La justicia de los abandonados

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

En el corazón de Arcadia, una región marcada por el abandono y la injusticia, hay cientos de huérfanos desolados y marcados por su pasado, dentro de ellos encontramos a Marcus Román. Marcus tiene un don especial, puede comunicarse con las máquinas, entenderlas y ayudarlas, algo que hace que su relación con ellas sea de mutuo respeto y apoyo, un vínculo vital y su mayor arma en los tiempos oscuros que corren hoy en día. El presidente de la nación, cegado por la ambición, busca apoderarse de todas las redes y sistemas mecánicos para enfrentarse a los países vecinos y expandir su poder, para esto no escatima en fatales planes, corrupción, violencia y en pérdida de vidas inocentes. Así, Marcus y sus mejores amigos, Gisselle, Gilbert y una aliada inesperada recorrerán un largo camino lleno de desafíos, secretos y decisiones difíciles. Con valor, inteligencia y lealtad llegarán al límite y podrán enfrentarse al sistema, para poder volver a vivir de una vez por todas en una ciudad donde la justicia y la paz vuelvan a ser posible. En una ciudad donde los poderosos guardan cientos de secretos. ¿Cuál es el mayor de ellos?

Genero:
Action
Autor/a:
Marcela Segura
Estado:
En proceso
Capítulos:
15
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

En Arcadia ser un huérfano es peor que ser criminal.

Dentro del país hay cientos de huérfanos, cada uno con una historia más dura que el anterior.

Aun así, no pierden la esperanza de que algo mejor llegue a sus vidas cuando cumplan los dieciocho años y dejen "La Casucha", el orfanato del país, sólo para descubrir que la realidad no es más amable que la que dejaron atrás.

Esta institución, fundada hace más de ochenta años como La residencia de Níob, fue creada por Alexander Níob tras la crisis política que sumió a Arcadia en uno de los periodos más oscuros de su historia. En esa época, su hermana y presidenta del país, Carmina Níob, fue brutalmente asesinada a disparos por un hombre que en su juicio repetía una y otra vez "Ella nos prometió un futuro y seguimos viviendo entre ruinas" y que en el caos casi generó un levantamiento social.

Tras la muerte de la presidenta, Alexander asumió el poder con un objetivo claro: mostrar una imagen internacional sobre el buen funcionamiento y manejo de la sociedad, buscando representar la unión y protección que entregaba la familia, manifestando que Arcadia seguía fuerte después de una revolución fallida.

Así, La residencia de Níob representaría la supuesta moral familiar de la nueva Arcadia, no dejando desamparado a ningún joven huérfano, creando así un símbolo y al mismo tiempo una fachada del problema real.

Porque, lo que nunca reveló Alexander, fue que el hombre que asesinó a su hermana era justamente un huérfano. Desde hace años vivía en las calles sin trabajo, sin hogar, solo en compañía del frío de las calles y sus pensamientos.

Ahora, te diré algo, pasaron los años y la mayoría de los habitantes de Arcadia piensan que, si no tienes padres, no eres nada.

En cierta forma, es cierto, se te cierran todas las puertas, se te mira con recelo y tarde o temprano se te considera un monstruo.

¿Cómo es posible que alguien sin padres pueda vivir? ¿Cómo pueden despertar cada mañana sin amor?

Y, sin embargo, Arcadia desde hace mucho tiempo está plagada de familias rotas, padres asesinados durante la guerra, madres que no resisten los recuerdos y atentan contra sus vidas, otros que pierden su camino por la presión y toman el camino fácil.

Cada caso es diferente, miles de matices y razones que dejan un solo rastro: hijos perdidos en un país que ya no los reconoce como personas, sino que como un retroceso de su historia.

Al ver en el interior de "La casucha", podemos encontrar una diversidad de niños y adolescentes. Una parte de ellos logra poco a poco camuflar sus traumas con las pocas herramientas que posee el orfanato, los otros salen peor de lo que entraron.

Los primeros esconden sus pesadillas en el arte, en los números, como pensadores y cuidadores o simplemente en el silencio, pero la repulsión de la sociedad a los huérfanos les cierra hasta las puertas más podridas de la ciudad, en donde la mayoría debe rebajarse a lo peor cuando finalmente son libres, ya que ni siquiera sus familiares lejanos los desean acoger. Es por eso por lo que otros se dejan llevar por ese destino de abandono, desafían a cada guardia, buscan cada pelea y reciben con gusto cada tortura, porque mientras antes mueran será mejor que sufrir al salir.

En una sociedad donde la familia y linaje son ley, los niños sin padre son rechazados, escoria que no tiene la oportunidad de ser alguien importante para la sociedad y que a pesar de que algunos se puedan valer por sí mismos, la ausencia de las figuras paternas y según los gobernantes de la ciudad, la falta de amor, hacen que sean personas impredecibles y peligrosas para la sociedad.

Impredecibles. Inestables. Inhumanos.

Pero, lo que no ven es que estos niños han soportado y vivido sucesos que ellos jamás podrán imaginar y que algunos de ellos han conocido un amor más puro que lo que alguna vez los gobernantes podrían anhelar, porque huérfano es quien ha perdido a su padre y madre o uno de los dos y eso no quiere decir que no pueda ser amado y apoyado por alguien más.

Al final, podríamos decir que estos chicos se dividen en los que tienen esperanza y aquellos que no, aquellos que quieren ser felices y los que no ven la forma de cambiar su miseria.

Dentro de este sector invisible de la sociedad, hay dos jóvenes que son aún más especiales, con dones más allá de lo imaginable y que con los privilegios que tienen, más que esperar ganancias o reconocimiento, se mantienen en las sombras esperando que cada día sus acciones logren cambiar el destino y jerarquía del país.

Nada los haría pensar que podrían encontrarse con personas que los alejarían de la soledad, del ostracismo y que se convertirían en su familia sólo por el hecho de comprenderlos y aceptarlos tal como son.

Uniendo sus fuerzas y convicciones, estos huérfanos y sus familias por elección lucharán por cambiar el destino de miles, algo que ellos aún no saben, pero que pronto les haré saber de la forma más secreta e inesperada posible.

Porque, a pesar de que ellos piensan que nadie los ve, yo los veo desde las sombras desde hace años, pensando en lo especiales y necesarios que son para convertir a nuestra Arcadia el lugar que todos algún día esperábamos que fuera, un hogar.

No soy su enemigo, pero tampoco su salvador.

Sólo un testigo que espera el momento exacto para intervenir en el juego.

Y así comenzamos esta historia, contando la vida de Marcus Román, un muchacho que, para cambiar el mundo, primero tuvo que ver destruido el suyo.