RENOVANDO LA HISTORIA

Sinopsis

Jazz nació con un cuerpo débil, lo que le impidió disfrutar de la vida como él quería. Al morir debido a su enfermedad, jura que si alguna vez tiene la oportunidad de reencarnar, lo hará con un solo propósito: ser grande y conquistar el mundo. Su deseo se cumple cuando su alma es transportada a un mundo diferente: el mundo Pokémon. Sin recordar cómo llegó allí, Jazz está decidido a convertirse en el mejor, utilizando su vasto conocimiento del anime y los videojuegos, junto con su inteligencia afilada, para convertirse en un entrenador imparable.

Genero:
Action
Autor/a:
BryhanKid
Estado:
Completado
Capítulos:
29
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 01

Los días y las noches son iguales, no tienen mucha diferencia, al menos no para mí. He pasado toda mi vida encerrado, mirando solo fragmentos del mundo exterior a través de una ventana, como un espectador atrapado en una prisión invisible. Anhelo salir, correr hasta perder el aliento, sentir el viento en mi rostro y el sol acariciando mi piel, pero sé que es un sueño imposible. Nací con una rara enfermedad que causa que mi cuerpo sea demasiado débil; un simple resfriado podría ser fatal. Mis días se diluyen entre píldoras para fortalecer mi organismo y mantenerme lo suficientemente fuerte para sobrevivir.

—Jazz, te dije que, si ibas a usar la computadora, debías tener la luz encendida —la voz de mi madre, molesta, rompió el silencio cuando encendió la luz de la habitación, bañando todo en un resplandor frío y artificial.

—Ya la iba a apagar —respondí, apagando la pantalla con un suspiro. Escribir en la oscuridad tiene algo reconfortante, casi como si las palabras fluyeran más libremente cuando nadie puede verlas, como si el peso de mis pensamientos se aligerara en la penumbra.

Guardé mi escrito en una carpeta llena de otros textos similares, un rincón oculto donde almaceno mis sueños rotos. Cerré el navegador y apagué la computadora. Mi rostro reflejaba un aburrimiento profundo, una apatía cultivada en años de aislamiento. Nací en una familia adinerada, y aunque tengo todo lo que un chico podría desear, mis padres me lo dan con una condición: no salir de casa. Me lo dicen como si fuera por mi bien, pero ya sé la verdad.

—Madre, no me mires así —dije, sin necesidad de levantar la vista para saber que su rostro estaba marcado por la decepción. Sus ojos siempre se nublan cuando me observa, como si yo fuera un recordatorio constante de su fracaso.

—Sabes que no puedo permitir que te pase nada. No quiero problemas con tu padre.

Sus palabras eran duras, pero ya no me lastimaban. Me había acostumbrado a escuchar ese tono distante, frío, como un eco vacío en una casa sin vida. Mi padre sigue con nosotros solo por mi culpa, por el hijo que tuvieron. Si algo me pasara, probablemente se separarían. A veces me pregunto si mis padres realmente me aman, o si solo soy una carga, una obligación que los mantiene unidos por conveniencia.

Eran las once de la noche. Aunque no tenía sueño, estaba obligado a intentar dormir. Aparté los peluches que cubrían mi cama, pequeños testigos de mis noches solitarias, y me dejé caer en ella, sintiendo el peso de la soledad aplastándome. Cada peluche representaba una parte de mi infancia, un intento de llenar el vacío que mi enfermedad había creado.

—Qué triste es haber nacido así —susurré al vacío, mientras abrazaba un peluche de Umbreon shiny, su pelaje suave me daba un consuelo efímero—. Me hubiera encantado vivir como una persona normal, disfrutar de las noches al aire libre, caminar bajo la lluvia, correr por los campos... Si hubiera nacido sano, tal vez hasta habría conquistado el mundo.

Apreté el peluche contra mi pecho. —¿Crees que suena arrogante? —le pregunté, mi voz apenas un murmullo—. Pero no lo es. Sé que soy inteligente, quizá tanto como esos personajes de anime que admiro. Y sé que, si hubiera tenido la oportunidad, podría haber hecho algo grandioso, algo que el mundo recordaría.

Cerré los ojos, y pronto el sueño me arrastró a un abismo familiar, pero en medio de la oscuridad, sentí un frío que nunca antes había sentido. Era un frío que penetraba hasta los huesos, una señal clara de que mi cuerpo ya no podía soportar más. Al abrir los ojos, me vi a mí mismo, acostado en la cama, abrazando el peluche con esos brazos delgados y frágiles que apenas tenían fuerzas.

Intenté gritar, pero ningún sonido salió de mi boca. La frustración me desgarraba por dentro, y las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Quería vivir, quería gritar mi rabia al mundo, pero mi voz estaba perdida en el vacío. Mientras me mordía el labio con impotencia, mi mirada se endureció, se llenó de una frialdad que nunca antes había sentido. Sentí un odio que quemaba, una sed de venganza que me consumía. ¿Por qué yo? ¿Por qué este destino cruel?

Un portal negro apareció detrás de mí, succionando todo a su alrededor. No me importó. No hice ningún esfuerzo por resistir. Ya no me importaba nada; mi vida había sido un desperdicio, una burla del destino.

Pero mi historia no acabaría así.

Al abrir los ojos de nuevo, noté algo extraño, algo completamente fuera de lugar. Estaba naciendo, otra vez. Una joven de cabello azul oscuro me trajo al mundo, con la ayuda de una enfermera y su Chansey que me miraban con preocupación. La habitación era pequeña, de paredes de madera y un techo de paja. Sabía que esta nueva vida sería difícil, un reto quizás, para ver si realmente podría conquistar el mundo como lo había dicho.

Lloré como un recién nacido, pero una sonrisa torcida y maliciosa se dibujó en mi rostro. Era una sonrisa que ningún bebé debería tener, una sonrisa que pertenecía solo a alguien como Jazz. La oportunidad que había anhelado por tanto tiempo finalmente estaba ante mí, y no la dejaría escapar.