Iridium || Eunso

Sinopsis

Solo puedo acariciarte correctamente, cuando te dejas tocar por mi arte. El arte que creo con mis manos, el que me hace poseerte como se debe.

Genero:
Erotica
Autor/a:
emovere96
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Sohee POV

Estoy perdiendo la cabeza, no me lo puedo sacar de mi mente. Rondando veinticuatro siete en esta, atormentándome de manera corrosiva. Juro que lo he visto hasta en mis sueños. O talvez debería referirme a ello, como pesadillas. Porque cada vez que lo veo cerca, siento que mi vida peligra un poco más. Ya no me falta ninguna esquina oscura de esta universidad, en el que pueda ocultarme sin ser casado por ese chico.

Tal parece que soy su presa favorita, porque siempre pone ese retorcido empeño por atraparme. Parece disfrutarlo cuando lo hace, puedo sentirlo en su persecución. Mis piernas no me permiten correr más rápido y termino encerrándome en el salón de estudios. Esta todo oscuro cuando entro y aprovecho para ocultarme en uno de los varios pupitres.

Me quedo ahí junto con mi respiración agitada, rogándole al cielo que todo esto acabe. De cualquier manera, pero que me deje en paz, al menos esta vez. Yo sigo con los ojos cerrados, pero me empiezan a arder cuando la luz se hace. Unos focos incomodos, que parecen ser los de sus celulares. Han pateado la puerta tantas veces, que la han estropeado por completo.

Las manotadas a lo largo del mi pupitre, les costó poco nada encontrarme. Mi olor atestado por toda la habitación, denunciando mi miedo. Muy estúpido de mi parte talvez, no ponerme suficiente spray. Parece importarle poco destruir todo a su paso, como si su padre no fuese el director de la universidad en el que estamos. Aunque tengo el ligero presentimiento, de que es más un beneficio que una desventaja.

_Tu olor a cobarde nos trajo hasta aquí, debiste pensarlo dos veces antes de tratar de huir de mí. _ Hubo un silencio tétrico darse en el lugar. _ Sabes que soy capaz de encontrarte donde sea, me se tu esencia de memoria. _ Silbo retorcido. _ Podría saborearle con mi lengua si pudiese, tan dulce como la misma miel. _ Su voz áspera como una lija.

Temblé violento al escuchar sus pasos, tratando de controlar mi respiración. Era casi imposible, podía incluso sentir sus uñas arañar la madera de roble. Su aroma era exactamente igual y me asediaba la nariz divina. Estaba justo frente a mí, las sombras pintándonos de un oscuro febril. Su respiración combinándose con la mía, podía incluso saborear el miedo de mi boca.

_Maldito alfa. _ Maldije en esa cercanía.

Un jalón directo a mi cabellera larga, la arremolina hasta tirar de ella con venganza pura. Castigándome con la cara contra el suelo, arrastrándome por las baldosas del lugar. Me tiene justo donde quiere, a sus malditos pies. Mientras todos sus amigos están ahí, apuntando la hazaña con las luces de sus celulares. El ambiente taciturno del lugar, solo hace todo más terrorífico. Porque cuando las luces se van, es cuando empieza el verdadero infierno.



Tengo que contenerme las costillas en el suelo, cuando todos terminan de patearme. Estoy más que sofocado y con mi dignidad por el piso otra vez. Igual no me arrepiento de defenderme, no me arrepiento de haberle plantado un golpe a Eunseok. Ver su rostro de sorpresa al recibir el puñetazo, su mirada oscura como el infierno en mí. Toso en busca del aire, que ellos me quitaron por más de cinco minutos. Mientras Eunseok solo se quedaba ahí, haciéndome ver su rostro frente a mi inminente sufrimiento.

_Pueden encender las luces. _Eunseok hablo entre la oscuridad. _ Veámosle la cara a este omega. _

Cuando finalmente se agacha a verme, las luces se dan como llegada al paraíso. Solo que él no es un dios, incluso si luce como uno. Su rostro parece al menos, tallado por alguno de ellos. Su piel morena adornando los rasgos finos, pero también sentados en toda su virilidad. Es un hombre terroríficamente precioso, su cercanía solo me lo confirma. Puedo ver el morado del golpe, aun puesto en su mejilla bronceada.

__Sorpresa omega. _Eunseok saluda por fin. _ Soy yo otra vez. _ Su sonrisa socarrona me aterro.

La pequeña cortadilla hecha por mi anillo de plata, asediada de un tinte rojo divino. Se acaricia justo ahí, notando la gota de sangre, limpiándola con su dedo la mira. Con sorna ríe frente a mí y se la lleva a la boca para chuparla. La succiona con vehemencia y mirándome a través de sus largas pestañas rubias. Saborea con el rojo en su boca, sin importarle el sabor a hierro que adquiere su boca. Su boca esta tintada igual, le he roto más que solo de manera superficial y sus dientes rojos lo denuncian.

_Ya sabía que eras tú, no hay sorpresas aquí. _ Mi garganta raspa al hablar.

_ ¿Acaso no te enseñaron a ser más respetuoso con tus mayores? _Sungchan se apresura a decir.

_La gente pobre nunca aprende de modales. _ Anton habla entre dientes.

Eunseok procede a chistar, acomodar su pie en mi entrepierna. Como si yo ya no tuviese suficiente presión con su disputa, con su presencia en ese lugar. Aprovecha mientras me mira fijo su entrepierna, el posicionando el pie hasta hacer una suave presión en la mía. Se las intenciones que tiene, con solo oler como intenta disfrazar su calor para mí. Él me quiere, me quiere tan mal.

A veces pienso que es eso, solo por su deseo de poder. Que quiere siempre estar por sobre mí, que desea toda la sumisión de mi ser. Intento controlar ello tanto como puedo, porque nadie se puede enterar. De lo que pasa por debajo de las sabanas, de como suele hacerme suyo. De la realidad plena, Eunseok fue el dueño de mi primer celo. Ni siquiera sé cómo paso aquello, había sido hace ya un año. Demasiado rápido, demasiado ardiente. Casi casi que necesitado, de todo lo que ese alfa me podía dar. Mi primer celo, mi celo me cegó. Bajo su presencia talvez, el había manipulado su llegada.

_ Me golpeaste frente a todos, eres un omega desobediente. _ Eunseok levanto sus cejas ante mí.

_Lo merecías, maldito patán. _ Escupí una maldición sobre él. _ Así te haces llamar alfa, no eres ni la mitad. _

Eunseok me dio una mirada oscura, ante mi vil insolencia hacia él. _Déjenme solo con él ahora, tenemos una conversación pendiente. Él aun no parece aprender su lección y me quedare aquí hasta que se la aprenda correctamente. _

Empujo el pie contra mí y la presión hizo retorcerme hasta rodar. Gemí sonoro contra las paredes de la habitación, bajo la atenta mirada de los alfas en esta. Sabía que alguien podía escuchar lo que estaba pasando desde afuera, pero todos decidían ignorar debido al olor a alfa. Era demasiado pesado, demasiado fatigante. El roble por toda la habitación, mezclándose con el cedro, por último, el palo santo. Cualquiera que interrumpiese, sufriría mí mismo destino de por vida.

Sungchan me vio retorcerme, temiendo el mismo destino. _ ¿Quieres que nos quedemos a cubrirte? _ Seguía siendo solo un perro obediente para Eunseok.

_No._ Eunseok taja.

_ ¿Que si te descubre algún profesor? _Anton le busca la mirada a Eunseok.

Intenta apelar a su juicio, así como apelo a que yo recibiese menos patadas. Creo que es el único de ellos, que en serio le teme a la luna. Sé que recibirá su castigo, aun así, porque no es más que el mayor de los cobardes. Solo siguió ordenes al final. Porque sabía su destino, más próximo al negarse. El temía más que Sungchan, siendo el más joven de su sequito. Lo mire de reojo desde el suelo, aun aguantándome el dolor de las patadas. Teníamos la misma edad, segundo año los dos.

Eunseok le da una mirada a Sungchan. _ ¿Sabes quién soy yo aquí? _

_Ya recibió su merecido justo. _ Anton se atreve a decir. _ Tú mismo dijiste que fuera rápido. _

_ ¿Acaso quieres tomar su lugar? _ Eunseok le mira altivo.

_Yo no soy un omega. _ Anton taja. _ No me compares con esa casta. _

_Pensé que lo habías olvidado, has lo que te digo Anton. _ Eunseok amenaza.

Tenía que ser una broma, como el había decidido unirse al sequito de Eunseok. Solíamos ser amigos, buenos amigos. Hasta que ese maldito juego de castas, puso una pared precisa entre nosotros. Ambos habíamos tenido nuestras revelaciones, justo al entrar a la universidad. Mis ojos se cristalizaron al apegarse a los suyos y el evito mi mirada por fin. Ojalá estar de su lado, siendo un alfa también. Las cosas serían diferentes, mi vida fuera diferente.

_Ya vámonos de aquí cuanto antes, nuestro padre no es el director de la universidad. _ Sungchan toma la palabra.

Toma a Anton de los hombros y se lo lleva de ahí como puede. Puedo sentir su aroma pesado, traspasándose por su uniforme. Por un momento vi la duda, pasarle entre las cejas. Con el ceño fruncido, se deja llevar por Sungchan. Veo su aura amansarse solo con su toque y sé que Sungchan tiene más que solo ese poder por sobre Anton. Solo que toca guardárselo, así como ellos se guardan para profesárselo al otro.

Si Eunseok supiese algo de ello, sería el fin de ambos. Me toca morderme la lengua, para no poner aquellas cartas sobre la mesa. El cómo los escuche dándose, en las regaderas de la universidad. La discreción nunca ha sido lo suyo, pero estoy seguro que solo yo los he encontrado en esa posición. Literalmente una posición, mis ojos sin poder creer la posibilidad de ver a dos alfas en ello.

Anton dando embestidas precisas, a un Sungchan que estaba contra la pared. Recibiendo a gusto, derritiéndose contra el cuerpo de aquel alfa. Mientras bombeaba su propia polla, sumido en el más profundo placer. Su cara tal poema al sentirlo tan profundo, acelerando la manera en que se tocaba. Chocando en seco al sentirlo correrse dentro, el nudo parece haberlo descolocado en esos instantes. Corriéndose tembloroso en un alarido, que creyó nadie había escuchado.



La oscuridad seguía reinando el lugar, había perdido el sentido del tiempo desde que se habían ido. Cuando lo vi trancar la puerta esta vez, supe que lo último que haríamos era hablar. Cuando la cerradura traqueo, pude ver sus ojos entra las sombras. Sombríos como el lugar mismo, hambrientos de mí. Sus pasos acercándose y desee que sus secuaces hubiesen seguido golpeándome. Porque luchar contra la cercanía de Eunseok, era un estímulo extraño para mis sentidos.

_ ¿Vas a decirme porque estas tan arisco? _Lo escuche decir muy muy cerca.

_Ya no tiene sentido explicarte el porqué. _Taje.

_ ¿Crees que puedes tratarme como te da la gana? _Gruño bruto.

_Yo tengo la misma pregunta para ti. _ Sisee.

Choque contra el pupitre donde me acorralo, él se sostuvo colocando sus manos para apresarme. La cercanía de su rostro era inminente y yo ya no podía pensar en otra cosa que su respiración irregular. El olor a roble inundando el lugar, era un alfa más que excitado. Se coló entre mis piernas, cuando finalmente me senté en la mesa. El espacio entre nosotros, se redujo por completo, podía sentirlo por completo sobre mí.

Oliendo mi cuello por fin, llegando hasta mi abundante cabellera castaña. Sumiendo su nariz, en el olor a miel de mi ser. Me retorcí contra su voluntad de seducirme, de tenerme tan sumiso contra su cuerpo. Gimotee temblando, lleno de esa emoción extraña. Hasta que me tomo del cuello y me ajusto para que nuestros rostros se encontraran en la oscuridad. Maldijo gruñendo, paralizándome. Sentía su aliento contra mi boca, el calor de este me quemaba.

_Mírame cuando te hablo omega. _Siseo contra mis labios resecos.

Le di una mirada de muerte. _Te estoy mirando ahora alfa. _

Sus perlados dientes se dieron a ver. _Tu no vas a hacer que pierda totalmente la cabeza por ti, pero estoy seguro que has estado tan cerca de hacerlo. _

Eunseok intentó besarme en esa cercanía, en la que forcé su agarre para hacerle la cobra. Eunseok no chisto en tomarme de la cintura y ajustarme más entre sus piernas. Haciéndome sisear y maldecir bien a gusto. Lo sentí duro contra mí, toda su extensión para mí. Apretar el agarre de mi cuello, para luego acercar nuestras bocas. Acatar a media un beso. Que nunca se dio, solo tentó la cercanía en una maldición. Me hizo temblar todo el cuerpo, contemplar usar mi voz de omega. Cuando eso era perder, perderlo todo. Mi valentía, lo que me quedaba de dignidad.

_Vuelve a hacer eso, quiero ver cómo te atreves. _ Siseo contra mi boca.

_ ¿Te desespera no tenerme rogando por ti? _ Mi corazón palpita a mil. _Yo no soy como esos otros omegas. _

_Me desespera no tenerte solo para mí. _

La sola premisa me hace ir a sus besos, inclusos la soltura de su amenaza me deja entre sus brazos. Cuando me doy de cuenta, estoy encima de él dándole besos. Acatándole la boca como un desesperado, necesitado de todo lo que me da. Le doy de besos que casi ensordecen, mordiendo a gusto hasta hacerlo jadear. Me voy contra sus labios lamiéndolos, hasta hacerlo servirme. Darme ese acceso, para profundizar con mi lengua.

Haciéndolo chocar en una vuelta contra la puerta, en el cual termina arregostado. De rodillas para él, entre las sombras me oculto. Mis manos trazando su empalme a gusto, rebuscando la visión correcta de su erección. Cuando la descubro para tomarla entre mis manos, Eunseok me mira entre las sombras. Mientras no guardo tiempo entre lo que tenemos, para masturbarla mientras mantengo ese contacto visual.

Lo hago con una lentitud, con la intención de despertarla por completo. Puedo sentir como se engruesa y el falo se mantiene firme para mí.Acariciando la punta en círculos y jugando con el líquido que esta da. Hasta ver que hay la suficiente como para llamar a mis instintos. Levándomela a la boca con gusto, lo pruebo en un prior. Su polla palpita en gracia, al sentir lo que hago con ella.

_Me la vas a chupar. _Eunseok dice.

Mi boca tiembla con tal sabor. _ ¿Es una pregunta? _

_Es una orden. _Taja.

Es como si su voz me controlase, porque no chisto en llevármela a la boca. Sorber a lo largo como una maldita paleta, llenándola de saliva solo para lubricar. Volver a la base como si nada, para chupar sus bolas también. Hago de la alternación, un desorden de saliva grotesco. Sin darle tiempo de disfrutar cual parte, decido probar esta vez. Solo lo escucho gruñir y respirar de manera irregular mientras cambio. Jugando contra su juicio, su mal.

Cabeceando sin mucho juego previo de por medio, mantengo ese son que le permite follarme la boca de una. Toma mis cabellos a manos llenas y ajusta su agarre entre ellos. Lo siento embestirse hasta mi garganta, como si solo buscara liberarse lo más pronto posible. Gruñendo mientras me embiste bruto, me dejo llevar por el son que en un principio yo he marcado.

Hasta que mi garganta es un desorden de saliva y sus fluidos leves. Está bien, está perfecto. Me gusta ser usado, pero solo por mi alfa. Estoy mas que mojado, con solo ese pensamiento. Eunseok es capaz de sentir, solo sentir el ahuecar de mi boca. Sorbiendo hasta provocar que se corra en mi boca, tomando su semilla a como dé lugar. Me quedo contra su extensión, tomando lo que puedo antes de que se forme el nudo.

Cuando su tamaño se vuelve incluso más incómodo, casi a punto de romperme la mandíbula. Embiste un par de veces para asegurar, que no ha quedado ni una gota ahí que no sea para mí. Termino corriéndome sin siquiera esperarlo, patético contra mis pantalones. Haciéndome perder todo el aire, que aún conservaba en mis pulmones. Jadeo como un maldito perro cuando me suelta, haciendo un sonido débil al buscar una buena respiración. De rodillas caigo sentado al suelo y le miro desde abajo en mi desastre.

_Hagámoslo una vez más. _

_Eunseok. _ Trago hondo.

Una gota de su semilla recorre mi mentón, cuando me atrae hacia él. Puedo sentir como su lengua, pasa por el mismo lugar hasta limpiarla. Solo para arremolinar su boca contra la mía, como si no tuviese su sabor en mi boca. Me toma a gusto, chupando mi lengua con vehemencia. Sé que va a hacer que lo haga nuevamente, solo es cuestión de que suelte mis labios. Para volver a servirle, para volver a usarme.



Me llevo del dolor y lo dejo ir con una ducha caliente. La clase de deportes ha sido para todos, incluso para un adolorido yo. Me había escabullido a asearme a los baños, lo cual incluso me había hecho llegar tarde. El profesor no le pareció mi excusa, de sentirme mal del estómago. Tampoco me iba a creer de la golpiza, ellos me habían pateado lejos de mi rostro. Lejos de mi estómago, parecía calculado. El único que se le veía algún golpe de los involucrados, era al mismísimo Eunseok.

Lo vi desde lejos en mi lado de las duchas, mientras recordaba su conversación. Unos besos de boca a boca, era todo lo que habíamos sabido decir para el otro. El seguía conservando sus labios mallugados, eran mi única defensa ante sus besos. Que, si bien quería recibirlos, también quería tener la fuerza de recházalos. Se la había chupado sin pensarlo más de dos veces y la conversación había terminado ahí. Con un yo totalmente mojado y sin ser tocado en lo absoluto.

Justo ahí, como el terminando en mi boca. La sola imagen, llevaba sangre directo a mi adolorida polla. Y no quería tener una erección ahí, mientras se supone debía relajarme. Tuve que cambiar el agua a fría y el cambio me hizo gimotear como un condenado. Me gano una mirada fugaz de él, sus cejas gruesas levantadas. Blancas, por el rubio dorado de sus cabellos. Podía sentir como esa mirada me acariciaba, de la cabeza a los pies. Yo también hacia lo mismo, recordando cada detalle de su anatomía.

_El agua fría te va a hacer mal para esos golpes. _Wonbin secretea en mi oído.

Resoplo en un rezongo. _Créeme que es, lo que menos me importa. _

Se me queda mirando. _Talvez deberías conseguirte un alfa que te defienda, así el dejaría de molestarte tanto Sohee. _

Intenta dejar ir un poco de su olor coco, dulce al gusto de todos los alfas que miran. Lo miran con hambre, pero mantienen su distancia. Una marca clara en su cuello, denota que está tomado. Se la deja renovar de a tantos, solo para que nadie se le acerque. La luce feliz, sabiendo que nadie podrá jamás molestarle. El olor a sal de mar de su chico, se le siente apenas te acercas.

Wonbin jura que es la respuesta, a todos los problemas de un omega, abrirle las piernas a algún alfa. Gran error de pensamiento, porque yo ya lo hice con Eunseok. Eso solo me ha traído problemas y seguimos en las mismas disputas. Solo que ahora terminamos follando, cada que este tiene sus celos. Mientras yo me retuerzo en el dolor de los míos, a pesar de que este ha tentado poder apoyarme con ello. Yo simplemente no quiero, yo a diferencia no se controlarme. Me arrastraría por una marca, así como me arrastro por el incluso sin celo. Debo mantenerme en mis cabales, antes de que se repita algo como lo que nos unió.

_Tener un alfa no es la solución de todos mis problemas. _ Niego rotundo.

_Me funciono muy bien a mí. _Wonbin aseguro.

_El hecho de que te haya funcionado a ti, no significa que yo que me valla a funcionar a mi también. _ Tajo incómodo.

Cierro la llave después de eso y enrollo mi toalla en mi cintura. Wonbin me mira desde donde está, aun debajo del agua caliente. Me mira como si quisiera decirme algo más, pero se muerde la lengua de inmediato. Sus ojos verdes me miran con reproche, sabe que le estoy ocultando algo. Se supone que somos amigos, no hago sino mentirle al pelirrojo. Es por su propio bien, se desmayaría si supiese lo que hago con mi enemigo.

Su alfa es tan perfecto, en contraste al mío. Shotaro siempre ha sido tan bueno para él. Pero en esta universidad, solo hay alfas malos. Precisamente mi tipo, para mi gran mal. Me gusta el más malo de todos y no estoy haciendo nada para alejarme de todo su mal. Solo sigo dejando que me arrastre consigo, que me hunda en ese mundo de toxicidad con él.

Lo que sea yo, haría lo que fuese para sentirle. Le doy una mirada antes de irme, mis ojos se conocen con la heterocromía los suyos. Con su cuerpo divino, tallado por los dioses. Memorizo la espalda trabajada, la bronceada piel. La curvatura de los huesos, que sobresalen de su pecho. La bajada de sus abdominales y el descanso de su polla. Esplendorosa en tamaño, incluso sin estar despierta. Tengo que contenerme para no endurecerme, lo mucho que aun siento su detonar en mi boca.



Las líneas se dan por si solas, mientras estoy en clase de diseño. Mi profesora piensa que estoy en ello, en lo que la estructura mando. Nada más diferente de ello, porque mi mente esta nublada en lujuria. Mi mente no puede sacarse esa mirada, la variante de sentir en el color de sus ojos. No puedo parar de acariciar su cuerpo, con el rastro de carbón de mis dedos. Siento que arde, que me quema vivo. Es la única manera en que puedo dominarle, hacerle mío completamente. Es mi gran anhelo, hacértelo saber en tu próximo celo.

_Solo puedo acariciarte correctamente, cuando te dejas tocar por mi arte. El arte que creo con mis manos, el que me hace poseerte como se debe. _ Murmuro tal embrujo, lo manifiesto.

Lo dibujo de piernas abiertas, dispuesto para mí. He terminado con él a mi manera, lo he montado hasta arruinarlo por completo. Al borde de las lágrimas secas, bañado en sudor de la lujuria. Mis manos tiemblan al ver mi dibujo terminado y estoy seguro que mis pupilas son un pozo sin fondo de deseo. Ante la imagen que he creado, mis manos cierran la libreta de un tajo.

_Sohee. _

La profesora parece haberme hecho una pregunta y Wonbin está ahí para negar, mientras vuelve a dibujar la estructura del plano proyectado. Sé que no ha podido ver mis estructuras, pero sabe que he estado distraído toda la clase. Me hace un gesto de esperarme a la salida, para acompañarme a mi departamento. Yo solo asiento rápido, mientras me levanto, haciendo un revuelo de todo en mi pupitre.

Intento moverme con naturalidad, al acercarme a ella. Puede leer muy bien a sus estudiantes, especialmente a unidades como yo. Ella sabe que me meto en problemas, a Irene solo le falta saber la razón. Solo espero que nunca la sepa, ella no tiene por qué perturbarse con ello. Su vida de alfa es demasiado perfecta, para molestarse en defender un omega como yo. Su olor a carmín es divino, combina con el color de sus labios cereza. Cuando llego a verla, sus ojos me dicen que anhela ayudarme.

_ ¿Por qué estuviste tan distraído en clase? _ Irene indaga.

_Tengo mucho en que pensar. _Muerdo mis labios ansioso. Irene solo me mira. _Al menos dime que es eso tan importante, que te mantiene metiéndote en tantas peleas. Cuando sabes que no puedes seguir así, tienes una media beca que mantener. _

La media beca, esa media beca. Era la razón principal, por la que estaba hasta el cuello. La había obtenido por mis notas, también por mi habilidad en el diseño. Me había manejado como tutor y tenía excelentes referencias de mis profesores. Todo había pintado tan bien, hasta que supe quien estaba costeándola. El padre de Eunseok la había ofrecido, yo solo tenía que ser el tutor de su hijo chaebol.

No me pareció gran problema, hasta que conocí a Eunseok. Me termino arrastrando a su mundo, invitando a ver un Eunseok que nadie más creería. Creí que podía soportar aquello, pero me terminé enviciando de él. Mientras me hundía en su mierda, me seguía hundiendo hasta hoy en día. Porque cuando estábamos a la luz, seguía tratándome como su empleado. Incluso golpeándome, si osaba en responderle.

Como si no siguiese dependiendo de mí, como si yo no fuese la causa de sus excelentes calificaciones. Como si no me buscase en sus celos y rogase por mi consuelo entre las sabanas. Ni mi mirada en momentos oportunos, incluso hasta de manera obsesiva. Todo manteniendo esta enemistad, nunca había visto de enemigos que follasen. Mi osadía fue saber defenderme y quizás nunca me arrepentiría. Seguiría siendo su talón de Aquiles, tanto como él seguía siendo el mío.

_Quiero seguir conservando mi dignidad o la poca que me viene quedando ya. _ Me atrevo a decir.

_Solo tienes que decirme sus nombres. _ Ella ruega. _ Luchare para que no pierdas tu media beca. _

_No hace falta que se moleste en defenderme. _ Musito.

_ ¿Esperaras a que sea demasiado tarde? _Irene se me quedo mirando. _ Sabes que no podría ayudarte cuando algo grave pase. _

_Ese momento ya llego antes de lo planeado. _ Mis labios temblaron al decirlo.

Tenía sospechas de que había llegado, se había impartido en mis venas. Lo pensé a fondo mientras pateaban mis piernas, también mis brazos sin parar. Me había defendido como pude, para que no golpeasen de más. Un mal presentimiento de mi parte, cuando Eunseok no se permitió tocarme un solo pelo. Había estado dejando de hacerlo, a medida que pasaba sus celos conmigo. El como antes la golpiza era de mucho mas, que solo cinco minutos de infierno.



Cuando llegue a la salida, Wonbin estaba esperándome. Con esa cara de juzgón, que siempre tenía para mí. Le pude sentir el olor a sal de mar, supuse que su alfa se había ya despedido de él. Este vivía cerca de la universidad y no le tomaba mucho llegar al departamento donde se quedaba. Y sabía que Wonbin había sido tentado con irse con él, por lo sonrosados que estaban sus labios. El que debía ser juzgado, era otro.

_ ¿Te pregunto lo mismo de siempre? _Wonbin indago mientras me seguía.

_Si. _ Dije con pesar.

_ ¿Yo también debería hacer la misma pregunta? _ Me dio una mirada.

Se colocó frente a mí, con los libros de estudio en su pecho. Mientras caminábamos hacia el tren, no daba pasos muy acelerados. Me estaba sintiendo algo cansado, los golpes se estaban empezando a sentir de a poco. El agua fría también había servido, solo que estaba algo tenso también. No quería hablar de mas, solo relajarme con la caminata hacia el tren.

_En silencio. _ Murmure.

Rebusque en mi bolsa, para buscar la tarjeta del tren. Estaban en mi libreta de dibujos o se supone que debían estar ahí. Rebusque entre la maraña de libros y no encontraba el dichoso librillo. Tenía que ser una broma, porque no podía haberlo dejado tirado por ahí solo. Volví a rebuscar una última vez, mientras mi mente me advertía de mi realidad. Lo había dejado en el salón, no había otra forma de que.

_Tengo que regresarme. _ Deja rápidamente.

Wonbin se me quedo mirando. _ ¿Que se te olvido ahora? _

_Mi tarjeta de tren, está en mi libreta de dibujos. _ Me congele.

_Seguro alguien la encuentra y la deja en objetos perdidos. Tampoco es para tanto, yo te paso con mi tarjeta. _Wonbin se ofreció a ayudarme. _

Saco su tarjeta del bolsillo y me mostro de inmediato. Tratando de calmarme, pero yo no estaba por escuchar. Absolutamente nada, mi mente empezó a maquinar. El quien podía haberlo encontrado, las situaciones que había dibujado ahí. Con decoroso a mas no poder, estoy seguro que Wonbin olio mi miedo. El me miro como si estuviese tratando de leerme, mas allá de lo que ya mi miedo le advertía.

_Tu no entiendes. _Sude frio.

_ ¿Quieres que te acompañe a buscarla? _Wonbin me pregunto.



Lo deje con la palabra en la boca, no podía perder más el tiempo. Me regresé a la universidad como pude, dejando a un muy confundido Wonbin. Quien sintió la preocupación en mi aroma, talvez incluso el terror que la perdida conllevaba. Corrí por los pasillos de la universidad como un loco, de vuelta al salón en donde sabía que podía haberlo dejado. Tenía que estar ahí, no había tenido otra clase ese día. Me choque con la puerta apurado, pero logre abrirla de una.

Mi garganta se cerró al entrar. _Eunseok. _

_ ¿Acaso estas buscando algo como esto? _ Levanto las cejas altivo.

Me topé con la grata vista de mi libreta, pero en las manos menos adecuadas. Me paralice al segundo al ver la imagen, de Eunseok revisando sus páginas. Especialmente sumido en la última página, que me apure a siquiera poder arrancar. Cosa que Eunseok no me dejo lograr, cerro el libro para luego seguir aferrándolo en su mano. Parecía contento de que estuviese ahí y de haber podido descubrir el contenido de dicha libreta.

_Tienes talento. _ Se me quedo mirando serio.

Me sonroje furioso. _Gra-cias. _

_ ¿Tal parece que soy tu musa? _Encarno una ceja.

_Para que preguntar, lo que bien sabido esta. _Remoje mis labios en saliva.

_Me alagas. _Me miro fijo escudriñándome el alma.

No me sentí apreciado, me sentí acorralado. Entre la espada y la pared. Sus ojos seguían en mí, el brillo de esta era soez. Termino sonriendo ladino, como si se hubiese acordado de algo gracioso. Cuando no había nada gracioso, entre esas páginas. Todo lo que había dibujado era ofensivo, había dibujado su anatomía a detalle. Me sentí mal por unos segundos, hasta acordarme cuando lo merecía. Yo no había dibujado nada muy lejos de la realidad, porque estaba seguro que aquello algún día se daría. Que todos mis oscuros deseos, algún día se materializarían.

_ Dámelo. _ Exigí ya cabreado.

_Todo en esta vida tiene un precio. _Eunseok fue especifico entre líneas.

Me acerque hacia él, ya no con ánimo de arrebatar el librillo. Sino para enfrentarle, mirarle a los ojos con tal valentía. Porque no le tenía todo ese miedo, que la gente creía que podía tenerle. No cuando lo había visto para mí, de maneras que nadie podía percibirlo. Tan cerca, que el roce de nuestras pieles quemaba. Tan ardiente, que sentía que tocaba el mismísimo infierno. Incluso bajo cenizas, todo esto siempre encontraba la manera de renacer. En el fondo de mi ser, ya había algo de él.

Le di una mirada de muerte. _Según tú mi alfa. _Todo mi cuerpo tembló al segundo de exigirlo. _ ¿Cuál es el precio de tu silencio? _

Su mirada se oscureció ante mí. _Tu. _

Paso sus manos a lo largo de mi cintura, yendo lento desde mi vientre hasta mi espalda. Sentí un cosquilleo extraño, su cercanía me traía una extraña calma. Culpe a la proximidad de mi celo, cuando me deje oler tan cerca de mi cuello. No había marca alguna ahí, solo piel limpia del olor de ese asqueroso alfa. El nunca había atentado a acercarse tanto ahí, lo que me dejo tan perplejo. Apestaba a él, la mayoría del tiempo.

Cuando lamio vehemente, chupo con todo el gusto de mundo. Mientras apretaba su agarre y justaba nuestros ejes a su gusto. Pensé que me pediría que me colocase de rodillas y no iba a dudar en hacerlo otra vez. Estaba siendo cada vez más débil y ya no necesitaba de sus manipulaciones. Solo de la cercanía, de su toque suave. Me tenía donde quería, entre sus garras.

Trague hondo hasta el fondo de mi garganta. _Yo no quiero pertenecer a un alfa como tú. _

_Tu arte dice todo lo contrario. _Hablo contra mi piel.

_Dámelo. _ Rogué.

Volvía a mirarme por fin. _Yo estoy en casi todas las paginas, prácticamente el cuaderno es mío. _ Aseguro sin chistar. _ Haz hecho arte, de tus fantasías hacia mí persona. _

_Por favor. _ Hable contra su boca. _ Los quemare. _ Jure por la luna.

_Ven a mi departamento a buscarlo, si realmente lo quieres de vuelta. _

Lo sentí respirar pesado, pesado contra su juicio. Cuando me topé con sus ojos y sus pupilas lo decían todo. Estaba por volverse en contra de mis labios, por la cercanía peligrosa que teníamos. Cuando finalmente lo hizo, no me contuve a arrastrar los míos contra su boca. Dejándome devorar la boca a su gusto, cuando me arranco un gruñido. Aprovecho para meter su lengua en mi boca y abusar de esta a su gusto.

Apretó el agarre de mi cintura y se froto solo para que sintiese lo que tenía para mí. Jadié quedito, con hambre de él. Lo mire libidinoso, con ganas de ocupar más que solo besos en su boca. Parecíamos no poder parar aquel día y esa pelea solo nos había puesto de una manera. Era una cosa enfermiza, que nos arrastraba a dinámicas asquerosas. Ese amorío era asqueroso, si es que se podía llamar amor. Entre la posesividad y los abusos de nuestra unión.



Eunseok me miro desde la puerta de su departamento, el umbral nos separaba. Se dio hacia un lado, haciéndome pasar al lugar. Había estado pocas veces ahí y en ninguna de ellas había estado en mis cinco sentidos. Incluso en esta, seguía estando en las mismas. Los síntomas de mi celo, cada vez se hacían más evidentes. Me había arriesgado a llegar hasta ahí en ese estado, pero no podía permitirme redimirme al juicio de ese alfa. Eunseok chantajearme a su gusto y arruinar mi reputación con esos dibujos.

_Pensé que no vendrías hasta aquí. _Eunseok me dio una mirada.

_Solo no quería que nadie me viese llegar aquí, ni que me relacionasen contigo siendo omega. _Le di una mirada de vuelta.

Me toma de la cintura, atrayéndolo contra su cuerpo. Enterrando su cara en mi cabello, respirando el aroma caliente. La miel endulzo su juicio y el agarre se volvió más suave en mi cintura. Yo estaba acalorado ahí, mareado de a pocos. Mi cabeza dolía de a destiempo y me removí en su agarre. Su olor a roble me embeleso, hasta que deje de moverme. Cuando sus besos se dieron en mi cuello y sus colmillos me rayaron la piel. En vez de miedo, sentí una necesidad incomprendida.

_Hueles muy bien. _ Cito.

Me zafe de su agarre y este me dejo ir de mala gana. Casi divertido a la vez, como un cazador que juega con su presa. Se deja caer en el gran sillón de cuero de su sala y escucho como la puerta se cierra automáticamente. Maldito chaebol, no entiendo porque me quiere. Puede tener a cualquier omega, cualquiera en realidad. Pero prefiere jugar al gato y al ratón conmigo. Su mirada retorcida en mí, me lo dice todo.

_Terminemos con esto rápido alfa. _Solté.

Digo mientras me quito la ropa, sin sentimientos de por medio. Solo su mirada, puesta en cada pieza que retiro. Se toma su tiempo en ver el espectáculo, me deja ser. Sin quitarse la suya, solo deleitarse con la vulnerabilidad de mi denudes. La ropa nunca me ha gustado, estando cerca de ese alfa. A la primera que pueda ofrecer calor, siempre deseo estar preparado. Mi mente sumida en el celo, solo piensa así.

_ ¿Viniste aquí estando en celo? _ Mas parece decirlo que preguntarlo. _ En busca de tu único alfa. _

_ ¿Acaso no era lo que querías? _Farfullo. _ Volver a tenerme en mi celo. _Temblé.

_Eso pudo haber sido peligroso para ti, pude haber enviado a alguien a buscarte. _

Una mano de las suyas, paso por mi pierna desnuda. Acariciando hasta llegar a mi cintura y acercarme más hacia él. Me dejo llevar hacia él, sentándome en su regazo de horcas. Puedo ver las luces de la ciudad en ese pent-house, muy parecidas a la mirada lujuriosa de ese alfa. Coloco mis brazos en su cuello y la cercanía de nuestras bocas se vuelve viciosa. En un sofoco yo, paso tal brocha mis labios por los suyos. Le tenía ganas, no podía enmascararlas en este celo.

_ ¿Desde cuándo te preocupo tanto? _ Hablo por sobre su boca.

Muerde la piel tersa de mis labios, ganándome un quejido. Me froto contra su vestida polla y este me agarra de las caderas para ajustarme. No hay beso después de eso, solo su mirada oscura en contra de la mía. Mientras mis manos pasan a lo largo de su cuello, viajando por su pecho. Empiezo a desabotonar su camisa, para descubrir su piel desnuda. Lo hago con cuidado, de no destrozar los botones. Incluso si la prisa, me delata.

_Eres un peligro para ti mismo, no puedes controlarte en tus celos. Pides que te marquen, que incluso te den cachorros. _ Eunseok cita. _ Solo tengo que verte ahora mismo, para leer en tus ojos, todo lo que entre paginas dibujas. Tu yo estando en celo, es tu verdadero yo Sohee. _

Eunseok me da el librillo de bocetos, que estaba justo en ese sillón de cuero. Lo tomo cuando termino con la camisa y reviso sus hojas a detalle. Dándome cuenta que falta, ese último dibujo, que hice de Eunseok en clase. Ese en el que sus piernas, dan por kilometraje a lo largo de la hoja. Le miro reprochándole de una, porque no se me escapa que la hoja esta arrancada.

_Falta el ultimo dibujo. _Le digo. _ Ya sabes de cual hablo. _

_Voy a quedármelo, fue de todos, mi favorito. _Acaricia mis cabellos hasta ocupar mi mejilla. _ Saber que me deseas así, puede acompañarme bien en tu ausencia, un alfa tiene sus necesidades. _

_Pervertido. _Muerdo.

_Sabes que no lo necesitaría del todo, si lo hiciésemos realidad ahora. _Juega su dedo pulgar en mis labios, hasta introducirlo en mi boca. Lo succiono sin pensarlo, es memoria muscular. _No tendría que depender del papel, para imaginarte encima de mí. Montándome a tu gusto tan caliente, haciendo de mi un desastre. _

_Hagámoslo. _ Dijo en un suspiro.



El cuadernillo queda tirado en la sala, cuando Eunseok maniobra mi cuerpo. Me lleva de ahí cargándome, entre fogosos besos hasta llegar a su habitación. La cama matrimonial nos recibe, pero aquí nada ha sido bendecido por la luna. Lo se apenas me deja caer y escala por sobre mi cuerpo. Asestándome de beso, desde mis piernas, hasta mi rostro. Como si no tuviese suficiente de mí, del calor de mi piel contra su boca.

Cuando lo veo separarse, noto como me he desecho de su camisa. Mientras se desata el cinturón y yo lo espero entre las sabanas. Lo veo juega su cinturón hasta colocarlo hacia un lado, una vez sus pantalones abandonan su cuerpo. La ropa interior aún sigue ahí, verlo retirarle me intimida. Ahí está su gran extensión, que la luz me está permitiendo ver. Lo veo acostarse en la cama, jalarme consigo hasta colocarme sobre él.

_Usa el cinturón conmigo. _ Ordena.

_Alfa. _No sé qué más decir ya.

_Hazlo. _ Sentencia.

Sus deseos son también ordenes, pienso mientras tengo el cinturón entre las manos. Eunseok sigue debajo de mí, su cuerpo justo como en el dibujo. Solo que esta vez es real, tengo todo su cuerpo a disposición. Mis manos tiemblan cuando tomo las suyas y hago un amarre justo que las ajusta al cabezal de la cama. Aprieto sin preguntarle si se siente bien, si se siente correcto. Lo escucho sisear, sus labios en una fina línea.

Su cara me lo dice todo, su mirada oscura debajo de sus largas pestañas blancas. Para cuando la imagen termina conmigo, ya hay parte de mi regándose en su regazo. Mi celo ha llegado justo, a retorcer lo que queda de mi juicio. Estoy mojado en mi propia esencia, dispuesto para él. Es ese poder que tiene ese alfa, de manipular mi celo a su gusto. Sin importar las consecuencias, puedo ser capaz de dejarme llevar de ello.

_Alfa. _

Recorro su cuello con mi boca y muerdo de a pocos con sorna. Sintiéndolo temblar, cerrar los ojos a gusto. Estoy encima de él mientras me muevo, pasando mi boca humedad hasta a moretear la piel de su pecho. Consumo la piel fresca de sus pectorales y chupo sus areolas a mi gusto. Mientras lo miro de reojo, tratando de mantener el control. No sé qué intenta demostrarme con dejarse de mí, pero fue una mala decisión de su parte. Mis manos pasan por su abdomen y las uñas raspan sus abdominales. Los escucho sisear, una vez más una maldición.

_Sohee. _Se escucha débil.

_Cierra los ojos. _ Arrullo.

Lo hace sin chistar, mientas mis manos bajan a su polla. Atesto mi mano en la maraña de pelos, que adornan su bonita polla. Mientras masturbo en una moción, que es tortuosamente lenta. Me abre las piernas relajado, se deja hacer sin embestir mi mano. Solo siente pleno, su pecho en una moción perfecta. Mi boca se encarga de degustar sus bolas, chuparlas a mi gusto. Dándole varias sensaciones, Eunseok solo gruñe al sentir el caliente de mi boca.

__Mi alfa es tan grande, no puedo esperar a tenerte. _ Recito contra su piel dorada.

Pega un respingo. _Boca. _

_ ¿Qué dijiste mi alfa? _Mi voz seduce.

_Ponla en tu boca. _

Eunseok sisea, cuando escupo por sobre la extendió y la saliva se encarga de recorrerla. La imagen es con decorosa, mientras la hago ver vidriosa de tanto fluido. Lo veo mirarme oscuro y el como la variante de sus ojos se vuelve gris. Su olor a cachondo me inunda y solo alborota más mi celo. Soplo por sobre su polla a mi gusto, tarareando una canción inocente. Lo hago por un buen rato, hasta que la veo curvarse frente a mis ojos. Inquieta ante la estimulación, trata de llamar mi atención a probarla.

_Cómemela toda. _

_Tan necesitado mi alfa. _Me burlo de su necesidad en un arrullo.

Lamo el glande, como si de una paleta frutal se tratase. Dando vueltas tortuosas, entretenido en el sabor salado. Nada parecido a la fruta, pero el color te da una idea de que sí. La punta roja es brillante y mi corazón palpita apenas la engullo. Ronroneo del gusto al darle la primera chupada, profundizando hasta que Eunseok hace un sonido de estar estrangulado.

Me gusta sentirlo desesperado, al borde de la locura por mí. Es mi mano que masajea sus bolas, mientras la moción de mi cabeza se da.Le encanta tener su polla en mi boca, su respiración irregular lo denuncia. Me doy un festín con su extensión, haciendo que esta crezca dentro de mi boca. Hasta dejarla durita, como una roca. Cuando la dejo ir de mi boca, es un deje de fluidos varios.

Tan húmeda como me gusta, relamo mis labios mientras la juego en mi mojada entrada. Estoy goteando en una desesperación y me enciende sentir como me llena. Como sus labios sisean una maldición, una vez me tiene. Ajustándome al tamaño, murmuro una maldición cabizbajo. Sus manos arremolinan las sabanas y casi las desgarran. Es un alfa compacto, pero eso no limita su gran gran fuerza.

_Móntame omega._ Me ordena.

_ ¿Tú me quieres así mi alfa? _ Mi voz seduce contra su débil ser.

_Yo necesito sentirte ahora mismo. _ Su hablar es desesperado.

Sus órdenes se dan en el pique de mi calor y el lugar es un desorden de nuestros olores. El amargo del roble más el dulce de la miel. Inundando el ambiente, mi calor se da en plenitud. Mientras lo monto en una moción, que me hace dudar de mis capacidades de caminar mañana. Eunseok se deja montar a mi gusto, lo toma todo como un campeón. Mirándome desde abajo, su boca hecha un ágape. La mirada oscura en mí, devorándome por completo. Su mirada tirita y ojos se van casi en blanco.

Sisea violento. _Me aprietas que me vuelves loco, podría hacer cualquier cosa por ti ahora. _

Yo me dedico a soltar el agarre de la correa y este se descoloca con mi actuar. Cuando me voy a por su boca, en un beso de lo más pasional. Arrastro mi boca por sobre la suya y hay algo diferente en ese beso. Cuando Eunseok toma mi rostro y nos besamos mientras la moción no para. Acallando los gemidos del otro, mientras la habitación está a punto de explotar.

_Márcame alfa. _ Ruego en mi celo. _ Muerde mi cuello. _ Gimoteo en una necesidad.

_Tu celo te está cegando Sohee. _ Recita sobre mis labios sin dejar de besar. _ Cuando reacciones será demasiado tarde. _ Acata mi boca en un beso más profundo.

_Dame tus bebés alfa. _Me muevo más fuerte para tomarlo._ Quiero sentir tu gran nudo. _ Doy un gritillo al sentirlo bien profundo.

_Tomaras la maldita pastilla esta vez. _ Me embiste bruto contra mi entrada. _ Pero primero me vas a tomar a mi ¡Ok! _ Vuelve a embestir bien rico. _ Vas a sentir todo esto que tengo solo para ti. _Acelera sus embestidas al son de mis gemidos. _ Me vas a sentir incluso días después. _ Eunseok se desquita dándome contra el colchón.

_ ¡Ujum! ¡Ah! _Pego un gritillo._Si quiero, te quiero. _

Cuando Eunseok beso a boca abierta mi boca, supe que ningún correrse afuera era una opción. La protección que yacía en la mesita de noche, había quedado olvidada. Mientras Eunseok se volvía contra mí y me tomaba de las caderas aun en su posición. Me movi mas rápido contra su embiste y sentí ese punto dulce que me hizo las piernas temblar. Sus manos recorriendo mi cintura, también mis caderas hasta apretar. Haciendo soniditos varios, mientras me siento sobre su polla.

_ ¿Mi omega me está sintiendo como se debe? _Me está acomodando desde adentro.

_S-e siente bien, m-e gusta mu-cho. _ Mi cerebro ya no conecta con mi cuerpo.

_Córrete mi omega, córrete para mí. Ya quiero ver tu cara, cuando me corra en ti. _

Eunseok aprieta sus dedos contra mi estrecha cintura y se calva contra mi bonito. Ya mis piernas no reaccionan, solo me corro mientras me embiste en el aire. Pego saltitos mientras jadeo agitado, gimoteando hasta casi gritar su nombre. Me tiene abrazado para que nome escape y mientras lo aprieto bien rico. Mis manos están en mi espalda y el las sostiene hasta marcarme las muñecas. Ya están rojas, arden de su agarre.

_Eun…Seok. ¡Ay! ¡Ah! _ Mi voz tiembla hasta quebrarse.

Lloriqueo, al sentir su nudo extenderse en mí, llenarme como se debe. Corriéndose caliente, en mis paredes. Me deja sin aire, me desplomo en sus brazos. Puedo sentir como me besa la cara, mientras yo balbuceo estar a punto de desmayarme. El celo me ha golpeado tan fuerte, que pierdo el conocimiento aun en su nudo. Me calma su calor y sus caricias en mi espalda. Me relajo entre que mi cuerpo tiembla y el calor se va bajando. Mientras el nudo se alivia y yo me sumo en un profundo sueño.



Un rayo de luz me molesta la punta de la nariz y me encuentro en una habitación vacía. Miro a los lados y no me acuerdo ni de como llegue hasta ahí. Solo sé que mi celo me orillo y que probablemente Eunseok haya sido el culpable de que ahora me sienta así de bien. Mis otros celos los había pasado solo y había sido un infierno.

Me topo con una bandeja, de esas que siempre deja antes de irse. Puedo retirarme cuando yo quiera, según dice la nota que dejo. Me quedo viendo el desayuno, a pesar de que el reloj marca las doce. Incluso sabe cuándo mandar estas cosas y eso me hace sentir tibio.

_Come algo antes de tomar las pastillas, necesitas tener algo en tu estómago. _

Puedo ver un montón de bollitos dulces y café recién hecho también. Aún sigue humeante, por lo que presiento que la mucama, pudo haberme visto entre las sabanas desnudo. Me coloco rojo como siempre, pero al menos no me vio la cara. Alargo mi mano para tomar uno de ellos y darle una mordida justa, Una vez está en mi boca, lo masco un par de veces. No hace sino revolverme el estómago y hacerme ir al baño de inmediato.

Corro lo más rápido que puedo y vomito lo que ni me pude tragar. Mas la bilis que quedaba en mi estómago, de ayer por no haber comido nada. Me congelo al pensar en el porqué, mientras enjuago mi boca de mala gana. Cuando vuelvo del baño, está la pastilla esperándome. Empiezo a pensar si la tome, en el último celo de Eunseok. Sin recordarlo del todo, pues siempre nos dejamos llevar. Vuelvo a tomar la tarjeta y leo el resto.

_También deje dinero para una prueba de embarazo, por si la pastilla ya no es necesaria. _ Me congelo a leerlo.

Algunas veces Eunseok se derrama afuera, otras solo usamos protección. Pero en su último celo hace un mes, realmente no recuerdo bien. El había mencionado algo la noche de ayer y no sonaba a que la había tomado. Mi omega las odiaba, se negaba a tomarlas en los celos. Nunca me había pasado negarme a medicación, pero con Eunseok era diferente.

Mi estómago se vuelve a revolver, de solo ver la pastilla. Regreso a la taza del baño y vuelvo a vomitar lo que ya no tengo. Dando arcadas, que parecen darle una respuesta tacita a mis dudas. Uniendo líneas invisibles y las palabras de Eunseok. Lo había mencionado alguna vez, el que podíamos ser destinados. Odie la idea por completo, la vida no podía odiarme tanto. Si era si la situación, me tendría para siempre.