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Wild Strom | Jay Park | Enhypen

Sinopsis

Todo lo malo empieza con truenos. 🚩🚩🚩🚩🚩🚩🚩 Discleimer: - historia +18 - Entiendan bien, está historia contiene una v1ol4t!on, ES un evento traumático, ES horrible, pero también es totalmente inventado. Comprendo la fantasía de v1ol4t!on, que es totalmente respetable viniendo de una persona adulta y en sus sentidos, junto a su pareja sexual, nada que comentar sobre eso. Pero en esta historia, ese no es el caso. Al menos no en sus primeros momentos. Así que en resumen, TODO lo escrito aquí es falso, es de totalmente mi imaginación y es totalmente una fantasía MIA, no tienen que compartir mi visión ni mis gustos, por lo que si son sensibles al tema, PASEN de esto. • Tags: smut, v!olat!on!*, mafia, shipp hetero.

Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único.

Todo lo malo comienza con truenos.

Una tormenta qué parecía interminable, el viento soplado con fuerza, haciendo pensar que quizás la casa no era tan fuerte. Si no fuesen por las farolas, nada se vería en las calles, si no fuese por que Hye puso la estufa, la casa también estaría en sombras.

En noches como estas, le daba un miedo terrible estar sola ¿Dónde estaba Hoon?

SungHoon debería estar ahí, pero como ya era costumbre, había salido y aun si lo llamaba, no le contestaría. La música del prostíbulo siempre era más fuerte.

Al ser la mano derecha del jefe, tenía que estar ahí. Nunca daba explicaciones, a nadie que no sea a su superior.

La tormenta furiosa afuera volvía a recordarle qué estaba sola, pero en algún momento de la noche un ligero sueño que la hizo descansar. Pero los truenos sonaron más fuerte que antes.

Era como si la noche le gritara que no cerrará los ojos.

Se daba vueltas en la cama buscando una posición cómoda, pero realmente no podía, eran más de las tres de la mañana, el fuego se apagó y todos sus sentidos estaban despiertos.

Desde afuera vino una luz iluminó la habitación, un rayo cayó justo fuera de su ventana y prontamente se escuchó el trueno qué retumbó en las paredes, eso sí le dio miedo a HyeDae.

Un escalofrío la hizo temblar y ponerse alerta, sentadose buscando en todos lados a alguien, a alguien que la observa.

── ¿SungHoon? ¿Llegaste? ──Hye tenía la esperanza de él estuviera de vuelta. Esperando a que apareciera por la puerta.

El silencio solo la puso más tensa, aguantando la respiración. La lluvia no ayudaba a escuchar bien.

Pero había algo muy presente, el olor a una colonia muy particular, mezclada con sudor y barro. ¡Sí había alguien ahí!

Y a todas luces era un hombre. El corazón de Hye comenzó a retumbar en sus oídos, el miedo la hizo entrar en pánico.

── ¿Ja-Jay? ──la voz se escucho como un chillido.

El Jefe estaba en casa.

Moverse no era opción, gritar no era opción, intentar llamar por ayuda no era opción. A Jay le gusta que todos estén al pendiente de el siempre, pendientes a cualquiera de sus órdenes siempre.

Pero las manos de Hye apretaron las sábanas tensa, esperando a lo que sea que viniera.

── Señor Jay ¿esta ahí? ──una vez más su voz apenas sonó y nadie respondió.

Pasaron segundos eternos, pero se escuchan pasos por el suelo, cuando otro rayo cayó afuera, la luz mostró en su esplendor a una figura masculina parada en el marco de la puerta abierta.

El destello duró un instante, pero la imagen quedó perfectamente grabada en la mente de la chica, viéndolo incluso ahora que volvía la oscuridad.

Estaba vestido de negro, mojado y su sola presencia en la casa significaba algo terrible.

Pasos apresurados corrieron hasta Hye, lo siguiente que sintió fue una mano en su boca empujándola contra el colchón y algo filoso en el cuello.

── Sin gritar ¿Entendido? ──Hye asintió con una falsa calma, quitaron la mano de ella, pero no el cuchillo── Bien. Toda está mierda será más sencillo si no gritas.

Ahora con la mano libre que tenía, la estiró a la mesita de noche a encender la lámpara; con luz cálida, ahora Hye podía ver su rostro duro y sus ojos fríos.

El olor a la colonia ahora estaba en todas partes, el olor a sudor y el olor a barro qué seguramente tenía en las botas.

Jay podía ver como su pecho subía y bajaba rápido, estaba muerta de miedo, se enojó.

── Aun no empiezo perra, no tengas miedo maldita sea. ──puso un poco de presión en la hoja afilada y Hye se paralizó por completo── Mucho mejor. Siéntate.

Y se alejó un poco para darle espacio, pero siempre apuntándola con el cuchillo.

── Se-señor ¿Cómo puedo a-a-ayudarle?

── Me dirás muy claramente en donde están los kilos de cocaina qué le pase a Hoon. Y no quiero las respuestas de "no sé dónde está" o "no está aquí".

── ¡¿Los qué-?! ──un dolor explotó de la nada contra su rostro, volteándole la cabeza con fuerza. Ni si quiera pudo ver la mano levantarse, solo sintió el impacto qué le dejó la sensación de ardor.

Sus ojos lagrimearon y sintió terror por su vida.

Le volvió a dar la cara a Jay antes de que se volviera a enojar, no haría nada para provocarlo.

── Y-yo estoy segura de que su hermano no ha traído nada de eso a casa, señor. ──con un valor que no sabía que tenía, le respondió en un tono calmado y claro, justo como el lo quería.

── No te creo. ──fue totalmente tajante con su respuesta── Esa mierda vale más que nunca y por supuesto que tiene que estar aquí.

── Si hubiera traído esas cosas a casa, SungHoon jamás me hubiera dicho en donde están, el jamás habla de sus negocios conmigo.

Jay no dijo nada, solo vio como derramaba lagrimas involuntarias; comenzó a ver la habitación, había ropa sucia de mujer, algunas cajas de comida rápida y cero rastros de su hermano.

── ¿Hace cuanto que Hoon no llega a dormir?

── Un mes. A veces viene por la tarde a comer y vuelve a salir.

Un gruñido furioso tenso a HyeDae, estaba más enojado qué antes. Los labios de Jay eran un línea dura que solo la hacía temer más aún.

── ¿Sabes Hye? El bastardo de Hoon me cansó, lo deje a cargo de uno de mis clubes y adivina, se acuesta con cada puta qué trabaja ahí. Le di un par de kilos de mercancía y si no está aquí ni en mi club ¿Dónde está?

── Y-yo, yo no-

── ¡Maldita sea, perra! No tartamudees y dime ¿Dónde están mis cosas?

Jay la conocía demasiado bien, sus reacciones, sus pequeños movimientos con los dedos, sus ojos cuando no le contestaba. Hye también lo sabía. Mierda.

── Último cajón del armario, en la parte de abajo del cajón, ahí hay dinero.

Sin perder tiempo Jay se levantó y siguió cada paso qué le dieron, en segundos había sacado el cajón de su lugar y en la parte inferior, escondiendolos, habían muchos fajos de billetes en bolsas.

Hye solo podía ver su espalda, vio como sus músculos se tensaban, seguramente en furia.

── Me mentiste. ──fueron palabras que la condenaron. Mientras Jay metía todo el dinero en un bolso, Hye comenzó a llorar, la mataría una vez que terminara.

La mataría a puñaladas, estaría desangrada en la cama, nadie vendría a verla en días, nadie la ayudaría si es que llegase a quedar con vida una vez que terminaran con ella.

Este era el fin, su vida terminaba con una tormenta afuera de su casa.

── E-es todo lo que hay en casa, n-no tengo más, por favor señor, no me haga nad-

── Me mentiste. ──calló su patético intento de pedir piedad.

── Señor Park por favor-

── CÁLLATE. ──el sonido de la cremallera indicó que había terminado de guardar todo, se levantó con el bolso arrojándolo a la puerta, ahora toda su atención estaba en Hye── Te tendría que matar zorra ¿Cómo se te ocurre mentirme?

── No mentí Señor, yo-

── Cállate. Ya estas muerta. Pero sería un desperdicio... ──miro su silueta de arriba a abajo lentamente.

Hye sintió que caía en un hoyo, le aterro como lo dijo, como la veía, como la iban a matar después.

── No ayuda que seas bonita. Violaron mi confianza, debo devolver la trato ¿no?

── ¿QUÉ? ¡J-jay no por favor! ¡De verdad que es todo! Todo mi dinero, ya no tengo más.

── No me interesa.

Aun con todo oscuro, podía sentir sus ojos ardiendo por su piel, por instinto tomo las sábanas para cubrirse con ellas, una delgada pared qué poco y nada podía hacer ante ese hombre, que se río burlesco.

Una mano fuerte tiro de las sábanas a los pies de la cama, sus piernas desnudas quedaron expuestas al aire frío, su corazón estaba corriendo a un ritmo terrible y la realidad la golpeó cuando esa misma mano la tomó fuerte de un tobillo.

Atrapada en la cama con un hombre tan peligroso como un perro enojado; su garganta se cerró por el miedo, no podía gritar por ayuda.

No podía verlo bien, pero escuchaba perfecto como el cierre de su pantalón era bajado, la llenó de miedo.

Sin embargo, con él vino algo no deseado, el primer indicio de humedad apareció entre sus muslos temblorosos.

Era esa maldita sensación otra vez. Él miedo.

Afectaba como no tenia que hacerlo, dándole una ola de emoción cuando debería tener algo más parecido a la repulsión.

Con una calma que ponía de nervios, Jay comenzó a masturbarse mientras estaba aun lado de la cama.

── ¡Jay no puedes hacerme esto! ¡Tu no-!

── Me mentiste. Una más y te corto el cuello.

Otra vez esa maldita adrenalina que no debía estar ahí. Lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, Jay debía ser parte gato, ya que podía ver. Negó con su cabeza.

── Las lágrimas solo me calientan, bonita. Lo que tiene que pasar, pasará. Copera para que no haya moretones.

La solto del tobillo para quitarse la chaqueta y camisa, como si no fuera algo surreal en esta situación.

La lampara la ayudaba a verlo en todo su esplendor, fuerte, hermoso, muy peligroso también, una bestia preciosa, capaz de golpearla hasta la muerte con tal de tener lo que quisiera.

Todo parecía en cámara lenta hasta que sus manos volvieron a tocar sus piernas.

── ¡¡Noo, hijo de perra!! ──el grito en pánico estalló por la casa, mientras daba patadas y golpes intentado alejarlo, inútil.

Su agarre jamás bajo su intensidad y con un rápido tirón fue arrastrada por la cama, más cerca de él. Jadeo del miedo cuando sintió como desgarrada su ropa interior de una manera casi animal.

── ¡Jay! Te lo suplico, por favor no me hagas daño ──HyeDae se retorcía en la cama, pateando y golpeando más fuerte, una pesada mano se puso en su vientre y la retuvo contra la cama, mientras sentía que la desnudaban por completo.

── No sé si es tu cuerpo o si es porque te estoy obligando, pero me gusta esto.

Era como ver a un toro invistiendo sobre ella, estaba en peligro. Él instinto de supervivencia le grito rasguñarlo, por lo que atacó su rostro.

Debió dolerle en serio, porque con un gruñido agarró su garganta y apretó fuerte, cortando todo aire.

── ¡Maldita bastarda! Me gustan las chicas con fuerza, pero eso no te ayuda en nada. No importa lo que luches, ahora te follare solo para verte humillada.

Hye rasguñaba la mano que le impedía respirar, estaba viendo borroso, pero no sabía si era por la falta de aire o las lágrimas que no paraban de salir.

Con su agarre en cuello y su peso sobre ella, no podía moverse, la piel en contacto se sentía caliente y más pronto que tarde Jay había comenzado a frotarse contra ella.

Park cambio la posición, dándole un momento para respirar bien, mientras ponía una de sus rodillas en medio de sus muslos, gruñó en satisfacción cuando no vio resistencia, la tenía justo donde quería.

Hye sentía que su cabeza daba vueltas, sus ojos ardiendo en lágrimas y su saliva escapando de su boca, creando rastros hasta su cuello. Jay juraba por el cielo que se veía hermosamente destruida.

Mientras aun estaba aclarando su mente, él guio su miembro hacia su entrada húmeda.

── ¡Jay! ──fue un lastimero chillido. Jay estaba frotando pero ya era suficiente para que Hye estuviera sensible.

¡Esto no podía pasar, maldición!

Durante varios segundos la torturó, dándole poco y nada de fricción, para generarle necesidad. Más húmeda no podía estar, pronto Jay lo notaria.

── Jaay... por favor, por favor...

Con una risita, tomó su miembro para dar pequeños golpecitos en la intimidad de Hye, sobresaltándola.

── Vamos perrita, sigue rogando, tus cadenas no mienten.

── ¿Eh? ──ahí fue consiente de su cuerpo, sus cadenas daban círculos buscando más contacto. Mierda.

Solo sintió humillación, su cuerpo la había traicionado.

Park no lo pensó dos veces, en un movimiento rápido dejó de jugar con ella, para entrar bruto en su interior.

── ¡Puta mierda! ──grito del dolor. Estaba mojada pero aun así no fue suficiente para prepararla, dolía como el puto infierno y por instinto se agarro de sus hombros para poder intentar aclarar su mente.

Jay por otro lado no oculto su expresión de sorpresa, jamás en su cabeza pensó que sentiría algo así.

── Mira como estas ¿te gusta esta mierda o no? Jajaja

Vergüenza, dolor, humillación y para que negarlo ahora, placer, estaban en una mezcla creciente. No pudo aguantar verlo, por lo que giro su cabeza a cualquier otro lado, pero su mano volvió a su cuello para devolverla a él. Comenzó a follarla profundo con embestidas largas y duras.

No había ningún espíritu de lucha en Hye, por lo que se quedó mirando a su agresor y no podía creer lo que sentía. Su cabeza comenzaba a traicionarla, el dolor por las embestidas y el placer se fundían, dejándola en un limbo.

Estaba siento violada. Estaban follandola. Estaba disfrutando de lo que Jay hacia.

Cualquier cuerda de sentido común fue cortada cuando sus manos se deslizaron por debajo de la camisola, dejándose llevar por completo.

── ¡Umh! Más rápido... ──esas palabras salieron solas, mero instinto.

El hombre de arriba se detuvo y miró con sorpresa, una que ella compartió cuando sintió que la besaban, muy bien besada, mejor que cualquier otro hombre haya hecho jamás.

── Mucho mejor, bonita. Sin luchas, solo dejándome hacer todo.

Volvieron a besarse, Jay chupo y mordió sus labios al punto de dolerle, estaba dedicado a ellos. HyeDae estaba volando bajo cuando la volteo con fuerza.

Sin palabras, con solo sus manos la guió a la posición que él quería. Trasero arriba y pecho pegado en el colchón.

Sintió la punta del pene de Jay presionando en su centro otra vez, se limito a gemir y empujar hacia atrás. Estaba tan contenta de sentirse así de llena, sintiendo cada pulgada, cada vena, toda su carne apretándolo. Los muslos de Jay se sentían firmes y calientes en cada golpe, mientras él la sujetaba por la cintura, clavando sus dedos sin piedad.

El dolor inicial se había ido para dejar fluir a la lujuria. No olvidaba cual era su posición, la de una víctima y también eso era parte de su gusto.

El dominio de él sobre ella era lo que encendía cada parte de su cuerpo.

Las embestidas se volvieron más fuertes, moviendo la madera de cama contra la pared, el sonido solo provocaba más placer. Hye juro perder la cabeza cuando llevo su mano entre sus piernas para comenzar a frotar su clítoris, buscando su orgasmo sin vergüenza.

El vientre se retorcía y tenía espasmos, Jay también lo sentía, lo apretaba más fuerte. También entendió que ella necesitaba algo más, estaba tan desesperada.

Con su mano izquierda la tomó por el cuello levantándola.

── Ahora sí, bonita. ──y apretó un poco el cuello.

Entonces Hye explotó en una ola de éxtasis, tensandose por completo, dejando salir sus fluidos sin pudor.

── ¡Sí! ¡Oh mierda, sí, sí!

Mientras su placer nublaba su vista, sentía que Jay embestía profundo en ella y también llegaba a su orgasmo. Aún después de vaciarse, seguía bombeando lento.

Hye se dejó caer su espalda en su pecho, Jay besaba la curva de su hombro y cuello, hasta que sintió su pene más blando.

Sin vergüenza se tiro en la cama para poder respirar bien, Hye estaba de rodillas mirándolo ¿Qué había que pensar ahora?

── Esa fue una muy buena follada, tesoro. ──fue rápida, pero hubo una sonrisa antes de volver a su expresión dura── Mi plan era humillarte y luego ir a contarle a Hoon... no lo haré, te ganaste eso.

── Lo ¿"gane"?

── Venía con intención de matarte, creo que ganaste más de lo que crees.

Sin más palabras, Jay se levantó para vestirse e irse por donde vino. Hye se quedo ahí en medio de la cama, tapada con solo la sábana mientras lo veía.

Antes de pasar por el umbral de la puerta, dudó y se giro.

── Hoon está conspirando para quedarse con todo lo mío, si tienes algo de cabeza te alejaras de él. ──del bolso qué había llenado de dinero, tiro barios fajos grandes── Toma eso, el auto y lárgate lo más lejos que se te ocurra. Ese tonto comenzará una guerra que no puede ganar. Quizá que pase contigo luego, no soy su único enemigo.

La chica parpadeo varias veces sin entender del todo esas palabras ¿era ayuda o amenaza? Jay volvio a hablar.

── Por el cielo, chica. Me gustas, pero si tengo que tomarte de rehén para ganarle a Hoon, lo voy a hacer. Vete lejos o... también esta mi hotel en la playa. Solo si quieres.

Dicho eso, Jay se fue por donde entró. Hye estaba adolorida, desnuda, follada y sola.

Toco los fajos de dinero para poder despertar de su trace.

No paso más de media hora para que estuviera en su auto y saliendo de la ciudad. Quizá hacia donde.


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──Lissi ☆

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