Deseo Carmesí
En un tiempo se llego a contar que entre el follaje y la maleza del bosque oscuro de Alexandria existía un castillo, con pisos tapizados en mármol y piedra caliza, recubierto de detalles excelsos en oro y plata, todo un deleite que ocultaba en su belleza de acabados barrocos un monstruo, en aquel bello paramo rodeado de las flores mas exóticas permanecía en su jaula un ente que cazaba a los mortales que llegaran a tocar sus tierras, un ser que devoraba a sus presas hasta no dejar más que sus huesos, el demonio con longevidad, condenado a existir sin cambio alguno durante muchos años, el dragón negro, la gente por más de mil años escucho esa historia y supo de su existencia cuando estos mismos devastaron Artife la capital, en el episodio de genocidio y desastre conocido como el mar rojo, los Dragones obligaron a los hombres que permanecieron con vida a construirles un palacio en el bosque oscuro, donde han tenido a su descendencia y les ligaron a llamarlos sus dioses protectores, hasta el día que quedó solo uno, para apaciguar su destrucción cada cierto tiempo por exigencia de aquel ser enviaban una esposa, al parecer su actual Deidad dragón debía buscar una manera de mantener su existencia, por lo que un sacrificio sagrado y puro seria seleccionado por el oráculo y enviado a concebir vida con aquel ser o su muerte, ya que de no serle útil solo ese destino le quedaría al individuo.
Desfilando por el sendero vestido de blanco y con una lampara de aceite debía entregarse a cumplir los caprichos del Dios y verdugo de sus tierras, ese destino ahora pertenecía a un joven chico que al cumplir los 5 años fue marcado por el oráculo, su nombre era Xeno, ante el asombro de lo tardía que fue su elección y su genero el chico fue instruido por los sabios y el oráculo, debía estudiar, encaminarse para ser capaz de complacer las exigencias de su deidad y sobre todo al fin cumplir su deseo para traer paz a su tierra después de los anteriores intentos fallidos que solo culminaron en calamidades, preparándolo durante 13 años el día de su ceremonia el pueblo entero estaban fuera, le arrojaron pétalos de flores, lo vistieron con el mejor conjunto bordado de hilos de seda y le colocaron las mejores joyas, este chico llevaba todas sus esperanzas para superar el próximo invierno crudo.
Xeno quien lo único que hubo estudiado en su vida era como serle fiel a su dios, aquel chico que sin poderlo explicar se había enamorado de los bonitos cuentos que le relataban sobre aquel a quien estaba destinado y a la vez sin saber por que de alguna extraña manera que nunca revelo tenia sueños vividos desde los 8 años con un chico de cabellos de oro y ojos ámbar, un joven que le esperaba y le regalaba siempre una flor, un chico que hubo conocido cuando el tenia 5, Xeno oculto que cuando era pequeño se separo de sus padres durante una búsqueda de hierbas medicinales, ahí llamado por una tenue voz acabo en un oasis donde aquel joven mayor a el le extendió los brazos, aquel que le dio palabras dulces y al final beso su muñeca, su frente, lo arrullo y lo hizo reír para dormitar, cuando el despertó el oráculo lo hubo señalado como el futuro esposo del Dios Dragon Negro.
Como explicar su emoción y por no decir su naciente deseo, desde los 16 años sus sueños vividos se volvieron pasionales, actos carnales que alborotaban sus hormonas y lo hacían sentir vulnerable, aquel hombre de cabellos de oro lo anhelaba con tanta devoción y el con una simple mirada de esas orbes se sentía desfallecer del puro éxtasis, sabia que esos sueños indecentes solo eran una creciente devoción a lo que sabia que le esperaba, Xeno a diferencia de otras personas seleccionadas conocía la apariencia de su actual dios y lo dibujaba en secreto, anhelando con cada noche pasional en que yacía al fin en sus brazos que aquello se consumara, poseer su semilla, dar a sus hijos a luz y sobre todo vivir con aquel a quien anhelaba ya saber su nombre, por que aquel ser cada que el le cuestionaba en sueños siempre se lo negaba y recibía una sonrisa del rubio con un simple:
“Xeno cuando estés en mis brazos al fin conocerás mi nombre”
Caminando adentrándose en el bosque negro con su lámpara de aceite el joven de melena trenzada peliplata miraba a todos lados, quería correr acelerar su paso con cada replicar entusiasta de su corazón, ya quería verlo, ir a sus brazos y besarlo, escuchar su nombre, su voz su todo, por ello el sendero se le hizo eterno hasta que el final de aquel camino llego, la luz al termino del túnel de espinas lo hizo salir, ahí lo vio el paraje de los cuentos, bañado de camelias y rosas que desprendían un fragancia dulce, entre enredaderas y diversa vegetación estaba el castillo que brillaba como diamante, la lampara callo de sus manos y se apago, acelerando el paso el joven corrió entre las flores que botaron pétalos, no se detuvo hasta llegar a la entrada donde la puerta se abrió de par en par y ahí esperándolo en las escaleras estaba el hombre que soñó, aquel que le quito el aliento, su melena oro cayendo por sus hombros, perdiéndose en los finos ropajes negros con vino y brocados dorados, una estola de piel blanca marfil decoraba sus hombros y acababa en un broche rubí sangre, aquel que extendió su mano al chico que admiro con exultación de pies a cabeza, esta era la esposa que espero durante mas de 250 años.

Los pasos del chico mas joven acortaron la distancia y cuando sus manos se tocaron Xeno no pudo evitar el suspiro de satisfacción que se ahogo cuando aquellos brazos fornidos le sujetaron de caer y al fin sus labios se rozaron, sintiendo el revolotear de su vientre bajo el peliblanco acaricio aquel perfil lo admiro y entonces al alejar sus labios menciono.
-Al fin estoy aquí...
-Stanley... ese es mi nombre Xeno.....
-Stanley -Repitió risueño- mi Stan....
Con ello mencionado como en sus sueños fue tomado en brazos y guiado hasta su alcoba nupcial, ahí donde desde los 16 años soñó su consumación, ahí donde se aferraba a estos brazos y gemía de placer, lo anhelaba con tanta expectativa que no podía mantener sus manos quietas, acariciando el rostro y regalando besitos en ese perfil sonriente Xeno se perdió hasta sentir como era recostado en aquellos aposentos, ahí se mantuvo hasta que su amante y deidad se aparto, haciendo un puchero de desaprobación el menor se incorporo, lo observo caminar y denoto como el dragón tomaba una copa de cristal con detalles en oro, volvió con el chico que le miro curioso y tomo asiento a su lado.
-Bebe esto Xeno con esto sellaremos nuestros votos... serás mío
Sin cuestionar nada el joven tomo aquella copa y la bebió hasta la última gota, no recordaba este objeto en sus sueños pero no cuestionaría a su esposo, menos después de aquella declaración de posesión que lo hizo ponerse nervioso y ansioso, el liquido se deslizo por su garganta hasta su estomago y desde ahí el calor se extendió la copa cayo sobre la cama y Xeno jadeo, se quejo suave del extraño ardor en su piel, aquel que se concentro en su vientre bajo mientras el rubio le observaba complacido el ya lo desvestía con la mirada, espero a que la bebida echa con su sangre fuera asimilada y aceptada por el cuerpo de su amante, cuando aquel mortal dejara de ser un simple humano su pacto de sangre seria irrevocable, así como aquel seria su todo el seria igual todo para Xeno, solo fueron 2 minutos las orbes azabache del chico se dilataron y un carmín se extendió mezclado con una pizca ámbar mientras su pupila se rasgaba en un afilado rasgo draconiano, un ultimo suspiro y estaba echo.
Xeno se incorporo sonrió con malicia mientras se extendían sus garras tomo a Stanley de la estola de sus ropajes y lo atrajo a el con violencia, montándose sobre este que le observo complacido, relamiéndose los labios su lengua cambio, una marcada extensión bífida se asomo de entre sus dientes y entonces escucho su tono de voz un poco autoritario.
-Stanley... que esperas mi cuerpo esta ardiendo por tu sangre lo deseo....-musito el chico dibujando un sendero desde su cuello hasta sus caderas desordenando suave las prendas- aquello que solo tu puedes darme... muy profundo en mi... hasta que me marques... y tu te impregnes en mi piel....
-lo se... -murmuro acercando sus labios al oído sensible del menor que tembló- se que anhelas mi semilla y no puedes contener tu deseo de aparearse... Xeno yo te daré todo lo que has esperado desde hace 3 años... ya que yo puedo complacerte mas allá de lo que un mortal podría si quiera anhelar....
Con aquello mencionado sujeto sus caderas con ímpetu y sin mas dio un empujón al chico, ahí lo sintió la rigidez del rubio, pero había algo mas, ahí abajo, existía una presencia mas aparte de la normal en su cuerpo, aunque sentía que hubo consumido la sangre de Stanley y cambiado parte de su cuerpo el aun tenia solo un órgano sexual, sin embargo su amante no dejaba de seducirlo y demostrarle que poseía mas de uno, aquellos miembros viriles ansiosos y dispuestos a deslizarse entre sus piernas y perderse en lo mas recóndito de su ser, ese leve pensamiento lo hizo temblar entonces noto un cambio mas, algo se deslizaba entre sus muslos, humedeciendo la tela de sus pantalones, algo estaba saliendo sin detenerse de su zona de unión, sintió inquietud ya que era extraño por ello se apoyo de sus rodillas para incorporarse y fue detenido, los brazos de aquel hombre que le beso dulce para jadearle al oído.
-Ya hueles exquisito... abajo sin duda debe estar echo un desastre por mi...
Los papeles cambiaron con fuerza el rubio derribo a su amante sobre las sabanas de seda ahí lo vio apenado cruzar las piernas y negarse a permitir que le despojara de los pantalones, sin embargo esa resistencia se disipo con tenues besos en cada dedo y una que otra mirada del mayor, cuando el indicio de objeción se esfumo la delicada prenda de algodón se deslizo junto a su ropa interior mientras un hilillo traslucido se perdía humedeciendo los muslos y las sabanas bajo de su cuerpo que permanecía expectante pero tímido, mas al ver como aquel rubio se desabrochaba el adorno carmín, dejando deslizar con ello la estola tras de si y seguido acto despojarse del saco fino que vestía para vislumbrar en su lugar una camisa vino que se ceñía en los puntos importantes, enmarcando mejor el bien trabajado cuerpo del Dios, aquel que no perdió el tiempo en besar las piernas de Xeno logrando con ello que estas se separaran debido a la sorpresa, admirando la dulzura de su amante, aquel que quedito jadeaba sin poder mirarle, las manos del dios dragón recorrieron sus piernas, desde sus tobillos hasta sus muslos internos jugaron haciendo leves presiones y roces insinuantes provocando al menor que se sostenía y rasgaba las sabanas, se sentía ya mas inquieto e inconforme, anhelaba mas, su cuerpo exigía mucho mas de lo que le estaban dando por el rubio acaso se estaba burlando de el.
-Stanley...-sus orbes al fin lo enfocaron al rubio que le sonrió con malicia mientras besaba su muslo interno ignorando su sexo- ya deja de ahngg.....
No pudo continuar cuando aquella lengua extraña recorrió su zona baja, saboreando el lubricante que salía de su cuerpo del menor, si Stanley degusto levantando suave las caderas de Xeno e introdujo en aquel lugar recóndito su extremidad bífida comprobando así sus paredes internas y el cambio a su cuerpo, degusto de los gemidos ahogados y las frases a medias del albino que no podía con el asombro de su acción, después de todo en sus sueños nunca hubo insinuado aquello, no el joven e ingenuo Xeno era demasiado casto para saber que se podría llegar a hacer esto, soñó con los dedos del rubio deslizándose y ensanchando su interior pero jamás se imagino que se podría hacer algo tan indecente con los labios o la lengua en ese lugar, fue extraño, los sonidos indecorosos y las succiones lo hicieron vibrar en especial cuando una presión en su vientre plano por la mano del rubio lo hizo replicar.
-Stanley... espera... yo... no hagas eso.... algo.... algo esta raro.... esta mal... no lo hagas...
Rogo con los ojos llorosos a los orbes ámbar que mostraron un destello carmín y con ello se replico con mas intensidad aquel jugueteo que lo hizo gemir alto mientras su cuerpo se tensaba, alcanzo el clímax, el liquido lechoso fue expulsado por su miembro y derramado en su vientre manchando sus prendas y la mano del rubio en el acto, aquel que lo miro encantado, se separo ayudando a su amante a reposar suave contra los aposentos mientras el se relamía los dedos dedicando apenas tenues caricias a Xeno que jadeaba bajito, en ese estado apenas noto cuando el rubio le desabrocho los botones de sus ropajes superiores, desacomodando los bonitos olanes y decoraciones de la camisola de encajes que acabo enseñando su pecho, aquel que subía y bajaba en una frenesí por el éxtasis, cuando comenzó a recobrar su lucidez miro a su amante sonreírle mientras atacaba su cuello, lo consumía con besos y ligeras mordidas a su piel que se lleno de marcas rojas.
-Stan... yo... -musito sintiendo seca la garganta intentando tragar la poca saliva que podía.
-lo se deseas mucho mas que esto.... -murmuro suave lamiendo el lóbulo del chico que jadeo ahogadamente.
Tenia curiosidad por ello aunque titubeante de lo que estaba por hacer sus manos se deslizaron por el pecho del mayor bajando suave hasta aquella zona ahí medito lo que haría toco suave y busco de manera torpe colar su mano, escuchando claro una risa por la cual hizo un puchero pero al final su deseo aumento, fue eso que lo obligo a volver a usar su fuerza otorgada por el pacto de sangre y ser el que este arriba de su amante, logrando aquello volvió a usar su voz ordeno al hombre mayor que le miraba divertido.
-abre tus prendas Stanley...
-jum... de acuerdo hare todo lo que pidas... Xeno...
Con eso dicho comenzó a abrir su camisa y después sus pantalones donde tardo lo suficiente adrede para exasperar a Xeno que arto de la situación termino por rasgar las prendas con sus uñas, entonces al descubrir después de ese arranque de molestia que sus suposiciones y mas que eso lo insinuado era real quedo en blanco, admirando la entrepierna del rubio que solo lo miro aun mas divertido.
-Mi pequeño esposo se ha quedado sin palabras solo por ver aquellos que lo complacerán nuestra noche de bodas... a este paso me pregunto si use la cantidad adecuada de mi sangre para que no te desmayes....
-eh?.... es que de verdad son... dos.... enserio??...
Musito aun sin creerlo, no era un experto mas que en mitología y tradiciones que le inculcaron sobre su dios, que en ningún libro o papiro de los miles que leyó durante esos años, estaba asentado ni el mínimo hallazgo de que el Dios o los Dioses Dragon macho tuvieran dos miembros prominentes y viriles, no aquí la cuestión era no había nadie que dijera en primer lugar que podrían tomar apariencia semi humana, nadie conocía de los pactos de sangre o como se reproducirían con un mortal todo eso era desconocido y Xeno anhelaba cosas que le fueron insinuadas, además que sin lugar a dudas se hubo enamorado genuinamente de la deidad.
Amaba a este Dragon Negro de nombre Stanley, lo amaba como para dejar atrás sus inquietudes y al fin tocar suavemente aquello era curiosa y diferente, tanto su forma como textura, atreviéndose a usar ambas manos recorrió apenas suave las bases, esas marcadas venas y ligeras protuberancias de esa carne igual de caliente que la suya misma se relamió los labios y tuvo una extraña hambre, Stanley delineo esa zona con suavidad sin decir palabra deslizo dos de sus dedos en la boca del chico le enseño en su accion lo que debía hacer y cuando estuvo complacido de su técnica solo lo dejo replicar lo echo, a ese chico que entre besitos y lamidas le complació, realizando con una torpeza y delicadeza succiones donde debía, hasta que le dolieron los labios era imposible para el meterlo mas allá de la punta a su boca, dejando caer un hilo de saliva sobre uno de aquellos miembros lo froto y sin mas se acomodo, esto ya lo conocía, esta parte ya la hubo echo mas de una vez en sueños, abrir sus piernas y deslizar lentamente aquel trozo de carne, separando sus glúteos con sus manos se inclino y mirando a su esposo este le comprendió sin mas, alineando aquello que poco a poco se abrió paso, su entrada lubricada acepto sin objeción de manera tortuosa hasta la base donde ambos jadearon en silencio mientras el segundo miembro del rubio se rozaba con el suyo, la fuerza se le fue, se mantuvo quieto y jadeo, entonces escucho otra ligera risa y con ello de nuevo perdió el aliento se aferro clavándole las uñas a su compañero en la espalda escuchando un ligero quejido placentero gutural, mientras sentía como le penetraban, lento preciso y profundo, arqueando sus caderas escuchando su voz, sintiendo el deslizar de la sangre en sus dedos y como esas heridas sanaban sin mas, se dejo caer sobre el colchón, enredando sus piernas a las caderas de Stanley que le mordía el cuello con afán y bajaba a sus pezones, ahí grito aun mas, que era esto tan intenso y diferente, tan frenético y caliente, se sentía derretir y estar demasiado cerca del éxtasis, como algo así de grande entro tan rápido, como pudo tener esa predisposición para escuchar ahora solo el chapoteo de sus caderas y los jadeos altos de su voz que se acompasaban con los guturales de Stanley aquel hombre que le miro a los ojos ahí sus labios se unieron, se besaron con un hambre descomunal y desbocada en donde el menor acabo por rasgar el labio de su esposo, de nuevo el exquisito sabor a sangre de aquella copa, un manjar espeso que se deslizo y lo hizo delirar como un afrodisiaco mientras este le sonreía para morderle de la misma forma un beso en donde ambos intercambiaron aquel liquido vital, parando un minuto sus acciones, Xeno sintió de nuevo el calor de su cuerpo, una ansiedad naciente que lo hizo menear sus caderas.
-Ya estas ansioso de eso no es así... -murmuro al chico que le miro curioso mientras el bajaba a tocar su vientre, solo el tenue roce lo hizo temblar.
-Yo.... Stan.... -sintió hervir su rostro por lo que estaba por pedir- yo necesito mas que eso...
-Xeno yo cumpliré cada petición y deseo tuyo por ello solo pídeme sin dudarlo...
Culmino para con ello alejar las piernas que le impedían separarse, se incorporo froto su hombro y admiro lo bonito que lucia el joven chico que lo veía de arriba abajo, haciendo un mojin en reproche ya que su unión fue interrumpida, extendiendo sus brazos rogo y con ello la sonrisa ladina que esperaría de su esposo lo embeleso, acallado con un beso quedo el suspiro cuando de nuevo se realizo aquella unión, sus piernas replicaron pero esta vez eran dos intrusos los que se abrieron paso en su interior, de nuevo araño con fuerza la espalda de Stanley y entonces cuando sus labios fueron libres admiro un ligero cambio en su perfil emergiendo de entre sus dorados cabellos se asomaban dos cuernos largos junto a unas ligeras marcas de escamas negras en sus pómulos, su mirada ámbar se teñía de un color rojizo mientras exhalaba lento, se sintió bien junto al dios Dragon cuando sus pelvis chocaron, ahí ambos se miraron con devoción y prosiguieron en este acto, en donde las marcas por mas que se insistieran en dejar se borraban, de la piel de Stanley debido a su linaje y de la de Xeno según los deseos de su esposo, aquel que degusto su cuerpo de extremo a extremo y grabo hasta el ultimo rastro de ella así como sus zonas erógenas todo lo conocía así como Xeno sabia como tentar a su Dios y amante.
Llegado al punto del primer climax de su amado, Xeno permanecía con las caderas altas ahogando sus gemidos contra la almohada apoyándose de los brazos de Stan que lo mantenían sujeto para no ceder de lleno, el ya llevaba 4 orgasmos previos y estaba muy cerca del quinto.
-Stan.... por favor... lo quiero.... dámelo.. hng... Dios....
Murmuro suave rasgando la almohada escuchando como siempre la risa de su Dios que sin mas le peino sus cabellos platino que ya eran un desastre y limpiando las perlas de sudor que goteaban de su frente sin descanso.
-shh... si lo se mi esposa lo se... ya es hora de darte aquello que anhelas en tu vientre....
Sujetando los brazos del menor tiro suavemente ayudándolo a erguirse y sostenerse de sus rodillas dando certeras estocadas tan profundas, escuchando lo alto de su voz junto al goteo de los fluidos y entonces una embestida mas llego aquello que anhelaban, el culmine del rubio, su semilla draconica recorriendo su interior llenando su vientre mientras el igual tenia su propio climax, estando ahí en la plenitud se aferro a las manos del rubio le rogo por un abrazo y termino ahí siendo sostenido y arrullado.
-Eres feliz Xeno?...- cuestiono al oído de manera dulce.
-Lo soy.... mi amado Stan... es tan cálido yo podre dar vida a tus hijos...-murmuro suave mirando aquella mano sobre su vientre bajo que estaba ligeramente abultadito por esos intrusos además de aquello que marcaba su interior.
-Lo harás sin lugar a dudas después de nuestra noche de bodas que apenas a comenzado sin lugar a duda cargaras a mis hijos...
No lo comprendió bien al inicio pero al mirar su vientre debido a las caricias del Dragon vio un ligero destello y como se extendía un tatuaje carmín, el cual quemo y a la vez avivo su libido, jadeo el color ambarino y rojizo que estaba extinguiendo ya casi el azabache de sus propias orbes incremento y entonces entre sus cabellos apenas se asomaban unos pequeños cuernos que al ser rosados por los dedos de su amante vibraron, suspiro y cuando cobro el aliento se perdió en la voz del rubio.
Si al final cedió a sus nuevos instintos dejo que esa sangre brotará y tomara control por lo que cuando volvió en si después de varias horas estaba recostado entre nuevas sabanas de seda, viendo como el rubio besaba su pierna mientras movía las caderas.
-Haz vuelto en si... Xeno quizás debí esperar un poco mas a que te acostumbraras a mi sangre... aunque ya no podía con la tentación de consumar este deseo...
-hngg... Stan cuanto ahh... esta muy sensible... esper...aaahh... -llego al orgasmo mientras colocaba una de sus manos en el pecho del rubio que solo risoteo de su reacción para liberar su pierna y acercarse a besarlo.
-Ya va a amanecer.... si eso te complace saberlo...- musito para ver como se calmaba el menor.
-hng... no bromeabas con... la duración de la consumación -murmuro exhausto y con un ligero tono afónico.
-jamás te mentiría en esos temas mi amado... este acto me asegura que concibamos la próxima generación quiero y anhelo que sean igual de bellos que tu...
Esta vez fue el pequeño albino el que risoteo suave secando el sudor de su frente y la de su amado al cual acomodo sus cabellos tras sus orejas, así toco al fin esos cuernos y escamas las beso y de ello se acurruco disfrutando del latir de su corazón.
-Y yo quiero que sean como tu...
-Quizás tengan algo de cada uno Xeno...
Fueron las ultimas palabras cuando los primeros rayos del sol se colaron por las cortinas a la alcoba junto a la briza que traía consigo los pétalos carmín de las rosas del jardín.
Fin.
PQ NADIE COMENTA? 😭