Feminizado en la carcel (+18)

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Martin ha cometido un crimen y ha sido enviado a la cárcel. Él cree que tuvo suerte por tener una sentencia corta, pero no sabe que su vida esta a punto de cambiar para siempre >:3

Genero:
Horror/Lgbtq
Autor/a:
Dani Quake
Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Carne fresca

Era un día nublado pero caluroso en la cárcel “Hill 1” y yo estaba por comenzar mi condena.

Yo era un joven con cabello negro, atlético y de clase alta. Me encantaba salir con mis amigos a fiestas y trabajar en la empresa de mi papi.

Mi nombre es Martin y fui sentenciado por un homicidio. Fue una noche que conducía de vuelta de una fiesta donde había bebido de más. Conduje rápidamente para que ningún policía me detuviera en el camino, pero sin querer, atropellé a una mujer que cruzaba la calle con su hija.

La mujer murió instaneamente y la niña quedó hospitalizada. Fue una tragedia obviamente, pero no era mi intención matarlas, solo fue un accidente.

Así que mi papi contrató a los mejores abogados para defender mi caso y sacarme bajo fianza, ya lo había hecho en ocasiones anteriores. Lo malo es que por alguna razón, al juez no le caí nada bien, incluso después que los abogados me defendieron tenazmente, el juez me sentenció a 5 años de prisión, sin libertad condicional.

Esperaba que al menos me ofreciera la opción de “castigo o rehabilitación”, pero según la ley, esa opción no estaba disponible para acusados de asesinato.

Así que aquí estaba yo ahora, llegando a esta cárcel gigante, un verdadero castillo de concreto, rejas y alambre de púas. Estaba vestido con el uniforme naranjo de la prisión, pero creo que me dieron una talla más pequeña, quesada un poco ajustado en mis muslos.

El guardia me guio por la prisión hasta mi celda, en el camino los demás presos me gritaban de todo, mientras yo hacía todo lo posible para ignorarlos.

-¡Uuhhhh, ese culito es mío! ¡Que nadie lo toque antes que yo! -Gritó un prisionero desde su celda.

-¡Nos vemos en las duchas, culón! -Gritó otro.

-¡¿Oye, quieres que te cuide?! ¡Yo puedo ser tu papi aquí adentro! -Gritó un tercero.

Al escuchar esto me enoje bastante y respondí.

-¡Cállate imbécil! ¡Yo solo tengo un papi y no eres tú! -Dije sin saber en lo que me estaba metiendo.

La cárcel entera estalló en risas y empezaron a gritar aun más, el guardia detrás mío me empujó para que siguiera caminando.

-¡Silencio! Sigue caminando. -El guardia se veía muy serio y estricto. Era calvo, llevaba gafas de sol incluso dentro del edificio.

Me llevó a una de las celdas del segundo piso y me hizo entrar.

Era una celda pequeña para 2 personas, habían 2 camas a cada lado, mucho mejor que una litera. Tenía un inodoro, lavamanos y un pequeño escritorio con una silla.En la cama de al lado había un tipo rubio con aspecto muy femenino, su uniforme también era naranjo pero a rayas, estaba leyendo un libro.

El guardia me empujó dentro y cerró la celda. Mi compañero de celda ni se molesto en mirarme.

Me aclaré la garganta para llamar la atención y solo entonces, me miró.

-Hola. -Y siguió leyendo.

-Hola, me llamo Martin, supongo que seremos compañeros de celda. -Me senté en la otra cama.

-Así parece. -Mi compañero cerro el libro y se sentó, sus muslos se vieron más grandes al sentarse. Me miró con atención.

-¿Que.. que me miras? ¿Tengo algo en la cara?

-¿No eres tú el tipo de las noticias? ¿El tipo que atropello a la madre con su hija?

-Si, soy yo, ¡pero fue un accidente! Nunca lo hubiese hecho a propósito. -Intenté explicarle pero me interrumpió.

-Esa parte la entiendo, pero no te ves muy arrepentido al respecto.

-Bueno, no, porque no fue mi intención. Es tanto culpa de ellas como mía, así que no me siento mal al respecto.

Mi compañero me miró incrédulo. Entonces movió la cabeza de lado a lado, se recostó en la cama y retomó su lectura.

-Ahora entiendo por que te mandaron aquí. Van a hacer que te arrepientas, cariño. Por si acaso, me llamo Sam.

-Un gusto conocerte, Sam. -Le tendí mi mano para estrechar la suya, pero él solo miró mi mano con disgusto y siguió leyendo.

-Oye, perdón si esto suena raro... pero te vez muy femenino. ¿Estas en un tratamiento por eso?

Sam volvió a cerrar su libro y se puso de lado para mirarme.

-Déjame decirte que va a pasar ahora. No llegaste a esta celda por casualidad, dentro de esta cárcel, esta celda se conoce como “la celda de las putas”, todos los días los demás prisioneros vendrán y tendrán sexo con nosotros sin parar hasta que se cansen. Así que mejor empiezas a practicar con tu culo para cuando vengan mañana.

Quedé horrorizado. ¡¿Como podía decir eso tan calmadamente?! ¡No, no podía ser! ¡Tengo que salir de aquí!

-No, no puede ser cierto. ¡Estas mintiendo! ¡Estas... estas intentando asustarme! ¡Además tu también estas aquí, también te van a violar! -Me acerqué a la puerta de la celda, e intenté abrirla. Obviamente estaba cerrada.

-Si, yo también estoy aquí. Pero mi papi me protege aquí adentro, solo tengo sexo con él y a veces, con sus amigos. -Sam se mordió el labio inferior pensando en él.

-¡Yo tengo una novia afuera!

-Pues ahora serás la novia de alguien aquí adentro. Escucha, mientras antes aceptes que serás una puta pública, mejor será para ti.

-No, nunca lo aceptaré. -Mi respiración se estaba acelerando, escuchaba las voces de los otros prisioneros hablar en voz baja y reírse al escucharme hablar con Sam. -Voy a pelear con cualquiera que entre aquí.

En ese momento apareció un guardia, era un tipo atlético de unos 30 años, tenía una expresión confiada y burlona, además de tener la mitad del pelo teñido de rojo.

-¡Guardia, guardia! Ayuda, por favor. No puedo estar aquí, mi familia es muy influyente. De seguro, se habrán equivocado en mi sentencia.

El guardia se acercó a la puerta, en su camisa se leía “Mark”, me golpeó en la mano que le estaba extendiendo, con una porra.

-Aléjate de la puerta, puta. -Después se dirigió a Sam con una sonrisa en su rostro. -¿Como esta mi chica favorita?

-¡Papi! -Sam saltó de la cama, feliz de ver a este guardia. -¡Que bueno que viniste!

Se acercó a la reja y besó al guardia en la boca, mientras él le sujetaba su sexy trasero a través de las barras.

Yo todavía me frotaba la mano en la que me había golpeado, miré incrédulo la escena. ¿Su papi era el guardia? Pensaba que era uno de los otros prisioneros.

-Papi, ¿te gustaría hacerlo ahora? Tengo muchas ganas de tu rica verga.

-Siempre tengo ganas de ti, cariño. Pero ahora solo vengo a pedirte un favor. -Dijo Mark echándome una rápida mirada. -Un hombre muy importante me encargo preparar a la nueva puta de la cárcel. Dice que tiene grandes planes para ella.

-Oh, entonces alguien ya le echó el ojo, ¿cierto? -Sam me miró burlonamente.

-Desde antes que llegara. Así que ayúdame a prepararlo, cariño. Pronto verá muuuuucha acción en las duchas.

Ambos se rieron. Yo me aleje de ellos con terror en mi corazón. ¡Esto era una pesadilla! No podía creer que estaba aquí. Mi papá siempre me había protegido y financiado toda la vida, ¿por que su influencia no llegaba aquí? ¡Él es un político muy importante! ¡Debía poder hacer algo!

Mark abrió la celda y entró, me puse en posición de pelea.

-Jajaja, ¿en serio crees que puedes pelear conmigo? Vamos, inténtalo. -Me llamó con su mano, desafiante.

Le lancé un puñetazo que él detuvo con su mano abierta y me la retorció. Me la puso detrás de la espalda y me sujeto contra la pared.

-¡Ay, ay, me rindo, me rindo! -Dije patéticamente. Sam solo miraba, sonriendo burlonamente.

-Como vuelvas a intentar algo así, yo mismo te meteré en confinamiento solitario con 10 reos más. Ahora siéntate ahí, tenemos trabajo que hacer. -Me empujo a la silla de la celda y caí sentado en ella. Yo estaba muy asustado.

Mark le entregó un estuche a Sam que recibió muy feliz, dijo que me preparará para la noche y Sam se sentó en mis piernas de frente, su suave trasero presionó mi entrepierna.

Entonces me di cuenta que el estuche que tenia era de maquillaje. ¡Planeaban maquillarme como una mujer!

Iba a resistirme pero Mark me puse la porra en el mentón y negó con la cabeza, dejándome bien en claro que debía obedecerlo.

Trague saliva y me deje maquillar.

Sam era experta/o en esto, no le tomo más de unos minutos en ponerme la base, aplicar sombra de ojos, delinearme y ponerme lápiz labial. Después me peinó con un cepillo de pelo qué tenía. Cuando terminó, me mostró el resultado con un espejo de mano. Me veía como una verdadera mujer, incluso me tomó unos segundos reconocerme.

-¿Ese soy yo? No puedo creerlo... -Dije en voz baja.

-Esa eres tu. Desde ahora ya no serás Martin, sino Martina. Y prepárate para esta noche, te haremos una orientación para que sepas como será tu nueva vida. Sam, encárgate de ella, por favor. -Mark salió de la celda y me dejó con mi compañero.

-¿A que se refiere con que te encargues de mi? ¡Oye! -Sam me empujó en mi cama.

-¿Eres virgen, no? Déjame ayudarte a estirar un poco. Hace tiempo que no soy el activo al momento del sexo, pero cuando mi papi me pide algo, lo hago. -Sam se sacó el uniforme de prisión y me mostró su cuerpo desnudo.

Era algo nunca antes visto, tenía un sexy cuerpo con muslos gruesos, caderas anchas, unos pechos pequeños y abdominales marcados, y si no fuera por su pene que era del mismo tamaño que el mío, hubiese pasado como mujer.

-¡¿Oye no, que haces?! -Sam me sacó mi uniforme y me puso boca abajo en mi dura cama. -¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude! -Intente resistirme pero incluso Sam era más fuerte que yo.

-¡Ya cállate, estúpido! Te estoy haciendo un favor, mi pene no es tan grande como el de los demás, así que te servirá como calentamiento. Además tengo un poco de lubricante aquí, cortesía de mi papi. Ahora, relaja las nalgas para que no te duela cuando te la meta. -Sam se subió sobre mí y puso la punta de su verga en la entrada de mi culo.

-¡No quiero! ¡Suéltame! ¡Esto es inhumano! ¿Qué he hecho para merecer esto? -Seguía forcejeando, intentando quitarme a Sam de encima, pero él se enojo y sujeto mi cabeza con fuerza sobre la cama.

-¿Es en serio? ¡TU SABES LO QUE HICISTE! ¡MATASTE A UNA MADRE Y A SU HIJA! -Introdujo con fuerza su verga en mí, puede sentir la punta meterse hasta la mitad de mi culo, fue muy doloroso. -Ni siquiera sabes quien era su marido. Pero pronto lo sabrás y te darás cuenta de lo jodido que estas.

Sam dejó de hablar y empezó a penetrarme con fuerza, su verga igual a la mía violaba mi culo con ira. Dolía mucho incluso con el lubricante que se había puesto.

Al principio fue muy doloroso, era como si me metieran un tubo metálico por detrás, poco a poco empezó a estirar mis interiores hasta que de repente, se empezó a sentir distinto. Incluso podría decir que sintió bien, cuando me relaje. Sam se dio cuenta de esto.

-¿Oh? Ya veo que te relajaste. Te dije que sería más fácil así. -La verga de Sam seguía penetrándome mientras hablaba.

-No... no es cierto. No me gusta esto. -Su miembro hacia aplaudir mi trasero mientras su cuerpo estaba sobre el mío, yo apretaba la almohada con fuerza intentando resistir.

-Como tu digas, Martina. Solo recuerda que tu vida en prisión será dura, si tu decides que sea así. -Ahora la metió hasta el fondo de mi, yo solté un gemido sin querer.

-¡No...me llamo... Martina! -Su verga tocó un punto dentro de mi que me hizo tener una ereccion involuntaria. Mi mente se empezó a nublar por el placer.

Sam me hablo al oído por detrás, mientras seguía embistiendo mi culo.

-Puedo sentir como te estas excitando, cariño. Tu culo se esta mojando de a poco. Solo un poco más y estarás lista. -Me metió un dedo en la boca y aceleró el ritmo de sus penetraciones.

No quería admitirlo pero no podía aguantar más. En cualquier momento él se vendría dentro de mí, podía sentir palpitar su verga, al mismo tiempo que mis propios latidos. Estábamos a punto de llegar al orgasmo.

Pero justo en ese momento se detuvo y se levantó, dejándome con el culo abierto sobre la cama. Se limpio su verga y se volvió a vestir.

-¿Que... por que paraste? -Dije jadeando.

-Dijeron que te preparará y ya lo hice. Ahora la siguiente verga que te metan entrara más fácil. -Sam volvió a recostarse en su cama con los brazos detrás de la cabeza.

-Pero, no te viniste. -Dije confundido.

-Jajaja, ¿querías que me viniera? No puedo creer que ya estés aceptando tu nueva vida de puta. Mejor así, será más fácil para ti.

Me avergoncé de mi mismo. Siempre decía cosas que me metían en problemas y aquí estaba haciendo lo mismo.

-¿Que pasara ahora? -Pregunte mientras me subía los pantalones y me sentaba en la cama.

-Esta noche, te darán una cálida bienvenida. -Sam solo se rió y se dio la vuelta para dormir.

Yo solo me quede mirando a la pared. Eso no sonaba nada bien.