💥 Capítulo 0: El Vacío y el Despertar
El Último Recuerdo
No hubo luz. No hubo túnel. Solo la sensación punzante del frío y la humedad.
Lo último que recordaba era la monotonía: el olor a café, el sonido del tráfico, el zumbido constante de la vida cotidiana. La rutina que había forjado su existencia-trabajo, estudios, las mismas cuatro paredes.
No hubo un momento heroico. No hubo un tren desbocado. Solo... un error. Un paso en falso, quizás. El recuerdo de un impacto repentino, seco. Y luego, el frío.
Intenté recordar mi nombre, mi rostro, si era hombre o mujer. Los detalles eran como arena mojada; se escurrían entre mis dedos mentales. ¿Quién era yo? La pregunta flotaba en el vacío.
Sentía una desesperación profunda, no por la muerte, sino por el olvido. Había vivido una vida, tenía un nombre, amigos, familia. Pero el universo me había despojado de todo, dejándome solo con una conciencia desnuda.
El Despertar del Horror
El frío se desvaneció, reemplazado por la luz cegadora.
Y luego vino la avalancha de sensaciones:
El Sonido: Un pitido constante de máquinas médicas.
El Tacto: Ropa suave y sábanas limpias. Y el roce de cabello largo y fino contra mi piel.
El Conflicto: El reconocimiento inmediato de que el cuerpo que habitaba no era el mío.
El cuerpo entró en pánico mucho antes de que la mente pudiera procesarlo. Cuando intenté gritar, el sonido fue agudo y desconocido.
La Última Pista
Un nombre flotó en la conciencia, como un ancla arrojada desde la orilla:
Midoriya Izuku.
No recordaba el por qué, solo que mi amigo me había dicho que era el "protagonista" de una caricatura japonesa que nunca vi.
Hagakure Toru.
El nombre que la enfermera acababa de pronunciar. Mi nueva identidad.
Mi vida anterior era una página en blanco. Mi nueva vida era una historia a medias que no sabía cómo terminar.
Mi mente se quedó con una sola certeza: Encontrar a Midoriya. Él es el protagonista. Él es la clave para averiguar cual es mi propósito aquí.








