Siete minutos en el paraíso [Ringry]

Sinopsis

Un grupo de jóvenes aburridos. Un juego por simple diversió. ¿Que puede salir mal? Personajes son propiedad de Ken Wakui Historia mía

Genero:
Romance
Autor/a:
Scarlet
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capitulo 1

Simple aburrimiento.

Algo que todo ser humano pasa por momentos.

Pero algo peligroso si los aburridos son un grupo de jóvenes adolescentes con malas ideas.

La vida los primeros meses después de la disolución de la Toman fue, en una palabra, aburrida.

Todos estaban acostumbrados a la vida de pandilleros que cuando la pandilla se disolvió, todo se volvió....aburrido.

Se les volvió costumbre a algunos miembros reunirse todos, algo que al inicio era de forma inconsciente y después se volvio costumbre.

Pero sin salir siquiera a rodar en moto por la calles de igual forma era aburrido.

Esa noche, por ejemplo, estaban altamente aburridos.

Estaban en la que había sido su zona de reunión de emergencia, una bodega abandonada que todavía no era tomada por nadie de las nuevas pandillas que aprovecharon para intentar imponerse tras la disolución de la Toman.

Y como ya se había dicho, estaban aburridos.

Que mejor que jugar un juego.

—Juguemos algo.

Las palabras de Mikey llamaron la atención de todos.

—¿Como que? — Pregunta Draken.

—Mmmm, no lo se. — Se levanta de donde estaba acostado mirando el techo desgastado y mira a todos — ¿Nadie tiene algun juego interesante?

Todos piensan un momento.

—Juegemos botella — Propone Senju cuando cuando mira una botella tirada por ahí.

Todos lo piensan un momento, y cuando parece que se negaran la puerta se abre.

—Ah, con que si estan aquí.

Todos miran a los invitados, bueno, invitadas.

—¿Emma?

—¿Yozuha?

—¿Hina?

Las chicas entran hasta llegar al lado de Senju.

—¿Que hacen aqui? — Les pregunta Izana.

—Bueno, yo buscaba a mis hermanos, pero no los encontraba, supuse que estarían con todos, pero no sabia donde, así que contacte a Emma. — Explico Yozuha.

—Supuse que estarian aquí. — Dijo simplemente la rubia.

—Yo, solamente me encontré con ellas. — Dijo Hinata.

—Ahh...

Y nadie tiene algun comentario. Son ignorados en favor de Senju.

—¿Que hacían? — Pregunta Emma a la otra chica.

—Bueno, pensabamos en un juego. Propuse botella, pero parece que no estan convencidos.

Con la explicación, Yozuha piensa un momento, la sonrisa que se le formo de pronto le dijo a sus hermanos que no era algo bueno.

—Ni lo pienses. — Le advirtió Taiju.

—Si no he dicho nada. — Se defendio la chica.

—Esa sonrisa no es buena señal. — Señalo Hakkai.

—¿En que piensas? — Mikey, por el contrario, esta tan aburrido que mientras sea entretenido, le da igual.

—Mikey, no...

—Pienso que en, solo ustedes, los chicos por supuesto, jueguen siete minutos en el paraíso.

Los que entienden palidecen y los que no saben que es ese juego ladean la cabeza.

—¡Ni lo sueñes! — Se niegan los que saben en que consiste.

—¿Que es? — preguntan al mismo tiempo aquellos que no saben como se juega.

Senju baja de donde estaba sentada y casi dando brincos va por la botella.

—Es un juego en donde se gira la botella y a las dos personas que apunte ambos extremos tienen que pasar siete minutos encerrados en un lugar y hacer lo que quieran, ya saben de que hablo. — La explicación va acompañada de una sonrisa traviesa mientras toma la botella.

—Obviamente, nosotras no vamos a jugar, solo seremos expectadoras y nos encargaremos de que no hagan trampa. — Añade Yozuha.

Cuando todos comprenden palidecen.

—¡Jamas! — Se niegan.

—Oh, yo pense que no eran cobardes. — Lanza la pulla Emma.

—¡¿Emma?! — Sus hermanos y Draken parecen sentirse traicionados.

—O-oigan, si no quieren no tienen que hacerlo. — Tarata de mediar Hina.

—¡Hina! — Takemichi esta conmovido por el razonamiento de su mejor amiga.

Pero subestima a las otras tres.

—Mira, Hina.

Y las otras tres la rodean susurrando en voz baja cosas que no se entienden.

Cuando finalmente se separan Hina dice:

—Explicado asi...parece divertido.

—¡¿Hina?! — Ahora el traicionado es Takemichi.

¡¿Que se supone que le susuraron a su amiga para que cambie de idea?!

—Entoces ¿lo hacen o se acobardan? — Sentencia la Shiba.

Y todos lo piensan un momento, no quieren humillarse así, pero nadie va a venir a decirles cobardes.

—Bien...

Y aceptan.

Las chicas sonrien y empiezan a acomodar a todos para evitar trampas. Y deciden mejorarlo, ordenan cierren los ojos mientras los acomodan para evitar vean a quien tiene al lado o enfrente y dejar todo a la suerte.

Ninguno recuerda haber sentido tanta ansiedad antes.

—Muy bien, primera ronda. — Es la voz de Senju.

Algunos sienten como alguen se pone detras de ellos, suponen son las otras tres chicas.

Desde el centro del circuito oyen a Senju.

—Muy bien aqui vamos. — Y seguido escuchan a la botella girar en el piso, gira unos segundos, jamas habían sentido tan eternos unos pocos segundos, hasta que se detiene, ninguno aceptara que esta nervioso. La risa de las chicas los asusta. — Abran los ojos.

Todos los hacen, por insisnto miran a los rostros de todos, a quienes tiene al lado, a quienes tiene enfrente y, finalmente, a la botella que señala a dos personas.

Algunos suspiran al no ser ellos, pero los que son señalados con incredulidad se miran sin recordar como respirar.

Kokonoi y Inupi.

Algunos se rien y les palmean la espalda.

Ante su nula reacción, las chicas los toman, los hacen levantarse y los llevan hasta un pequeño armario que en algun momento era de limpieza, los encierran ahí y empiezan a cronometrar.

Que pasa ahí en esos siete minutos, ninguno sabe, pero pasados los siete minutos las chicas abren y ambos salen mas rojos que un tomate, pero sin parecer agitados y sin ser capaces de mirar a nadie.

La siguiente ronda sigue, y de nuevo los mueven.

Esta vez fueron, Chifuyu y Kazutora, el de tatuaje salio como si nada, pero Chifuyu parecía avergonzado. Mikey y Takemichi los siguientes, ambos salieron avergonzados, rojos y sin poder mirar al otro con sonrisas mal disimuladas.

Ran y Sanzu siguieron, eso terminó en intento de asesinato, literal, cuando pasaron los siete minutos y la puerta fue abierta ambos calleron afuera enredados en una pelea donde estaban sugetados del cabello del otro y con un pedazo de metal oxidado en el cuello contrario.

Ni idea de que paso, pero a juzgar por las maldiciones del pelirosa, debio ser culpa del Haitani.

Cuando los separaron, las chicas se aseguraron de sacar todo el metal o cualquier cosa que pudiera ser usada de arma.

Las rondas siguieron, y las reacciones al abir la puerta bariaban, llegaron a encontrar lo divertido, hasta que llego aquella ronda.

De nuevo les hicieron cerrar los ojos y los cambiaron de lugar, la botella se escucho girar y detenerse. Abrieron los ojos y la maldición de Nahoya fue lo primero que se escucho.

Rindou y Angry.

Con incredulidad miraban la botella que señalaba a ambos.

Las chicas los movieron igual al ver que tampoco se movían.

—Oye Haitani miope, si le haces algo a mi hermano te matare. — Amenazo Nahoya.

—Que hagan algo es justamente el punto. — Le responde Ran.

Las maldiciones de Nahoya hacía Ran fueron lo ultimo que se escucho cuando la puerta del armario se cerro.

Dentro ninguno dijo nada, ¿que se supone que dices en esa situación? Bueno, probablemente la situación no requiere palabras ¿no?

Aun asi, ninguno de los dos dice ni hace nada, solo cambian el peso de un pie al otro con incomodidad.

—¿Habias jugado esto antes? — Finalmente pregunta el Haitani.

Angry niega.

—No, nunca. ¿Y tu?

—Algunas veces.

—Ya veo.

Y se quedan en silencio de nuevo. No saben cuantos minutos han pasado, pero se sienten como años.

Para Souya es simplemente incomodo por su falta de experiencia en dicho juego, pero para el Haitani es un poco mas complejo.

¿Incomodo? Si, quizas un poco. Pero mas que eso es el echo de que aunque habían jugado este juego antes, claramente solía jugar cumpliendo con el punto del juego.

Y eso es lo que provoca que cuando su vista se logra acostumbrar a la apenas tenue luz que se cuela por partes muy desgastadas de las paredes, de pronto se vuelva muy consciente de la situación.

En si, no debería de ser raro, solo tendrían que esperar a que pasen los siete minutos, pero al poner atención, Rindou no puede evitar analizar a su acompañante.

Souya Kawata, mas bajo que él por apenas unos centímetros, su cabello parecido a un algodón de azúcar azul, su expresión normalmente enojada en ese momento parece neutral, aunque su incomodidad resulta obvia, y sus ojos, azules claro como su cabello, su mirada que contrasta con su expresión.

Souya realmente no es alguien de mal ver, es lindo.

Quizás paso demasiado tiempo viéndolo fijo porque de pronto el peliazul gira su cabeza para verlo.

—¿Pasa algo? — Pregunta.

Su mirada refleja inocencia.

Souya Kawata es lindo eh inocente. A Rindou Haitani le gusta corromper cosas lindas e inocentes.

Sonríe levemente ladenado la cabeza.

—¿Encerio jamas habías jugado este juego?

El menor ladea la cabeza.

—No. De verdad, jamás había jugado.

El mayor sonríe mas.

Se mueve lentamente hacia el de ojos azules quitando sus lentes y guardandolos.

—¿Te enseño lo interesante de este juego?

Souya se aleja.

—Creo que entiendo de que va. No dijieron que fuera necesario cumplir con el punto real.

El cuarto no es exactamente grande, así que queda acoralado rápidamente entre la pared y el Haitani que coloca sus manos a ambos lados de su cabeza.

—Pero simplemente pasar los siete minutos sin hacer nada no tiene sentido. Pasan muy lento.

Rindou acerca su rostro al contrario de forma peligrosa, Souya empieza a ponerse nervioso.

—Ya no deben de faltar mucho mas. — No quiere mirarlo. Esta demasiado cerca y de pronto se empieza a sentir demasiado nervioso con esa mirada purpura tan intensa sobre él.

—Quizas, pero lo divertido del juego es lo rápido que pueden pasar esos siete minutos y lo que se puede hacer. — Se acerca mas estando a centímetros de distancia — No habias jugado nunca, pero, ¿habías besado a alguien?

—No. — Souya agradece que su voz no salga vacilante.

Rindou sonríe mas.

Efectivamente, es muy lindo e inocente.

Siente la necesidad de corromperlo aun mas.

Pero aunque eso suene sadico, tampoco es tan idiota, su abance va de acuerdo a la reacción del menor.

—¿Te enseño?

—¿Que? — Souya cree haber escuchado mal. — Entiendes que soy chico ¿no?

Rindou suelta una risita.

—Aja, ¿y el problema?

Souya no responde, Rindou se acerca mas lento con segunda intención, pero atento a su reacción. Souya, quizas por curiosidad, no pone resistencia, solo espera.

No tarda mucho en que la distancia se cierre.

Ninguno se los dos cierra los ojos al inicio, Rindou porque espera cualquier señal de rechazo y Souya porque siente que si lo hace, sera mas vulnerable.

Al principio es contacto es solo eso, un suave rose en los labios que permanecen cerrados. Souya no sabe que hacer, así que deja que el mayor lleve la situación. Rindou sigue esperando cualquier reacción, al no haber ninguna negativa, empieza a mover sus labios con lentitud.

Preferiría ir al punto y subir el nivel del beso, pero es consciente de que si el menor es inexperto, puede abrumarlo muy facil si va muy rápido desde un principio.

El movimiento lento relaja un poco a Souya, es algo nuevo, pero no le disgusta, siente la necesidad de cerrar los ojos, pero se niega a hacerlo.

Cuando Rindou siente que el Kawata no se resiste y hasta se relaja un poco, avanza más usando su lengua para repasar los labios del menor, cosa que pone en tensión de nuevo al mas bajo.

Por un momento no hace nada, pero luego de unos segundos sintiendo la lengua contraria sobre sus labios se anima a abrir la boca y darle acceso. Cosa que hace sonreir al Haitani sobre sus labios antes de presionar mas contra él e invadir su boca.

La sensación manda a volar al Kawata, nunca había besado a nadie, así que no tenía experiencia alguna, no pensó que realmente algo como eso se sintiera tan bien.

Para cuando se cuenta ya tiene los ojos cerrados mientras corresponde al beso como su instinto le da a entender sin saber si lo esta haciendo bien.

Cuando Rindou se da cuenta que Souya le corresponde el beso no puede evitar mover sus manos de la pared hasta las caderas del menor para acercarlo mas, en respuesta a esa acción el mas bajo se sujeta de su chaqueta.

La falta de experiencia del Kawata resuelta evidente, Rindou no espero que sintiera necesitar mas solo por ese beso inexperto. Pero para su desgracia, el sabor de los labios ajenos le parece muy dulce, tanto que no quiere dejar de probarlo.

Quizas sea porque, exactamente, es inexperto que sus labios resulta tan dulces, porque aún son inocentes. Y a Rindou le gusta mucho saber eso.

Sin embargo, por mas que quiera quitar mas que solo la inocencia de los labios ajenos, no puede. Esta seguro que sera asesinado por el hermano de Souya si abren la puerta y están en esa situación.

Con mas dificultad de la que pensó se alejo de los dulces y suaves labios del Kawata.

Su agarre sobre la cintura se aflojo al igual que las manos del mas bajo lo soltaron de la chaqueta. Antes de alejarse por completo dio dos besos suaves sobre los labios ajenos.

Se alejo lentamente dando una sonrisa traviesa al menor que parecia algo perdido, eso mas subio su ego.

Justo cuando había puesto distancia prudente y sacaba sus lentes para colocarlos de nuevo, se escucho la voz de una de las chicas.

—¡Se acabaron los siete minutos!

Eso parecio hacer reaccionar a Souya que se acomodo derecho contra la pared cubriendo su boca unos segundos antes de poner sus manos en sus bolsillo al mismo tiempo que abrian la puerta.

La luz los hizo cerrar los ojos un momento.

—Bah, aburridos. — Se quejo Senju cuando los vio separados por mas de un metro.

—Bueno, siguente. — Dijo Yozuha.

Rindou dejo que Souya saliera primero viendo que la mirada de Nahoya perdía la amenaza al ver la distancia entre su hermano y él.

Pero Ran lo miro con una sonrisa complise que Rindou le devolvió.

Salieron y siguieron jugando, irónicamente la siguiente ronda fue Ran y Nahoya.

Rin no sabe lo que paso, pero si sabe que cuando pasaron los siete minutos y abrieron la puerta Ran estaba en el suelo sujetando su estomago y Nahoya de pie recargado en la pared como si nada.

Ran se nego a decir que le hizo a Smiley.

Cuando terminaron el juego y todos se fueron a sus casas, Rindou paso la noche entera pensado en lo dulce de los labios de Souya Kawata.

Se nego a aceptar que ya estaba perdido.

Por cosas de la vida, aburrimiento se nuevo, y estupides adolescente, volvieron a jugar ese juego. Y volvio a tener una ronda con Souya.

En esa ocasión, no fue incomodo, ni siquiera hubo muchas palabras.

Para cuando tuvo que separarse de nuevo, se dio cuenta de que era mas difícil hacerlo, cada vez sus labios se sentían mas dulces, mas adictivos.

Ahí se dio cuenta que cada vez se estaba hundiendo mas en esa sensación adictiva.

Para su suerte, esa sensación era la misma en Souya.

A los meses después, Rindou casi termina tres metros bajo tierra cuando no pudieron ocultar algunos encuentros mas que tuvieron y Nahoya lo supo.

Para bien o para mal Ran resulto mas masoquista que su hermano y les ayudo a calmar a Nahoya.

Esos primeros siete minutos en el paraíso fueron los mejores minutos de su vida, hasta que se vieron remplazados por otro tipo de paraíso y mas de siete minutos.