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Malas Lenguas | CHANMIN

Sinopsis

Kim Seungmin, o mejor conocido como la mala lengua del instituto, es quien se dedica especialmente a esparcir e inventar rumores sobre quien se le cruzara. Oh, toda la escuela pagaría porque alguien le de una lección a ese chico. 𝐘 Christopher Bahng 𝐞𝐬 quien esta dispuesto a ser esa persona. Anteriormente también había sido blanco de rumores ridículos inventados por el irritante muchacho, pero luego de que su mejor amiga fuera víctima de un horrible chisme, ya no estaba dispuesto a soportarlo más. Él le daría a Seungmin una lección que jamás olvidará. -Las malas lenguas hablan, las buenas te dejan las piernas temblando. . . . Créditos a la autora: @/HyeMoon46 Prohibida su copia y/o adaptación sin la autorización de la creadora original.

Genero:
Erotica
Autor/a:
eso vv, alocate
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1

Christopher no alcanzó a caminar ni dos metros desde las puertas principales cuando sintió un ambiente tenso en la escuela. Todos murmuraban entre sí algo de lo cual aún no estaba enterado.


Pudo ver cómo un grupo de chicas se acercaban a una estudiante que estaban sentada sola bajo un árbol, al parecer ellas le contaron el nuevo rumor, supuso que era algo realmente grave cuando la chica puso una cara de impacto terrible.


Suspiró y aceleró su andar, mirando a todas partes en busca de sus amigos. A menudo se sentaban bajo un árbol en el patio de atrás, principalmente para comer o charlar. En el pasillo el ambiente era aún más tenso que en la entrada. Al pasar todos susurraban cosas que él no lograba entender, pero no lo miraban de manera acusatoria ni mucho menos, de hecho parecían no darse cuenta de su presencia.


Suspiró aliviado, lo que sea que este rondando por ahí, no tenía relación con él. Llegó al patio trasero del enorme instituto, y a la lejanía pudo divisar a sus dos amigos sentados como siempre bajo el árbol al cual habían denominado como suyo.


— ¿Qué está pasando? —preguntó en cuanto llegó al lado de estos.


— Primero que nada, buenos días. —respondió Felix— Y segundo, ¿no has escuchado los rumores?


Jisung tomó asiento junto a sus amigos, dejando su mochila a un lado y apoyando su espalda en el grueso tronco del árbol.— ¿Ahora que demonios pasó?


— Dicen que Lia de cuarto año fue vista besándose con una de sus amigas ayer.. —contó Giselle, miró a su alrededor y siguió— Teniendo novio.


Christopher expandió sus ojos sorprendido.


— ¿Es en serio? -

—ambos chicos asintieron— Espera, ¿quién fue el que dijo eso?


Giselle y Felix se miraron entre si y luego el menor de todos respondió.— ¿Quién crees tú? —dijo con obviedad.


Christopher frunció sus labios y rodó los ojos irritado, no necesito pensar nada más, la respuesta era obvia.


—Kim Seungmin. -balbuceó ese nombre casi con asco.


Seungmin era tan conocido como odiado en la escuela entera. Un guapísimo y follable chico que iba en el mismo salón que Giselle, Felix y él. Fácilmente el muchacho podría tener a toda la escuela a sus pies, pero su reputación y caracter de mierda ahuyentaban a cualquier pretendiente.


Era muy conocido como el chico de la mala lengua. El creaba rumores sobre todos, inventaba cualquier cosa que resultara humillante para alguien, y comenzaba a hacer correr la voz. Lo peor es que había gente que le creía, porque todo lo que decía tenía sentido y era muy convincente con sus argumentos y pruebas.


Pero bueno, Seungmin no tenía amigos, ni uno solo, por lo que en los recreos se dedicaba a escanear y analizar a cada uno de sus compañeros, buscando en ellos un punto débil. Quizás lo hacia porque nadie le agradaba, tal vez en su pasado vivió alguna experiencia parecida que lo destruyó y ahora lo hace para que los demás sientan lo que el sintió, nadie sabe, pero sin duda la lógica más acertada.. Es que era un completo hijo de puta.


— ¿Ese imbécil no se aburre de humillar a las personas? —gruñó.


Giselle se encogió de hombros y Felix negó.


— No tiene nada más que hacer.


El sonido de la campana los obligó a dar su charla por finalizada y pararse para entrar a clases. Al entrar al salón los tres amigos se fueron a los últimos asientos. Él iba en el último puesto solo, mientras que sus dos amigos se sentaban justo delante de él.


Poco a poco los demás alumnos ingresaron, cada uno juntándose con su grupo de amigos en los asientos. Entre la multitud el famoso Kim Seungmin hizo acto de presencia, ocultándose entre sus demás compañeros, aunque de todas formas era visible por sus cabellos casi rubios y levemente largos.


En cuanto se dignó a levantar la cabeza, fue recibido por las miradas venenosas del grupo de amigas de Lia. Y cuando se topó con Christopher este puso los ojos blancos y fingió centrar su atención en la ventana.


El menor se sentó en los primeros asientos, sacó sus libros, lápices y se dispuso a hacer, lo que suponía era la tarea que había dejado el profesor para hoy.


— Se hace el idiota —murmuró Giselle.


Felix asintió con una mueca de acuerdo.


— ¿Tienen la tarea de hoy? —se inclinó por sobre la mesa, presionando su pecho en esta.


— ¿Por qué no utilizas un poco ese cerebro de maní y haces las malditas tareas? —le gruñó Christopher, pero de todos modos le entrego su cuaderno.


Copió con rapidez y devolvió el cuaderno. Apenas el profesor ingresó todos guardaron silencio y la clase dio inicio. Pero le pareció sumamente extraño que Kim Seungmin cada cinco minutos volteara a verlo, ¿Qué tanto miraba?



Tan solo paso una semana desde lo sucedido con Lia y la supuesta infidelidad a su novio. Tal y como supuso todos olvidaron el tema a los tres días. Siempre sucedía aquello con los rumores. Por muy graves que sean, la gente solo tarda semanas en olvidarlo.


Nuevamente se encontraba entrando al instituto en una mañana nublada y fría, todo indicaba que habría lluvia, pero a Christopher le encantaba mojarse, así que aquello no le preocupaba en lo más mínimo.


Maldijo cuando vio otra vez a todos murmurando entre sí. ¿Ahora qué mierda, Seungmin? Ese niñato realmente no se cansaba de inventar estupideces ¿Es que no tenía vida acaso? Odiaba a ese tipo de personas, esas que se meten en los asuntos de los demás sin que nadie se los haya pedido.


Caminó hasta la parte de atrás y vio a sus amigos, pero esta vez Giselle estaba llorando en los brazos de Felix. No dudó en acomodar su mochila y cruzar la cancha de fútbol corriendo hasta llegar donde estaban sus mejores amigos.


— Gigi, ¿qué pasó? -preguntó asustado. Se arrodilló al otro lado de la menor y acaricio su espalda tratando de consolarla.


— L-Lo odio, ¡lo odio! -ahogó su grito en el pecho del chico, quien solo pudo abrazarlo con más fuerza.


— ¿A quién?


— S-seungmin. —respondió.


Detuvo sus caricias y miró con confusión a Felix.— Seungmin les dijo a todos que Gigi era culpable del accidente con Jisung. - murmuró con rabia.


Christopher no lo podía creer. Tan solo el año pasado, un chico de un año menor que ellos había sufrido un accidente durante la jornada escolar. Había caído por las escaleras desde el segundo piso, dejando como resultado uno de sus brazos rotos. El chico luego de eso simplemente desapareció, se fue de la escuela y nadie volvió a saber de él.


Le molestaba que hubieran hablado así de su mejor amiga, una chica dulce y super buena onda, con una maravillosa novia que la respetaba y una linda amistad con Felix y el.


Ese chico pagaría.


Giselle era su novia en aquel entonces, por ello es que seguramente se está diciendo que él lo empujó por las escaleras apropósito. Uchinaga era bastante sensible respecto al tema, luego de que Jisung desapareciera la pasó muy mal. También decían mucho que él fue el culpable, comenzaron a molestarla muchísimo cuando estaba sola.


Afortunadamente el incidente se había aclarado, y ya nadie se metía con ella, pero tal parece que ahora volvió con fuerza.


— ¿P-por qué lo hace? —sollozó la rubio, ahora acurrucada entre los brazos de Christopher ¿Qué fue lo que le hice?


Oh no, nadie se metía con la pequeña Giselle y sale ileso de ello. Él haría que Kim Seungmin pagara por esto.


Pasaron unos minutos en donde le dieron agua a la menor tratando de calmarla, cuando lo lograron pudieron ingresar a clases. Esta vez les correspondía deportes, joder como los odiaba. Principalmente odiaba todo lo que tuviera que ver con balones. Su cara era un blanco perfecto para recibir pelotazos por todas partes.


Sus ojos ardieron en rabia cuando vio a Seungmin entrar al gimnasio tranquilamente, con las manos en los bolsillos. Se extraño al ver que este estaba vestido con unos jeans negros ajustados y no con los shorts correspondientes a la asignatura.


— ¡Kim! ¿Por qué esta vestido así? —le llamó el profesor.


El indiferente chico caminó hacia el maestro y le entregó un sobre blanco. El hombre leyó el contenido, y luego con una mueca resignada asintió.


— Puedes irte a las gradas, pero al final de la clase vas a jugar la última actividad, estamos en plena evaluación.


Seungmin asintió con un bufido y trotó hasta llegar al más alto asiento del lugar, en donde tenía una perfecta vista de todo el gimnasio. Christopher suspiro profundamente irritado. ¿Por qué odiaba tanto a ese chico, pero al mismo tiempo tenía unas inmensas ganas de empotrarlo contra la pared?


En todo el resto de la práctica sus pensamientos se mantenían en una sola persona, la misma que durante la clase no le quitó la mirada de encima. Bang limpió el sudor de su frente con el borde de su polera, provocando que esta se levantara y dejara al descubierto gran parte de su tonificado y marcado abdomen. Escuchó suspiros de una u otra chica, pero no podía importarle menos aquello.


De manera instintiva su mirada se dirigió a su compañero de clase. El menor lo observaba con suma atención, solo que esta vez tenía sus piernas contra su pecho y con ambos brazos las abrazaba. Para molestarlo un poco el mayor le guiñó el ojo con una sonrisa divertida dibujada en sus labios. Como reacción inmediata del rubio, este solo frunció su ceño descolocado y miró hacia otro lado, acomodando sus largos cabellos. Christopher sonrió para sí mismo y volvió su atención al profesor que explicaba la siguiente actividad.


— ¡Kim, baja ahora! —gritó el profesor.


El mencionado obedeció con pereza y se dirigió a donde el resto de sus compañeros formaban un círculo alrededor del profesor.


— Van a jugar a los quemados. —anunció y la gran mayoría reclamó— Esta será su calificación final, así que denlo todo.


Los equipos fueron armados, y para su mala suerte le toco en el mismo equipo de Seungmin. Él quería tirarle un pelotazo en la cara, pero ahora tendría que defenderlo.


El silbato sonó dando inicio al juego. Los mejores jugadores se ponían en frente, para tratar de proteger a los más débiles que de escondían detrás. Christopher miro hacia atrás y vio al rubio en una esquina sin saber qué hacer. Resopló y se acercó solo un poco, porque sabía que sus compañeros del equipo contrario harían todo lo posible para golpear a Kim, y aquello significaba un punto en su contra.


Tal y como supuso, todos apuntaban hacia el menor, quien solo se dedicaba a protegerse con sus brazos lo más posible. Pero nadie había podido dar con él, porque Christopher siempre bloqueaba o atrapaba los balones a tiempo.


— ¡Muévete! —le gritó a Seungmin cuando una nueva pelota fue lanzada en su dirección, en donde por poco no la atrapa.


El menor se asustó por el grito y en lugar de ayudar, solo se escondió detrás de él buscando protección.— Idiota. —susurró Christopher para sí mismo.



Finalmente había terminado la agotadora clase de deportes. Todos los alumnos se dirigían corriendo como locos hacia los vestidores, desesperados por obtener una ducha. Christopher no tenía apuro alguno, odiaba bañarse junto a todos sus compañeros, así que prefería esperar a que se fueran todos y poder ducharse con tranquilidad y sin nadie que le estuviera viendo el pene para comparar tamaños.


El juego había finalizado con su equipo como ganador, solo un par de chicas se llevaron unos buenos pelotazos en la cara. Pero Seungmin no había sufrido golpe alguno. Gracias a él. Y ahora que pensaba en el chico, ¿dónde estaba?


No era como si lo necesitara, solo quería ubicarlo en tiempo y espacio. Lo vio al otro lado de la cancha arreglando su bolso, en donde seguramente traía su ropa de cambio y toalla. El rubio colgó el bolso cruzado por su pecho y a paso tranquilo se fue del lugar rumbo a las duchas, manteniendo en todo momento la cabeza baja y la vista en el piso.


Christopher esperó unos momentos y se levantó para ir a los vestidores. Al llegar parecía que no había nadie, pero podía escuchar el sonido del agua impactar contra la cerámica del piso de las duchas. Se acercó para verificar quién era.


De todos modos, tendría que ducharse con esa persona, pero un poco más lejos.


Se sorprendió cuando vio a Kim Seungmin de espaldas a él completamente desnudo bajo el agua, demasiado concentrado en lavar bien su cabello como para percatarse de su presencia. Miró a todos lados y comprobó que ambos estaban completamente solos en el lugar.


Sin poder evitarlo escaneó toda la anatomía del menor, siendo como atracción principal su trasero. ¿Cómo jamás lo había visto? Se mordió el labio inferior sin quitar su vista de esos dos apetecibles trozos de carne. Tan redondos, de apariencia tan voluptuosa, su piel era pálida y lechosa.


Sintió una intensa necesidad de tocar toda esa piel expuesta y marcarla de la manera que más le apetezca. No lo pensó dos veces, se dirigió de manera sigilosa hacia la puerta principal, a esta hora ya todos se debían haber ido a sus casas, a excepción del guardia, pero este pasaba revisando los salones más tarde.


Cerró con seguro la puerta. Ahora fue hasta el final de la fila de casilleros, en donde había un rincón más oscuro y con bastante espacio. Sacó una de las colchonetas que había ahí y la acomodó contra la pared.


Listo, ahora a ir por el objetivo.


Volvió a las duchas y para su suerte Seungmin ya había terminado, ahora tenía una toalla en sus caderas y se encaminaba hacia su casillero para buscar ropa. Parecía que el chico aún creía que estaba solo, tarareaba una en voz baja mientras colocaba la clave de su candado.


Esperó un rato, se sentía como un depredador asechando a su inofensiva presa. Solo que esta vez la presa no era inofensiva del todo, y se preparaba para darle una lección que jamás olvidará. Extrañamente no se sentía nervioso, sabía que Seungmin caería y terminaría cediéndole el acceso a su cuerpo.


Cuando vio que el rubio se colocó sus bóxers supo que era momento de actuar. Se acercó con rapidez, y tal como en las películas con su mano cerró de golpe el casillero de Seungmin, provocando que el menor chillara de susto y lo mirara sorprendido.


— C-Christopher.. —balbuceó sin saber qué decir— ¿Qué haces aquí?—


Oh, nada solo estaba esperándote. —le respondió. Seungmin frunció su ceño confundido, cruzó sus brazos sobre su pecho tratando de taparse de la intensa mirada del mayor.


— ¿A mí? —Kim asintió- ¿Para qué?


Para hacerte gemir como loco.


— Solo quería charlar un poco. —sonrió de lado— Me gustaría saber.. —se acercó un par de pasos al rubio— ¿Por qué te gusta inventar rumores sobre la gente?


El menor se sentía intimidado por Christopher, pero cuando este se acercó aún más, no retrocedió, se mantuvo firme en su lugar tratando de parecer indiferente a la situación.


— No tengo porque darte explicaciones a tí. —aclaró en un vago intento por parecer rudo. Seungmin suspiró y volvió a acercarse. Ahora sus cuerpos eran separados con unos escasos centímetros, sus respiraciones se mezclaban entre sí y podían sentir el calor que emanaba el cuerpo del contrario.


—Oh Minnie.. —el apodo y bajo tono de voz le provocó escalofríos al mencionado— También has inventado cosas sobre mí, ¿Lo recuerdas?


Por supuesto que lo recordaba. El desde hace casi dos años que tiene una leve atracción hacia Christopher, por lo que hace un año atrás invento el rumor de que había follado con el mayor en una fiesta. Porque la fiesta se había llevado a cabo en la casa de un popular chico de último año llamado Jackson.


Pero la verdad es que él no había asistido a la fiesta, sabia que Christopher había ido, porque lo había escuchado hablar con Giselle sobre ello. Entonces les hizo creer a todos que él también había ido y que folló con el castaño durante toda la noche. Muchos se lo creyeron, otros no, pero obviamente esto había llegado a oídos del mayor y este no tardó en desmentir todo.


— N-no.. —respondió apenas con un hilo de voz. El mayor sonrió de lado.


— Vamos, sé que lo recuerdas. —ahora acercó su rostro al cuello del menor, sintiendo su aroma a jabón de chocolate impregnado en su piel— Te refrescare la memoria.


Seungmin sintió su sangre congelarse cuando los labios de Christopher rozaron su sensible cuello, provocándole un leve suspiro.


— Christopher.. ¿Q-qué haces? —murmuró nervioso.


— Apuesto a que tú imaginaste cada detalle ¿no? —depósito un húmedo y corto beso en la piel expuesta de su cuello— Como besaba cada centímetro de tu cuerpo.. —Las manos de Christopher fueron hasta tomar con delicadeza la cintura del rubio.


— Christopher..


— Como embestía tu cuerpo hasta más no poder.. —sintió el cuerpo del menor estremecerse— Como gemías y gritabas mi nombre hasta quedarte sin voz.. —Kim entreabrió sus labios dando pesadas respiraciones. El castaño reforzó el agarre en su cintura, ahora con más seguridad juntó sus cuerpos— Tu espalda arquearse debido a todas las sensaciones.. —acarició la piel expuesta de su delgada cintura— Esa sensación de no poder respirar, de ahogarte en tu propio placer..


— Mgh.. —jadeo levemente, esforzándose por resistir.


— Lo mucho que gritaras cuando toque tu punto dulce sin descanso..


— D-detente. —murmuró.


— ¿Te gusta eso, no? —más que una pregunta fue una afirmación.


Y finalmente unió sus labios con los ajenos en un desesperado beso. Seungmin gimió sorprendido, colocó sus manos en el fuerte pecho de castaño para intentar separarlo, pero solo logró que el agarre en sus desnudas caderas se hiciera más fuerte. Cerró sus ojos y se rindió ante las fuertes sensaciones que le eran brindadas.


Christopher poco a poco comenzó a avanzar hacia la parte de atrás, en donde había dejado la colchoneta. Ingresó su lengua a la boca del menor sin siquiera pedir permiso previo, solo se dio el gusto de explorar lo más que pudo.


Cuando tocó la colchoneta con sus pies, se separó de Seungmin y lo empujó, haciéndolo caer de espaldas en la blanda superficie.


— P-pero.. ¿Qué? —jadeó el rubio descolocado.


Christopher no le dio tiempo de nada cuando se colocó sobre su cuerpo. Con sus manos tomó los muslos de Seungmin y los separó, quedando entre ellos. Volvió a atacar su boca sin darle respiro al menor. Seungmin ya no tenía escapatoria alguna, y lo sabía, por lo que solo enredó sus brazos alrededor del cuello del castaño, atrayéndolo más a él. El mayor sin pedir permiso siquiera, llevó sus manos hasta el inicio de la única prenda que cubría el cuerpo ajeno.


— D-detente.. —jadeo el rubio separándose— No podemos hacer esto.


— Oh claro que podemos. —respondió en un susurro en su oído.


Seungmin se removió con la clara intención de alejarse, pero Bang no se lo permitió, y a cambio rompió los bóxers, dejando al otro totalmente desnudo. Sonrió de lado cuando vio el pene del rubio tan erecto que descansaba sobre su vientre. Posó sus manos a cada lado de la cabeza de Kim y se agachó hasta quedar nuevamente con la respiración en su oído.


— Te gusta hablar mal de las personas, crear rumores falsos.. —pasó su lengua delineando el lóbulo del menor— Eres conocido por ser una mala lengua, pero yo te daré una lección.. —el cuerpo del rubio tembló de anticipación— Las malas lenguas hablan, y las buenas te dejan las piernas temblando.


Seungmin no alcanzó a decir o hacer nada, cuando Christopher repentinamente se reincorporó hasta quedar arrodillado entre sus piernas involuntariamente abiertas. Sin más bajó su cabeza hasta que quedo a milímetros de su miembro.


— Christopher.. en serio, n-no lo hagas. —suplicó sabiendo lo que venía— Por favor, y-yo.. ¡Oh!


No pudo reprimir el fuerte gemido que brotó de su garganta cuando el mayor simplemente engulló su pene hasta la empuñadura. Comenzó a chupar y lamer con maestría y una rapidez sorprendente, que le estaba quitando todo el aire a Seungmin.


— ¡Christopher! ¡D-detente!


Por supuesto que no le hizo caso en lo absoluto. Solo estaba concentrado en succionar el latente miembro hasta que se corriera como nunca antes. Los gemidos de Seungmin salían de manera incontrolable de sus labios, por más que mordiera estos, se le dificultaba mucho mantenerse en silencio. Trató de cerrar sus piernas, pero los anchos hombros del mayor se lo impedían por completo.


— ¡Ah! Christopher.. V-voy a .. —no pudo terminar la frase cuando soltó un grito al sentir como la cabeza se su pene era mordido bruscamente, pero sin la suficiente fuerza como para que llegara a dolerle— ¡M-me voy a venir!


El castaño al escuchar aquello detuvo toda acción, sonriendo al escuchar el gemido de frustración que el otro le dedicó. Volvió a subir para unir otra vez sus labios a los del menor. Pasó su lengua por el grueso labio inferior, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su boca debido a las heridas que el mismo se había propinado en sus belfos al morderlos.


El beso fue correspondido al instante y con ganas. Acarició las anchas caderas de Kim tranquilamente. El menor era el único desnudo, Christopher aún conservaba su ropa deportiva, y no tenía planes de quitársela. Amaba hacer que Seungmin se sintiera expuesto ante él.


Abandonó sus labios, ahora con ambas manos agarró sus dos muslos con fuerza, apretándolos un par de veces, para luego alzarlos y separarlos. Afirmó la parte trasera de las rodillas para mantener las piernas abiertas, dándose el suficiente espacio para su próximo cometido.


— Christopher, por favor.. —suplicó removiendo sus piernas para que el castaño las soltara, solo obteniendo como resultado un fuerte apretón— Ya entendí.. N-no es necesario que.. ¡E-espera! ¡No hagas eso! —chilló en cuanto vio Christopher bajar la cabeza hasta perderse entre sus piernas.


Christopher jura que pudo haberse corrido solo escuchando el erótico y agudo gemido que Seungmin había emitido en el momento en que su lengua pasó por su entrada.


— Oh Dios.. —suspiró el rubio arqueando su espalda.


Sonrió para sus adentros al descubrir que Kim Seungmin era muy sensible en ese lugar. Al parecer su pequeño era un pasivo de primera.


Aquello solo lo incitó a lamer con más fuerza, mordiendo con suavidad la zona, y estimularlo con la punta de la lengua dando pequeños toques.


— Mgh, j-joder.. —sollozó Seungmin intentado controlarse, aunque sea solo un poco, fallando en el intento- Maldición.


Con dificultad logró incorporarse, apoyándose en sus codos jadeante. Abrió su boca para gemir libremente. Solo podía ver los desordenados cabellos castaños entre sus piernas, estas mismas abiertas en su totalidad y alzadas para permitirle más espacio al mayor, su pene reposando sobre su vientre soltando liquido preseminal.


Perdió toda la fuerza de sus brazos cuando sintió la traviesa lengua finalmente ingresar en su cuerpo. Volvió a caer recostado en la colchoneta, arqueó su espalda y echó su cabeza hacia atrás soltando un fuerte grito de total placer.


Ya completamente fuera de sí, comenzó a tocarse. Acariciando su pecho y estómago, sin querer llegar a su miembro, apretó sus pezones con fuerza, sintiendo las oleadas de placer recorrer toda su anatomía, mientras esa hábil lengua seguía causando estragos en su interior.


— ¡Christopher! j-joder, me encantas. —soltó sin querer, pero no se arrepintió de sus palabras en lo más mínimo. Incluso sintió que el nombrado presionaba su lengua con más fuerza, haciéndolo suspirar sonoramente.


Parece que Christopher no solo quería dejar sus piernas temblando, sino que quería hacer colapsar todo su cuerpo.


Sintió su vientre cosquillear, avisándole el pronto orgasmo. Sin detener sus constantes jadeos, comenzó a mover lentamente sus caderas de atrás hacia adelante.


— ¡M-me voy a correr! —chilló en cuanto su muslo derecho recibió una fuerte palmada— ¡Ah! Oh, mierda..


Christopher aún con su lengua dentro del menor, llevó una de sus manos hasta su erección, pero no lo masturbó, sino que lo apretó con fuerza, como si quisiera asfixiarlo. Esto causó que Seungmin arqueara su espalda y gritara mientras se corría como nunca antes lo había hecho, manchando su estómago y pecho, casi llegando a su barbilla.


El mayor se alejó de él, soltando sus piernas, las cuales cayeron agotadas sobre a sus costados. Se sentó sobre sus rodillas nuevamente, admirando el bello desastre que había dejado hecho a Kim Seungmin.


Su cuerpo siendo cubierto por una fina capa de sudor, su pecho y estómago se movían con rapidez por la alterada respiración, sus pezones estaban rojos e hinchados debido a los fuertes apretones que el mismo se proporcionó. Los hinchados y heridos labios entreabiertos, su rostro sonrojado hasta las orejas y algunos de sus cabellos pegados a su frente.


Seungmin lo miraba fijamente, y aunque parecía agotado, tan débil como un muñequito de trapo. Pero había algo más en su mirada, ese algo que lo hizo sonreír de manera perversa.


— Quieres seguir, ¿no? —le preguntó aún sabiendo la respuesta.


Y claro que él también lo quería, su pene estaba a punto de explotar en sus pantalones, había complacido al menor, pero ahora era su turno.


— S-sí, lo quiero. —le respondió con la voz rota por el cansancio.


Christopher comenzó a gatear sobre su cuerpo, con la mirada fija en los oscuros ojos de su ahora amante, quien lo miraba expectante a cualquier acción.


Ahora si era un depredador apunto de devorar a su presa. La lección ya había sido dada, ahora había que darle paso al deseo carnal que necesitaba descargar, específicamente descargar en el interior de Seungmin.


Lo hizo gemir con su lengua, ahora lo haría gritar con su pene. Se agachó y comenzó a lamer todo el esperma esparcido desde el vientre hasta el cuello. Escuchando los suspiros del rubio. Cuando estuvo a la altura de su rostro, se miraron fijamente, trasmitiendo todo ese deseo sexual que necesitaba ser saciado de una buena vez.


Pasó sus manos por debajo del cuerpo de Seungmin, abrazándolo llevó sus labios a los contrarios, estos lo recibieron con la boca entreabierta, permitiéndole el inmediato acceso de su lengua, haciendo que el menor se probará a sí mismo.


Se mantuvieron besándose por unos minutos, los cuales fueron más que suficientes para hacer que el pene de Seungmin volviera a levantarse, y su entrada palpitara ahora ansiosa por ser llenada hasta el límite.


Christopher ya no podía aguantar más, se separó de Kim para bajar sus pantalones y bóxers, sin quitárselos, solo liberando su gran miembro.


Seungmin jadeó al ver el prominente tamaño, pero poco le importó el dolor que seguramente sentiría, solo volvió a alzar sus piernas para darle todo el espacio posible al mayor.


— Ahora sí que voy a destrozarte. —susurró en su oído con la voz cargada de excitación.


Lo próximo que se escuchó fue el grito agudo que soltó Seungmin al ser bruscamente invadido hasta lo más profundo.


— ¡Christopher! —chilló cuando lo sintió comenzar a moverse— T-tan grande..


Nunca había sentido tanto placer en su vida, se sentía demasiado lleno. Gracias a lo mojado que se encontraba debido a la maravillosa lengua se Christopher, el pene de este podía deslizarse con más facilidad dentro y fuera de él.


— A-ah, m-más fuerte.. —pidió en un gemido ahogado.


El castaño no dudó en darle lo que pedía, subiendo la intensidad de las embestidas, escuchándolo gemir sin control. Aferró sus manos a las caderas del contrario, la fuerza probablemente le dejaría marcas, pero poco le importaba ahora. Comenzó a morder y marcar su cuello, procurando dejar marcas. Para que todos supieran que había tomado al menor. Movió sus caderas en círculos y lentamente, Seungmin arqueo su espalda y gimió con fuerza.


— ¡Ahí!, oh Dios, ¡a-ahí! —gritó en cuanto el glande de Bang dio justo en su próstata, haciendo temblar toda su anatomía.


Se sentía tan sensible y tan cerca del clímax. Y al parecer Christopher estaba igual, porque aceleró el ritmo de las estocadas hasta que se volvieron salvajes. Este llevó una de sus manos hasta el cuello de Kim, comenzando a ahorcarlo sin demasiada fuerza. Con su boca entreabierta lamió todo el contorno de la mandíbula. Le dolía, pero le encantaba.


— Y-ya casi.. —sollozó ahogado.


Christopher afirmó la cintura de Seungmin y siguió bombeando en su interior con fuerza. Kim enredó sus piernas en la cintura contraria. Esto provocó que su pelvis se alzara solo un poco. El pene de Christopher se deslizó profundamente hasta dar un brutal golpe en su próstata. Seungmin soltó un alarido de placer cuando se corrió, manchando al estómago de ambos.


Y solo un par de embestidas más faltaron para que el mayor de corriera dentro de él, llenándolo de su semen, que escurrió fuera de su entrada por sus muslos. Christopher se tomó un tiempo para respirar, y salió del cálido interior del rubio, quien jadeo ante la perdida.


— Espero que hayas aprendido tu lección. —le dijo mientras acomodaba su ropa.


Kim aún recostado en la colchoneta, esperando a que los espasmos de su cuerpo se detuvieran, asintió frenético ante las palabras de Bang.


— Ya no lo volveré a hacer. —afirmó— No inventaré rumores sobre los demás.


El castaño asintió satisfecho y ayudo al menor a levantarse. Este gimió cuando sintió la esencia de Christopher salir de su cuerpo y bajar por sus piernas.


— Creo que debo ducharme otra vez.


Ambos rieron y asintieron. El mayor se acercó a Seungmin y le dio un último y profundo beso en los labios, para luego abandonar el lugar con una sonrisa dibujada en su rostro.


Kim vio al castaño salir de las duchas dejándolo completamente solo. Miró su cuerpo repleto de manchas rojas y chupetones, hasta un par de mordidas en el interior de sus muslos. Sonrió como un bobo. Si supiera que esa había sido su primera vez.


Adaptación !!

Original de HyeMoon46


-— lala

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