Capítulo 1
MARIA JOSE DE CASTILLA ENRIQUEZ
Era el año 1837 mi padre enfermo y murió ese mismo año, un año más tarde mi madre.
Siempre sufrió el desprecio, pues estábamos de arrimados con el administrador de nuestra hacienda, la cual fue vendida para solventar gastos de la enfermedad de mi padre, o por lo menos eso nos contaron.
A la muerte de mi madre, el Sr. De la Fuente me hecho a la calle, tuve que irme con el corazón roto, y el orgullo por los suelos a España con un amigo de mi padre que me acogió en su casa.
A mis 13 años me gustaba la hija de la familia de la fuente ¡Cristina!, ella contaba con 10 años, a pesar de la edad que tenía sentía que también le gustaba mucho, no podía creer que me correspondiera.
El destino nos separó de forma inesperada y brusca; al fallecer mi madre, me echaron a la calle como un perro, después me entere que mi padre le había heredado tierras a mi madre, pero como ella no sabía leer y escribir el padre de Cristina la despojo de todo.
Pero ya había crecido me preparé en Administración, pensando en algún día recuperaría todo y el seria despojado de sus bienes tal como lo hicieron conmigo, yo María José tomaría el control y mi venganza pronto seria ejecutada.
MARIA JOSE
Tomé una flor, la deje sobre la tumba de mi madre y con el corazón destrozado me despedí, ya no tenía a nadie a mi lado, solo ella me protegía y me daba ánimos para seguir estudiando, después que mi padre solo nos dejó deudas, nos acogió Joaquín de la Fuente porque se sentía comprometido ya que era el administrador de mi padre, él nos dio la noticia que estaba en banca rota y que la desesperación causo su muerte.
Creímos en sus palabras y nos fuimos a su hacienda “El Águila”, donde mi madre empezó a trabajar en la cocina para poder pagar, aunque sea un poco por lo que nos daban de alimentos y hospedaje.
Aunque mi padre era estudiado, mi madre no, ella era de familia humilde, pero mi padre la amaba, eran muy felices hasta que el murió. Mi madre jamás volvió a tener ese brillo que tenía cuando estaba a su lado.
cuando papa enfermo, tenía 12 años gastamos mucho en su enfermedad, caímos en banca rota según de la Fuente, por eso nos fuimos a su casa, para que el pudiera vender la hacienda y solventar un poco la deuda.
Cuando llegamos a su hacienda la conocí, era una niña rubia, con unos ojos verdes esmeralda preciosos, nunca me había gustado nadie, ni hombres, ni mujeres. Pero ella me había robado por completo el corazón con una sola mirada, cuando me saludo no podía devolver el saludo porque no podía hablar, era tan linda.
A un año aquí estoy despidiéndome de ella y de mi madre, porque de la Fuente me dijo que él ya había cumplido con mi madre y yo salía sobrando, que juntara mis cosas y me fuera lejos que no quería volver a verme.
Cerca la tumba de mi madre, vi a un hombre elegante amigo de mis padres, el cual me llamo, diciendo que quería cumplir con la última voluntad de mi madre apoyándome para que terminara mis estudios, pero tenía que ser en Europa.
Ya nada me ataba a ese lugar, a excepción de mi niña rubia, la cual lloraba al ver a su padre correrme.
No dije nada me acerqué y le dije, no llores cuando seas mayor de edad te prometo que nos volveremos a encontrar.
Tome el barco con el señor Pedro Benavides amigo de mis padres, rumbo a España y así pasaron 10 años.








