𝐇𝐲𝐮𝐧𝐠 𝐦𝐚𝐥𝐨

Sinopsis

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • -Pero por fin logré convencerte... -Dije que no. -Aish, tú no eres mi osito cariñosito, eres bien amargado. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • OS Yeosang X Jongho Un Yeosang sin mucho pudor y sin filtros, sinceramente. Si no les gusta el shipp, el contenido, etc. pueden abstenerse de leerlo. Gracias. ♡︎ Publi: 11/2/24 Resubida: 6/4/26

Estado:
Completado
Capítulos:
1
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Clasificación por edades:
18+

𝐇𝐲𝐮𝐧𝐠 𝐜𝐚𝐥𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞

-¡¿Por qué domonios lo cambiaste?!, ¡Le comunicamos al cliente que era la mejor marca!, ¡No pudo haberla cambiado a último momento!, ¡Hyung!

-¿Ya terminaste?

El pequeño berrinche del pelirrojo le causa algo de risa pero sabe que si se lo hace saber de alguna forma este posiblemente termine asesinándolo sin importarle si es su novio.

Luego de oírlo le dedica una pequeña sonrisa tratando de tranquilizarlo y se levanta de su silla para encararlo y explicarle el problema.

-Usualmente se toca a una puerta antes de entrar, lindo ¿No lo sabes?

-Claro que lo sé Yeosang hyung pero no me cambie el tema ¿Tiene idea de cuánto me costó hacer tratos con la marca para poder hacer que los clientes la compren?

-Yo estuve contigo en cada reunión Ho-Se dirige a la pequeña mesa de café de su oficina para servir un vaso de agua que segundos después le entrega al menor-El cliente confirmó que cambiaría de marca por las rivalidades que tienen, debiste asegurarte de eso Choi Jongho.

La habitual expresión del pelirrojo al virar los ojos por algo que lo estresa se hace presente, sacando otra sonrisa de tonto enamorado en el CEO de la compañía.

-Hyung, ¿Yo cómo iba a saber si el cliente tendría rivalidades con alguna marca? Mi trabajo es vender, no investigar. En todo caso a la otra pida a Wooyoung hyung que investigue por usted, yo solo me encargo de VENDER.

Su autoproclamado jefe se le acerca con mucha cautela, provocando que este comience a analizarlo con cada paso que da para tratar de anticipar sus acciones y ponerse a salvo en cada situación posible.

-Pero eres bueno en ello a fin de cuentas, lindo. Anticipaste que haría algo si me acercaba de esta forma hacia ti, así que analizaste cada uno de mis pasos para salvarte. Tal vez eres mejor que Wooyoungie.

-No es lo mismo hyung. Además a usted lo conozco bien, no podría conocer así de bien a un cliente en realidad-Cuando el rubio vuelve a acercarse de más el menor voltea la cabeza para evadirlo, en sus labios formándose un puchero involuntario que el otro se moría por besar-Podría haberme avisado al menos, habría aceptado que me regañara en lugar de que lo hiciera sin decirme y dejara que me enterara solo.

-Jongho, lindo, conozco tus temperamentos cariño. Justo ahora crees que habrías aceptado eso, porque lo segundo ya sucedió, seamos sinceros. Aunque si aún quieres el castigo puedo dártelo, hermoso.

-Nunca mencioné la palabra 'castigo' hyung.

El contrario solo se alza de hombros con esa mirada y sonrisa pícara en el rostro que el menor conoce perfectamente desde hace más de cuatro años. Pero que aún así ama.

-Cuando iniciamos este proyecto; y decidimos iniciarlo juntos, prometimos consultarnos todo, hyung. ¿Ya no confía en mi, acaso?

-Cariño, confío en ti aún, pero eres demasiado testarudo, no habría forma de sacarte nada de esa linda cabecita que tienes. Si te lo hubiera dicho, ahora mismo estarías insultando al cliente como loco en lugar de insultarme a mí, amor.

-Pero, hyung...

El acto involuntario sigue volviendo así que el rubio se permite dejar de contenerse y le deja un pico en el pucherito antes de que alguien pueda entrar y verlos.

Aunque nadie puede pasar a su oficina sin tocar antes. Nadie, a excepción de su Jongho.

Aunque esta última acción lo sorprende no se lo deja saber y continúa en su posición firme de oposición hacia su mayor y las actuales decisiones de la empresa.

-Jonggie, solo piensa en que si el cliente hubiera venido en pleno día y tu hubieras estado diciendo pestes de él perderíamos un cliente. ¿No te sientes ni un poco mal?

-Acabamos de llegar al récord de doscientos clientes la semana pasada, después de dos años y medio seguimos siendo una empresa pequeña así que es un gran logro, por ahora me siento invencible; si perdíamos uno nos quedarían otros ciento noventa y nueve clientes, hyung.

-Pero el cliente incluso trató de decírmelo solo a mí porque, en sus palabras "El jovencito de cabello rojo que es idéntico a un lindo oso de peluche y demasiado tierno para mi sensibilidad podría ponerse triste si rechazo a esa marca" él incluso se preocupó por ti.

-Seguro...  ¿Cuál fue tu respuesta, bello?

-Que tú no eres tan sensible como él cree, así que lo desilusioné con su fantasía de osito de peluche tierno.

La nueva sonrisa traviesa le dice que su mayor definitivamente se puso celoso de su propio cliente, aunque aún le agrada que Kang se preocupe por él siendo el menor en la empresa todavía.

-Podríamos haber usado esa tontería a nuestro favor, hyung. A la próxima reunión puedo ir yo para que sea más sencillo convencerlo.

-Claro que tenías que traicionarme, mocoso malcriado.

-Pero hay que usar todo lo que tengamos a nuestro favor, hyung, eso me ha enseñado usted todo este tiempo.

-Claro que sí, pero si quieres ir con él primero tienes que pasar sobre mí.

El rubio se avalanza sobre el cuerpo del menor y lo deja caer en el extenso y (algo) caro sofá que mantiene como decoración de su oficina.

Comienza a besarlo de forma brusca pero apasionada, expresando su enojo dentro de ello. Sus manos recorren todo el cuerpo debajo suyo y el menor intenta huir sin obtener éxito.

Toma sus muñecas y las deja a cada lado de su cabeza para evitar los forcejeos imparables del menor. Sin embargo este no se lo deja tan fácil y sigue tratando de huir.

El mayor refuerza el agarre y junta ambas manos para tomarlas con una sola de las suyas y seguir explorando el cuerpo contrario sin pudor.

-Hyung, estamos en la empresa-Los besos y lamidas en su cuello lo distraen de sus comentarios pero logra decir una oración entendible de forma coherente.

-No me interesa, lindo. Es nuestra empresa.

Las traviesas manos que lo tocan sin verguenza alguna desabrochan el cinturón de su pantalón mientras la boca de su novio lo sigue distrayendo en sus clavículas.

-Hyung, que no, estamos en la empresa.

Mete ambas manos en el suéter celeste del menor buscando el par de botones que desencadenan el loco por el sexo Jongho que conoce en su cama.

-Si estuvieramos en casa, en la cama, ¿Me dejarías hacerlo?

-Claro, nunca le niego esto, hyung.

-Entonces solo imagina que estamos en casa, en nuestro sofá, mientras yo estoy apunto de hacerte mío nuevamente.

En un movimiento rápido que deja aturdido al menor por segundos, le quita el bonito suéter que usaba ese día y lo tira en algún lugar de la oficina.

-Pero...

-No quiero 'peros' ni 'no', solo disfruta, lindo.

-Hyung, iba a decir que es injusto que solo yo esté siendo despojado de mis ropas cuando no tenemos mucho tiempo.

-Perdón pequeño, un minuto, espera y admira lo que es tuyo, mi lindo novio.

Como el menor le pidió, comienza a sacar sus ropas apresuradamente para aprovechar el poco tiempo que tienen antes de que alguien pueda llegar y descubrirlos.

Aún con sus pantalones se dirige a la puerta y le pone el seguro, por si acaso.

Termina de desnudarse, manteniendo únicamente su ropa interior para incrementar más el deseo del menor.

Se vuelve a subir en su cuerpo cuidando no aplastarlo y sigue con los besos y caricias a lo largo de su cuerpo, sacando los pantalones del pelirrojo de inmediato.

-Revisa detrás de ese cojín, lindo.

El menor hace lo que se le indicó, encontrando una botellita de lubricante escondida en la orilla del sofá. Escondite del cual él no tenía conocimiento.

-¿Desde cuándo guardas esto aquí, hyung?

-Desde hace como un mes, no podría saber en qué momento lograría hacerte caer. Por fin tengo la oportunidad de usarla.

Aunque su justificación es la menos seria que podría darle, le guiña un ojo de forma coqueta al menor mientras abre el lubricante para prepararlo.

Las caricias no se detienen hasta que llega el momento, al igual que siempre, Yeosang decide asegurarse de que ambos estan de acuerdo.

-Te voy a quitar la ropa interior, ¿Estás listo?

-Sí-Se dispone a llevar a cabo la acción avisada pero el pelirrojo lo detienen por un segundo-Hyung, rápido, te necesito.

Ese "Te necesito" que le encanta oír en su cama desencadena la acción siguiente dispuesto a darle lo que le pide.

Baja su ropa interior, de igual forma la deja tirada en algún lugar de la oficina mientras busca de nuevo el bote de lubricante con sus manos.

Toma una buena cantidad con dos de sus dedos y deja el bote de lado luego, inicia con un dedo, preparándolo de a poco.

-Frío. Duele.

-Lo sé lindo, tranquilo, pasará. Solo relájate.

-Me gusta frío, no me gusta que duela hyung.

-Ya, calma; te dije que te relajes, así dejará de doler.

-¿Tú cómo lo sabes?, nunca has estado abajo, eso es trampa.

Aún a punto de ser penetrado, sus berrinches no detienen su presencia, derritiendo el corazón de su novio instantáneamente.

Esa risa grave que lo vuelve loco puede ser oída de nuevo, sin detener las acciones anteriores.

-¿Puedes...

Con cuidado mete su otro dedo tratando de no lastimar al menor, oyendo de inmediato los jadeos que vuelven a salir del robusto cuerpecito debajo de él.

-Hyung...

Robándole suspiros, regresa su boca al cuello del menor, bajando de a poco hasta llegar de nuevo a su clavícula. Deja una bonita marca en el cuerpo de su Jongho y sigue bajando otra vez, llegando a esos rosados botones que antes buscaba.

Toma uno entre sus labios, dejándole un beso para después volver a meterlo y morderlo mientras el pelirrojo trata de detener los ruidos que salen de su boca para evitar que alguien los oiga allá afuera.

-¿Puedo confesar algo?

-¿Justo ahora?

-Ya que.

-Bueno.

-No necesitas hacer esto, solo mételo.

Aunque la confusión se hace presente al principio, deduce correctamente el significado de las palabras del menor.

-¿Qué estuviste haciendo antes de venir, lindo?

-Bueno...  tal vez anoche me sentía demasiado solo, antes de que volvieras del viaje y llegaras directo a la oficina-El tono de repoche está claro en las palabras del otro, divirtiéndolo más por lo tierno que se comporta su novio cuado está con él.

-Pero tú sabías que llegaría por la mañana, no podía llegar en la noche, lindo.

-Bueno pero el punto es que estoy lo suficientemente listo para que lo metas ya. ¡Por favor!

-No preguntaré más, entonces.

Como dijo, abandona sus preguntas y se levanta de nuevo para desnudarse por completo.

Tira su ropa interior junto a la del pelirrojo subiéndose en él de nuevo. Toma una mayor cantidad de lubricante y lo esparce en toda su extensión para no lastimar al menor al momento de entrar.

-Siempre recuerda que te amo, Jongho.

-Yo también te amo, Yeosang hyung.

Mete la punta primero, anticipando sus movimientos dependiendo de las expresiones de Choi.

Al darse cuenta de que esto no lo afecta demasiado sigue entrando en él con cuidado.

-Debiste haberte sentido demasiado solo anoche, lindo.

-¡Hyung!

Todo trabajador de la empresa sabe bien que al CEO le encanta molestar a su novio de vez en cuando, sin embargo en la cama son demasiado diferentes.

Aún, ambos jefes son temidos por muchas personas en la industria, sin embargo solo su personal conoce las verdaderas personalidades amables y amorosas de la pareja. La imagen y actitud seria asustan a varios pero ambos derriten el corazón del otro con una sola sonrisa cada día.

-Nunca había entrado sin que hicieras al menos una mueca, yo solo digo Ho.

-Ya muévete hyung, deja de hablar.

-Uy, perdón.

El rubio aún trata de conocer cuán solo se sintió su novio la noche anterior, así que inicia sus embestidas de forma rápida y brusca sin recibir queja alguna.

Confía en que, si algo le molestara, Jongho no dudaría en decírselo. Sin embargo no puede evitar preguntar para estar seguro.

-Entonces...  ¿De verdad no te duele Ho?

-Estoy bien hyung.

En respuesta el menor sube ambas piernas, enredándolas en la cintura de su mayor para que ambos tengan mayor comodidad y disfrute.

Aunque trata de retener los sonidos que exigen salir de su boca por todas las sensaciones actuales, llega el momento en el que no puede evitar dejarlos salir.

Se abraza más a la ancha espalda de Kang escondiendo su rostro en el cuello del rubio aún tratando de guardar los sonidos que podrían delatarlos.

-¡Agh! ¡Hyung!

El mayor encuentra el punto sensible de su menor comenzando a ir más rápido, aún golpeando en ese lugar exacto.

Como consecuencia del aumento de velocidad el menor no puede evitar morder el hombro de Kang para acallar sus gemidos mientras siente ese ya conocido nudo formándose en su vientre.

El rubio evita gemir demsiado alto pero el dolor sigue presente en su cuerpo, haciendo que el menor sienta algo de culpa por haberlo herido sin previo aviso, lamiendo el lugar afectado de inmediato.

El mayor también está a punto de venirse, así que deja pasar esto y aumenta sus embestidas mientras siente al menor apretar más y más su miembro, avisándole que él también está por llegar. Hasta que...

-¿Yeosang?, Tengo que hablar contigo ¿Estás ahí?

El invitado indeseado sigue tocando la puerta buscando señales de vida dentro de la silenciosa habitación.

-Hyung...

El miedo se hace presente en las pupilas del menor, lo que inquieta al rubio un poco. No obstante, una traviesa idea aparece por arte de magia dentro de su cerebro, tomando los labios del pelirrojo con los suyos buscando acallarlo.

Continúa sus embestidas con el mismo ritmo de antes, sintiendo las manitas del menor apretar sus brazos buscando detenerlo. Lo cual, aún así, no lo detiene mientras persigue el orgasmo que se les fue arrebatado minutos antes.

Luego de tanta espera, el primer socio de su compañía, y amigo de ambos, por fin se va dejando a la pareja sola de nuevo. El menor aprovecha que ahora se encuentran completamente solos y deja una mordida en el labio inferior del rubio para separarlo de su boca.

-Auch, no seas así.

-Hyung, casi nos descubren, y todo lo que le importa es si lo muerdo o no ¿Es en serio?

-Ya me mordiste el hombro y no te dije nada, aunque puedes seguir haciéndolo si gustas lindo.

-No soy un perro hyung, no vuelva a hacer eso, me asusté tanto.

-Está bien hermoso, nadie nos descubrió, luego buscaré a Yunho para hablar y saber qué quería.

-De hecho, pensándolo bien estoy seguro de que esto no volverá a pasar, porque nunca lo haremos de nuevo en la empresa.

-Pero por fin logré convencerte...

-Dije que no.

-Aish, tú no eres mi osito cariñosito, eres bien amargado.

Buscando torturarlo más, otra idea llega a su mente, así que sale del menor de nuevo. Rápidamente lo voltea sin darle tiempo de objetar y antes de que este pueda insultarlo vuelve a entrar en él ya sin cuidado.

Evitando gritarle algo a su mayor alcanza el cojín más cercano y lo toma entre sus dientes para no hacer ningún ruido. Puede sentir el incremento de las estocadas hasta que su clímax se siente cerca de nuevo, el otro se da cuenta de esto al sentirlo apretarle otra vez.

Sigue golpeando el punto más sensible de su menor hasta que siente como sus paredes lo asfixian dentro de ese caliente agujero.

Gracias a esto su orgasmo también llega repentinamente y su escencia es liberada dentro del pelirrojo dejándose caer ambos en el sofá, agotados por las fuertes sensaciones vividas anteriormente.

-Aún no me creo que te hayas atrevido a hacer eso.

-Pero te gustó lindo, así que ya no te quejes, yo voy a buscar con que limpiarte.

El rubio se dirige al baño de su oficina en busca de toallitas húmedas para limpiar el cuerpo de su novio y volver a vestirse.

El otro aún en el sillón se da la vuelta de nuevo, esperando por su mayor demasiado cansado para si quiera levantarse.

Cuando Kang vuelve termina haciendo que se levante de todas formas para limpiar su cuerpo y pedirle que se vista otra vez.

Al terminar, estando ambos vestidos nuevamente, toman asiento en el mismo sofá abrazados el uno al otro.

-¿Qué quiere cenar, hyung?

-A ti.

-¡Kang!

-Eso no me importa Ho, todo lo que tú cocinas sabe delicioso, así me des un huevo cocido que dejaste por un mes en el refrigerador para mí sabrá delicioso porque me lo diste tú hermoso.

-Eres demasiado meloso para mi futura diabetes.

-Cállate, tú no vas a tener diabetes, te alimentas muy bien.

-¿Podemos salir a cenar, Yeosang hyung?

-Claro, lindo, ve pensando a dónde quieres ir, yo veré si Yunho sigue aquí para que hablemos.

-¡Hyung!-Detiene al mayor con ese grito apresurado que lo asusta por accidente-Aún me debe una noche acompañado, no quiero volver a sentirme tan solo.

-No te preocupes lindo, no volveré a dejarte solo tanto tiempo. Y ni si quiera debes pedirlo, después de cenar, te espero en la cama hermoso.

Su desvergonzado comentario logra sacarle un ligero sonrojo que se va asomando en las mejillas del menor. Deja un beso en sus labios antes de salir de la oficina en busca de su socio y mejor amigo.

Con una mirada siguiéndolo por detrás.

-Maldito, yo estoy molido y él anda por la empresa como si no hubieramos hecho nada malo aquí adentro.

-Pero ya admite que te gustó, Jonggie.

-¡Hyung!, ¿No buscaría a Yunho hyung?

-Ya me voy pues. Pero que conste que la mordida sigue ahí. Y no fue nada "malo" porque a mí me encantó hermoso.

Huye cerrando la puerta antes de que el cojín de su propio sofá lo alcance con la fuerza del menor.

Otro puchero se asoma y decide buscar un buen restaurante mientras espera por su novio para ir a cenar. Aún insultándolo en su mente.

-Hyung malo.




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