ÚNICO
Seungmin y Chan llevan saliendo en secreto varios meses.Seungmin, que siempre ha sido de una personalidad mas provocadora y juguetona de los dos, decidio sorprender a Chan comprándose un vestido corto negro ajustado que encontró en una tienda online. Es elegante pero muy revelador: escote sutil, pero sobre todo muy corto, apenas cubre la parte superior de los muslos, y resalta perfectamente sus piernas largas y delgadas.
Sabía que Chan enloquecería al verlo.
Esa noche, después de un ensayo agotador, los demás miembros de Stray Kids estaban dispersos: algunos durmiendo, otros fuera. Seungmin esperó a que Chan entrara al dormitorio que compartían temporalmente por "razones de composición". Se cambió rápidamente en el baño y salió, girando coquetamente frente a él.
—¿Qué te parece, hyung? —preguntó con una voz juguetona, alzando los brazos para que el vestido se subiera un poco más—. Lo compré pensando en ti.
Chan levantó la vista de su teléfono y se quedó congelado. Sus ojos recorrieron el cuerpo de Seungmin de arriba abajo, deteniéndose en cómo el tejido se pegaba a sus curvas suaves, en las piernas expuestas que parecían interminables. Era sexy, joder, demasiado sexy. Pero eso era el problema. Chan sintió un nudo en el estómago, una mezcla de deseo y algo más oscuro: celos.
—Seungmin-ah... —murmuró, su voz baja y seria, dejando el teléfono a un lado—. Ese vestido es... demasiado corto. No vas a salir con eso puesto. Ni siquiera deberías ponértelo fuera de aquí.
Seungmin rió, pero notó el brillo posesivo en los ojos de Chan. Le encantaba provocarlo así.
—¿Celoso? Solo es un vestido, hyung. Nadie más lo va a ver. Solo tú.
Chan se levantó de la cama con lentitud, acercándose como un depredador. Seungmin retrocedió instintivamente hasta que su espalda tocó la pared. Chan lo atrapó con los brazos a ambos lados, su cuerpo presionando contra el de él.
—¿Pensando en mí? —susurró cerca de su oído, su aliento cálido haciendo que Seungmin se estremeciera—. Entonces no necesitas que nadie más lo vea. Eres solo mío.
El beso llegó de golpe, urgente y demandante. Chan mordió el labio inferior de Seungmin, tirando de él mientras una mano bajaba por su muslo, apretando con fuerza la piel suave bajo el vestido. Seungmin gimió contra su boca, excitado por la intensidad. Rozó su cadera contra la de Chan deliberadamente, sintiendo cómo ya estaba endureciéndose.
Chan no esperó más. Lo cargó sin esfuerzo, ignorando la protesta juguetona de Seungmin, y lo tiró sobre la cama. Se colocó encima de él, sujetando sus muñecas por encima de la cabeza con una sola mano fuerte. Con la otra, subió el vestido hasta la cintura, exponiendo completamente a Seungmin. No llevaba ropa interior, lo que hizo que Chan gruñera de aprobación.
—Mira lo que me haces —murmuró Chan, su voz ronca mientras se desabrochaba los pantalones con prisa—. No deberías ponerte cosas así si no quieres que te folle hasta que no puedas caminar bien mañana.
Seungmin solo sonrió entre jadeos, arqueando la espalda.
—Promesas, promesas, hyung...
Chan no perdió tiempo. Usó un poco de lubricante del cajón de la mesita (siempre preparados vv 🤗), preparándolo rápidamente con dos dedos que entraron y salieron con urgencia. Seungmin se mordió el labio, gimiendo bajo, pero pidiendo más con los ojos. Chan se posicionó, empujando dentro de él de una vez, profundo y fuerte. Seungmin gritó, clavando las uñas en la espalda de Chan a través de la camiseta.
—Joder, tu coño es tan apretado para mí —gruñó Chan, moviéndose con un ritmo castigador al principio, cada embestida haciendo que la cama crujiera—. Mío, solo mío. Nadie más te va a tocar así.
Seungmin se arqueó, las piernas envolviendo la cintura de Chan, tirando de él más profundo. El vestido se arrugaba alrededor de su torso, pero no importaba. Chan lo follaba con intensidad, mordiendo su cuello y dejando marcas rojas que mañana serían visibles. Bajó una mano para acariciar el coño de Seungmin, sincronizando los movimientos con sus empujes.
—Hyung... más... —jadeó Seungmin, los ojos vidriosos de placer. Sentía cada centímetro de Chan dentro de él, estirándolo, reclamándolo.
Chan ralentizó un poco, volviéndolo tortuoso: salía casi por completo y volvía a entrar lento pero profundo, obligando a Seungmin a mirarlo a los ojos.
—Dime que eres mío —exigió, besándolo sucio, con lengua y dientes.
—Soy tuyo... solo tuyo... —gimió Seungmin, temblando cuando Chan aceleró de nuevo, golpeando ese punto perfecto dentro de su coño una y otra vez.
Seungmin llegó primero, derramándose sobre el abdomen de Chan con un grito ahogado, el cuerpo convulsionando. Chan lo siguió poco después, empujando una última vez profundo mientras se vaciaba dentro de él, murmurando "mío" contra su piel sudorosa.
Se quedaron así un momento, jadeando. Chan se retiró con cuidado, besando la frente de Seungmin mientras lo abrazaba fuerte.
—Lo siento si fui muy rudo —murmuró, su voz ahora suave y arrepentida—. Es que... no soporto la idea de que alguien más te vea así.
Seungmin rió débilmente, acurrucándose contra su pecho, aún con el vestido arrugado.
—No lo sientas, hyung. Me encantó. Debería provocarte más seguido. —Hizo una pausa, sonriendo pícara—. ¿Compra aceptada?
Chan suspiró, besando su sien.
—El vestido te queda perfecto... pero solo para usarlo en privado. Mañana te compro uno nuevo, un poco más largo, para salir. Y... te amo, Seungmin-ah.
Seungmin sintió un calor en el pecho, no solo por el sexo.
—Yo también te amo, hyung.
Se durmieron así, enredados, con el vestido olvidado en el suelo. Al día siguiente, Chan cumplió su promesa, y Seungmin guardó el corto para noches especiales. Solo para ellos.