Capitulo Único
Narra Kiel
¿Era el fin? Oí a lo lejos cómo los antiguos caballeros que dieron la vida por nuestro reino gemían y gritaban mientras daban a luz a esas cosas… esas monstruosidades que pronto también saldrían de mi cuerpo.
Vi a mi padre gemir deseoso mientras su “nieto” lo cabalgaba sin control… mientras que mi hermano Lil gemía al ser empotrado de nuevo por un orco.
¿Debía rendirme?
Pobres las mujeres del reino, que fueron asesinadas a sangre fría… Mi madre y mi hermana debieron sufrir tanto al no vernos con ellas… No… debieron haber luchado hasta el final, tal como mi madre nos contaba en sus historias.
Sus historias… de valientes guerreras que, sin necesidad de ser magas, vencían al mal.
Sentí romperse mi fuente mientras recordaba la historia.
Un momento… aún no es el fin.
En la historia... estoy tan agradecido de haber ignorado las órdenes de mi padre y haberme quedado más tiempo con ellas… El canto.
- VO՜v yerknk’i astvatsuhi, lsir k’vo dustreri tsesy, katarir im ts’ankut’yuny yev hog tanir k’vo zhoghovrdi masin… (Empecé a cantar las oraciones que mi madre hacía memorizar a mi hermana, oraciones que por suerte recordaba de memoria)
- Rey orco: ¿Le rezas a tu diosa? Eres un oponente digno, príncipe, pero al igual que la puta de tu padre y tu hermano, caerás. (Oí su voz burlándose de mí mientras violaba a mi hermano)
- Lil: ¡Ahh~! ¡Sí~! ¡Más fuerte~! ¡Hmmm~!
Pero lo ignoré al sentir cómo lo que tenía en el estómago dejaba de moverse poco a poco… habían muerto. Miré de reojo por la ventana del castillo cómo caía el campo de fuerza del reino; encerraría a todos aquí adentro, nadie podría escapar.
- Ogtagortselov im marminy… ankakh gnits’, p’akir t’agavorut’yan patneshnery yev kortsanir…(Seguí rezando mientras sentía desinflarse mi estómago. Miré emocionado cómo la marca se volvía negra y desaparecía lentamente… funcionaba)
- Rey orco: ¿Qué crees que haces? (Al parecer no había notado aún mis cambios, solo se enfocaba, al igual que el resto, en mi reino que al ya haber dado a luz necesitaban otro bebé en sus estómagos) En cuanto des a luz como el resto, te volverás adicto a ser una puta, lista para cargar más bebés, deseosa de más semen… al igual que infértil. Caerán igual que el reino de los elfos del bosque… y los enanos… no serán nada sin una verga en su trasero. (Dijo mientras cambiaba de víctima y penetraba con fuerza a mi padre, que gemía y gritaba incoherencias, dejando a mi hermano en manos de los orcos bebés)
- Lil: ¡Ahh~! ¡Acabo de dar a luz un bebé~! ¡Sí, quiero más bebés, más profundo~! ¡Más, hermano~! ¡Siiii~!
Fruncí el ceño al ver el estado de Lil.
- Kyank’y yev mah ber mer t’shnaminerin… ¡Aghach’um yem dzez! (Un fuerte golpe me mandó directo a un charco, un charco que en algún momento se había formado debajo de mi. Mi cabello se llenó de ese asqueroso líquido. Miré hacia arriba con una sonrisa al ver el gesto de odio del rey orco; este fue el que me había golpeado)
- …Perdiste. (Dije cansado)
- Rey orco: ¡Sufre! (Gritó iracundo, pero no sentí dolor… Asombrado toqué el collar en mi cuello; el líquido negro lo había corroído y destruido. Quedaron en shock el resto de orcos, pero unos pequeños jadeos llamaron su atención)
Los orcos bebés que acababan de nacer poco a poco empezaron a convulsionar y finalmente morir en el suelo mientras una espuma morada salía de su boca… estaba funcionando.
- Rey orco: ¡No! (Trató de atacarme, pero fui más rápido y me alejé de su camino. Con cada paso que daba más humo morado llenaba la habitación) ¡Mátenlo! ¡Maten a ese elfo! (Agradecí las clases de esgrima y que aún permanecieran las armaduras en esa habitación)
Tomé una espada y un escudo y empecé a defenderme de los ataques de los orcos, que por cada minuto que pasaba se iban debilitando cada vez más. No olvidé lanzar parte de ese líquido negro a los collares del resto de elfos, los caballeros, mi padre y mi hermano, enojando aún más al rey orco.
- Rey orco: ¡Llévense a los esclavos a las cuevas! ¡Déjenlos para otro día! (Dijo confiado al ver que sus fuerzas se diezmaban con rapidez)
Caían como moscas muertas. Protegí a mi hermano y padre, viendo cómo trataban de llevarse a uno que otro caballero junto a otros prisioneros, los cuales pude reconocer por su color y tamaño.
Se trataban de un par de enanos y elfos oscuros jóvenes, que quién sabe cuánto tiempo fueron esclavos de esas bestias… pero ya no más.
Al ver mi sonrisa confiada aún cuando se llevaban a los caballeros, el rey orco se preocupó; lo noté en su asqueroso rostro. Antes de que dijera algo la respuesta le llegó por parte de uno de sus hombres.
- Orco 1: ¡Mi rey! ¡No podemos salir, estamos atrapados. Ni por tierra ni por aire hay salida. ¡Hay un campo de fuerza cubriendo todo este reino!
- Espero que no hayas traído a toda tu raza a mi reino. (Su rostro contorcionado me dio mi respuesta) Este es el fin de los tuyos… tu avaricia y lujuria te han llevado a tu final.
Miré aliviado cómo los restos de semen de esas cosas se volvían charcos de agua, líquidos infértiles e inútiles. Por suerte no habrá más embarazos por esas atrocidades. Esa cosa también se dio cuenta y gritó de rabia.
Miré cómo mi hermano y padre gemían mientras de sus entradas expulsaban esa agua, al igual que el resto de caballeros.
- Capitán: ¡Ahh~! ¡Está saliendo~! ¡Me estoy viniendo por el trasero~! (Gritó antes de desmayarse, al igual que los demás)
Los orcos, uno a uno, fueron cayendo, desde los más débiles hasta los más fuertes… quedando así solo el rey orco.
- Rey orco: Eres un tonto… tu reino está perdido… desde que dieron a luz a nuestros hijos, esos esclavos siempre van a necesitar ser llenados de semen fértil, algo que ya no tienen, jajaja… gemirán y gritarán por más hasta la… (Rió mientras escupía sangre negra. Qué asco) Te haré sufrir aún más… inútil… ¡£₡₲₡£§∆! (Gritó con una gran sonrisa mientras señalaba a mi inconsciente hermano menor. No pude protegerlo una vez… ¡no volveré a dejar que eso ocurra! Me interpuse en el camino del hechizo, recibiéndolo de lleno) Maldito… eso… no debía ocurrir… pero… ahora serás tú… el que esté corrompido… un monstruo… como… noso… (Sus palabras no terminaron al escupir una gran bocanada de espuma morada)
Miré el estado de la niebla; estaba desapareciendo poco a poco… ya no habían orcos en el reino. Suspiré aliviado cayendo de rodillas al suelo. Había terminado, éramos libres de esas cosas.
Cargué con cuidado a mis familiares a la cama real, ya que al revisar los otros cuartos se hallaban hechos un desastre, ya sea completamente destruidos o llenos de sangre.
Lamentablemente a los caballeros no pude dejarlos en el mismo lugar, así que los llevé a lo que antes era mi cuarto. Ventajas de ser heredero al trono: una gran cama y varios sofás donde entraron fácilmente los diez caballeros. Por suerte todos seguían inconscientes y sin los collares en sus cuellos.
Me preocupé cuando cargaba al último caballero a mi habitación; su cabello olía muy bien. Tragué con fuerza al ver su pecho que aún soltaba leche. Me forcé a mirar a otro lado.
Habíamos estado meses así, solo teniendo sexo, sin comer ni dormir adecuadamente. Todos debían tener hambre, eso debía tener yo también.
Comí algo de las cocinas, que por suerte estaban intactas (Al parecer eso era lo que menos les importó a los orcos). Para nuestra fortuna.
Finalmente puse a nuestros invitados en un pequeño cuarto de invitados que por suerte era lo suficientemente grande para los cuatro. Olían igual de bien… sino mejor, pero al ya haber comido solo lo hice a un lado.
Caminé por todo el reino buscando algún signo de esperanza, de vida… nada, ni un solo ser vivo. Esos malditos orcos habían matado al ganado y a todo el pueblo; más de diez mil personas reducidas a nada.
Con pesar me tomó una semana recoger todos los cuerpos destruidos y darles un entierro digno.
Recordé que esas cosas dijeron haber elegido solo a los seres más fuertes para dar a luz a sus monstruos… supongo que por eso mataron al resto.
Aunque aún hay algo que no entiendo: ¿por qué no despiertan?
No importaba cuánto moviera a los caballeros, o a mi padre y hermano, estos no despertaban. Solo jadeaban, gemían un poco y se acurrucaban más en las sábanas. Al menos eso me calmaba y me aseguraba que seguían vivos.
En este tiempo de soledad me empezó a molestar una “sed”, no, más que eso… una necesidad que no sabía describir, como si me faltara algo. Cada día crecía más. No importaba cuánto comiera o bebiera, seguía presente.
Suspiré cansado ante otro problema. Mi cuerpo se sentía caliente, así que en todo este período de tiempo no pude usar ropa alguna. Creí que era un efecto secundario del canto, ya que mi cuerpo había regresado completamente a la normalidad: sin marca, sin barriga ni pecho… solo yo.
Me miré confundido en el espejo del baño… parpadeé con fuerza para volver a mirar esa zona. Mi miembro casi se había duplicado de tamaño.
- ¿Esto es lo que quería hacerle esa cosa a mi hermano?… ¿Duplicar el tamaño de su miembro? Creo que no le hubiera molestado mucho, aunque se hubiera avergonzado. (Lo toqué con suavidad) Mmh~ ¿Qué~?
Solo un roce con mis dedos hizo que saltara emocionado y se levantara. Me había excitado.
Me avergoncé de mi reacción. Esto estaba mal. He entrenado décadas para regular mis hormonas… pero esto…
Sentí seca mi garganta. Mi cuerpo se calentó aún más, preocupándome.
- Malditos orcos~ (No les bastaba el tormento que le habían causado a mi reino… sino que querían que perdurara en el más débil de todos. Recordé la piedra de mana frío en el baño de mi padre) Eso servirá… Mmh~
Pasé al lado de los inconscientes caballeros notando un dulce aroma que casi nubla mi juicio, pero por suerte me hallaba cerca de la puerta de salida, así que la crucé y cerré con rapidez. Libre del olor respiré con pesar.
- Algo… Hhmm~ está muy mal conmigo~ (Caminé lo más rápido que pude a la habitación de mi padre, pero por cada paso que daba más fricción se hacía en mi miembro y más calor sentía. Llegué a duras penas a la habitación. Al recordar ese aroma dulce que se sentía cerca de ellos, por temor a hacer una atrocidad me tapé la nariz y la boca y entré a trote al baño, logrando cerrar la puerta sin inconveniente) Qué suerte.
Puse la piedra de mana cerca de mi pecho relajándome un poco, aunque aún sentía erecta esa zona de mi cuerpo… tal vez debería calmarla de la otra forma.
Antes de poder hacerlo, con algo de vergüenza, oí un pequeño estruendo en la habitación, para después oír un grito.
¡Lil!
Dejé la piedra en el baño y corrí a socorrer a mi hermano. Grave error.
El dulce aroma invadió mis fosas nasales haciendo que mi miembro palpitara con fuerza. Esto es malo. Levanté la vista hacia donde se encontraban mi familia y casi me corrí por lo que vi.
Mi padre había arrinconado a Lil bajo suyo, abriéndole las piernas y besándolo con deseo, mientras sacudía su redondo y firme trasero frente a mí.
Mientras que Lil, con sus brazos, acercaba aún más a padre y lo besaba con deseo mientras su rodilla se doblaba y masajeaba el miembro despierto de mi padre, haciendo que gimieran con más fuerza.
- Greg: Vamos Lil… Hmmm~! Hay que hacerte un hermanito~ Hmmm~! Quiero que me llenes de tu caliente semen y me embaraces~! (Gimió mientras mordía los pechos de Lil haciendo que la leche escapara de estos y gimiera con más fuerza) Lléname con tu verga~! ¡Papá te enseñará cómo~! (Susurró de forma seductora para abrir sus piernas y mostrarme su entrada hambrienta)
- Lil: No papi, hmmm~!! Tú lléname a mí~! ¡Quiero tener a tus bebés en mi vientre~!! (Gimió desesperado mientras bajaba una de sus manos y abría su maltratado ano) Ahhh~!! ¡Quiero más hermanitos~! (Gritó mientras se penetraba con sus dedos)
- (Tragué con dificultad. ¿Qué me estaba ocurriendo? Quise mirar a otro lado pero una fuerza invisible me lo impedía) Eso será imposible, Lil… ambos se volvieron estériles en cuanto dieron a luz para los orcos. (No tenía ni idea de cómo había hablado, pero de alguna forma era bueno, ¿no? Eso significa que tengo fuerzas para salir de la habitación lo más rápido que pueda… sin embargo, no importaba cuánto me esforzara, mis pies no daban ni un solo paso) Soy el único en todo el reino que aún puede… (Me quedé en shock, logré levantar mi mano para cubrir mi nariz y boca mientras los miraba horrorizado)
¡¿Por qué dije eso? ¿Qué estoy tratando de hacer?!
Debí verlo venir. En cuanto terminé mis palabras unos temblorosos Lil y Greg, mi padre, voltearon a verme para después abrir sus piernas.
- Greg: ¡Eso, hijo~!! ¡Traigamos de vuelta a tu hermana~! Hmmm~!
- Lil: ¡Hermano~! ¡Lléname con mis sobrinos~! Ahhh~!
- No debo… son mi familia… yo~ (Susurré asustado; sin embargo mi cuerpo empezó a moverse por su cuenta hacia donde estaban ellos)
No, no, no… basta, no soy como esos monstruos… no me dejaré llevar por la lujuria.
- Lil: ¡Hermano~! Ayúdanos… siento que moriré si no tengo un pene en mí~ (Gritó con lágrimas en las mejillas mientras se penetraba con sus dedos)
- Greg: Por favor, hijo… hmmm~! No creo que sobrevivamos sin ti~!! Ahh~!! (Se penetró con sus dedos con rudeza, haciendo que la leche saliera despedida de su pecho)
No pude contenerme más. Salté sobre ambos y entré de golpe en el interior de mi padre. Sentí cómo el calor en mi cuerpo disminuía y la sed que sentía desaparecía casi por completo. Pero aún necesitaba más… más~
Arremetí con precisión en su punto dulce haciendo que viera estrellas, mientras que al mismo tiempo besaba con deseo a mi hermano.
- Greg: ¡Sí, hijo~!! ¡Más fuerte~!!! Ahhh~!! ¡Lléname con mis nietos y hagamos crecer esta familia~!! (Me corrí en su interior haciendo que viera estrellas) ¡Más~!! ¡Más! ¡Aún no los siento nadando dentro de mí~!
Me tomó otras cinco corridas antes de que mi padre estuviera satisfecho y gimiera con satisfacción, pero yo aún no lo estaba… seguí con Lil. Su pequeño y suave cuerpo me encantaba. Tomé de su leche como si fuera el mejor manjar y le hice ver estrellas.
- Lil: ¡Hermano~!! ¡Siento a mis sobrinos tratando de formarse, más fuerte~!! ¡Más~!!! ¡Lléname hasta que no pueda más! Ahhh~!!
- No… no quiero… ah~… no puedo… detenerme~! Quiero llenarte… hasta que… hmmm~! (Logré morderme la lengua a lo último que iba a decir) “Te llenes de mis hijos”
Soy un monstruo.
Igual que con mi padre me tomó unas cinco corridas antes de satisfacerlo. En cuanto me separé de su cuerpo noté el dulzor ausente en el aire… y también vi que ambos estaban “conscientes”. Tenían ese mismo brillo que antes de que llegaran los orcos. Me miraron con sorpresa, despertándome del trance y haciendo que viera su abusado ano y mi espeso semen saliendo de sus entradas.
Destrozado caí de rodillas en el suelo y golpeé mi cara contra este. ¿Qué es lo que había hecho? Había violado a mi padre y hermano y posiblemente los había embarazado… No, seguramente ya llevaban el fruto de mi semilla en sus estómagos, por eso estaban calmados. Me sentí asqueado de mí mismo; sentí que la muerte era lo único que me redimiría.
- Greg: …Está bien, Kiel… hiciste lo que un rey debe hacer… cuidar de su pueblo y el futuro de su pueblo… algo que yo no pude hacer. (Me sentí más avergonzado de mí mismo al recordar su cálido y suave interior. Lloré de impotencia y dolor al sentir un fuerte deseo de volver a joderlo hasta el olvido) Está bien.
- Lil: Hermano… gracias por salvarme de ese hechizo… recuerdo vagamente cómo cubriste mi cuerpo con el tuyo antes de desmayarme… no te culpes de nada, eres un héroe. (Al recordar el dulce sabor de su leche y la satisfacción de tener mi miembro en su ansioso trasero me dieron ganas de vomitar. No tú, Lil)
- …Soy un violador, soy un maldito monstruo, justo como ellos. (Lloré con más fuerza; eso es lo que era… lo que mis deseos me daban a entender, lo que mi cuerpo había hecho)
- Greg: No, hijo… si no nos hubieras tomado y embarazado hace un momento… (Enterré con más fuerza mi cabeza en el suelo; no es cierto, esos no eran ustedes mismos y yo me aproveché de eso)… hubiéramos muerto.
Levanté la cabeza con rapidez al oír sus últimas palabras. Recordé lo que había dicho el rey orco. ¿Es eso cierto? Al tomarlos por sorpresa vi cómo se sonrojaron mutuamente y trataron de cubrir sus abiertas entradas. Eso hizo que me avergonzara y asqueara más de mí mismo y mirara hacia otro lado.
- Lil: Así es, hermano… nos sentíamos morir por la falta de… (Su voz tembló y de reojo vi cómo su rostro brillaba con más fuerza de color rojo) Y ahora, con parte de ti… dentro de nosotros… (Ocultó su rostro entre sus manos tratando de calmarse)
- Greg: Recuperamos nuestras conciencias, algo que daba por perdido después de haberme vuelto adicto a la esencia de esas… cosas… Es muy diferente a lo que nos ocurría con esos monstruos. Tú nos salvaste, hijo.
Lloré de alivio al ya no sentirme como la peor basura de todas, aunque aún estaba asqueado por lo que hice. Me avergoncé y me animé un poco al ser jalado por mi padre y hermano a la cama para ser consolado. Me acurruqué con suavidad en sus regazos, hice a un lado mis pensamientos lujuriosos y solo me enfoqué en sus suaves arrullos.
No era aún un monstruo… no era un maldito violador.
Cuando creí que todo se había calmado y todo había acabado, sentí unos aromas dulces llegar desde afuera, para poco después oír suaves gemidos desde donde estaba mi cuarto.
- Lil: Te necesitamos, hermano… ellos te necesitan… ya no puede ser como antes, ahora dependemos de ti. (Dijo con suavidad y algo de vergüenza, mientras veía cómo su miembro palpitaba ligeramente al imaginar algo, avergonzándolo y haciendo que se cubra con las sábanas) Necesitamos que… nos cuides.
- Greg: Es cierto… ahora eres tú el que debe guiar a nuestro pueblo. (Susurró mi padre mientras levantaba con suavidad mi rostro y besaba mi frente) Tienes todo nuestro apoyo. (Dijo con seriedad, pero su rostro sonrojado lo hacía muy apetecible)
Así, con algo más de fuerza, fui a mi antiguo cuarto, donde los diez caballeros se besaban y tocaban entre ellos… algo más calmado, me dejé llevar y los llené hasta que volvieron en sí por mi semilla. Se arrodillaron agradecidos y avergonzados, pero yo los levanté y pedí perdón… Al oír otro sonido del cuarto de invitados tuve que ordenarles que fueran a enterarse de todo lo que ocurrirá de ahora en adelante en el cuarto de mi padre.
Me tomó toda la noche satisfacer a todos los invitados que quedaban en el reino.
Los elfos oscuros y los enanos al parecer estuvieron desde muy jóvenes con los orcos, siendo los últimos sobrevivientes de sus razas, al aún poder dar a luz para esos engendros.
- Elfo oscuro: ¡Dénos más, rey~! ¡Jodenos hasta que… ahhh~! ¡olvidemos nuestros nombres~!
- Enano: ¡Sí, rey~! ¡Llena a estos esclavos con tus hijos~! (Gritó mientras se penetraba con sus dedos) ¡Ahhh~!
Estaban dañados, estaban llenos de los pensamientos y palabras que les habían hecho creer los orcos. Con cariño y suavidad los besé, al solo poder controlar esa parte de mi cuerpo.
Y les hablé con suavidad.
- No son esclavos… solo para dar a luz niños… son víctimas de esos monstruos que lamentablemente les dejaron secuelas… pero yo los ayudaré. No serán tratados igual que en ese infierno. (Me sentí mal… pero a la vez tan bien… Lo besé con fiereza haciendo que se corriera y su interior apretara aún más mi verga) Les juro que solo lo haré cuando sea realmente necesario… nunca los forzaré a nada.
Sentí cómo el elfo oscuro dejaba de lanzar el aroma dulce, así que fui a por el enano, que gritó y se aferró a mí.
- Esto es lo único que puedo prometerles. (Aunque quiera tenerlos debajo mío gimiendo y reventando por mis hijos, llorosos por más… no, eso no es correcto)
- Elfo oscuro 1: Daker… mi nombre es Daker… rey. (Dijo algo avergonzado el ahora despierto elfo oscuro. Le sonreí con cariño aunque mi cuerpo empotraba con fuerza al pequeño enano que gemía de éxtasis)
- Un gusto… Daker.
Ya cuando había embarazado al resto y logré calmar el fuego de mi cuerpo, todos nos reunimos en los aposentos de mi padre. Ahí se determinó el nuevo plan.
Éramos muy pocos, jamás lograríamos proteger al reino de esta forma, así que se mantendría la barrera… Se determinó que ahora yo era el nuevo rey… y ellos serían mis concubinas, cosa que me negué en un principio, pero al recordar que su estado era de vida o muerte y que de mí dependía revivir nuestras especies… cedí.
No negaré que en un principio fue incómodo; por los lapsos del embarazo muchos estaban melosos a mi alrededor y deseosos de mí… pero conscientes, cosa que no lograba mantener una vez que despertaba mi lujuria. Aún así, tal como me había enseñado mi madre, los traté con suavidad y amabilidad, les preparé la comida y los mimé por turnos.
Para después, poco a poco, empezar a mimarlos en grupo y… soltarme un poco.
Por el hechizo de los orcos el embarazo duraba tres meses. Antes de que nacieran los bebés, al principio me preocupé de que fueran orcos o mestizos… pero no, fueron completamente elfos; y en el caso de los elfos oscuros y los enanos, nacieron de su especie, haciendo que los adoren.
Pero ocurría como temíamos: cada que terminaban de dar a luz volvían a su estado de “celo”, como decidimos llamarlo, así que debía estar justo cuando mis parejas terminaban de dar a luz para después, manteniendo sus dignidades, volverlos a embarazar de mis hijos.
Parejas…
Me tomó por sorpresa, pero al final, al hacer todo lo que me había enseñado mi madre… terminé enamorando a todas y cada una de mis dieciséis concubinas. El primero fue Daker y vaya que entré en pánico; lo hizo frente a los demás, sonrojándolos y, para mi sorpresa, haciendo que se sientan celosos.
Lo recuerdo como si fuera ayer:
- Daker: Quiero ser tuyo, mi rey~ (Dijo con cariño mientras se subía a mi regazo poco después del almuerzo. Me congelé al igual que el resto de mis “parejas”, las cuales cuidaban y amamantaban a nuestros hijos) No solo por el celo… quiero ser solo tuyo porque… me gustas~.
Susurró con suavidad antes de darme un suave beso en los labios, haciendo que mi hombría reaccionara inmediatamente.
Quería joderlo, hacer que viera estrellas, que gritara mi nombre y que no pudiera volver a levantarse en horas.
Hice a un lado los pensamientos del hechizo y lo miré con detenimiento. Llevaba una gran barriga de dos meses… sus caderas anchas, deliciosas, listas para cargar más bebés, sus pechos salidos y húmedos de haber alimentado a su bebé Drakair, con sus pezones salidos por la constante succión a la cual están sometidos, haciendo que saltaran con cada movimiento.
Me aferré a mi silla al sentir su entrada contra la punta de mi polla… no llevaba interiores. Casi perdí el control al sentir cómo latía y se abría ligeramente, hambrienta de mi pene.
Tenía que mantenerme consciente… no podía… dejarme llevar por la lujuria en este momento… solo, esto es serio.
- ¿Por qué lo crees? (Dije lo más tranquilo que pude mientras mis ojos no se apartaban de sus suaves labios rojos que me gritaban que los mordiera)
- Daker: Me cuidas, me respetas… me tocas con suavidad. (Dijo lo último mientras acariciaba mi pecho descubierto, haciendo que tuviera que morder mi labio para mantenerme cuerdo) Sé cómo te enfrentas a la lujuria en tu cuerpo para no lastimarme… para cuidarme. (Mi cuerpo se sentía más caliente al ver cómo sus labios se movían, labios que podían succionar mi polla y llenarse con… No, no, no) Por eso… me enamoré de ti.
- Sabes… lo que ocurrirá si sigues provocándome… ¿de esta forma? (Dije entre gruñidos, sintiendo la madera ceder ante mi agarre. Estaba por perder el control)
- Daker: Lo sé… he oído cómo te satisfaces tú mismo todas las noches. (Sentí cómo su ano metía la cabeza de mi miembro y lo chupaba, intentando que entrara más) Cómo luchas día y noche viéndonos pasar, moviendo nuestras caderas… cargando a nuestros hijos. (Mi garganta ahora seca deseaba lamerlo y sentir el jugo de su amor… su leche fresca, su saliva dulce junto a su lengua… aún no) Quiero darte esto y más por todo lo que me haces sentir, por cómo haces latir mi corazón.
- Dime… dime qué es lo que deseas. (Dije lo más serio y concentrado que pude en sus brillantes ojos dorados)
- Daker: Te deseo a ti, esposo~.
Perdí el control por completo. Bajé de golpe sus caderas siendo abrazado por su cálido interior.
- Daker: ¡Ahhh~!
Tan suave, tan caliente, tan adictivo. Enterré mi nariz en su cuello llenándome de su dulce aroma, de su suave piel. La cual no dudé en marcar con mis dientes haciendo que se corriera en mi pecho.
- Daker: ¡Ahh~!! ¡Mi rey~!! ¡Nuestro bebé está… hmmm~!! ¡sintiendo tu pene~! ¡Ahhh~!
Sus sucias palabras me prendieron más, haciendo que empezara a penetrarlo con fuerza.
- Daker: ¡Ah~ sí! ¡Mi rey~! ¡Me gusta cuando me tratas como… hmmm~!! ¡una perra, una perra necesitada por tu pene~!
- No importa qué haya pasado antes… hmmm, esas cosas ya no existen… ahora solo te dejaré el recuerdo de ser la puta de tu rey… hmmm~ la madre de mis hijos por toda tu vida. (Estaba intentando ser romántico, aunque no iba muy bien) Voy a marcarte y a llenarte de mis hijos tanto que olvidarás lo que sea que viviste con esos monstruos… eres mi puta y solo mía… no hubo un antes, solo un ahora.
Al parecer se dio cuenta, porque sus ojos brillaron de cariño y una hermosa sonrisa iluminó su rostro.
- Daker: Aún… ahh~! jodiéndome… mmh~! como a una puta… ahhh~! sigues… hmmm~! preocupándote… de mí… hmmm~! eres… tan lindo~! ¡Esposo~!!
Mi cara se sonrojó a sus palabras, así que para esconderla me fui a su pecho y lo chupé con fuerza alimentándome de su leche.
- Daker: ¡Ahhh~!! ¡La leche~!! ¡Mi leche para los bebés~!! ¡Estoy alimentando hmmm~!! a mi rey, es como un… ahhh~!! ¡gran bebé~! ¡Ahhh~!
- Voy a llenarte tanto que nuestro hijo se quedará días nadando con sus hermanitos. (Gimió excitado apretándome más y abriendo su "vagina" para que mi pene tocara su bolsa donde se hallaba nuestro bebé) Mira mi pequeña puta, quieres que tu hijo nade hmmm~ con sus hermanitos… por eso me abriste tu vagina para mi verga. (Dije dejándome llevar por la lujuria… estoy seguro de que estaré completamente avergonzado mañana)
- Daker: ¡Sí, Kiel~!! ¡Llena a nuestro hijo con sus hermanitos~! ¡Ahhh~!! ¡Enséñale quién es su papi~! ¡Hmmm~!!
Horas después, cuando mi nueva pareja se había desmayado de la felicidad (y por la gran cantidad de semen en su interior), noté que donde se sentaban los demás había pequeñas manchas de semen y sus jugos.
Relamí de la emoción… pero lo hice a un lado, recordando que había veces en que se excitaban al alimentar a nuestros hijos, al tener muy sensibles sus pechos.
Pero para mi sorpresa, después, poco a poco el resto fue “cayendo” en mis encantos.
Los bebés crecían rápido; Greg me aseguró que era un seguro por el mismo campo de fuerza del reino, creado en casos como este… donde no había casi descendencia. Al parecer había ocurrido algo similar hace décadas… probablemente en la historia que me contaba mi madre. Estos ya parecían y pensaban de cinco años al pasar medio año; por suerte el crecimiento se detenía cuando cumplían quince años, ya siendo independientes y con nuestras enseñanzas ayudando al reino a volver a su antigua gloria.
Los niños no poseían ninguna marca y, por suerte, por obra de la magia del escudo mostraban cambios genéticos mientras crecían, evitando así que se cometiera incesto en la siguiente generación.
Tomó diez años tener un reino de casi seiscientos sesenta habitantes, donde todos y cada uno eran mis hijos… aunque no lo supieran realmente.
Creamos una leyenda donde las dieciséis “reinas” cada tres meses traían un nuevo integrante a nuestro reino como regalo de nuestra diosa tras recuperarnos de nuestro antiguo tormento. Y por suerte, todos mis hijos lo aceptaron.
Haciendo que sus “madres” se avergüencen de lo crédulos que son, pero a la vez agradecen que evitarán tal pena.
La sala del trono se volvió la sala de nacimiento y de coito, aunque mis hijos no lo saben. Solo saben que se hace un ritual en esa sala para que después salgan niños de casi de un año de vida, a los cuales deben enseñar y criar en su período de “santidad”. Ojalá la diosa no se enfade.
Había momentos donde ocurría lo que estaba sucediendo justo ahora: mis dieciséis esposos daban a luz el mismo día.
- Greg: ¡Ah~! ¡Esposo~!! ¡Lléname con tus bebés, esposo~!! ¡Repoblemos nuestro reino~! ¡Hmmm~!
- Lil: ¡Ahhh~!! ¡No es justo, yo también~! ¡Hermano! ¡Yo también quiero sentir tu pene en mi cuerpo~!
- Daker: ¡Mi rey~! ¡Ayúdanos a devolver la antigua gloria a mi pueblo, mi rey~!
- Iriome (enano): ¡Mi Kiel, lléname con nuestros hijos, para que te den la gloria y el oro que mereces~! ¡Hmmm~!
- Capitán: ¡Mi rey… hmmm, llena a este humilde siervo… ahh~! ¡Con tu leche~!
- Amleth: ¡Ahh~!! ¡Sí~! ¡Más fuerte, mi rey… mmh~! ¡Lléname con más de tus hijos~!
- Como deseen, mis amores. (Dije con cariño haciendo que se corrieran con una sonrisa excitada)
Ahora que lo pienso, recién cumpliré cincuenta años… y los elfos viven hasta los mil.
Creo que el mundo volverá a ver más seguido a la raza de los elfos, elfos oscuros y enanos.
Pero no importa.
- Esperen, mis amores, después de todo es la
decisión de un rey…
su rey.
Fin