba de escribirme, te parecerá muy simpática es la mayor de todas nosotras y la líder de nuestro departamento. Se apresuró a decir emocionada Maku, elogiando a la única compañera de departamento que le hacía falta conocer a Hanae.
Las chicas miraban emocionadas el atardecer mientras Yasu le explicaba donde se encontraban cada uno de los barrios más destacados de Kioto -Ese que puedes ver allá es Gion el popular barrio de las Geishas, pero es muy misterioso y digamos que últimamente los habitantes han restringido mucho el acceso por los turistas que generan morbo.
-Casi no nos vamos para allá, en ocasiones suele ser muy territorial. Añadió Maku mientras se estremecía por el frio de la tarde.
Las chicas observaban atentas la grandiosa vista a la luz del atardecer índigo la ciudad cuando escucharon una dulce voz detrás de ella decir -Chicas ya llegué, vámonos al departamento.








