Intro:
La primera luz del amanecer se filtraba entre los edificios altos.
Levanté mi cámara...
Clic. Clic. Clic.
—Buena toma, Lilin —dijo una voz suave, y una pequeña sonrisa apareció en mi rostro. Un orgullo cálido creció en mi pecho, como el sol empezando a salir.
Desde la azotea, podía escuchar el latido de la ciudad abajo: los coches, la gente y las calles concurridas.
Pero para mí, Lilin, una fotoperiodista independiente, mis ojos y mi cámara siempre encontraban esos pequeños momentos que los demás pasaban por alto. Porque cada foto tiene su propia historia.
Mi padre fue mi inspiración. Solo me dejó recuerdos, su vieja cámara y un pequeño apartamento en el centro abarrotado de la ciudad donde vivía con mi madre.
Mamá era una mujer callada, pero su amor era cálido, como la ciudad misma. A veces era brillante y hermoso, otras veces oscuro y agotador.
Aun así, nos prometimos que nunca nos rendiríamos, incluso cuando las cuentas parecían no tener fin.
Entonces, un día, sentí como si una pequeña luz hubiera entrado en mi corazón. El teléfono sonó y una voz clara dijo:
—Hola, ¿hablo con la Srta. Lilin? Llamo de Stride X. Nos gustaría ofrecerle una asignación especial a nivel nacional. Los detalles se enviarán por correo electrónico. Por favor, confirme su disponibilidad.
Ese fue el comienzo.
«El momento en que todo cambió»
Cuando alguien entró en mi vida y tocó mi corazón sin siquiera saberlo.








