Prólogo
La primera vez que Jungkook se encontró con la mirada penetrante de Jeon Jungkook, unos ojos que brillaban con intensidad, dejó a Jimin sin aliento.
Eso bastó para que en Jimin naciera una obsesión, llevándolo a vigilar cada momento de la vida de Jungkook.
Jimin creía tener cada movimiento calculado, pero hay algo de Jungkook que él no conocía...
Con Jungkook
Jungkook tenía una foto de Jimin en la mano, y una botella de wiski en la otra
_ Mi lindo omega, no sabes las ganas que tengo de gritar que eres mío, solo mío, quiero que conozcas todo mi amor y locura por ti.
_ Ummgh mi amor, imaginar que te beso y acarició cada parte de tu bello cuerpo me vuelvo loco mmm... morder ese bello cuello y marcarlo uff me encantaría eso.
_ Quiero que me montes, masajear ese enorme trasero ummm, quiero sentirte ya mi amor, quiero ingresar en tí mientras pides que vaya lento y a poco.
_ Deseo tanto atarte a mi cama, me excita tanto, el pantalón me estorba, esta polla, cada vez crece más y más dura se pone, palpita cómo si fuera mi corazón, él también te ama y te necesita omega.
_ Quiero hacerte mío ya, necesito ingresar en ti, quiero sentir cómo me aprietas, quiero besarte y sentir en mis oídos esos gem1dos tan bellos que debes soltar ummmgh
Llegó el día en que Jimin decidió que mirar ya no era suficiente. Debía secuestrarlo para tenerlo como siempre soñó, sin nadie que pudiera arrebatárselo.
Cuando Jimin cree controlar a Jungkook al secuestrarlo, descubre que el juego ha cambiado. Jungkook no es la presa fácil que pensó, el deseo insaciable que tiene por poseer a Jimin lo ha convertido en el cazador








